El equipo que surgió del frío (Real Zaragoza, 4 – FC Barcelona “B”, 0)


   Si una conocida firma de perfumes inauguró ayer en Madrid la moda “kiss-cam” se puede decir que ayer el Real Zaragoza dio el pistoleatzo de salida para la carrera por el ascenso. Después de un partido como el jugado ante los niños bonitos del Barça B todo obliga a creer. Por juego, por talante, por goles, por talento. No hay ni un solo argumento que nos impida soñar con ese “The long and winding road to Primera” que nos aprestamos a recorrer, pues el equipo ayer estuvo de notable alto. Sin PISA que necesitemos para certificarlo.

   Desde el segundo 1 los chicos, como gusta llamarlos a Ranko, apretaron los dientes, soldaron los músculos los unos a los otros y avisaron al contrincante que se hab´ñia acabado la fiesta. Que si querían jugar al fútbol con soltura iban a tener que buscar herramientas de plomo fundido porque la intensidad pasaba a formar parte de nuestro argumentario. Con una presión inteligente e intensa el balón no salía del campo visitante y cuando lo hacía no era para poner en apuros a Bono. Los primeros defensas eran nuestros delanteros, el centro del campo diluía cualquier intención de prosperar y la defensa demostraba que este grupo sí sabe impedir la sangría.

   Un día más Basha completaba una actuación muy interesante y Dorca, liberado de tareas que no le corresponden, certificaba que es una buena pareja del suizo y una interesante cremallera que sabe cerrar las línea de pase del rival. Atrás Vallejo revivía el espíritu de Milito, aunque uno prefiere acordarse del León de Torrero, de José Luis Violeta, pues hasta se mueve y corre como él. Con él un trabajador y fiero Cabrera y dos laterales que suplen sus esporádicas incorrecciones defensivas con velocidad y pundonor. El equipo, ùes, estaba a la faena.

   En estos primeros veinte minutos los de Eusebio apuntaron con timidez un par de ataques pero estaba del zaragocismo que la tarde era nuestra. En un par de ocasiones el joven portero barcelonista probó el sabor de la insolencia de Borja, la madurez de Pedro y la electricidad de Eldin, toda vez que Jaime tuvo que dejar su puesto a álamo por otro problema muscular. Y a la tercera fue la vencida. Un magnífico contraataque entre Eldin y Pedro lo culminó Borja. Perfecto. El equipo explotó de alegría. Y a los tres minutos Fernández sacó de banda, Pedro prolongó y de nuevo Borja convirtió. Era un 2-0 que destapaba la esencia del grupo. Intensidad, muy buenas coberturas y dinamita arriba. Una fórmula muy eficaz que ponía el partido de cara y anunciaba muy buenas sensaciones.

   Sin embargo esto del fútbol tiene sus cosas. Como por ejemplo que tu defensa se despiste. Como por ejemplo que tu portero haga una mala salida. Como por ejemplo que se cometa un penalty y te lleves una amarilla. Como por ejemplo que vuelva algún fantasmilla al imaginario zaragocista. Todo eso ocurrió en un minuto. Ahora bien, el fútbol también a veces te devuelve lo que antes te ha podido quitar. Lo que parecía un 2-1 sew convirtió en nada de nada y, poco después en un 3-0. Sandro marró el penalty y a los pocos minutos Pedro fusilaba a Sánchez tras energética jugada de los muchachos de arriba. La noche era cálida como una cadiera.

   La segunda parte fue un ejercicio de buena administración futbolística. Con tre goles de diferencia y un partido previsiblemente muy duro dentro de tres días el equipo supo jugar con inteligencia y mesura. controló muy bien la situación y no bajó la gusrdia en ningún momento. Alguna tímida aproximación de los chicos de Eusebio pero sin especial peligro, si bien Bono se las vio en un par de balones que, afortunadamente, no encontraron la puerta. Popovic jugó muy bien sus cartas y les pidió a Galarreta e Insa que saliesen al campo a rematar la faena. Y el primero de ellos protagonizó una muy buena acción: recuperó, controló, avanzó y le sirvió a álamo un balón de oro que este no desaprovechó, pues con un poderoso misil logró el cuarto que, ahora sí, cerraba el partido.

   Partido, en fin, redondo que nos lleva a un escenario de pelea, competición y futuro. Todo pasa, desde luego, por el Sadar, pero ahora mismo el equipo ya está en donde muchos soñábamos estar cuando en julio volvimos a la vida. 

CALIFICACIONES

Bono: 2. Un partido un tanto irregular, con acciones incompletas.

Fernández: 4. Rápido y muy trabajador. Participó en dos goles.

Vallejo: 5. Gran partido. Mandó, comandó y entusiasmó.

Cabrera: 4. Fornido, presente y enérgico.

Rico: 3. Muy trabajador y participativo.

Basha: 5. Fue una de las claves del partido. Fuerte, muy bien colocado y jerarca.

Dorca: 4. Junto a Basha ha recuperado su mejor versión.

Pedro: 5. Importante en el juego y protagonista en tres goles.

Eldin: 4. Inteligente, talentoso y creativo.

Borja: 5. Dos goles y gran presencia en el trabajo de contención.

Álamo: 4. Veloz y potente en la banda. Marcó un buen gol.

Galarreta: 4. El cuarto gol es mérito suyo. Muy activo y luchador.

Insa: 3. Apunta buenas maneras. Está presente y muy activo.

Jaime: S.C.

 

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Con sangre entra (FC Barcelona, “B”, 4 – Real Zaragoza, 1)


BorjaEl Mediterráneo nos devolvió ayer con la marea alta al lugar que, de momento, nos corresponde. Ni más ni menos. Fue un repasito de esos que le dejan a uno cara de bobo y sirve para descubrir las miserias que parecían olvidadas. Porque un cuatro a uno es algo más que una derrota digna: es una pequeña humillación.

El partido en seguida dibujó un panorama preocupante. Con unos muchachos talentosos y rápidos enfrente, el Real Zaragoza conoció lo que era correr detrás del balón, ese pequeño tesoro que veía pasar vertiginosamente por delante de sus bigotes pero que en muy pocas ocasiones acababa en sus botas. El índice de posesión culé fue altísimo durante los primeros veinte minutos y eso conllevó que la portería de Whalley sufriese varios ataques de riesgo que el joven portero solucionó bien, especialmente una doble parada de mucho mérito con que respondió a un eléctrico ataque local.

La calidad ya se veía dónde estaba: en el Barça, pero en el Real Zaragoza lo que hasta ayer había sido una propuesta cuyas costuras estaban cosidas con la ilusión y el trabajo en equipo se deshizo como un azucarillo. La defensa dio muestras de inconsistencia, el centro del campo se perdió entre los pases y combinaciones barcelonistas y la delantera no recibía balones francos. Aun así, los de Víctor equilibraron la balanza y comenzaron a juntar sus líneas y estructurar una idea de fútbol más parecida a lo que hasta ahora habíamos visto, con algunas aproximaciones de mérito y más cemento en las líneas de pase catalanas.

En ese punto nos encontrábamos cuando se produjo el gol de Dongou que nunca debió subir al marcador, pues se consiguió en off side. El linier lo anuló pero Pérez Pallás lo validó. Error garrafal que nos hizo daño. Además, al poco se lesionó Pedro, lo que supone una mala noticia. Peor, incluso, que la derrota, en palabras de Muñoz. Mala cara tenía el partido. Sin embargo el equipo no se arrugó y a los pocos minutos, continuando con su plan de porfiar y recuperar el terreno perdido, logró empatar el partido en una bonita jugada trenzada entre Galarreta, Borja y Eldin, que remató limpiamente la dejada de éste.

El partido estaba en un buen punto. El rival seguía siendo un peligroso contrincante, pero el equipo estaba entero y parecía saber qué había que hacer. Mas todo se derrumbó al poco de comenzar la segunda parte. Una muy desafortunada jugada de ataque blaugrana horriblemente defendida sirvió para que Dongou rematase un balón suelto en el área pequeña mientras la defensa aragonesa bailaba una extraña danza casi bajo los palos de Whalley. Fue un puñetazo en el mentón de la confianza zaragocista, porque a partir de ese momento los blanquillos ya no supieron en qué parte del Mini Estadi se encontraban en cada momento. Se desequilibró, las líneas se desconfiguraron y ni siquiera el intento de reset que llevó a cabo Víctor con la entrada de Willian José funcionó.

Así, llegaron dos goles más que vinieron a confirmar que el equipo necesita aún un período de rodaje que lo tiene que dar, inevitablemente, el paso de los partidos. Que es, por cierto, lo que se ha venido deciendo desde el club todas estas semanas. El partido, así y todo, puedo equilibrarse un poco si Eldin llega a clavar un impresionante chut en la portería de Ortolá en lugar de estrellarse en el larguero. Habría estado muy bien que así hubiera sido, aunque no habría maquillado la floja actuación del equipo, sobre todo en la segunda parte.

CALIFICACIONES
Whalley: 2. Realizó dos magníficas paradas y recogió varios balones. Algo estático.
Fernández: 1. Se vio empujado por la delantera hasta espacios inadecuados.
Vallejo: 2. Bien en el corte, pero jugó muy metido atrás.
Mario: 2. Empezó bien, pero la segunda parte se desubicó.
Rico: 2. Tuvo que defender al mejor. Recibió pocos apoyos.
Galarreta: 2. Un tanto aislado al comienzo, luego enganchó con Dorca para desaparecer después.
Dorca: 2. Le costó entrar en el partido. Se recuperó para acabar diluido.
Álamo: 2. Su presencia no fue útil al equipo. Se encontró con muchos obstáculos.
Pedro: 1. Hasta que se lesionó no participó demasiado.
Borja: 2. Mejor cuando estuvo cerca de la portería contraria. Su asistencia, muy buena.
Muñoz: 2. Activo y voluntarioso. Lanzó un buen chut a puerta.
Eldin: 3. Eficaz y talentoso. Gol y larguero son dos buenos datos.
Willian José: 2. Salió con ganas y disparó a puerta con osadía. Aislado.

Mi crónica. Real Zaragoza, 0 – FC Barcelona B, 2. (No hay Idus sin Arzo).


   427230_g¡Qué pocas palabras necesitamos para escribir el relato del partido de esta tarde! El Real Zaragoza ha protagonizado un partido tan lamentable que la vergüenza que nos ha hecho pasar nos impide encontrar las frases apropiadas para construir una crónica razonable. El paso atrás es preocupante, la imagen ofrecida, indignante y la escasez de ideas tanto en el césped como en el banquillo, alarmante. Mal, muy mal. Horribles sensaciones, humillante mensaje el que nos deja el equipo.  

   Ni siquiera da para explicar que el planteamiento ha sido así o asá, porque a los seis minutos el equipo visitante ya había metido un gol que se ha convertido en una enorme losa que ha sepultado cualquier argumento futbolístico. Con varios pases, tres regates y una punta de velocidad envidiable, el joven grupo adversario se ha hecho con el partido y le ha sacado los colores a nuestro equipo, que ha nacido muerto y ha acabado enterrado. 

   Desde el primer momento han entregado el choque. No han luchado, no han ligado tres pases, no han sabido estar cada uno en su sitio, no han controlado ninguna de las artes de la competición y solo uno de los once jugadores zaragocistas, Leo Franco, ha estado a la altura de las circunstancias. Hasta cinco, ¡cinco!, paradas determinantes ha protagonizado el argentino, cuya aportación ha sido determinante para no irnos al descanso con una goleada escandalosa en contra. Los de Herrera corrían y corrían, siempre lejos del balón, siempre tarde, siempre famélicos. El juego visitante deshilachaba las muy débiles costuras de un equipo que hoy nos ha recordado que lo de Enero ha sido una casualidad, que hay varios jugadores que no nos sirven, que el entrenador se ha convertido en partidos como el de hoy en un mal lector de fútbol y que la afición algún gravísimo crimen contra la Humanidad hemos cometido para merecer tanto dolor y tanta miseria.

   Solo en una ocasión ha podido el Real Zaragoza lograr un gol, en jugada de Montañés, pero el once local ha cerrado los ojos cuando ha chutado y el balón ha rebotado en las piernas de Masip, un portero que juega con los pies y piensa con la cabeza y lo hace con mayor claridad que muchos de nuestros jugadores de campo, por cierto. Por lo demás, la nada. Bueno, no: la nada de la nada. El suplicio nos ha llevado al descanso y los aficionados nos hemos mirado los unos a la cara de los otros buscando alguna explicación, alguna frase o palabra que nos calmara. No la hemos encontrado.

   Como respuesta a todos los males, Herrera ha sustituido a un insultantemente inoperante Luis García y con eso se ha conseguido una muy mínima reacción. En vano. Traoré, un muchacho vigoroso, potente y hábil, ha conseguido el segundo gol a los quince minutos y la noche se ha adelantado. Aunque Víctor ha puesto a prueba poco después a Masip con un buen chut y Álamo, con su salida, le ha dado algo más de profundidad a la banda derecha, todos sabíamos que el partido estaba perdido. Y esa sensación se ha escenificado en la vieja Basílica con un significativo abandono de parte de la afición, que no ha podido soportar el dolor de ver a su equipo caer de forma tan triste. 

   Está muy claro que el partido de hoy nos duele mucho. Está muy claro que los problemas se le acumulan a Herrera en forma de lesiones. Y está muy claro que los entrenadores siempre mueren con los suyos, pero habrá que decirle al mister que hay que cambiar el guión y advertirle a algunos protagonistas que ya no caben en esta película. Por lo menos si no se saben los diálogos. Hablo, claro está, de Luis García, de Barkero, de Álvaro, de Lagu, de Rico, de Mario, de Acevedo. No quiere decir que los demás, salvo Leo Franco, por supuesto, se salven, pero al menos no nos han hecho sentir el ridículo de ver cómo les rebota el balón en la espinilla a unos profesionales que trabajan poco y mal. Y no está el horno para bollos.

Foto: El Periódico de Aragón

CALIFICACIONES

Leo Franco: 5. Ha salvado al equipo, con cinco muy buenas paradas, de una derrota histórica.

Cortés: S.C.

Álvaro: 0. Vergonzante actuación.

Laguardia: 0. Vergonzante actuación.

Rico: 0. Vergonzante actuación.

Paglialunga: 0. Vergonzante actuación.

Acevedo: 0. Vergonzante actuación.

Luis García: 0. Vergonzante actuación.

Barkero: 0. Vergonzante actuación.

Montañés: 2. Ha protagonizado varias jugadas explosivas, pero ha pecado de individualismo. Ha fallado un claro gol.

Roger: 2. Ha luchado, corrido y pugnado por romper la defensa contraria, pero ha estado muy solo. Ha rematado con intención pero sin puntería.

Víctor: 2. Le ha aportado toque al juego y ha chutado a puerta.

Fernández: 1. Muy acelerado y descoordinado con sus compañeros.

Álamo: 2. Ha corrido con profundidad y balones largos.

Mi crónica: FCB “B”, 1 – Real Zaragoza, 0 (Otra vida que se va)


alvaroSi “escribir en Madrid es llorar, es buscar voz sin encontrarla, como en una pesadilla abrumadora y violenta” (M. J. Larra), no quiera imaginarse el lector qué es escribir en Aragón sobre este muerto sin alma que redimir en que se ha convertido el Real Zaragoza. Es tal el dolor que nos produce afrontar el folio en blanco para relatar el desastre de ayer que uno debe buscar la fuerza y el valor necesarios en las profundidades del pozo de San Lázaro o en las brumas de la cumbre del Moncayo. Veré si tengo suerte.

Herrera ya sabe lo que es este club. Les ha pasado a todos los entrenadores de la Ominosa Era Agapito. A todos. Llegan lanzados y al poco tiempo protagonizan una rueda de prensa con gesto depresivo y mirada perdida. Y ayer ya vio el catalán en qué se le ha convertido el espíritu del equipo bonito. Nos dijo que no sabe qué hacer. Que no sabe cómo hacerlo. Que no sabe cómo saber. Si el equipo entrena muy bien, que es lo que nos dicen todos, luego juega muy mal, que es lo que vemos todos. Como ayer, que jugó con una defensa torpe, nerviosa e incrédula; un doble pivote cateto y sin luces y un enganche viejo y estéril. Quizás un poquito los puntas y, en todo caso, un portero que hizo su trabajo con dignidad. Res mès.

La idea de colocar a Mario y José Mari juntos fue un error. Ni taparon ni taponaron el alegre y hormonado juego de los chavales de la Masía. Antes al contrario: desde el minuto uno se vio que tropezaban con su deficiencia tónica y táctica y por eso el balón blaugrana circulaba con frescura por toda la parcela central, además de descubrir en seguida que nuestros laterales defensivos eran muy malos y por ahí podían llegar balones afilados con los que hacer daño. Y casi lo hacen, si no llega a ser porque Leofranco detuvo un par de balones que llevaban cara de gol.

A mitad de la primera parte el Real Zaragoza logró asomar un poco la patita, debido a que Víctor y, sobre todo Montañés, adquirieron en el rastro un par de balones con los que surtieron a un inquieto Roger que, eso sí, no se lo piensa cuando le llega el balón y rápidamente busca la portería. Su trabajo obligó a dos buenas intervenciones del portero Masip, quien demostró después que es un buen portero al desviar un envenenado cabezazo de José Mari. No era mucho fu, pero tampoco demasiado fa, así que nos fuimos al descanso pensando que peor no podíamos hacerlo y que a lo mejor, en la segunda parte…

Pero no. Los chicos de Herrera se habían propuesto ayer darnos una buena bofetada destrozando cualquier hilo de credibilidad y salieron de la caseta dispuestos a regalar el partido. Y lo hicieron muy bien: consumaron el desastre. Nuestros laterales terminaron de completar una lamentable actuación y por sus dominios llegaban Nieto y un gran Joan Román con aires de grandeza porque podían permitírselo. Leofranco tuvo que realizar una gran parada tras la ejecución de una falta a remate de Planas y esa fue la señal inequívoca de que aquello no funcionaba.

Debutó Henríquez, que salvo algunos desmarques distintos nada nos dio, y salieron Movilla y Barkeo, cuyas aportaciones fueron irrelevantes, especialmente la del vasco Y ahí se terminó el repertorio. Los chavalines siguieron a lo suyo y en una jugada sencillita y que sirvió para desenmascarar el paupérrimo nivel de una defensa de pacotilla, hicieron gol. En otras circunstancias habríamos mirado al tapete verde y habríamos descubierto alguna razón para esperar que se podía empatar e, incluso, ganar aquel partido, con veinte minutos por delante, pero ayer todo era oscuridad y dolor. Luisgarcía era un jugador sin intención ni presencia, Barkero salió para justificar que está en nómina y Movilla bastante hacía con cubrir todos los espacios que el grupo dejaba huérfanos de presencia aragonesa. Con Montañes desactivado, Roger fundido y Henríquez haciéndose mil preguntas lo único que le quedaba al zaragocismo era esperar que no llegasen más balas perdidas a estamparse en la frente de nuestro escudo, para mayor escarnio y vergüenza de nuestra Historia.

Así pues, horrendo partido y estremecedoras sensaciones las que nos dejó el equipo. Seco, abatido, aterrorizado, confundido. Así pues, sensación después de oir a Herrera en la sala de prensa de que este hombre les ha endosado un discurso que no entienden en absoluto y si alguien lo ha entendido las piernas y el músculo ya no le da para obedecer las ŕdenes del cerebro. Así pues, estruendoso fracaso y dolorosa noche de cristales rotos alojados en el corazón de la afición. Así pues, agonía.

CALIFICACIONES

Leo Franco: 2. Resolvió varios balones de peligro con seguridad.

Cortés: 0. Superado desde el segundo 1 por los atacantes locales.

Álvaro: 0. Su cuerpo no resolvió ni una sola situación con solvencia. Su mente no viajó con el equipo.

Abraham: 1. Alguna cosita en ataque, pero en defensa fracasó.

Mario: 1. Se estorbo con José Mari y no sacó ni un solo balón con criterio.

José Mari: 1. Se estorbó con Paglialunga. Un remate suyo pudo ser gol.

Luis García: 0. Deambuló por el campo y mostró un despiste preocupante.

Montañés: 2. El mejor. Intentó enganchar con su rapidez con Roger, pero estuvo muy solo.

Victor: 1. Poco. Algún caracoleo y cierta intención, pero ineficaz.

Roger: 2. Le gusta su trabajo. En cuanto puede, chuta a puerta.

Henríquez: 1. Algún desmarque, un par de carreras y ya.

Movilla: 1. Corrió y corrió, pero no sujetó ni un solo balón.

Barkero: 0. No participó en el juego.