Ángel de oro (Real Zaragoza, 1 – Real Mallorca,0)


Gran noche. Flotaba en el ambiente una inquietante sensación de abismo contenido y en ese contexto afrontó el Real Zaragoza el partido frente al Real Mallorca. Y lo hizo desde su condición de equipo perfilado y definido, equipo que ahora mismo tiene un objetivo y está formado por un grupo de artesanos que hace lo que sabe hacer, no lo que cree que tiene que saber hacer. Y ayer el equipo aragonés, al igual que en los tres últimos partidos, se ajustó al guión que su comandante escribió: tener el balón, procurar gobernar las circulaciones y dejarse su frágil alma en el campo. Todo ello lo hizo y se abrazó a esos gramos de fortuna que tan necesarios son en la vida.

El Zaragoza ayer tuvo ángel. Y tuvo a Ángel. El mejor, el más valioso, el que nos enseña cada domingo el valor del valor, el que consigue que la tarde sea un monumento a la pugna, al pundonor, a la inacabable voluntad de crecer. Su partido es la rúbrica a un texto repleto de páginas valerosas y por eso la Basílica coreó su nombre y se encendieron las luces de la renovación urgente.

El partido fue una dura prueba para el zaragocismo. No se jugó un buen partido, hubo mucha igualdad y se notó esa electricidad que atenaza el músculo y el hueso del futbolista cuando hay un peligro tan cruel rondando la casa propia. Sin embargo, el equipo de Láinez permaneció fiel a su propuesta y eso es algo inestimable. Eso hace grandes a los grupos, a los jugadores y a los técnicos. Las cosas podrán salir bien o mal pero ahora el Zaragoza ya es un equipo reconocible. Jugar el balón, buscar la circulación interior, primar la combinación, abrir senderos por los que los laterales transiten y procurar que la línea de contención se sitúe lo más arriba posible. E impedir que el balón entre en nuestra portería, bien porque el contrario no llegue, bien porque nuestro portero lo impida.
La primera parte fue un reflejo de lo expuesto desde que Láinez está con nosotros. Repitió una alienación anterior, rescatando a Lele, Isaac y Lanzarote, y les pidió a los chicos que se aplicasen a la tarea de jugar por dentro y propiciar las incursiones de Isaac y Cabrera. La tarea era complicada, pues el Mallorca dispuso una doble fila defensiva de 4 y 5 jugadores, lo que impidió que Edu Bedia y Ros tocasen el balón y Pombo y Lanzarote recibiesen en buenas condiciones. Aun así, la presión zaragocista consiguió rescatar varios balones que facilitaron la llegada ante Santamaría. No se acertó en la definición, pero el esquema continuaba siendo válido y se mantenía la intensidad ofensiva. El gol llegaría a balón parado. Un corner botado por Lanza fue magistralmente rematado de cabeza por Ángel. Era la muestra de que el delantero canario está de dulce y es, como dijo Láinez, una mina de oro.

La Basílica estalló de júbilo y se aprestó a degustar el gol con la esperanza de que la segunda parte el equipo no se cayese como es habitual. Con toda seguridad el mister dispuso todo lo necesario en el descanso para que eso no sucediese, pero como él mismo dijo después, la cabeza a veces no actúa como debe y le equipo se refugió en las proximidades de su área. El Mallorca, claro está, se echó al monte y acorraló al Zaragoza durante los primeros veinte minutos, aunque con muy poco peligro. Cani sustituyó a Edu Bedia con el fin de recuperar el control de la pelota y algo se consiguió. Poco a poco el equipo adelantó líneas y logró amortiguar el empuje inicial de los bermellones.

Láinez le pidió poco después a Valentín que relevase a un fundido Ros, en un claro intento por sujetar el partido. A ello también contribuyó, y fue muy celebrado el hecho, Ratón, que realizó dos magníficas paradas. Sin duda fueron dos acciones de gran trascendencia por un doble motivo: porque la victoria se quedó en casa y porque el portero participó estelarmente en el triunfo final, lo que eleva su estatus en un equipo necesitado de autoestima.

El triunfo, en fin, es un bálsamo que ayuda a afrontar el último tramo de esta mediocre temporada con algo más de aire fresco en los pulmones. No menos importante es la fortaleza de ánimo necesaria para viajar a Miranda y comenzar a cerrar todas las heridas que aún sangran en el cuerpo y el alma blanquiazules. Tarea de todos es empujar para llegar al final del camino lejos de la sima del descenso, cerca de un futuro esperanzador.

CALIFICACIONES

Ratón: 4. Hizo dos extraordinarias paradas.
Isaac: 2. Luchador como siempre, tuvo algún debe en defensa. Bien en ataque.
Silva: 3. Correcto y profesional.
José Enrique: 2. Irregular y algo inestable.
Cabrera: 3. Se fajó con todos y subió bien la banda.
Zapater: 4. Trabajó a destajo y cumplió de sobra.
Ros: 3. Buen trabajo corrector aunque algo deshilachado en la creación.
Edu Bedia: 3. Sigue entonándose. Fino con el balón, débil en el apartado físico.
Lanzarote: 3. Muy trabajador e implicado. Buenos detalles, como el corner del gol.
Pombo: 2. Algo desasistido y menos participativo de lo esperado.
Ángel: 5. La nota es por su partido de ayer y por lo que significa para este equipo.
Cani: 3. Aportó frescura y clase.
Valentín: 2. Hizo lo que se le pidió, sin complicaciones.
Edu García: S.C:

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Muñoz honra a Nayim (Real Mallorca, 2 – Real Zaragoza, 2)


juan_munoz   Cuando Edu García sujetó con su garra de león el escudo de su equipo del alma algo se estremeció en el corazón del zaragocismo. Un pequeño seísmo sacudió la conciencia de un cuerpo social maltratado sin piedad durante el septenio ominoso por advenedizos, piratas de cuello duro y sinvergüenzas de carnet de muy variadas siglas. Y es que el chico no hizo el partido de su vida, pero sí luchó con la piel erizada por la emoción de saberse legítimo soldado de un ejército todavía diezmado. Pero ya osado, ya valiente, ya más fuerte.

   Fue el de ayer un partido imperfecto, pues se pudo ganar, se pudo perder y al final todo quedó en empate a todo y a nada. Fue imperfecto primero porque aunque Agné lo pretenda no siempre juegan los mejores. Por lesiones, por sanciones o por ausencia de ánimo, y en Palma ocurrió que hubo que tirar de repertorio. Hubo que pedirles a Edu y a Barrera que hicieran de Lanza y Cani, ahí es nada. Pero en esta ocasión hubo respuesta. Moderadamente digna y correcta, pero suficiente para que el equipo se sujetase sobre sus propias limitaciones.

   Entre líneas del discurso de Agné, perfumado de normalidad y honradez, se puede leer que este grupo tiene algunas virtudes que conviene potenciar y unos cuantos defectos que hay que minimizar. Entre los primeros destaca que está empezando a creer en sí mismo, que sus jugadores tienen algo más de calidad de la exhibida hasta ahora y que el esfuerzo, si consiguen aceptarlo en el vestuario como animal de compañía, puede ayudar a crecer. Entre los defectos, la facilidad para el despiste defensivo y la maña que se dan para desajustar las líneas a poco que pierdan la concentración.

   Ese fue el peligro los primeros minutos. Con un Real Mallorca dispuesto al crochet desde el primer momento, el equipo de Agné acusó los primeros golpes y evitó el gol a base de energía deshilachada. Los locales tuvieron dos ocasiones antes del minuto 6 y profundizaron por la banda de José Enrique y Barrera, muy estático y frágil este último. El Real Zaragoza trataba de ejecutar las órdenes de su entrenador a base de solidez posicional y de lucha por todos los balones y eso ayudó a equilibrar el choque poco a poco.

   Ángel aportó movilidad, como siempre, e incluso sufrió un posible penalti a cargo del escabroso Culio. Por la derecha, Edu García ganaba balones a su par y le preocupaba con su constante actividad. En el centro, Zapater y Ros hacían un decoroso trabajo, lo que redundó en beneficio del equipo para que hombres como Barrera alcanzasen un nivel interesante. Eso no impidió, sin embargo, que el peligro rondase el área de Ratón. Como cuando se produjo un desajuste y Silva tuvo que despejar con apuros o ese lío bajo palos aragoneses que no acabó en gol por pura casualidad y que seguro que recibe miles de visitas en la red por tratarse de una de las jugadas tontas de la jornada. Afortunadamente.

   Porque lo mejor estaba por llegar. En plena celebración del 50 cumpleaños de Nayim, Juan Muñoz se subió al pedestal para firmar un extraordinario gol que recordaremos durante años. Recibió el balón cerca de la línea divisoria. Lo acomodó con el pecho, levantó la cabeza y activó un soberbio chut que superó a un atónito Santamaría. Sin duda, uno de los goles de la temporada.

   De nuevo el Zaragoza se adelantaba fuera de casa. Como en Lugo, como en Soria, como en Sevilla. Era el momento para demostrar que estamos aprendiendo a sostener el viento favorable. Y comenzó bien la segunda parte, con buena disposición táctica y fortaleza en la disposición, pero cuando mejor lucía la noche llegó una jugada en la que se destapó la debilidad defensiva y Culio convirtió el empate. Fue ahí cuando Agné recuperó a Cani por un Barrera que había jugado un buen tramo del partido. Fue una decisión con la que se ganó en presencia en el área contraria. Hubo un penalti clamoroso por mano de dos defensores mallorquines que el árbitro no pitó, pero afortunadamente en la jugada siguiente José Enrique empalmó un disparo que acabó en la red bermellona. Era un 1-2 esperanzador que convenía defender con fiereza por el alto valor que contenía.

   El partido tenía que haber acabado ahí, pero Vázquez, veterano que se las sabe todas, apostó por Lekic, un delantero de esos que las cazan al vuelo cuando llegan al área desde el aire. Y ocurrió. Una falta lateral bien sacada fue suficiente para recibir un segundo gol que dolió y mucho. La buena noticia es que el partido, en contra de lo que ha ocurrido en otras ocasiones parecidas, fue bien manejado por el Zaragoza y se salvó el punto que, como mínimo, se merecía. Así lo reconoció en la sala de prensa Agné. Así lo aplaudirá la afición el próximo domingo si, además, se doblega al Mirandés. Será la confirmación de que hay otro camino que recorrer.

Foto: marca.com

CALIFICACIONES

Ratón: 3. Tuvo alguna imprecisión pero detuvo tres buenos balones.

Fran: 2. Mejor en la banda como atacante que como defensor. Se desajusta a veces.

Silva: 2. Lento y a veces desordenado.

Cabrera: 1. Dubitativo y falto de contundencia.

José Enrique: 3. No siempre dominó su zona, pero fue el mejor en defensa. Goleó.

Zapater: 2. Luchador y voluntarioso. Algo impreciso.

Javi Ros: 3. Mantuvo un buen tono. Trabajó y colaboró con eficacia.

Edu García: 3. Activo, peligroso y participativo.

Barrera: 3. Fue de menos a más. Tuvo veinte minutos muy buenos.

Juan Muñoz: 4. Muy trabajador y esforzado. Metió un gol memorable.

Ángel: 3. Muy vigoroso y activo. Algo impreciso.

Cani: 3. Su presencia asombra y eleva el rango de los partidos.

Erik Morán: 2. Trató de solidificar el centro del campo. Correcto.

Buenacasa: S.C.

Un voto para el futuro (Real Zaragoza, 2 – Real Mallorca, 1 )


 

   ZGZ_MallorcaHablaba Carreras el viernes de rabia y ganas de que llegara el domingo. Algo de eso tenemos más de uno en esta tierra y no solo por cuestiones futbolísticas, pues cuando se vive al límite ocurren estas cosas. Rabia ante la derrota que siempre consideramos injusta. Rabia ante la inestabilidad en el juego. Y rabia ante la incertidumbre en que vivimos. Todavía somos incapaces de asumir que a estas alturas podríamos tener, por ejemplo, 55 puntos y solo tenemos 49 cuando quedan nueve jornadas para el final de la temporada regular.

   El Real Zaragoza ha jugado un paupérrimo partido. Desorientado, falto de idea futbolística, torpe en el manejo del balón, deshilachado en la combinación y con los conceptos no muy bien asimilados, al Mallorca le ha hecho falta muy poco para hacerse el amo del recreo. Como las líneas de presión se han resquebrajado en seguida, el cuadro de Vázquez ha trenzado una eficaz tela de araña con la que ha envuelto al equipo aragonés. Después no ha sido difícil romper las líneas defensivas y conseguir un magnífico gol que ha sembrado de dudas la Basílica.

   La reacción del Zaragoza ha sido mínima. La disposición de Ros y Dorca no ha dado sus frutos y arriba Hinestroza, Gil y Lanza conformaban un tridente romo en ataque y pusilánime en la presión. En punta, Ángel deambulaba de un lado a otro buscándose a sí mismo. Y no encontrándose. Mientras tanto, los de Vázquez se gustaban y gobernaban un partido desquiciado que se estaba haciendo más largo que una película de Samuel Bronston. Como “55 días en Pekín”, por ejemplo.

   Pero el fútbol es ese deporte odioso y apasionante que te quita la vida al mismo tiempo que te la da. Y eso ha ocurrido hoy. Una falta lateral en el minuto 35 ha servido para que Lanza le regalase un balón medido a Dorca, este lo rematara y lograse el primer gol. Inesperada alegría, pero alegría al fin. Sin hablar de justicia ni de gloria merecida, la parroquia blanquilla ha estallado en un suspiro de alivio. Y quedaban 55 minutos de partido.

   Tras el descanso todo ha seguido igual de mal. El Mallorca sabía muy bien a qué atenerse. Con calma, equilibrio y saber hacer, mantenía el pulso y el sentido rítmico sin apenas esfuerzo, pues el Zaragoza continuaba en un limbo futbolístico del que le resulta muy difícil alejarse. Y entonces ha sucedido. Un brote de inesperada locura ha sacudido al club bermellón, que en dos minutos ha visto tres tarjetas rojas en medio de un barullo descomunal. La Romareda ha experimentado una subida de adrenalina digna de grandes causas y el propio Carreras se ha sumado a la fiesta incluyendo en el campo a Vallejo y Culio, justo en el instante en que Lanza botaba la falta que había provocado el incendio.

   La consecución del segundo gol tras una jugada de estrategia ha servido para ver la mañana de otra manera. Aún quedaba partido, pero las variables eran todas favorables. Con el contrario tocado, con un jugador menos y una actitud precavida el Real Zaragoza ha tratado de sujetar el resultado antes que ampliar la victoria. Los minutos pasaban cadenciosos y a veces temblorosos, pues el Mallorca ha tratado de aproximar su voluntad en busca del empate a base de balones largos y aperturas a las bandas, pero ahí ha estado bien la defensa aragonesa, ya con la colaboración de un muy correcto Vallejo.

   Así y todo, el peligro podía aparecer por la esquina de la incertidumbre en cualquier momento y lo ha hecho en el minuto 93. Una jugada por la banda derecha, la de Isaac, ha habilitado a Damiá y Colunga para poner a prueba a Manu Herrera, que ha desviado en primera instancia el chut del segundo y ha visto un poco después que el cabezazo de Arana salía fuera.

   Ha sido una victoria importante. No por el juego, no por las sensaciones, pero sí por los tres puntos que le permiten al equipo zaragozano mantener sus opciones intactas. Toda suma ayuda a sostener la esperanza y seguir en la durísima pelea en que se ha convertido esta Liga de 2ª División. De ella tiene que escapar el Zaragoza y procurar que no se repitan historias como, por ejemplo, la de la temporada del año 55. Esta, la del 16, lo sabemos todos, tiene que ser la del regreso a casa. A Primera.

CALIFICACIONES

Manu Herrera: 3. Correcto. Ha salvado un gol en el último minuto.

Isaac: 1. Ha sufrido mucho en defensa. Tímido en ataque.

Guitián: 4. Bien en el corte, serio en el control.

Rico: 3. Discreto como central, bravo en su casa, el lateral.

Abraham: 2. Irregular y con el freno de mano echado.

Dorca: 4. Sus dos goles, vitales. Correcto en el juego combinativo y en el corte.

Ros: 2. Algo desorientado, se ha entonado al final.

Lanza: 4. Los dos goles han llegado tras sus centros. Desestabilizador.

Gil: 1. Desdibujado y falto de control.

Hinestroza: 1. No acaba de entender el juego en equipo. Elige casi siempre mal.

Ángel: 3. Trabajador, batallador, incisivo.

Culio: 2. Más luchador y acertado que otros partidos.

Vallejo: 3. Sensato y útil.

Pedro: S.C.

No cabe duda (Real Mallorca, 0 – Real Zaragoza, 0)


570436_gSi el fútbol es un estado de ánimo y vive abrazado a las sensaciones podemos decir que el Real Zaragoza ayer logró mantener viva la esperanza y procuró un baúl de buenas vibraciones. La noche, es cierto, no se completó con el gol, y eso es un problema que hay que solucionar a la mayor brevedad posible, pero el equipo es ahora mismo un bloque fiable, consistente y seguro. Eso es lo que hizo posible el punto que le da la segunda posición en la tabla, una noticia de mucho mayor calado de lo que parece, pues ubica el proyecto en el lugar ambicionado por la afición y necesitado por la institución.

El choque de ayer cumplió con todas las condiciones para que el equipo aragonés confirme la idea futbolística con la que ya lo identifica todo el mundo. Seguridad en el triángulo Bono, Vallejo, Cabrera, rapidez y compromiso en los laterales, confianza y manejo en Morán, versatilidad y presencia con Dorca y Diamanka y voracidad y deseo en Ángel, Freddy y Ortuño. Todos esos ingredientes conforman unos choques gobernados y apropiados, que les pone las cosas muy difíciles a los rivales. Como ayer al Mallorca.

   Los primeros minutos fueron una toma de contacto por parte de los dos equipos, pero poco a poco la presión en el centro del campo y la capacidad de recuperación hizo que los de Popovic creasen varias buenas ocasiones de gol que, lamentablemente, no se consumaron. Ese es el déficit. Ese el problema. Se crearon situaciones pero no se convierte y eso podría pasar factura. Por otro lado la portería ya acoge varias telarañas bien frondosas, en una racha histórica que lleva camino de convertirse en leyenda. 

   En los primeros cuarenta y cinco minutos Hinestroza, Ortuño, Diamanka y Ángel tuvieron sendas oportunidades para marcar. Una para cada uno, lo que da idea del nivel de protagonismo que tienen estos jugadores. Hay una equilibrada implicación y cualquiera pudo lograr ese gol que se negó a pesar de mostrar creatividad en la cocción de las jugadas. El colombiano la tuvo a pase de Cabrera y el murciano la recibió de Hinestroza. En ese ambiente de comodidad y dominio Vallejo y Cabrera se encontraban muy cómodos y Morán sacó a relucir un timón gobernante que le permitió ofrecer un jugoso regalo a Diamanka que no pudo marcar porque Wellenreuther se lo impidió. Para acabar, Ángel tampoco consiguió batir al portero alemán del Mallorca tras un pase de Diamanka.

   Como se ve, el partido estaba controlado por los chicos de Popovic, que se retiraron a la ducha con la sensación de haber dejado escapar una buena oportunidad. La segunda parte comenzó con un cambio en la alineación balear. Salió Moutinho y Pereira cambió de banda. Esa sencilla variación hizo que el partido se equilibrase y que se produjesen una serie de jugadas de peligro en elárea de Bono, casi siempre a balón parado. El juego se hizo más dinámico y el Zaragoza tuvo que emplearse a fondo para impedir la circulación en la línea de tres cuartos. Por contra, los aragoneses trataron de hacer daño con aproximaciones aisladas, una de las cuales acabó con un esquinado remate de Ángel que tampoco encontró puerta.

   Salió Brandon y el joven jugador mallorquinista activó a su equipo. Fueron unos minutos de agitación y eléctricas aproximaciones. Seguramente los momentos más luchados a los que trató de responder Ranko con la salida de Pedro y después de Jorge Díaz. Ahí se prolongó el intercambio de golpes, blandos casi todos ellos, fruto de los cuales se podía romper el choque. No fue así, pues ni Moutinho ni Pedro supieron darle al play del marcador en las dos últimas ocasiones de la noche.

   Punto ganado a base de trabajo, seriedad y rapidez en las acciones que deja la sensación de que las cosas están bien hechas, al mismo tiempo que existe la certeza de que Ángel Martin González tiene un trabajo muy importante que realizar y que de su buen hacer depende que este grupo encuentre un jugador que cierre los partidos con los goles que ahora mismo nos faltan, sobre todo fuera de casa. Si se acierta en la gestión se aclarará mucho el camino de regreso a casa. A Primera.

CALIFICACIONES

Bono: 4. Buen trabajo y seguro en sus acciones.

 Isaac: 3. Muy rápido y luchador.

Vallejo: 4. Otro gran partido. Sobrio y seguro. Bien saliendo con el balón.

Cabrera: 4. Estricto en el juego aéreo y poderoso en el corte.

Rico: 3. Potente e impermeable. Flojo en el pase.

Morán: 4. Omnipresente y gobernante.

Dorca: 2. Algo lento y algo indolente.

Diamanka: 3. No muy activo. Le faltó recorrido. 

Hinestroza: 3. Lo intenta cada vez más pero no acaba de desbordar con solvencia.

Ángel: 4. Muy combinativo y esforzado en tareas defensivas.

Ortuño: 4. Grandísimo trabajo en ataque. Estuvo en todo. Solo le faltó el gol.

Pedro: 3. Salió e hizo posible que el equipo se equilibrase.

Jorge Díaz: 2. Corrió y buscó el uno contra uno.

Abraham: S.C.

Certificado de inexistencia (Real Mallorca, 3 – Real Zaragoza, 2)


   Partido excéntrico y alejado de la razón el vivido hoy en Palma en el que el Real Zaragoza ha caído derrotado por 3-2. Resultado ni justo ni injusto, pues las circunstancias que se han vivido no dan para un análisis usual al haber sido expulsado Pedro en el minuto 12 por doble amonestación, pero sí se puede decir que es doloroso y habrá que ver cómo reacciona el grupo después de este descalabro.

   Algo muy evidente es la flojera de ánimo con que el equipo ha afrontado el choque. En cinco minutos el equipo ya había recibido dos goles, uno de ellos anulado, es cierto, pero dos goles. Eso es muy significativo, es un síntoma de que algo no funciona entre los muchachos y es un tema que habrá que afrontar con delicadeza y claridad de criterio para conseguir enderezar el rumbo.

   Desde el primer minuto no ha habido fortaleza defensiva, por lo menos cuando estábamos con once. La prueba son esos dos goles encajados y la zozobra en que se ha visto sumido el equipo. Sin embargo, en pocos minutos el partido ha sufrido un vuelco. El Real Zaragoza ha empatado de penalty (y no expulsión, algo insólito) y después se ha adelantado con un extraño gol de Eldin. Pero todo se ha trastocado cuando el árbitro se ha convertido en protagonista. Eso ha ocurrido en el minuto 13 cuando todo estaba de cara, pero una segunda tarjeta amarilla muy dudosa ha dado con el alicantino en la ducha. A partir de ahí, se han cerrado filas y el equipo ha dado mayor sensación de solidez. Pero ha sido insuficiente.   

   El equipo local ha creído en sus posibilidades y ha trazado un plan basado en el acoso del grupo forastero. Muchos balones a las bandas y rapidez en al circulación, si bien el hecho de estar con uno menos ha propiciado que los aragoneses hayan presentado un dibujo más compacto que con once. Por eso ha tenido que ser una balón a la espalda el que ha facilitado la llegada de Bigas para fusilar a Alcolea. Era el minuto 29 y el match se equilibraba.

   En la segunda parte el equipo de Soler ha propuesto un juego más eléctrico frente a una idea inamovible de un Popovic que a esas horas ya había visto la roja por un enfrentamiento con el delegado del equipo local en el túnel de vestuarios. No ha cambiado a ningún jugador y el esquema ha sido el mismo. Eso no ha impedido que así y todo el Real Zaragoza tratase de buscar el empate pero no tenía en el campo los mimbres más apropiados. Ambos equipos, en un partido muy deshilachado, han tenido pocas opciones pero quien ha aprovechado la suya ha sido el Mallorca cuando Mario no ha podido evitar que el balón golpease su brazo y el árbitro ha pitado penalty.

   Con el 3-2 en el marcador el partido ha entrado en una fase de calma chicha propugnada por los locales. Y ha sido en ese momento cuando Natxo Insa ha dispuesto de una oportunidad que no ha cumplimentado por su precipitación en el remate. Ha sido la ocasión perdida que simboliza esa gran irregularidad que preside nuestras acciones. La falta de personalidad es patente y ahora mismo le pierde esa indefinición espiritual y la ausencia de soluciones desde el banquillo.

   Popovic le ha pedido a Rico que saliese por un inoperante Galarreta y después a Willian José que saliera a falta de diez minutos, pero han sido dos decisiones tardías y poco clarificadoras que poco han aportado al nublado paisaje en el que se ha movido el equipo toda la tarde. La misma nubosidad que impide ahora mismo adivinar el camino que nos espera.

CALIFICACIONES

Alcolea: 3. Poco ha podido hacer en los goles y además ha realizado dos paradas de mérito.

Fernández: 1. Sigue su particular calvario. No aporta seguridad.

Vallejo: 3. Claros y oscuros en su trabajo, aunque ha sido el mejor.

Mario: 1. Desnutrida labor la suya. Pone fuerza pero ha perdido finura.

Cabrera: 3. Su banda ha estado bien cubierta y se le ha visto más osado en ataque.

Dorca: 2. Soso e insaboro, no ha sujetado el balón con criterio.

Insa: 4. Buen partido. Ha jugado con listeza y vigor.

Eldin: 3. Ha metido un gol y ha querido darlo todo, pero a veces juega solo.

Galarreta: 1. Corre el riesgo de que no sepamos a qué juega.

Borja: 3. Gol y lucha. Más no se le puede pedir.

Rico: 1. Ha salido para aportar lucha y trabajo. No ha dado nada más.

Pedro: S.C.

Willian: S.C.

El que quiera hoy puede sonreír (Real Zaragoza, 2 – Real Mallorca, 0)


   eldinEl Real Zaragoza es un equipo que cada día que pasa está más cementado, más unido. Es un equipo que juega a favor del tiempo y que ahora mismo ya comienza a reconocerse y a ser reconocido por los demás. No es un gran equipo, pero es un grupo que da la sensación de conocer sus limitaciones y sus puntos fuertes y con ellos amasa un concepto digno y correcto, algo que es muy importante en un campeonato como el de 2ª División.

   Ayer el Real Zaragoza jugó un partido mediocre que, sin embargo, le permitió obtener tres puntos muy valiosos. Lo hizo poniendo en práctica varios automatismos básicos y dibujando algunos conceptos muy útiles en esto del fútbol, como son una buena defensa, un centro del campo trabajador y una delantera ágil y dinámica. Y contando con un portero que crece al mismo ritmo que el equipo.

   Enfrente un Mallorca liso y laso, con muy poca pegada y una defensa frágil y desconfiada. Lo que en un principio podría parecer un partido para degustar se convirtió en seguida en un barullo futbolístico que dejaba poco margen al sabor. Ninguno de los dos se hacía con el dominio del balón y lo que sí había era líneas de pase obturadas, imprecisión en el juego y trazo grueso en la combinación. No se atisbaba el gol en ningún momento y los porteros veían de lejos el juego, aunque se perdían muy poco, ciertamente.

   El jugador más bullanguero y peligroso era Eldin, quien logró inquietar a la defensa bermellona en varias ocasiones. Se convirtió, así, en la víctima favorita de las entradas del contrario y él decidió responder a cada golpe con un toque de calidad. El Mallorca, por contra, optó por el juego alargado y las galopadas de Pereira, que trataba una y otra vez de coger a contrapié a Mario y compañía. Afortunadamente, todos sus intentos fueron controlados por la zaga blanquilla, que hizo un partido serio y eficaz.

   Galarreta no encontraba pegamento para quedarse el balón y Álamo, que en otros partidos había desbordado con facilidad, ayer parecía tener miedo de acabar con la paciencia del público y soltaba el balón antes de lo que es habitual en él, pero no en el momento oportuno. Cuestión de claridad. En medio de ese déficit, Eldin casi logra un bonito gol al lanzar una falta que detuvo muy bien aragonés Cabrero. Habría sido un buen gol.

   El mismo Eldin lo volvió a intentar cinco minutos después, pero su chut lo atrapó de nuevo Cabrero. Con eso, y con un empate puede decirse que justo, los dos contendientes se fueron a la ducha. Quedaba una segunda parte que jugar y la necesidad de ganar el partido se presentaba como un buen argumento.

   Se reanudó el juego y cada vez era más evidente que no era la tarde de William ni de Álamo. El primero, muy perdido entre líneas y muy poco protagonista; el segundo, aturdido con la obligación de soltar antes el balón pero muy inexacto en sus intervenciones. Mientras, el Mallorca se acercaba con relativo peligro y eso hizo pensar que la solución había que buscarla en el banquillo. Y fue en el minuto 65 cuando se produjo el cambio de Jaime por Álamo. Fue una decisión acertada, pues el albaceteño revolucionó el partido. Tanto fue así que a los tres minutos de su incorporación recibió un muy buen balón de Eldin y superó a Cabrero en la salida para lograr el primer gol. Fue una muy buena noticia. La mala era que esta temporada el Real Zaragoza sufre mucho en los últimos minutos y el Mallorca lo sabía, así que se lanzó al ataque. Y se sufrió. Varios balones rozaron la portería de Whalley, quien ya había detenido un disparo largo de Asensio y que vio rondar el peligro más de lo deseado y la afición supo que era su momento, así que animó a los suyos en el afán de sostenerlo y mantener el resultado favorable.

   Afortunadamente, el equipo se mantuvo firme, estuvo altivo y sólido y aún le dio para conseguir un segundo gol gracias al oportunismo y la calidad de Eldin, que cerró así un buen partido. El equipo de Victor Muñoz logró dos goles por primera vez esta temporada, encadenó su tercera victoria consecutiva y logró el certificado de “Equipo fiable”. Tres buenas razones para afrontar con calma la semana de Pilares, que bien merecido se lo tiene la afición zaragocista.

Foto: Heraldo de Aragón

CALIFICACIONES

Whalley: 3. Seguro y con grandes reflejos. Mantuvo su puerta a cero por tercer partido consecutivo.

Fernández: 3. Rápido y luchador. Tiene un pequeño problema con los centros contrarios.

Mario: 3. Serio y muy buen colocado.

Rubén: 3. Experimentado y dominador con la cabeza.

Cabrera: 4. Se ha hecho dueño del lateral izquierdo con su pundonor y su fortaleza.

Ruis de Galarreta: 2. Poco partícipe y algo ausente.

Dorca: 3. Tiene un juego muy regular y es muy consecuente.

Álamo: 2. Ayer no se encontró a sí mismo. No sabe si encarar o centrar y se confunde.

William José: 2. Muy gris y alejado de las líneas de pase.

Borja Bastón: 3. Se mueve muy bien y juega estupendamente sin balón.

Eldin: 4. El mejor. Calidad, hambre de balón y goleador.

Jaime: 3. Activó el partido y logró un gol muy valioso. Siempre quiere jugar el balón.

Lolo: 3. Hizo bien el trabajo que se le encomendó.

Tato: S.C.

 

Mi crónica: RCD Mallorca, 2 – Real Zaragoza, 4 (El mejor equipo del Sistema Solar)


   paredesHa sido meter Henríquez el tercero y estallar el banquillo. Estallar el corazón modorro que ayer latió en la Plaza del Pilar con toda la fuerza con que Oregón TV dibuja el amor por nuestra tierra. Había que  ver a Paco Herrera abrazarse a los suyos y leer en su gesto que las cosas estaban saliendo como él quería, como él lleva buscando desde el día en que llegó. Como todos necesitábamos que sucediera.  

    El Real Zaragoza ha propuesto un partido intenso y proclive al intercambio de golpes y eso le ha llevado en la primera fase a sufrir, pues el Mallorca, que venía de una buena racha, ha sido más vertical y ha conseguido manejar el balón con mayor movilidad. Aun así, ha sido Víctor quien ha dispuesto de la primera ocasión a los cinco minutos, aunque ha golpeado el balón con inexactitud. En esos momentos iniciales el partido basculaba del lado bermellón y se ha vivido un momento difícil cuando Álvaro, en una jugada defensiva, ha recibido una tarjeta amarilla y ha parecido que se lesionaba. Todo apuntaba a problemas, pero el cántabro se ha recuperado y la batalla ha continuado. Y lo ha hecho por buen camino, pues los embates isleños los ha neutralizado Leo Franco, que ahí ha estado, como lo estaría toda la mañana, para evitar el gol local. Buenas intervenciones, buenas vibraciones en la portería.

    En el minuto 24 Barkero, que poco a poco ha ido dibujando al jugador que todos imaginamos es, ha estrellado un balón en el larguero tras lanzamiento de falta. A partir de ese instante los chicos de Herrera han iniciado un período de deshielo futbolístico, trenzando jugadas, combinando, ejecutando con agilidad, frescura y finura la idea de fútbol de un equipo grande, magno, poderoso. Y ha llegado el primer gol. Montañés, extraordinario, ha desbordado por la izquierda, ha parado, ha templado y le ha proporcionado a Acevedo un balón que ha sujetado con orden para después impulsar un chut seco y traidor que ha dado con el balón en la red. Buen gol. Y justo, pues el equipo aragonés llevaba ya un buen rato mostrando un juego vertical y sólido basado en la rapidez de Montañés, la osadía de Víctor y la clase de Barkero. Y Henríquez dispuesto al festín.

    Y eso ha ocurrido. A la juerga se ha sumado Cortés, quien ha encontrado una autopista por la derecha y desde ahí ha llegado el segundo gol. Jugada de Víctor abriendo a Cortés, centro de este, bueno, por cierto, y remate de goleador del joven Angelo. Y desde ahí ha llegado el tercero: calco de la jugada anterior con idénticos protagonistas, si bien la definición ha sido de jugador maduro y experto en mil batallas. Ese 0-3 es lo que ha provocado ese estallido del que hablábamos al principio de la crónica.

    ¿Estaba el partido cerrado? “¡Bemchico!” Este Real Zaragoza es capaz de jugar una buena primera parte, pero también sabe meterse en líos aunque no quiera. El relato es el siguiente: en el minuto 44 Abraham comete falta y recibe una amarilla. La falta es aprovechada por el Mallorca para lograr su primer gol. En el minuto 45 el árbitro Melero López amonesta injustamente con otra amarilla a Abraham. Roja. Dudas.

    La segunda parte se iniciaba, pues, con un panorama muy distinto al que augurábamos tres minutos antes de llegar al descanso. Herrera ha sacrificado a Víctor para echar mano de Rico en el lateral y el equipo se ha aprestado a cuarenta y ocho minutos de asedio. Y así ha sido. Los primeros momentos han supuesto un pequeño calvario, pues los de Oltra se han echado al monte y han tocado a rebato. Han sido diez minutos de agobio en los que el trabajo de Paglialunga y Acevedo ha sido bueno y el de la defensa y el portero, adecuado. Y luego estaban los estiletes, y esos han estado de diez. De un corner balear ha nacido un vertiginoso contraataque muy bien llevado por Montañés, que le ha servido un buen pase a Barkero que ha servido para que este batiese a Miño con un muy bien colocado chut.

    De nuevo alegría. Pero de nuevo decepción y duda. A los dos minutos, penalti en contra que ha supuesto el segundo gol para el Mallorca. El partido tenía prisa por convertirse en un choque recordado y lo estaba consiguiendo. Quedaba media hora en la que, visto lo visto, podían pasar muchas cosas. El equipo zaragozano con uno menos se defendía con orden y salía a la contra con rapidez y talento, todo ello portado por Montañés. Como era muy difícil que llegase el quinto Herrera ha optado por sujetar el match y les ha pedido a Cidoncha y José Mari que saliesen al campo e hiciesen un buen trabajo de contención. Y han cumplido acertadamente para, junto al resto del equipo, sostener un resultado magnífico que ha podido ser mejor si Acevedo hubiera convertido un penalti en el minuto 74. Habría sido un enorme broche a un partido en el que se han vistos las dos caras necesarias de la moneda que todo equipo debe ser, la seda y el esparto que en cada momento se debe saber utilizar.

    De ahí hasta el final, control, madurez y un Leo Franco excelente que ha firmado una actuación que le señala como uno de los jugadores clave de este equipo. Desde atrás, con una defensa que aunque sigue teniendo ese agujero negro de los balones aéreos hoy ha jugado con pundonor. En el centro, porque Acevedo y Paglialunga han sido los stoppers correctos que hacían falta. Pero sobre todo arriba, porque los cuatro atacantes han leído perfectamente el partido y uno de ellos, Montañés, ha firmado un extraordinario partido que difícilmente olvidaremos. Hoy sí,  el Real Zaragoza ha jugado un partido de fútbol.

 CALIFICACIONES

 Leo Franco: 4. Grandes paradas y un estar de portero experto y seguro. Todo eso nos ha dado.

 Cortés: 4. Ha proporcionado dos pases de gol, ha subido la banda con osadía y oficio y su parcela defensiva no ha ofrecido agujeros que hayan hecho peligrar la meta.

 Álvaro: 3. Ha estado luchador y más centrado. Se ha sobrepuesto a un fuerte golpe y ha mostrado su cara más comprometida.

 Paredes: 2. Actuación discreta, aunque ha colaborado en mantener el resultado con esfuerzo y voluntad.

 Abraham: 3. Mejor en ataque que en defensa, aunque hoy no ha sufrido en su zona.

 Paglialunga: 2. Liberado de tener que sacar el balón, se ha encontrado más cómodo en tareas defensivas.

 Acevedo: 3. Ha metido un buen gol y ha trabajado muy bien en tareas de bloqueo y de salida de balón. Luego ha fallado un penalti.

 Barkero: 4. En pocos días se ha dado la vuelta a sí mismo. Parece como si se hubiera liberado de un secreto que le oprimía el alma. Calidad, talento, larguero y gol.

 Víctor: 4. Este juego le da alas. Dos goles han salido de sus botas y entre líneas se ha movido con calidad y peligro.

 Montañés: 5. Perfecto. Atrevido, rápido, batallador, ágil, técnico y desvergonzado. El partido del año.

 Henríquez: 4. Ha metido dos goles de gran delantero centro. Nos da lo que más necesitamos.

 Rico: 3. Buen partido en defensa, cerrando líneas y aportando solidez defensiva en un momento muy delicado.

 Cidoncha: 2. Su tarea era sujetar el centro del campo con un jugador menos. Ha cumplido.

 José Mari: 2. Ha salido por Henríquez para terminar de cerrar el partido y ha estado correcto.