Vídeo. Real Zaragoza, 0 – Hércules CF, 0


Vídeo del Real Zaragoza, 0 – Hércules, 0.

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Mi crónica. Real Zaragoza, 0 – Hércules, 0 (Con las manos vacías)


   fernandezNo estuvo de Dios. En el mejor partido de la temporada, con una primera parte digna de equipo ganador, el Real Zaragoza no logró el triunfo merecido que su juego, su actitud y su generosidad reclamaban. No estuvo de la mano de unos jugadores que jugaron con corazón y cerebro, con ilusión y determinación pero que se encontraron con un buen portero y un grupo que se aplicó al esfuerzo defensivo con disciplina y oficio.

 Todo esto que relatamos de inicio ha supuesto que la afición haya abandonado la Basílica con el sabor agridulce propio de las tardes de fútbol que podían haber sido pero no acaban de cerrar el círculo de la victoria. En el minuto 1 ya ha tenido que ser parado Montañés en falta cuando iniciaba un vigoroso contraataque. Después ha sido Acevedo quien ha probado fortuna con un chut. El Real Zaragoza llevaba la iniciativa y lo intentaba con criterio y metálica decisión, mientras el Hércules trataba de afrontar los ataques locales con orden y multiplicadas presencias de sus peones. Cuando minutos después Álvaro obligaba a Falcón a lucirse con un cabezazo perfecto a la salida de un corner, la afición ya había decidido que así, sí. El ánimo y el aliento de los suyos ha acompañado al equipo durante todo el partido, y es que el choque transmitía pasión desde cada brizna de césped y la grada sentía que en cualquier momento podía llegar el gol.

 La sensación de que los blanquillos habían acordado un estilo de juego, una filosofía futbolística y una manera de estar en el mundo ha propiciado que el match ganase en intensidad a cada minuto que pasaba. Mientras Barkero campaba a sus anchas por los tres cuartos del campo, Rico se apoderaba de la banda izquierda, buscando y encontrando apoyos en su territorio lateral, y esa timidez que en algún partido le ha acompañado hoy se convertía en osadía y decisión. Además, la pareja de argentinos daban un pasito más en su crecimiento como cocineros avezados en ese horno en que se ha convertido el centro del campo zaragocista y su control del balón y su fortaleza defensiva, dignamente combinadas, hacían que la imagen que el equipo transmitía fuese la de una voluntad confirmada y consistente.

 El Hércules se ha sacudido discretamente el dominio blanquiazul y en ocasiones ha conseguido llegar hasta los dominios de Leo Franco. Este, una vez más, ha actuado con acierto en un par de balones de Portillo y Ferreriro, lo que obligaba a seguir con el guión iniciado pero manteniendo la atención y la seriedad defensiva. Para que ello fuese así ha sido fundamental la serenidad y solidez de Arzo, un jugador que en tan solo tres partidos ha conseguido que los chicos de Herrera mantengan una idea defensiva de calidad. Eso se nota no solo en en los resultados que se obtienen, sino también en las sensaciones que transmiten.

 El gol no ha llegado, es cierto, pero en el descanso los seguidores zaragocistas veían con optimismo el desenlace del partido. “Es cuestión de tiempo”, se ha dicho a sí mismo el zaragocismo, y con ese ánimo instalado en la grada ha comenzado la segunda parte. Los quince primeros minutos han sido la prueba palpable de que el Real Zaragoza quería el gol. Han salido los chicos electrificados y con ese ánimo han encerrado al Hércules, que ha tenido que trabajar a destajo para tapar todas las vías de agua que se les abrían a ritmo vertiginoso. Y lo han logrado. Han sido menos los disparos a puerta pero el control seguía siendo local.

 En esas estábamos cuando el centro del campo ha perdido fuerza y frescura. La grada ha señalado a Luis García y pedía a gritos que entrase Víctor Rodríguez. Y ha entrado. Pero el cambio ha sido Barkero, en una decisión que ha provocado controversia. El vasco estaba jugando de lujo pero ha sido quien ha abandonado el campo. Víctor le ha aportado dinamismo y velocidad al equipo y Luis García ha ganado protagonismo, aunque nadie ha encontrado el camino al gol. Se avecinaba la hora de Henríquez, mientras que el equipo levantino buscaba la contra con descaro, porque sabía que un golpe de fortuna le podía dar a victoria, no por ser inmerecida, imposible.

 Los contragolpes de Víctor y Montañés por la izquierda y las combinaciones de Acevedo y Fernández han sido las armas elegidas para el asalto final, pero no se ha conseguido el gol que le habría dado al Real Zaragoza la oportunidad de acercarse a Sporting y Deportivo y regalarles un par de bocanadas de aliento fresco a sus respectivas nucas. En ningún momento el equipo ha dado sensación de rendirse ante las dificultades, al contrario, y esa actitud, ese genio, esa idea de fútbol bien mecanizada y mejor interpretada han facilitado que la comunión entre equipo y afición se haya fortalecido un poco más. Falta hará que se mantenga cuando el próximo sábado sepamos por las radios y las redes lo que esté ocurriendo en el campo del Mirandés.

 CALIFICACIONES

 Leo Franco: 4. No demasiado trabajo pero muy bien resuelto.

 Fernández: 4. Muy rápido, luchador e incisivo en ataque.

 Arzo: 4. Gran trabajo defensivo, organizativo y futbolístico.

 Álvaro: 3. Bien en el corte y decidido en el uso del balón.

 Rico: 4. Gran trabajo en defensa y magnífico en ataque. Se ha multiplicado.

 Paglialunga: 4. Gran partido, tanto en el manejo de balón como barriendo los inframundos del centro del campo.

 Acevedo: 3. Ha conducido el balón con criterio, ha sido providencial en algunos cortes y se ha atrevido más en ataque.

 Montañés: 4. Gran partido una vez más. Dribla, corre el que más y se lleva hasta tres jugadores cada vez que coge el balón. Solo le ha faltado el gol.

 Barkero: 4. El mejor partido como zaragocista. Cada día es más Barkero y su libertad de movimientos es un tesoro para el equipo.

 Luis García: 3. Ha recibido críticas de la grada, pero su técnica le hace imprescindible. Algún balón perdido lo ponemos en su debe.

 Roger: 3. Luchador como siempre, no ha tenido la fortuna del gol. Rápido y vertical.

 Víctor: 2. Dinámico y activo, ha pecado de imprecisión en algunos momentos claves.

 Henríquez: 1. En los pocos minutos que ha estado se le ha visto desajustado.

Real Zaragoza. Mi crónica: Hércules, 1 – Real Zaragoza, 1 (Mu flojica, ¿eh?)


   _aamoros20130817221658_cebf5998Menos mal que Víctor cambió su ubicación. Menos mal que Montañés jugó a lo que sabe. Menos mal que Roger pasaba por allí, por su casa, por el área pequeña. Menos mal. Porque no si no llega a producirse esa sucesión de hechos a saber de qué estaríamos hablando ahora.

   Después de dar comienzo este doloroso camino que acabamos de iniciar y que se llama “Liga Adelante”, que el nombre ya se las trae, contamos con un punto en nuestra mochila. Nosotros, que adoramos a un hombre que se metió en una de ellas a todo un país, o a muchos. Y damos gracias a las olas del Mediterráneo, porque el match comenzó mal para los nuestros. Apáticos,  debiluchos, sosos. Ante un Hércules con mucha más hambre y con un guión, uno, muy bien aprendido: ahogar a Cidoncha y Barkero y apretarle las clavijas a ese grupo de rojillos (ahora sí, inepto no-me-acuerdo-cómo-te-llamas) que deambulaban por el campo con muy poca alma y menos sabiduría futbolística. Y lo lograron. Con muy poco nos asustaban y eso ya se pudo ver a los pocos segundos, cuando Portillo le ofreció a Leofranco la ocasión de lucirse. Lo demás, un sopor. Jugadores locales con la dalla en la boca y foranos despistados y aburridos, aunque alguno dirá que se nos anuló un gol legal y eso calme alguna conciencia, pero aquí no estamos para lloriqueos. No fue gol y ya.

   La segunda parte fue la puesta de largo de la flojera defensiva endémica que muestra este equipo desde que se fue Gabi. Una sencillita combinación en la línea de fondo y un centro templadito bastó para que Sardinero, emulando al cántabro universal, aquel que se llamó Santillana, clavase un golito de esos que escuecen. Álvaro no llegó (casi ni lo intentó) y Paredes estaba lejos, muy lejos. Y quedaba un mundo. O, si lo preferimos: aún quedaba un mundo. Medio vacío, medio lleno, ese vaso.

   Ahí movió Pacoherrera el banco. Mandó a Barkero a la camilla, a recibir masajitos, y sacó a Roger, que es un chico listo que tiene una devoción y una obligación: meter goles. Entonces, dos jugadores que andaban hasta entonces en lugares equivocados (¡ay, esas malas compañías!) cambiaron de zona, como el que se va del casco para irse a la expo, y ahí sí. Cosieron una jugada brillante, imaginativa, de alto voltaje, y consiguieron un gol. Afortunadamente. Era el empate, un punto que ojalá nos sepa a gloria cuando tenga que ser. Y que pudo haber transformado en tres, porque el Hércules se hundió y el Real Zaragoza parece que quiso querer, pero no. Salió Josémari por Cidoncha, al que le partido le había venido grande, y el centro del campo se cementó, pero faltó ambición para ganar. O es que aún no estamos para ganar, que es una frase hecha que nos da mucho miedo: “No estamos para ganar”.

   Y eso fue todo. El equipo zaragocista se conformó e incluso imploró que no nos enchufaran un golito de esos que nos gustan tanto: una falta lateral, un corner, una tontada de la defensa. Y es que tenemos más miedo que alma. Confiemos en que todos estamos igual, cansaditos y faltos de forma y tal, y que esto va a ir a mejor, pero que sepan los muchachos que ir a mejor es ganar el sábado al Mirandés. Lo demás, monsergas.

Leofranco: 3. Sobrio y maduro. Salvó un gol y resolvió con oficio.

Fernández: 2. Le pierde el desorden táctico, que trata de suplir con su velocidad. En ataque es muy previsible, aunque siempre llega.

Álvaro: 2. El error en el gol le hace bajar nota. Cuando se acuerda que está en el Real Zaragoza hace las cosas bien y corta, manda y templa.

Paredes: 2. Estuvo a todas aunque los balones altos le crucifican.

Abraham: El mejor de la defensa. Mejoró su estatus espacial (mejor colocado) y subió con peligro.

Paglialunga: 2. Los medios contrarios lo ahogaron. No sacó balones limpios y llegó pocas veces al corte.

Barkero: 1. No estuvo fino. Mermado físicamente, su cabeza decía cosas que su piernas no entendían.

Cidoncha: 1. Mucho equipo para oliva tan verde. O se cree que tiene que ser el amo o que lo deje, pues calidad tiene.ç

Luis García: 2. En los balones parados es un peligro y el gol anulado…Su forma física le limita.

Montañés: 3. Por la izquierda no encontró caminos, pero por la derecha estuvo magnífico.

Víctor Rodríguez: 4. Fue el cuchillo que necesitaba eñ equipo. De enganche ofrece talento, pase y sus entre líneas fueron lo mejor del partido.

Roger: 3. Se le pide gol y nos dio gol. Si mete uno cada partido me conformo.

Josémari: 2. Cerró las puertas a los contraataques levantinos.

Jorgeortí: S.C.

“Mu flojica, ¿eh?” (“Luis Buñuel y Liberty Valance”, por Luis Alegre)

Una ráfaga de aire frío (Hércules, 2 – Real Zaragoza, 1)


Desde treinta metros se ha visto venir un vendaval que en diez minutos ha derribado las tenues murallas zaragocistas. Desde treinta metros ha llegado el Armagedón que ha destrozado la breve sonrisa que habíamos fabricado en el minuto cuatro. Desde treinta metros, desde la cercana lejanía del horizonte soñado, hemos construido nuestra ya demasiado conocida destrucción. Hoy le hemos regalado la vida a un adversario que teníamos bajo la bota y que en estos momentos respira con el aire que le hemos aportado. De nada.

El partido ha comenzado con la buena noticia de un gol prematuro logrado por un Braulio que, hoy sí, ha cumplido con su obligación de delantero. Los primeros minutos el equipo ha usurpado el balón al contrario y ha mostrado un gesto fornido y aseado que alentaba la expectativa de una victoria anhelada y muy necesaria. Ha sido un gol de ganadores, un gol de equipo victorioso, pero, extrañamente, no ha sido el mejor argumento para un equipo demasiado acostumbrado al sufrimiento. Tener el partido de cara ha podido ser la peor noticia, pues a los quince minutos el equipo blanquillo le ha regalado el balón al Hércules, un grupo que maneja la bola como muy pocos y que tiene jugadores de gran calidad, entre los que estaba destacando muy por encima de los demás el inestable y, a veces, genial Tote. Entre líneas nos dolía aunque no llegaba con claridad y eso pudo hacernos creer que había ya mucho hecho.

No encontramos muchos argumentos para destacar el trabajo de nadie. Si acaso el buen trabajo de Ponzio y el incansable esfuerzo de Braulio que, un partido más, aportaba razones para su titularidad, sobre todo hoy, día en que ha goleado y ha trabajo singularmente, como viene haciendo en los últimos encuentros. La defensa mostraba su cara lavada, pero de ahí hacia arriba, muy poco. Desconocido Ander, ineficaz Lafita, blando Boutahar…Ni siquiera Gabi ha aportado carácter en estos primeros cuarenta y cinco minutos. Todo ello no eran razones para esperar una segunda parte tranquila, toda vez que se notaba una preocupante relajación ofensiva y se constataba un porcentaje muy pobre de posesión.

La segunda parte ha sido, en efecto, una prolongación de la primera. A los diez minutos Aguirre ha cambiado a Lafita por Bertolo, pero no se ha notado ninguna mejoría. Al poco, Sinama ha sustituido a Braulio, pero no se ha notado ninguna mejoría. Por último, N’Daw ha debutado invitando al vestuario a Boutahar, en una clara apuesta defensiva, y se ha notado un empeoramiento. Porque el Hércules seguía, como un niño maleducado, quedándose con el balón y no nos dejaba jugar. El territorio entre líneas seguía teniendo un único dueño, Tote, quien seguía trabajando maléfica y magistralmente a favor de sus compañeros. Y por si fuera poco un grandioso Farinós crecía poco a poco, casi sin molestar, para llegar a los últimos minutos con una idea en la cabeza: lograr un gol, un gran gol que le resarciese ante la Historia de aquel penalty que erró hace dos años y nos permitió a nosotros tocar con el alma la Primera División.

El gol, el enorme gol logrado por el castellonense no sólo ha levantado el espíritu del Rico Pérez, sino que ha hundido a nuestros pacatos jugadores, que han bajado los brazos y arrastrado el espíritu por el césped, permitiendo que, otra vez Farinós, le entregase el cuero a un killer llamado Trezeguet que estará más allá que acá, que ya lo habrá hecho todo en este mundo redondo y demencial que es el universo Fútbol, pero le sobra clase para controlar un pase de la escuela Aragón y fusilar a un indefenso Franco. Para fusilar al zaragocismo.

El precio de la derrota lo hemos pagado con nuestra indolencia, con nuestra tristeza futbolística, con nuestra dimisión como grupo futbolístico. Si Aguirre les ha pedido que había que luchar el segundo gol es claro que o no saben o no quieren, quédese el amable lector con la posibilidad menos dolorosa. Porque hoy hemos roto el sueño que habíamos cosido con hilo de niebla después de varias victorias logradas con lágrimas de madera. Y esto, hermanos, no ha hecho más que empezar.

 

Leo Franco: 2. No ha tenido demasiado trabajo y los dos balones con peligro que le han llegado han sido gol, aunque no se le puede responsabilizar de ellos.

Diogo: 1. Ha fallado en defensa en varias ocasiones y en ataque no ha aportado casi nada. No es, desde luego, mi lateral.

Jarosik: 1. Hoy no. Hoy Jiri no ha estado a la altura. Ha errado en el segundo gol y no ha mostrado la seguridad que se le exige.

Contini: 2. Ha estado más adecuado que su pareja de baile. Sin embargo, no ha sido determinante defensivamente.

Obradovic: 2. En defensa ha cumplido, si bien tiene una salida de balón mejor de lo que hoy ha demostrado.

Ponzio: 2. Mejor la primera que la segunda parte. No ha ofrecido sensación de seguridad, aunque sigue siendo imprescindible en su labor como “cinco”.

Gabi: 2. Sigue en su línea de trabajo y compromiso. Es verdad que, como el grupo ha crecido, ahora destaca menos, pero su presencia es necesaria.

Boutahar: 1. Suyo ha sido el centro del gol y en los primeros minutos ha querido enseñarnos la clase que se le adivina, pero ha estado muy blandito.

Ander: 1. Insustancial. No ha aportado trabajo, ni talento ni calidad. Muy perdido y fallón en el pase.

Lafita: 1. El zaragozano ha jugado un partido mediocre. O no le llegan balones en condiciones o no sabe jugar donde se le pone, pero no ha terminado ni una sola jugada.

Braulio: 3. Quizás el mejor. Ha goleado y su trabajo ofensivo, fijando a la defensa y abriendo huecos, es impagable. Lástima de delantero centro goleador al que podría acompañar.

Bertolo: 1. Muy poca cosa. Un par de jugadas en las que ha encarado y un remate inocuo. No ha sido el extremo descarado y solvente de otras veces.

Sinama: 1. Se le suponía frescura y atrevimiento, pero ha sido un islote insustancial en la delantera. Sólo un remate y una jugada de ataque que ha desperdiciado son su bagaje.

N’Daw: S.C.

La antesala del horizonte (previa Hércules – Real Zaragoza)


La antesala del horizonte limpio, mejor. Si el Vasco Aguirre consigue convencer hoy a sus muchachos de que son mucho equipo para el Hércules, ese equipo aseado y osado que fue capaz de derrotar en los albores de la Liga al mismísimo Barçca en su dorado templo, habremos logrado darle un beso al futuro.
Van nuestros chicos a un territorio en el que ha brillado el oropel y la ansia de grandeza desde hace algunos meses pero en el que ahora mismo puede empezar a cubrirse su cielo con la oscuridad de un presente pobre. Hace casi veinte años que no ganamos en la Comunidad Valenciana y ya toca. Para ello, nuestros jugadores deberán volver a ser ese equipo formado, serio y ordenado que ha demostrado ser últimamente. Ya me gustaría repetir el partido frente al Málaga, donde dimos un lección de honradez, modestia y trabajo. Si es así, si salimos concentrados desde el primer momento puede que hoy sea un gran día. Si nos olvidamos de lo que somos, si pretendemos ser quienes no somos, podemos caer despeñados por la ladera de un Taigeto demasiado cruel por el que nos quieren ver morir despedazados demasiados equipos.

Seriedad, esfuerzo y atrevimiento.