No hay duelo, sólo camino lento. (Victor Fernandez, destituido)


   Si puedo medir el calor de tu emoción diré que no hay peor frío que el que no se siente. Y eso ha sucedido en los jardines del zaragocismo. Ha sido tan temido, tan indeseado el desarrollo de los acontecimientos que un temblor alejado de los sentimientos ha recorrido el adormecido corazón blanquiazul. 

   La destitución de Víctor Fernández es una mala noticia. Es un horrendo mensaje que llega a todas y cada una de las cancillerías que conforman nuestra hinchada acompañado por una guadaña afilada y sanguinaria. Nos dejó atónitos. Y creo no estar muy alejado de la realidad si digo que un manto de incredulidad nos cubrió. Es cierto que hubo voces de alivio y frases de triunfo, pues es sabido que un sector de los medios de comunicación y parte de la afición deseaban la marcha de Víctor desde hace mucho tiempo, pero también es verdad que un sector muy significativo del zaragocismo temblaban ante semejante posibilidad. 

   Y es una mala noticia por lo que significa. porque quiere decir que hemos fracasado, todos; porque se nos ha partido el proyecto por la mitad; porque alguien, o algo, nos ha devuelto a la maleza de la mediocridad y de un manotazo ha destrozado nuestra ilusión y nos ha dicho, sin piedad, que todo era un espejismo. que seguimos siendo pobres, cabezudos y vulgares y que nos dejemos de tontadas y sigamos suspirando por la Copa de Ferias, por el gol de Nayim y el galacticazo de Galletti. O sea, por el pasado.

   Porque el futuro se ha ido, nos ha abandonado, ha preferido el glamour de los guapos de verdad, los que siempre se quedan con la chica y además se lo dicen a todo el mundo. Regreso a Brideshead, regreso al desierto gris y seco de un club que a la menor ha tirado por la borda el aliento de una Historia cada vez más alejada del futuro.  

   No voy a pedir perdón. No lloraré si hoy nos elimina el Racing ni daré saltos de alegría si pasamos a cuartos de final. Sólo le diré a mis noches que el Real Zaragoza es el club de mis amores y por él trabajaré. Desde la palabra y desde el encuentro. Como el que tendrá lugar el próximo lunes, día 21, a las 18’45 horas en el Centro Cultural “Valero Lecha” , de Alcorisa. Y os lo contaré.

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Víctor, tu victoria es tu derrota.


(Víctor Fernández, destituido)

   Has roto, Víctor, la línea del horizonte. La noche siempre es más noche cuando hay silencio en lugar de fragor y eso ha sucedido hoy. La pradera eterna que es la Romareda, tu Romareda, la que te conoció con medio cuerpo fuera de las gradas para abrazarte a Arrúa segundos después de haber roto la malla de Iríbar, te ha regalado esta tarde la más elegante de sus despedidas, es decir, la que no se produce.

    No era tarde de adiós, era tarde de leve desolación, si la desolación puede ser leve. pero no de desesperanza ni de incredulidad. Tus soldados han caído debilitados por la duda, por un titubeo casi eterno que se ha quedado a vivir entre ellos, pero no han dejado de ser sabios. Quien en momentos de tiniebla reclama la llegada de la luz no se merece que degraden a su comandante, y quien más voces ha escrito estas semanas ha sido una afición ejemplar, paciente, discreta y animosa que con cada breve momento de gloria que ha vivido ha sabido aupar el pecho de sus jugadores.

   Tendré más palabras para darte. Será cuando haya día.

Víctor Fernández, cerca de las traviesas.


   Hoy es una de esas mañanas placenteras que recogen la calidez de la presencia de los amigos y la familia. Hay un cielo azul ambición, límpido como el año joven que a punto nacerá en pocas horas y el sol ha ajustado sus rayos para que nos los bebamos con el derecho que tenemos a ser felices.

   He cruzado los jardines que separan mi casa del pequeño templo literario que es el kiosko de la prensa que visito diariamente y he sentido en la cara una brisa suave aunque firme en forma de titular: “Voy a seguir consolidando al Real Zaragoza en Europa”. Son palabras de Víctor Fernández, entrenador del equipo de mis amores, que acerca su pensamiento a la afición en forma de entrevista y de afirmaciones rocosas como la que sirve de titular. No son las palabras de un líder agotado, de un boss abocado a la tragedia. Son, por el contrario, mensajes de quien tiene un concepto, de quien cree, de quien asoma cada mañana a las avenidas de la opinión con la única coraza de su trabajo y su idea. Y me siento confortado por su mensaje.

   He escrito en varias ocasiones que un proyecto, sea el ámbito que sea en que se desenvuelve, debe ser inmune a ciertos vaivenes y estar a salvo de circunstancias menores que no afectan en ninguna medida la esencia de la tarea propuesta. Hemos hablado del modelo británico y algunos (o bastantes, o muchos) seguimos apostando por ese estilo, que le otorga un marchamo de credibilidad. He oído, también, en muchas ocasiones que si el entrenador del Zaragoza se hubiera llamado de otra manera ya haría semanas que estaría destituido. Es posible, aunque quién sabe, pero lo cierto es que hasta el momento el club ha mantenido una postura que a mí me parece acertada, adecuada y digna de aplauso.

   Sin embargo, y quizás es este el momento de los “sin embargo”, también es verdad que el Real Zaragoza tiene que dar un golpe de timón de tal envergadura que sirva para olvidar “the long and winding road” (el largo y sinuoso camino) que ha sido hasta ahora la temporada 2007-2008. Y es así de duro y así de cruel. Ya escribí en otro lugar que el horizonte se dibuja de la siguiente forma: victoria convincente ante el Pontevedra, dignísimo partido ante el Madrid, superar la siguiente eliminatoria de la Copa del Rey, victoria ante el Mallorca y victoria ante el Murcia. Y no hay más. O pocas variantes. Desde luego difícil destino, mas necesario sufrimiento.

(to be continued…)

Víctor Fernández: "Voy seguir consolidando al equipo en Europa"


   Víctor Fernández, entrenador del Real Zaragoza, concede una entrevista al Diario EQUIPO (Pedro Bellido) en la que habla de la situación actual del equipo.

Víctor Fernández: "El equipo lo da todo y ha mejorado de verdad" (24/12/2007)


   Víctor Fernández, entrenador del Real Zaragoza, concede una entrevista al Diario AS (Pedro Luis Ferrer) en la que habla de la situación actual del equipo.

Víctor Fernández abre la maleta de la razón


He viajado. He recorrido diversos senderos polvorientos que reclamaban los pasos perdidos de quien no tiene otra meta que andar y rogar que el camino se largo. Que sean muchos los amaneceres, que cantó el poeta. 

He viajado. He podido conocer otras miradas, saborear otros perfumes y degustar otras sonrisas. He aprendido a respirar las mañanas y entre tanta bruma sé que hay vida tras la derrota.

Supe en la lejanía de la victoria del Pontevedra sobre el Real Zaragoza. Aquella noche sostuve la tristeza apenas unos minutos y rescaté de entre los rescoldos varias frases que me ayudaron a dormir. Fue difícil, pero mereció la pena el tesón que empleé para encontrar una luz que me cobijara en medio de tanta negra desesperanza. 

Hoy he escuchado la entrevista a Victor Fernández que emitió Aragón Radio el pasado jueves, día 15 de Noviembre. He preferido hacerlo así, lejos de la tormenta, apartado del huracán que supone una humillación como la que habíamos sufrido en Pasarón. La he escuchado con atención, manchado con un punto de maldad, con intención de desprender toda mi rabia y encontrar el culpable del crimen, como en las buenas películas en las que siempre hay un culpable. Y lo he hecho con la técnica del “flash back”, sabiendo quién es el malo desde un principio y retrocediendo en la historia para explicar los hechos, conociendo de antemano a quién condenar. He sido malvado, prejuicioso, avieso y unas cuantas cosas más. Pero…

Pero. Una vez más, Victor Fernández ha tirado por el recoveco más lateral, ha desmontado el tópico del entrenador que no maneja más allá de tres balbuceantes frases marcadas a fuego en el manual del pelotonero al uso y se ha explicado. No quiero decir que todas sus reflexiones hayan satisfecho mi curiosidad o hayan calmado el dolor de mis heridas, pero sí me atrevo a expresar mi convencimiento de que el Real Zaragoza está en buenas manos. No las mejores, porque esas siempre son las que no sujetan las riendas del conjunto en el momento que hablemos, pero sí las adecuadas. Ha mostrado sus cartas, ha ofrecido razones que aportan luz y sentido común, ha aflojado la billetera del raciocinio y le ha dicho al mundo que cree en sí mismo, en sus jugadores y en su afición. Y le aplaudo.

Por motivos que no vienen al caso, me he visto reflejado en su discurso, mostrado en su planteamiento y exhibido en su alegato. Nadie que haya trabajado con grupos humanos y los haya liderado encontrará una sola objeción a sus palabras, pues nos muestran a una persona madura, consciente y conocedora del alma humana. Si a estos oropeles le añadimos sus conocimientos futbolísticos, será fácil llegar a la conclusión de que el Real Zaragoza tiene al frente a un entrenador capaz de todo. Sí, de todo.

Víctor Fernández, el verbo consciente.


   por Juan Antonio Pérez Bello

   Las tardes en el barrio eran siempre diferentes. Pareciera que el sol, ese altivo compañero de juegos y descubrimientos, era siempre el mismo, pero los chavales sabíamos que eso no era así, que en nuestras calles vivían muchos soles, tantos como chicos; muchas estrellas, tantas como chicas y alguna que otra luna, si bien todos ellos vestían pantalón corto y comían interminables bocadillos de mortadela chiripitiflaútica.

   Había muchos soles y uno de ellos vivía al lado de las traviesas. Su mano derecha en ocasiones empuñaba una estilizada raqueta de tenis, esbelta como sus movimientos, y sus piernas eran capaces de recorrer kilómetros anchurosos como las explanadas que nos rodeaban: de casa al colegio, aquellos partidos a la sombra de “il bello Panatta”, del colegio a La Camisera, de La Camisera…

   Hoy su palabra ilumina, aturde, enciende, ofusca, limpia y exaspera. Su gesto es hermano siempre de su conciencia y la vida ha abrazado muchos de sus pasos y repudiado algunas de sus zancadas. Eligió la vereda de las praderas limpias por las que el futuro y la emoción de tantos han transitado, abrió la carne de todo un pueblo porque de ese pueblo era hijo y acogió la impaciencia de quienes sienten la urgencia del aliento inaplazable.

   Aquí, en este rincón donde los mensajes encuentran cobijo, levantamos el recuerdo que creció con nosotros y se hizo verdad, no porque lo sea, sino porque la sentimos nuestra, que es lo mejor que nos puede ocurrir.

   P.S.: Diario AS publica hoy una magnífica entrevista a Víctor Fernández de la mano de ese excepcional e inteligente mago del periodismo que es Tomás Guasch.