Vídeo: Partido pro ASPANOA: Real Zaragoza AV – Selección Española AV


El 21 de Noviembre se disputará un nuevo partido entre los Veteranos del Real Zaragoza y, en esta ocasión, los veteranos de la Selección Española. El fin: ASPANOA. Este vídeo nos invita a todos a acudir a la Romareda a vivir la fiesta del fútbol y la solidaridad.


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Real Zaragoza, 3 – Real Mallorca, 2


La noche de los abrazos

El Real Zaragoza venció el domingo (3 – 2) al Real Mallorca en partido correspondiente a la 10ª Jornada del Campeonato de Liga de 1ª División. Los goles fueron conseguidos por Lafita, Bertolo y Gabi (p).

Repuesto ya del infarto de alegría sufrido el pasado domingo después de la dolorosa victoria lograda por el equipo de mis amores, me dispongo a escribir la crónica del estertóreo partido que consiguió cerrar con victoria. Con “la” victoria.

Un éxito obtenido minutos después de vernos en el abismo. Y es que ocho minutos antes de celebrar con abrazos infinitos y lágrimas de dolor expulsado, ese dolor que anhelamos ver en el exilio del sufrimiento, que ya está bien, el Real Zaragoza estaba con el agua al cuello y un enorme peso de hormigón en sus pies. Sólo un dios misericorde o la Virgen del Pilar a la que en mi artículo del domingo le rogábamos su ayuda pudo evitar que nos hundiéramos sin remisión en las simas del fracaso más absoluto.

El partido comenzó radiante, heredero del espíritu guerrero de Sevilla y Valencia. Hubo un par de aproximaciones muy interesantes por parte zaragocista y sólo la falta de acierto goleador impidió que en el primer cuarto de hora ya gozáramos con una ventaja que tanto bien nos habría hecho. Y así, el ímpetu inicial se diluyó como un azucarillo en seguida y el Mallorca, poco a poco, se hizo con el control del partido. Combinando bien, sujetando los tímidos embates zaragocista y cogiéndole la espalda a la pobladísima defensa aragonesa que, sin embargo, vio impotente cómo se escapaba Webó y, ayudándose con la mano, logró el primer gol mallorquín. Fue un golpe durísimo que podría haberse amortiguado si el árbitro hubiese pitado un penalty cometido sobre Lafita a los pocos minutos. No fue así y el equipo no supo afrontar con solvencia el partido en lo que quedaba hasta el minuto 45. Imprecisiones, falta de ideas y escasez de talento fueron las características más notables del juego local, aunque hay que valorar que en ningún momento se rindió.

En el descanso Gay le pidió a Obradovic que saliera en lugar de un enfermo Ponzio y ahí el Real Zaragoza ganó en poder ofensivo aunque se descosió en defensa. Las ganas, el pundonor y la casta fueron sus argumentos y con ellos logró el empate. Fue una jugada que llegó desde el lateral izquierdo, con centro al área y remate final del aragonés, que, rabioso, celebró el gol con el ímpetu de que está haciendo gala desde hace ya cuatro o cinco partidos. Mas no fue suficiente. Parece como si el equipo de Laudrup se hubiese acordado de jugar y así, en cuatro pases, se plantó ante Doblas y Pereira, con una galopada poderosa y un seco chut cruzado, le rompía la cara al equipo local. Y a la afición, que veía desplomarse, una vez más, el sueño de la victoria.

¿Se dio por vencido el Real Zaragoza? ¡No! Gay movió ficha y sustituyó a Lanzaro por un ansioso Bertolo. Se perdía presencia defensiva, pero ya no era tiempo de consolidar nada, sino de buscar el gol con el mismo valor con que los percebeiros buscan el marisco jugándose la vida. La propuesta no prosperó inmediatamente y los minutos pasaban voraces y dramáticamente vertiginosos. No conforme con lo que se estaba produciendo, Gay hizo otro cambio en una decisión que fue fuertemente contestada por la grada: Marco Pérez, que ya no resiste el más mínimo análisis futbolístico, por un inmenso Lafita. Horror ante semejante error.

Sin embargo, esto es fútbol. Mágico, sorprendente, irracional, alejado de la lógica. Y cuando el ánimo se nos fundía, cuando el cielo era cada vez más negro llegó una jugada que nadie esperaba pero que sirvió para igualar la pugna. Balón que queda suelto, que recoge Bertolo, que golpea con saña, que roza el cuerpo de Nunes, que se aloja en la red balear. Gol y una extraña sensación de “bien, pero esto no vale para nada” que aún escuece más. Mas…

Mas la Virgen del Pilar abrió los ojos. Habíamos visto un partido a puño cerrado. Habíamos visto el chut de Gabi al poste. Habíamos visto los movimientos inacabados de Braulio. Habíamos visto a un equipo desgarrado por la nada y luchando con el viento. Habíamos visto todo y la negrura del destino nos había cerrado los ojos. Hasta que llegó la luz del milagro inesperado.

Gabi recogió el enésimo rechace balear y su disparo, seco, mesetario, agónico encontró la otra mano de un dios menor, la de Martí, que sirvió para que Paradas Romero, el árbitro que había engañado a la Verdad concediendo el primer gol mallorquí y escamoteando dos penaltis al equipo aragonés, concediese, al borde del precipicio una última oportunidad al alma blanquiazul. Y el Universo, en su curva infinita, se detuvo.

Gabi agarró el balón. Se lo quedó, como nos quedábamos nosotros el balón ajeno cuando éramos niños y el gafotas amenazaba con llevárselo. Atrapó la Historia del zaragocismo y la situó sobre un círculo de cal desde el que encontrar la salida. Miró al infinito, recogió todo el cierzo que el Dios Moncayo había conseguido reunir en los terrenos de la acequia de la Romareda y cerró la puerta del miedo.

“A la muerte se le mira de frente”. Es la frase que le regalé a Mipresidente. Juntos contuvimos la respiración. Y gol. ¿Gol? ¡Vida!