Real Zaragoza, 3 – Real Mallorca, 2


La noche de los abrazos

El Real Zaragoza venció el domingo (3 – 2) al Real Mallorca en partido correspondiente a la 10ª Jornada del Campeonato de Liga de 1ª División. Los goles fueron conseguidos por Lafita, Bertolo y Gabi (p).

Repuesto ya del infarto de alegría sufrido el pasado domingo después de la dolorosa victoria lograda por el equipo de mis amores, me dispongo a escribir la crónica del estertóreo partido que consiguió cerrar con victoria. Con “la” victoria.

Un éxito obtenido minutos después de vernos en el abismo. Y es que ocho minutos antes de celebrar con abrazos infinitos y lágrimas de dolor expulsado, ese dolor que anhelamos ver en el exilio del sufrimiento, que ya está bien, el Real Zaragoza estaba con el agua al cuello y un enorme peso de hormigón en sus pies. Sólo un dios misericorde o la Virgen del Pilar a la que en mi artículo del domingo le rogábamos su ayuda pudo evitar que nos hundiéramos sin remisión en las simas del fracaso más absoluto.

El partido comenzó radiante, heredero del espíritu guerrero de Sevilla y Valencia. Hubo un par de aproximaciones muy interesantes por parte zaragocista y sólo la falta de acierto goleador impidió que en el primer cuarto de hora ya gozáramos con una ventaja que tanto bien nos habría hecho. Y así, el ímpetu inicial se diluyó como un azucarillo en seguida y el Mallorca, poco a poco, se hizo con el control del partido. Combinando bien, sujetando los tímidos embates zaragocista y cogiéndole la espalda a la pobladísima defensa aragonesa que, sin embargo, vio impotente cómo se escapaba Webó y, ayudándose con la mano, logró el primer gol mallorquín. Fue un golpe durísimo que podría haberse amortiguado si el árbitro hubiese pitado un penalty cometido sobre Lafita a los pocos minutos. No fue así y el equipo no supo afrontar con solvencia el partido en lo que quedaba hasta el minuto 45. Imprecisiones, falta de ideas y escasez de talento fueron las características más notables del juego local, aunque hay que valorar que en ningún momento se rindió.

En el descanso Gay le pidió a Obradovic que saliera en lugar de un enfermo Ponzio y ahí el Real Zaragoza ganó en poder ofensivo aunque se descosió en defensa. Las ganas, el pundonor y la casta fueron sus argumentos y con ellos logró el empate. Fue una jugada que llegó desde el lateral izquierdo, con centro al área y remate final del aragonés, que, rabioso, celebró el gol con el ímpetu de que está haciendo gala desde hace ya cuatro o cinco partidos. Mas no fue suficiente. Parece como si el equipo de Laudrup se hubiese acordado de jugar y así, en cuatro pases, se plantó ante Doblas y Pereira, con una galopada poderosa y un seco chut cruzado, le rompía la cara al equipo local. Y a la afición, que veía desplomarse, una vez más, el sueño de la victoria.

¿Se dio por vencido el Real Zaragoza? ¡No! Gay movió ficha y sustituyó a Lanzaro por un ansioso Bertolo. Se perdía presencia defensiva, pero ya no era tiempo de consolidar nada, sino de buscar el gol con el mismo valor con que los percebeiros buscan el marisco jugándose la vida. La propuesta no prosperó inmediatamente y los minutos pasaban voraces y dramáticamente vertiginosos. No conforme con lo que se estaba produciendo, Gay hizo otro cambio en una decisión que fue fuertemente contestada por la grada: Marco Pérez, que ya no resiste el más mínimo análisis futbolístico, por un inmenso Lafita. Horror ante semejante error.

Sin embargo, esto es fútbol. Mágico, sorprendente, irracional, alejado de la lógica. Y cuando el ánimo se nos fundía, cuando el cielo era cada vez más negro llegó una jugada que nadie esperaba pero que sirvió para igualar la pugna. Balón que queda suelto, que recoge Bertolo, que golpea con saña, que roza el cuerpo de Nunes, que se aloja en la red balear. Gol y una extraña sensación de “bien, pero esto no vale para nada” que aún escuece más. Mas…

Mas la Virgen del Pilar abrió los ojos. Habíamos visto un partido a puño cerrado. Habíamos visto el chut de Gabi al poste. Habíamos visto los movimientos inacabados de Braulio. Habíamos visto a un equipo desgarrado por la nada y luchando con el viento. Habíamos visto todo y la negrura del destino nos había cerrado los ojos. Hasta que llegó la luz del milagro inesperado.

Gabi recogió el enésimo rechace balear y su disparo, seco, mesetario, agónico encontró la otra mano de un dios menor, la de Martí, que sirvió para que Paradas Romero, el árbitro que había engañado a la Verdad concediendo el primer gol mallorquí y escamoteando dos penaltis al equipo aragonés, concediese, al borde del precipicio una última oportunidad al alma blanquiazul. Y el Universo, en su curva infinita, se detuvo.

Gabi agarró el balón. Se lo quedó, como nos quedábamos nosotros el balón ajeno cuando éramos niños y el gafotas amenazaba con llevárselo. Atrapó la Historia del zaragocismo y la situó sobre un círculo de cal desde el que encontrar la salida. Miró al infinito, recogió todo el cierzo que el Dios Moncayo había conseguido reunir en los terrenos de la acequia de la Romareda y cerró la puerta del miedo.

“A la muerte se le mira de frente”. Es la frase que le regalé a Mipresidente. Juntos contuvimos la respiración. Y gol. ¿Gol? ¡Vida!

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El paisaje intacto


(por Juan Antonio Pérez-Bello)

Hace tres años el Real Zaragoza comenzaba a conocer las telarañas de la Derrota, esa despreciable dama que ha cubierto de infortunio, dolor y horror las paredes de este edifcio de mentira que soñó construir el Sr. Iglesias utilizando la prestancia de Eduardo Bandrés y que a día de hoy no es sino un montón de escombros putefactos por los que nadie quiere caminar.

Hace tres años de semejante escenario y por aquel entonces, días después de sufrir la primera derrota en la eliminatoria frente al Aris de Salónica, escribí un texo pocas horas antes de enfrentarnos a un vigoroso Osasuna al que acabaríamos venciendo. No era aquella situación ni mucho menos tan dramática como la que ahora nos toca sufrir, pero así y todo la traigo a esta página dominical porque describe perfectamente lo que este Día del Señor debe ocurrir. Leemos y sigo. decía así:

Llega el domingo. Quizás algún amable lector haya echado de menos mi comentario sobre el partido Aris de Salónica – Real Zaragoza. Quizás piense eso porque aún conservo afectos y amigos y ellos me leen y me dicen. Quizás, decía, ese visitante anónimo extrañe la palabra dibujando el paisaje de una noche lluviosa y prendida en fuego, que no otra cosa fue lo que vivimos/padecimos el pasado jueves. Pero si todo eso es así, ruego se me permita respirar hondo, entornar la frustrada mirada y cerrar el libro de la decepción, que en mi biblioteca pocas veces lo abro pero que, sí, claro, también compré en su día.

Llega el domingo y con él la mandíbula tersa, los puños cerrados y el pecho acerado, dispuesto a la victoria, no por necesaria menos codiciada, y las plegarias recitadas con rabiosa disposición. Hoy es domingo, pero mañana no puede ser viernes. Hay que abrir los ojos a la redención y darle cien patadas al desánimo, la tristeza y la pusilánime esperanza que a veces nos acompaña. Ya no es tiempo de construcciones soñadas ni futuros que aún no son. Es el tiempo de plantar la bandera en las filas enemigas. Hoy no hay amigos, sino adversarios a los que vencer. Hoy, Osasuna no es salud: es nuestro mañana si queremos ser grandes.

Hoy el rival es el Real Mallorca. Se trata de un equipo que en los últimos años ha sido protagnista de algunos de nuestros momentos más dolorosos: empate y destitución de Víctor Fernández, derrota y descenso de 2008, derrota y preludio de la destitución de Marcelino. Todo y eso y muchas cosas más nos han pasado estando el Real Mallorca rondando nuestra área. Es un equipo maldito para el zaragocismo, un equipo que nos ha untado la oreja nueve de las últimas trece ocasiones que nos ha visitado, un equipo al que hay que destrozar (deportivamente hablando) esta tarde si queremos no solo (sin tilde, que ya se puede) avanzar en este desierto fangoso acechado por las aves de carroña sino romper ese maleficio que nos persigue cada vez que nos enfrentamos a los mallorquines.

Hoy lo tenemos jodido. Hoy no nos queda otra que ganar. Hoy, Virgen del Pilar, te necesitamos más que nunca.

Revista de Prensa

El vergel imaginado (Real Zaragoza, 1 – RCD Espanyol, 0)


El Real Zaragoza ha derrotado (1 – 0) al RCD Espanyol en partido correpondiente a la 36ª Jornada del Campeonato NAcional de Liga de 1ª División. El gol lo ha conseguido Colunga, de penalty.

El viento no quiso perderse el encuentro. El cierzo, hijo de nuestro Moncayo, dios bendito de Aragón, barrió la desesperanza y limpió el cielo de bastardos presentimientos. El aire azul fue más aire que nunca, más azul que lo será jamás. Y nuestro Real Zaragoza se comió a mordiscos los malos augurios.

En un partido en el que la angustia era la dueña del zaragocismo, nuestros jugadores dieron buena cuenta de un futuro negro hasta ayer, si bien el sufrimiento nos acompañó a todos hasta ese minuto 79 en que Colunga convirtió un penalty de Pareja sobre Ander. La frialdad del asturiano para marcar el gol de oro del zaragocismo merece mi apluso, del mismo modo en que defenderé siempre y en todo lugar que fue penalty. De lo contrario, de negarlo, que se encarguen los demás.

Si digo que fue un partido duro, metálico y feo estaré diciendo la verdad. Ni el Real Zaragoza ni el RCD Espanyol están para ofrecer lo que no tienen: fútbol. Los nuestros han dejado en el camino toda la sangre que tenían y su pundonor lo paludiré siempre, teniendo en cuenta que el camino, en Enero, era pedregoso y durísimo. Les apludiré siempre su lucha, su voluntad, su fe y eso para mí es suficiente. Igual que apludí el partido de ayer, porque nos dieron lo que tenían y nos ofrecieron lo que necesitábamos: una victoria. “La” victoria.

También es obvio que nuestros jugadores tienen muy pocos recursos futbolísticos, pero me importa muy poco. No hace recordar que una banda de enjoyados artistas, bellos com Paris y fornidos como Héctor nos llevaron al abismo hace dos años, cuando eran los tiempos en que sus brillantes corazas erabn paseadas por las Españas para recibir el escarnio de todos. No, no quiero corceles cubiertos de ricos ropajes, sino gente que le entregue el alma al infierno para salvar nuestra Historia. Como estos muchachos que ayer derrotaron a los periquitos.

Dos ocasiones muy claras tuvo el Real Zaragoza, en las botas de Colunga y en las de Eliseu. Ninguna de las dos fructificaron y nos quedamos con la cara de palo que es de imaginar. Luego, antes, durante, nervios, imprecisiones, miedo. Terror al pozo. Músculos tensos, corazones desbocados, miradas perdidas. Cada balón que manejaba el Espanyol era un puñetazo al estómago y cada minuto que pasaba la noche se hacía más noche. Hasta que llegó el centro de Gabi, la caída de Ander y el penalty que señaló Iturralde. Penalty. Colunga dispuso el balón, encaró a Kameni, le engañó y metió gol.

La Romareda vibró, rió, lloró y cabalgó sobre un caballo desbocado llamado “Libertad”. La que tenemos para mirar al futuro con cierta holgura. La que tenemos para expresar nuestra felicidd por contemplar un horizonte un tanto más limpio que nuestro pasado más reciente.

Ponzio y Paredes estuvieron en Alcorisa (Teruel)


  

El pasado jueves, 8 de Abril, Leo Ponzio y Javi Paredes, jugadores del Real Zaragoza, participaron en un encuentro con el zaragocismo alcorisano. La Peña Zaragocista “Juan Señor” de Alcorisa (Teruel) propició que dos de nuestros jugadores compartieran con los aficionados de la localidad bajoaragaonesa sus ilusiones, opiniones y esperanzas en un momento en el que todo hace pensar que el Real Zaragoza va a conseguir mantener la categoría tras una temporada repleta de tiritonas, incertidumbres, borrascas inacabadas y escarpados acantilados futbolísticos, institucionales y sociales.

   Ambos jugadores llegaron acompañados de Charly Cuartero, que en estos momentos ostenta la representación del club con todas las peñas zaragocista y de Manolo Ceamanos, Presidente de la Federación de Peñas. Entre todos lograron que la numerosa presencia de zaragocistas se fueran con la impresión de que la nave está bien encaminada pero que aún queda mucho por hacer. Por ejemplo, que hay que ganar este domingo en Pamplona.  

   Tanto Ponzio, que ya había estado en Alcorisa en 2005, en aquella ocasión en compañía de Gaby Milito y Galletti, como Paredes supieron conectar con los alcorisanos y fueron capaces de dejar un mensaje de tranquilidad y optimismo, si bien también fueron realistas y por eso se refirieron en varias ocasiones a la necesidad de seguir manteniendo el mismo nivel de esfuerzo y compromiso que hasta ahora ha mostrado el equipo, excepción hecha del día de Almería.

   La hinchada alcorisana tuvo ocasión de compartir con ambos jugadores un buen rato, y quienes disfrutaron especialmente fue la fiel afición infantil y juvenil, que, camisetas en mano, recibió de sus ídolos la firma y la fotografía correspondiente, algo que ayudó, sin duda, a que este sea un día inolvidable en su memoria zaragocista.

Ponzio y Paredes, en Alcorisa (Teruel)


Los jugadores del Real Zaragoza, Leo Ponzio y Javier Paredes, asistirán el jueves, 8 de Abril, a un encuentro organizado por la Peña Zaragocista “Juan Señor”, de Alcorisa (Teruel). El acto tendrá lugar en la sede de la Peña a las 7 de la tarde y en él participarán, además, Carlos Cuartero, responsable del Real Zaragoza de relaciones con las Peñas, y Manuel Ceamanos, Presidente de la Federación de Peñas del Real Zaragoza.