Mi crónica. Otro portazo al fútbol (Real Murcia, 1 – Real Zaragoza, 1)


Cansado. Deshilachado. Derrumbado sobre nuestras propias ruinas. Así latió ayer el corazón del Real Zaragoza a lo largo y ancho de los 90 y pico minutos que duró el partido de la Condomina. Con tan poca fe como talento muestra este equipo que pasará a la historia de la letra pequeña, que esconderemos en nuestra memoria de zaragocistas con vergüenza nada torera y sentimiento de humillación y derrota.

   El partido de ayer fue uno más. Un encuentro que añadir a esta ignominiosa lista de horribles experiencias que nos están haciendo sufrir hasta los límites que un amante de sus colores puede soportar. Un choque planteado con una alineación muy similar a la del último día, con el único cambio de Rico por Abraham, pero idéntica falta de ideas, talento e intensidad. No hay nada más que pedir porque nada nos puede dar.

   Bien es cierto que se consiguió mantener la puerta a cero durante casi cuarenta minutos pero si el Murcia, que se jugaba estar ahí arriba, no aportaba gran cosa, salvo una ocasión librada por Laguardia bajo palos, el equipo de Muñoz tampoco se vio necesitado de nada. Hasta que llegó el gol local. Un chut seco, petrificado que le rompió el antebrazo a Leo Franco. Le hizo un extraño el balón. Eso dijo. Lo cierto es que el partido le hizo un extraño al equipo. Porque no había fútbol ni proyecto de partido.

   La defensa no aportaba solvencia ni seguridad y el centro del campo fluía con algunas gotas de intención, fundamentalmente por el trabajo de Tierno. La delantera, por otra parte, no encontraba caminos para llegar a la puerta de Casto y es que poco más podemos contar.

   La segunda parte vio la entrada de Henríquez. Quizás fue la mejor noticia. Álamo había estado demasiado tibio y el chileno le dio un ligero toque eléctrico al ataque. El Murcia seguía sin inquietar pero a eso ya estamos acostumbrados: a tener rivales sin sustancia a los que, sin embargo, no sabemos combatir. Y el de ayer era un caso más. Hasta Tierno se fundió. No me extraña: lo que tiene alrededor es como un bote humo caducado que acaba con los pulmones mejor trabajados.   

   Hubo tiempo hasta para anular dos goles, uno a cada equipo. Pero nada más. El Murcia, apagado. El Real Zaragoza, balonazo va, balonazo viene. Hasta que llegó el minuto 69: Rico centró, el balón botó delante de un mal central y Henríquerz, que llegaba como una bala, lo cabeceó a la red. Gol y resurrección del chileno. El partido se igualaba a la vez que se rompía. Cualquiera podía hacer gol. O ninguno podía hacer gol. Eso sí: Roger demostró una tarde más por qué está jugando en este equipo. Cada balón que le ponen y él atrapa, porque velocidad y desmarque tiene, lo acaba desperdiciando porque es incapaz de meterlo en la portería. Son esos balones que Ewerthon cazaba al vuelo y acababa siempre en gol, por hablar del último buen delantero que tuvimos. ¿Recuerda el lector el primer gol al Córdoba aquel 19 de Junio de 2009? Pues eso.  

   Casi al final el Murcia pudo inquietar a nuestro portero, pero no hubo motivo para más lamento. Porque de eso vamos sobrados. De lamento y miseria.

Anuncios

Real Zaragoza, 0 – Real Murcia, 0 (Esta plaza es una ruina)


           Victor_22_12_13Mal partido pero peores las consecuencias. Mal juego pero peores las sensaciones. Mal resultado pero peores expectativas. Mal el entrenador y mal los jugadores pero peores los dirigentes y quienes permiten que esta desoladora realidad triture a un club histórico que forma parte de nuestras vidas como ciudadanos y como sociedad. Mal todos.

            Los primeros minutos pusieron sobre el verde/gris tapete de la Basílica un choque intenso y alternativo en el que los veintidós jugadores renunciaron al fútbol para quedarse en una propuesta física y trotonera. El Murcia quiso quedarse el balón y no le fue difícil lograrlo, porque el centro del campo zaragocista estaba dispuesto a rechazar embates, nunca a plantear creación.

            La intensidad inicial le duró al equipo de Herrera diez minutos. A partir de ahí, un déjà vu. Lo de siempre; lo de nunca. No fútbol, no calidad, no talento, no acierto, no combinación, no defensa, no juego, no carácter. No future. Fue una primera parte para olvidar, en la que nos dedicamos a contar los minutos y a desear que un balón parado, léase corner, escríbase lanzamiento de falta, propiciase alguna ocasión de gol a favor. Que pudo llegar en un elemental lanzamiento de Luis García que el portero murciano despejó con más floritura que mérito.

            El Murcia sabía que lo que tenía enfrente no era un equipo de fútbol, sino un cuerpo famélico al que le tiemblan las piernas y cuyo espíritu ha sido devorado por una situación que dura demasiado y que paraliza cuanto toca. Aun así no acabó de creerse que allí había botín y sus ataques no dejaron ninguna herida de importancia en el enemigo. Aunque Tarsi y Paglialunga no conseguían contener a los murcianos, sus remates eran inocentes, y si no, allí estaba Leo Franco para evitar la debacle. Arriba, Luis García no encontraba esa combinación que desequilibrase, Roger corría y corría y Ángelo se buscaba y se buscaba. Tan solo Montañés tenía alguna idea, pero el marcaje a que fue sometido por Molinero le impidió progresar en sus galopadas por la banda.

            El descanso nos trajo una imagen reflejada por el espejo de la inoperancia. No hubo ninguna variación en el paisaje y el partido entró en una fase muy peligrosa. El equipo sureño no golpeaba, pero amenazaba. Cualquier aproximación suya era motivo para la inquietud y Herrera debió pensar que era momento de revolucionar un poco aquello. Le pidió a Víctor, su jugador revulsivo, que saliera y agitase el choque, pues Roger ya había hecho todo lo que podía ofrecer. El jugador catalán procuró cumplir sus órdenes, pero no duró mucho el efecto gaseosa. Es más, el Murcia olía el gol.

            Tete, la pesadilla ayer de Rico, estuvo a punto de marcar. Leo lo impidió. Herrera le dio otra vuelta de tuerca a su equipo, mortecino y apático. Sacó a Álamo y quitó a Tarsi. El equipo se fracturó, pero aquello parecía un juego de “todo o nada”. Y casi nos quedamos en nada. Luis García fue expulsado y el Murcia, que ayer demostró que esta categoría tiene un nivel deplorable, falló una ocasión de oro en las botas de Eddy. ¿Cabía agrandar el desastre? Cabía, pero afortunadamente el match se dio por finalizado, si bien la parroquia quedó triste, los jugadores desolados y el entrenador desesperado.

   Poco, muy poco jugo se le puede sacar a un partido en el que no hay fútbol y sí vacío, a un equipo que, frente a los reyes del pimiento, no juega ni a la taba, a unos jugadores que llevan el terror firmado en la frente y a un entrenador que apela, después de haber pasado ya por el Territorio Cojones, a la Unidad, la hermana pobre de los muertos. De los ejecutivos y de los poderes fácticos que permiten que Agapito Iglesias siga siendo el amo, no hablamos. Porque de la Nada no se habla.

CALIFICACIONES

Leo Franco: 4. Hizo varias paradas determinantes.

Cortés: 1. No tuvo consistencia defensiva ni presencia ofensiva.

Álvaro: 2. Comenzó bravo y metálico aunque luego se desinfló. Irregular.

Laguardia: 3. Cortó el juego de contraataque murciano y fue bien de cabeza.

Rico: 1. Ayer su mal sueño se llamaba Tete.

Tarsi: 2. Bien en la contención pero tiene que dar pasos hacia adelante. Hay que señalarle dónde está el campo enemigo.

Paglialunga: 0. Oscuro e ineficaz. Todos sus pases son horizontales y no recupera balones importantes.

Luis García: 2. Bien en los balones parados pero insulso en el juego dinámico.

Roger: 1. Todo su esfuerzo se fue por el sumidero.

Ángelo: 1. Un único remate es su saldo. No le llegan balones a su rancho y así no sabe jugar.

Montañés: 3. Aunque aún le falta una punta de velocidad, fue de lo mejor. Su fútbol hace daño y es el único capaz de crear peligro.

Víctor: 2. Estuvo animoso y participativo pero no siempre elige la mejor opción.

Álamo: 1. Apenas participó.

Suárez: S.C.

 

  

Efemérides: partido de vuelta de la promoción frente al Real Murcia (1991)


El 19 de Junio de 1991 el Real Zaragoza derrotó al Real Murcia (5-2) en el partido de vuelta de la promoción. Fue una noche mágica, pero momentos antes de comenzar el choque en una Romareda llena hasta la bandera y, también, estremecida ante el pavor del descenso, un escalofrío recorría como un puñal de hielo la espalda del zaragocismo.

Era el ser o  no ser. Era vivir o morir. La temporada había sido convulsa, esquinada, errática. Ildo Maneiro, el entrenador uruguayo que daría una lección de caballerosidad y dignidad dimitiendo en marzo, no había podido enderezar una nave cuyo rumbo no supo orientar. La llegada en verano del Bota de Oro, el rumano Dorin Mateut, gran apuesta de José Ángel Zalba para sustitutir al búlgaro Naski Sirakov, que se había ido al Español, fue una decisión que acabó no siendo muy acertada. Su rendimiento nunca fue el esperado y fue, con el tiempo, toda una decepción. Sin embargo, los nada mediáticos Poyet y Aguado, que también llegaron ese mes de julio, acabarían por convertirse en dos símbolos eternos del zaragocismo.

Aquel 19 de Junio de 1991 el Real Zaragoza era entrenado por un jovencísimo Víctor Fernández, que había sido segundo entrenador con Radomir Antic. Él fue uno de los artífices de la salvación, pero también reconoceremos la gran aportación de un veterano Víctor Muñoz, que volvía a casa después de una exitosa carrera en el FC Barcelona y la selección para ayudar al club de sus amores a sobrevivir. A cambio, había solicitado que al finalizar la temporada pudiera ejercer la función de director deportivo. Fue, para la época, una decisión vanguardista y Víctor se convirtió, de este modo, en el primer director deportivo del Real Zaragoza.

La noche, decíamos, fue mágica y lo mejor que podemos hacer es disfrutar con este vídeo que resume lo que allí ocurrió. Si estuviste presente, amable lector, seguro que una lágrima azul recorrerá tu corazón. Si no tuviste ocasión o eres demasiado joven para haber podido vivir un acontecimiento tan importante, te proponemos que lo disfrutes como un fragmento trascendental de la historia de este gran club que es el Real Zaragoza. Dicen quienes de esto saben mucho más que nosotros que aquella noche se fraguó el equipo de la Recopa. Dicen, amigo, que ahí nació el Espíritu de París.

Efemérides: Real Murcia, 0 – Real Zaragoza, 0 (ida de la promoción)


El 12 de Junio de 1991 se disputó el partido de ida de la promoción frente al Real Murcia en La Condomina. El resultado (0-0) reflejó la agonía que vivió el equipo en el campo pimentonero, que significó la puiedra sobre la que se asentó el partido de vuelta, unos días después en La Romareda.

Un vídeo para animarnos: Real Zaragoza, 5 – Real Murcia, 2.


Vídeo: Real Zaragoza, 5 – Real Murcia, 2 (Promoción, 1991)

Hoy comienza otra etapa en el Real Zaragoza. Es fácil sentir las mariposas en el estómago después de escuchar las palabras de Manolo Villanova en la rueda de prensa en la que ha sido presentado como nuevo entrenador del Real Zaragoza.

Cuando ha acabado de hablar, y después de informar a quienes no le conocen (algunos) y recordarnos a quienes sabemos de él desde hace muchos años (bastantes), he tomado la decisión de colgar en primera página un vídeo. Es un clip que tengo almacenado en mi blog, en el apartado “Vídeos históricos” y que puede servir para conectar los tambores de guerra a la red emocional del zaragocismo y comenzar a preparar el que tiene el primer partido sensato, fornido y cálido de nuestra liga particular, ese torneo que me he permitido denominar “Basura” pero que debe servir, paradójicamente para limpiar nuestra piel de toda la suciedad que se ha ido acumulando a lo largo de los últimos meses.

Es un resumen del partido de vuelta de la promoción que jugaron el Real Zaragoza y el Real Murcia en 1991. Un encuentro en el que las esquirlas que la hierba levantó fueron gotas d sangre en cada corazón zaragocista que latió con la fuerza de la razón. Fue, seguro, el inicio de uno de los muchos viajes a Ítaca que nuestras naves han protagonizado, mas no el último.

Vídeo: Real Zaragoza, 3 – Real Murcia, 1.


   Después de muchas, demasiadas semanas sin colgar un vídeo (debido, evidentemente, a que no le ganábamos ni al Tornos), recuperamos la sana costumbre de publicar los reportajes de nuestro Real Zaragoza, gracias a la gentileza de nuestros amigos de aupazaragoza.com. Es como si uno adivinase, al volver la esquina, la sombra de la novia que se fue. Mientras hay vida, hay esperanza y tornamos a la vida con este reportaje de la victoria sobre el Real Murcia.

                                                    VÍDEO: Real Zaragoza, 3 – Real Murcia, 1

 

 

Vídeo: Real Zaragoza, 5 – Real Murcia, 2 (promoción 1991)


Este vídeo es un resumen del partido de vuelta de la promoción que jugaron el Real Zaragoza y el Real Murcia en 1991. Un encuentro en el que las esquirlas que la hierba levantó fueron gotas d sangre en cada corazón zaragocista que latió con la fuerza de la razón. Fue, seguro, el inicio de uno de los muchos viajes a Ítaca que nuestras naves han protagonizado, mas no el último.