Si me dijeran: “Pide un deseo” (Xerez, 3 – Real Zaragoza, 2)


El Real Zaragoza ha caído derrotado (3 – 2) ante el Xerez en partido correspondiente a la 37ª Jornada del Campeonato Nacional de Liga de 1ª División. Los goles los han conseguido Ander y Gabi.

La jornada se presentaba mustia y desustanciada, en expresión aragonesa tan utilizada por nosotros. Afortunadamente, pues a uno se le ponen los pelos como escarpias sólo de pensar en la situación que deben estar viviendo ahora mismo las aficiones del Tenerife, Málaga, Racing, Valladolid e, incluso, Xerez. Sosa y sin ningún interés. Hasta tal punto vivimos esa sensación de nada por nada, nada al cuadrado, que incluso cuando la televisión decidió dejar de emitir el partido por “problemas ajenos a nuestra voluntad”, nadie se mosqueó ni elevó la voz protestando. Y es que, hay que decirlo, el partidito era malo de los malos.

El Real Zaragoza llegó al Sur con la calma que concede saberse salvados, que no con el triunfo en los labios, pues nada había ni hay que celebrar. Si acaso, que seguimos respirando, aunque eso no es un éxito: es una obligación. Tranquilitos y fofos, en un encuentro que sólo el Xerez afrontaba con la intensidad debida. Nuestros jugadores tocaban la pelota, combinaban, pero muy poquico más. Nada de profundidad, nada de intención, nada de casi nada. Y así llegó el primer gol del Xerez, en un balón que colgó Francis sobre el área que se fue envenando hasta colarse en la portería de un asombrado Roberto. Antes ya habían advertido los jerezanos que tenían muchas ganas de vivir con un cabezazo de Orellana que entre Roberto y el palo evitaron que fuese gol. Y poco más.

La segunda parte comenzó con un perfil muy parecido. Zaragocistas y jerecistas jugaban a poco, si bien los azulones pretendían consolidar esa victoria que les mantenía con algo de aire en los pulmones. Hasta que llegó el gol de Ander. Un chut duro y seco a la base del poste logró encender un poco el ánimo de los aficionados y sirvió para que el joven jugador sacase la rabia que le comía el corazón. Se notó que ese gol era mucho más que un gol. Era la expresión de la raza contenida, de la muesca en el revolver de la agonía que le había atenazado a lo largo de toda la temporada, la de su bautismo en Primera.

Sin embargo, poco duró la alegría. El Xerez obtuvo el segundo gol en otra afortunada jugada, tras remate inverosímil que Roberto fue incapaz de atajar. Roberto, el gran Roberto que ya había salvado otra ocasión andaluza y que se nos escapa como agua entre los dedos. Roberto, un portero al que, mucho me temo, vamos a echar de menos a no ser que la Secretaría Técnica del club encuentre otro valladar que nos ayude a construir el Real Zaragoza 10-11. Roberto, que el sábado encajó tres goles, el terceroo también en juagada tonta y tras múltiple fallo defensivo. Roberto: nunca un portero, en tan poco tiemnpo, ha logrado ganarse al zaragocismo de manera tan unánime y grandiosa. Nunca.

El partido, pues, se había puesto 3 – 1. Los andaluces sonreían esperanzados, porque el primer paso hacia la salvación, dificílisima salvación, estaba dado. Y eso que Gabi abrió la puerta a los nubarrones con un magnífico gol, el mejor de la jornada, sin duda, que puso en el marcador luminoso de Chapín el 3 – 2. Un disparo desde fuera del área que se coló como un obús por la escuadra de Renan pero que sirvió tan solo para maquillar un resultado que, visto lo visto, era justo. Mal que nos pesara a los zaragocistas, más preocupados ya, porque el sentido común nos lo dicta, por el futuro de la entidad que por el presente de un partido sin vida ni alma. Pero eso, amigos, es harina de otro costal.

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Xerez – Real Zaragoza: previa al partido.


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“Ya no hay sitio para nadie” (Amaral)
Hoy es día de partido. Y este parece especial. Llevamos casi quince días escuchando que el partido que enfrenta hoy al Real Zaragoza y al Xerez es “el” partido, no sólo porque sean muy importantes los tres puntos, sino porque puede inyectar una enorme dosis de oxitocina al zaragocismo (ya sabes, querido lector, esa hormana que segregamos los humanos cuando alcanzamos el orgasmo) o porque puede destrozarnos el ánimo hasta provocar más de un suicidio entre la masa blanquiazul.
Personalmente me apunto a la primera posibilidad y por muchos motivos, pero sobre todo porque necesito mantener la fe de la que hablaba hace un par de días. Es cierto que esperamos este partido como si estuviésemos a las puertas de Montjuic, o casi, y eso nos hace estar ansiosos, pero no nos queda más remedio que confiar en nuestro equipo y, sobre todo, en lo que tenemos: nuestro entrenador y nuestros jugadores. Y que no nos pase “ná”.
Al parecer Marcelino va a proponer su equipo “de gala”, si bien habría mucho que discutir sobre cuál e para este hombre su equipo de gala, y lo va a hacer porque hoy nos jugamos las judías. Personalmente yo tengo otro equipo y no me gusta pensar en la posibilidad de ver sufrir a Pignol con las incursiones de Momo, seguramente uno de los mejores “extremos”, como se decía antes, de la Liga Adelante. Sé que Paredes tampoco es una garantía, pero en partidos como este Chus ha dado siempre un mejor rendimiento. Y entre Pavón y Ayala me quedo con el Ratón, cuyo carácter merece la pena utilizar en choques tan trascendentales como el de hoy.
La opción que creo va a servir para romper el partido en su tramo final es la de Ander, cuyo trabajo entre líneas me gusta, y si el partido llega favorable a la últma media hora puede hacer mucho daño, una vez que hayamos logrado bloquear la línea de creación del Xerez, muy debilitada desde que Viqueira no puede jugar por lesión.
Por último, si le mostramos al Xerez y a su afición la cara de un equipo fiero y decidido, estoy convencido que lo van a tener muy difícil. El equipo gaditano está ahí por méritos propios, es verdad, pero no está acostumbrado a sufrir esta temporada, porque todo le va de cara. Nosotros, por el contrario, llevamos el dolor cosido a la cara y eso, lo entrenados que estamos en pasarlo mal, puede ayudarnos a afrontar esta oscura tarde que ojalá acabe siendo una luminosa noche. ¡Sin reblar!