Mi crónica. Real Zaragoza, 0 – Deportivo, 1 (Imperdonable perdón)


   441550_gTodo fue en vano. La ilusión de la llegada de Víctor, los mensajes de zaragocismo que inundaron la ciudad y la región/nación en la semana del aniversario de la 6ª Copa del Rey, la esperanza de que algún rumor se convirtiese muy pronto en certeza. Nada sirvió. La llegada de uno de los equipos más poderosos de la categoría ayudó a ponernos en nuestro sitio. La derrota fue el permiso que necesitaba el nuevo/viejo entrenador para proclamar a los cuatro vientos que nos olvidemos de sonreír, que a lo más que podemos aspirar es a no llorar. Derrota y realidad.

   El partido lo planteó Víctor con un par de retoques tácticos (Arzo por Acevedo y Álamo por Cidoncha) que nos proporcionaban un puñado de gramos de esperanza de que aquello podía acabar bien. Y así lo confirmó la primera parte, un espacio temporal en el que los chicos de blanco y azul le pusieron un punto más de intensidad y de rasmia a su modo de manejarse en los partidos. Se armó el centro del campo, se le trató de dar pausa a la salida del balón y se procuró apretarle las clavijas al equipo gallego con empuje y decisión. Este, muy bien armado atrás y con mucho oficio, tan solo se permitió dos despistes. Pocos, pero expresivos. Si Roger, protagonista de ambos, hubiese aprovechado estos dos momentos, el partido habría sido otro. Pero ni el remate de cabeza fue un buen de remate ni el uno contra uno lo resolvió con listeza. Perdonó, osea.

   Y sabido es que, en fútbol, quien perdona acaba muriendo. El Depor, que no tenía mucho interés en llevar la iniciativa aunque los primeros minutos fueron suyos, se acercó una sola vez con peligro y en esa jugada, tonta y blanda, logró el gol que le supondría, al final, la victoria. Fue un acercamiento torpón y enmarañado que acabó con un chut al palo que rebotó en la espalda de Leo y se coló. Enorme losa. Otra vez a remolque. Otra vez contra la maldición. Con una sola llegada del contrario ya perdíamos.

   No había muchas novedades en la propuesta zaragocista, si exceptuamos esos gestos de pundonor que nos ofrecieron algunos jugadores. No todos, pues Paglialunga volvió a darle una bofetada al fútbol y Luis García se desinflaba en cada intento. Si acaso, la presión.Si acaso, la pelea. Si acaso, el esfuerzo.

   La segunda parte vio dos cambios. Víctor les pidió al canterano Suárez y a Barkero que salieran al campo y le rompiesen el cerrojo al Depor. El primero le obedeció, convirtiéndose en lo mejor de los segundos cuarenta y cinco minutos, pero el vasco decidió darle la razón a quienes creen que no está en disposición de cumplir con lo que se espera de él. Hizo un partido horrible y le partió el alma a la afición con cada una de sus acciones. El equipo le puso corazón, jugó a tratar de llegar a la portería contraria con el músculo en la boca, pero su falta de fútbol era tan evidente que en seguida vimos que aquella doble muralla defensiva que había dispuesto Vázquez para sostener el resultado iba a resultar infranqueable. Suárez hizo un estupendo partido, pero su soledad y su bisoñez fueron un importante obstáculo que le impidieron obtener botín.

   Nada más dio de sí el partido. En todo caso, la certificación de que este equipo tiene lo que tiene. O no tiene lo que no tiene. Tanto da. Se perdió y la Basílica, después de casi dos horas de inocente apoyo, no dudó en dedicarle al equipo unos tímidos gritos y cuatro silbidos. No importaba. El mensaje que todos esperábamos y tenía, por fin que llegar,lo recibimos ayer por la noche de boca del entrenador. Objetivo: no descender a 2ª B. ¿Alguna pregunta?

CALIFICACIONES

Leo Franco. 3. Tuvo mala suerte en el gol. Salvó un par de balones peligrosos.

Cortés: 2. Más atascado que de costumbre en ataque, por su banda no hubo peligro.

Álvaro: 1. Fallón e inexacto.

Laguardia: 1. Nervioso y poco clarividente.

Rico: 2. Tuvo un duro duelo con Sissoko. Cumplió.

Paglialunga: 0. El Rey del (pase) Paralelo dio otra lección de analfabetismo futbolístico.

Arzo: 2. Hizo un buen trabajo pero no disfrutó.

Álamo: 1. Voluntarioso pero fallón.

Montañés: 2. Su lucha frente a un numeroso ejército gallego fue desigual.

Luis García: 1. Intención de jugar tiene, pero su físico no le da.

Roger: 1. Peleó y corrió pero falló dos goles claros.

Suárez: 3. Inteligente, talentoso y atrevido.

Barkero: 1. Perdió varios balones fáciles y, por otro lado, dio varios pases que no encontraron socio.

Antón: S.C.

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Mi crónica: Deportivo, 3 – Real Zaragoza, 2 (Frío fuego, cálido hielo)


   _DEPORTIVOZARAGOZA12005352_7e14c128Las piedras ruedan por la ladera del acantilado, después de haber resbalado y haber fragmentado con el talón una roca quebradiza que apenas se agarraba al aire. Al fondo, un salvaje oleaje golpea el pecho de una afición que ya no sabe a qué clavo azul agarrarse. Llueve, el viento azota el futuro y las palabras han huido a las llanuras de la nada.

   El partido abría la Era de los Nueve. Los nueve partidos que quedaban hasta llegar al final de la Liga, las Nueve Finales que debíamos afrontar antes de completar un periplo que nos debería llevar al Territorio Salvación. Muy importante, entonces, porque seguro que según cómo fueran las cosas nos dirigiríamos a un escenario o a otro, o al menos así nos lo habíamos elaborado todos. Y parece que vamos al peor de ellos. Lo explicamos.

   _DEPORTIVOZARAGOZA12005493_b3a87083Los primeros minutos han sido un tonto tanteo por parte de ambas escuadras, asustadas, timoratas. Ninguna sabía lo que podía ocurrir, aunque sí han dejado claro lo que no tenía que ocurrir, porque la vida merodeaba por ahí y cabía que se fuera sin avisar. Pero a lo pocos minutos el Depor ha dicho aquí estoy yo y ha puesto a prueba a Roberto, que ha sacado una mano prodigiosa para evitar el primero. Aquello iba en serio, pues. Y al momento una segunda jugada ha permitido a Bruno Gama descoser la retaguardia zaragocista, temblona y fláccida. Lo mejor ha ocurrido minutos después, cuando Aythami ha cometido un penalty propio de un partido entre solteros y casados que ha convertido Postiga logrando un inesperado empate.  

   Bien se ponía el partido, pues el ánimo local se ha enfriado, y mejor se ha puesto cuando Montañés ha combinado perfectamente con Postiga, éste con Movilla y el madrileño de nuevo con el valenciano para que éste batiese a Aranzubía. Era un gol salvífico, balsámico. Injusto, quizás, porque el equipo estaba mostrando una flojera preocupante, con una defensa que hacía aguas y tierra por los costados y por el aire, y un centro del campo con un Romaric que es un insulto a la Historia de este gran club y un Eduoriol que ya ha quemado todo su crédito, pero un gol que nos procuraba ir por delante en el partido gracias a que Roberto había realizado dos excelentes paradas ante ocasiones de  Pizzi y Aguilar y este último, además, había fallado a puerta vacía la magistral ejecución de una falta. Así y todo, si los jugadores hacían su trabajo, se podía poner la noche muy a nuestro lado.

   Pero no han sabido. La exasperante torpeza de Romaric ha hecho inútil el mastodóntico esfuerzo de Movilla, lo que ha provocado que el equipo gallego haya porfiado hasta lograr un segundo gol fruto, de nuevo, de la endeblez defensiva y la indolencia de algunos jugadores. Como Romaric. Otra vez.

   La segunda parte ha comenzado con un Depor eléctrico. Su tesón, su voluntad de vivir ha empujado al Real Zaragoza hasta la línea de fondo, la que limita con el infierno y en pocos minutos todos hemos podido ver cómo el gol asomaba su mejilla por la esquina de Finisterre, con chut al poste de Aythami incluido. La tragedia llamaba a la puerta y se la hemos abierto de par en par en uno de esos corners que Roberto no ha sabido gestionar y en el que el balón ha rebotado en Abraham y ha entrado. ¿Ha habido falta a Roberto? Sí. ¿Importa? Debería, aunque era tal la ineptitud del equipo que casi nos ha quedado la sensación de que si ese gol era anulado otro habría llegado en cualquier jugada posterior.

   A partir de ese momento, la nada. La única buena noticia para nosotros ha sido la salida de Víctor al terreno de juego, lo que al mismo tiempo ha sido una mala noticia, pues ha evidenciado el grave error que ha cometido Manolojiménez alineando a Eduoriol. La velocidad, alegría y energía que ha aportado el chico desde su banda derecha ha sido el único punto positivo de la segunda parte, aunque haya acabado siendo el blanco de la desesperación de Postiga, amortiguado tras una tarde seca como los Monegros que hicieron grande a nuestro Bigas Luna. Y para colmo de males, Abraham ha cerrado el círculo de las miserias obteniendo una segunda amarilla que ha dado con sus huesos en la ducha a falta de diez minutos.

   Y la falta de respuesta. Porque echar mano de Bienvenu y de Carmona para salvar los muebles es una muy mala solución. No valen, no sirven y eso ya lo sabemos todos. El Real Zaragoza ha muerto sin honra. Ha perdido la dignidad en el camino a la playa de Riazor y ha dibujado un espectro que no representa a un corazón, el del león, el del zaragocismo, que necesita reaccionar urgentemente.

CALIFICACIONES

Roberto: 4. Ha protagonizado varias paradas de gran mérito, aunque sus no salidas en los balones aéreos le otorgan un minus de calidad en partidos como el de hoy.

Sapunaru: 1. El primer gol ha venido por su lado y su descolocación le ha hecho mucho daño al equipo.

Loovens: 0. Muy mal por alto y muy lento, como es habitual en él.

Álvaro: 1. Ha acabado por contagiarse del resto de compañeros y ha firmado uno de sus peores partidos.

Abraham: 2. Ha ido de más a menos. Bien en ataque, como siempre, aunque el tercer gol ha sido suyo en propia meta y eso le ha descentrado en defensa.

Movilla: 3. Ha estado en todas las batallas y ha peleado con orgullo y tesón.

Romaric: 0. ¡Uf! He perdido las palabras necesarias que describan su actuación y no las encuentro por ningún lado.

Eduoriol: 0. Desesperante actuación y pobre aportación del catalán al equipo.

Rodri: 1. Bullidor y muy activo pero no ha encontrado a su lado a un jugador que le devuelva los balones, sino que quien aparecía en su horizonte era Romaric, y así, claro…

Montañés: 2. Buen trabajo en la primera parte y magnífico el gol que ha conseguido. Después se ha diluido.

Postiga: 1. No puede hacer más. No le llega nada y sin balones un delantero no es nada. Nada de nada.

Víctor: 3. Su presencia ha sido un soplo de aire fresco, pero el equipo ya estaba muy muerto cuando ha salido.

Bienvenu: 0. Nula aportación, nulo talento, nula presencia.

Carmona: S.C.

(Fotos: Heraldo de Aragón)

Recuerdos de partidos entre el Depor y el Real Zaragoza


   Mañana juega el Real Zaragoza un partido muy importante. “Gran final”, la han denominado varios personajes de relevancia en el universo zaragocista. Mañana, pues, será día de luces o sombras y antes de que llegue el momento nos daremos un paseo por los recovecos de la historia reciente para recordar algunos de los últimos encuentros en que se han enfrentado gallegos y aragoneses. 

   En Noviembre de 2012 jugaron coruñeses y zaragozanos el último partido que han disputado en competición oficial. Fue una noche mágica, de esas de recordar, en la que Victor Rodríguez explotó como jugador y el equipo firmó un choque inolvidable. Curiosamente, cuando el Depor se ha adueñado ilegítimamente de nuestro de grito de lucha y bravura, titulé aquella crónica “Sí, se puede ser feliz”. Hela aquí

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Sin duda uno de los partidos más emocionantes que nos ha ofrecido el Real Zaragoza en los últimos años fue aquel que disputó en Mayo de 2008 en la Romareda ante el Deportivo.

Fue el partido del agónico gol de Ayala, el partido que sirvió para que creyéramos más que nunca en la salvación. Luego nos derrumbamos. Luego morimos, pero aquella tarde creímos en la vida. Este vídeo nos lo recuerda.   

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   En Enero de 2010 el Depor visitó la Romareda y logró un justo empate en una desapacible tarde. Fue un partido bronco y gris y una muesca más en el dubitativo arranque de Gay como entrenador.

 En la temporada 2009-2010 el Real Zaragoza obtuvo una importantísima victoria con un gol de Colunga y aquella crónica la titulamos “Escribamos una patria”.

   La 1ª jornada de la temporada 2010-2011 enfrentó al Depor y al Real Zaragoza y el partido terminó con empate 0-0. Fue el partido del clamoroso fallo de Marco Pérez, de infausto recuerdo, y el comienzo de una temporada dolorosa y francamente complicada para Gay y Nayim.

   Claro, que si queremos recordar buenos tiempos, nada como irnos a finales de los años 90, cuando fuimos capaces de derrotar al Depor con un 3-1 en la Romareda con gols de Yordi, Milosevic y Aragón.

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Esta espera es más que una lluvia rota


El domingo juega el Real Zaragoza. Se enfrenta al Deportivo, un equipo que ahora mismo no le llega ni a la última hebra de las alpargatas que se ponían los jugadores gallegos hace dos décadas. Hoy se mantiene en el alambre de una presente mediocre y gris que le da para ir tirando, que no es poco, yo diría.

Es un partido muy importante, es un partido clave, es un partido crucial, es un partido en el que se nos va la vida o nos viene la muerte o nos queda un latido o expulsamos la nada. Lo que sea tendrá que ser porque nuestrso chicos, pundonorosos y escasos en juego, lo den todo y la fortuna, o mejor, la Fortuna decida besar nuestros labios secos y faltos de amor y nos ayude a encontrar el camino ala victoria.

Personalmente espero poco, aunque aspiro a todo. Espero que haya sangre en el césped de la Romareda y sudor en las frentes de los jugadores. Las lágrimas las escupiremos los aficionados, los mismos que vestiremos de negro y amarillo, los colores de la desvergüenza, de la rabia, del deseo de que haya luz entre tanta podredumbre. Hay pocos argumentos para creer en derrotar al depor, pero como a los pobres no nos queda otra que suspirar por un milagro, vaya desde aquí mi primer aliento. Aún quedan dos días para seguir rezando.

Lee la crónica del Real ZGZ, 0 – Depor, 0 (Temporada 2009-2010)

Lee la crónica del Real ZGZ, 1 – Depor, 0 (Temporada 2007-2008), la del agónico gol de Ayala.

¿Te acuerdas del vídeo que hizo “Cuatro” sobre el partido Real ZGZ, 1 – Depor, 0?


(Por cierto, Sr, Iglesias, venda ya)

Vídeos históricos: Real Zaragoza, 3 – Deportivo, 1 (1998-1999)


Gracias al amigo Sinuhezgz, de aupazaragoza.com, podemos disfrutar semana tras semana de estos magníficos retales de memoria zaragocista. Hoy recordamos la estupenda victoria ante el Depor la temporada 1998-1999, con goles de Yordi, Aragón y Milosevic. (Por cierto, Sr. Iglesias, venda ya)

Deportivo, 0 – Real Zaragoza, 0 (Crónica del partido)


El Real Zaragoza ha empatado (0 – 0) en partido correspondiente a la 1ª Jornada del Campeonato de Liga de 1ª División disputado en el Estadio Riazor.

Y efectivamente: sabemos a qué jugamos. Sabemos que sabemos hacer cosas, y sabemos qué cosas son. Sería una forma sencilla de resumir lo que ha sucedido esta tarde en el estadio gallego, sobre todo por el afán de ser justos y por la necesidad de cumplir con nuestro deber de cronistas.

El partido ha comenzado con un ritmo pausado y contemplativo que no ha impedido, sin embargo, que los porteros hayan tenido que ofrecer sus prestaciones en seguida. Durante la primera parte hemos visto un suave intercambio de golpes que ambos equipos han aceptado gustosos, entre los que destacamos un chut de Marco Pérez, bien solventado por Manu Fernández y otro disparo, en esta ocasión de Michel, magistralmente contestado por Leofranco, quien a lo largo de toda la tarde ha dejado claro que su puesto está bien cubierto y nos ha propuesto desde su llegada un mensaje de tranquilidad que acogemos con satisfacción.

Con semejante idea futbolística el Real Zaragoza se encontraba cómodo, bien sustentado su juego en una estructura defensiva sólida y eficaz. Quizás habría que pedirle a Diogo más tranquilidad y equilibrio táctico, pero nuestros chicos de la defensa y nuestro doble pivote se han aplicado como estudiantes ejemplares a un estilo que nos hace fuertes, sólidos. Mostramos una personalidad definida, reconocible y con ella el equipo gana en confianza, a la que hemos sumado las aproximaciones de un Bertolo (“Shamáme Bértolo”) que durante ese tramo del encuentro ya ha anunciado que va a ser un jugador fundamental esta temporada. El Depor no ha inquietado en ningún momento a nuestro equipo y los minutos han dibujado un horizonte favorable que nos ha permitido afrontar la segunda parte con una sonrisa esperanzada en nuestro escudo.

Y ahí hemos crecido. La línea de tres ha despertado, se ha quedado el balón, ha pespunteado un entramado de combinaciones inteligentes y le ha dicho al Depor por dónde discurren los senderos del fútbol bien jugado. Jorgelópez ha decidido darle la razón a Gay cuando apuesta por él y ha puesto sobre el césped todo su empeño en abrir el campo y cerrarle la boca a la grada. Y casi lo consigue cuando ha mal rematado una magistral jugada de Bértolo. Ander ha decidido darle la razón al fúbol y ha conjugado el verbo “combinar” en futuro perfecto, pues su vida futbolística va más allá del hoy y es lo más alejado de la imperfección que podamos imaginar. Y Bértolo ha cosido su vigor a la banda izquierda para construir varias jugadas que han merecido acabar en el gol de la jornada. ¿Hace falta lamentar a estas horas todavía el “nogol” de Marcopérez? Habría sido, sin duda, la mejor manera de hacer justicia, la que no ha gozado el Real Zaragoza, cuya ausencia le ha impedido recoger los primero tres puntos de una temporada que se anuncia larga y perezosamente dura.

El último cuarto hemos podido disfrutar de la presencia de un motivado e injustamente insultado Lafita, al que le fata finura física pero al que le auguramos una participación crucial en este “equipo bonito”, tal y como nos denominó hace unas jornadas el otrora enemigo Lotina. Habría sido muy hermoso haber logrado la victoria, más que merecida, pero también seríamos unos cronistas feos si no reconociéramos que el equipo es un tanto blandito a la hora de definir, que nos hace falta un poco de ira incrustada en nuestro pecho, que precisamos que por nuestros colmillos discurra un hilillo de sangre después de morder la yugular del contrario. Hace, falta, en fin, un killer en el área, una pierna poderosa que remate la vida, una cabeza furiosa que destroce la red contraria. Si hoy hubiéramos tenido lo que nos ha faltado, estaríamos disfrutando de nuestra primera victoria.

Escribamos una patria (Deportivo, 0 – Real Zaragoza, 1)


El Real Zaragoza ha derrotado (0 – 1) al Deportivo de la Coruña en partido correspondiente a la 35ª Jornada del Cameponato Nacional de Liga. El gol lo ha conseguido Colunga.

Un partido de fútbol jugado en sábado, a las 6 de la tarde, al mismo tiempo que junto a ti se están jugando la vida otros siete equipos es una ejericicio de estrés extremo que servidor, por ejemplo, no estaba dispuesto a vivir. Y no lo viví…al completo.  Porque recuerdo lo sucedido hace ahora justamente un año, cuando mi Real Zaragoza también se jugaba la vida en un apasionante encuentro frente al Tenerife, en un choque en el que despedimos al Gran Capitán Charly Cuartero y que finalizó empatado (1 – 1). Mi tensión arterial surió un ataque frontal que mi sistema empático trató de amortiguar y lo consiguió, pero la experiencia fue lo suficientemente significativa para no repetir riesgo. Y ayer no lo corrí.

Pero he visto el partido después. Lo grabé y, una vez conocido el resultado, he disfrutado de un encuentro trabajado, aseado y práctico que nos ha permitido conseguir tres dorados puntos deseados como el agua en el desierto. Y merecidos. No porque el Real Zaragoza hicicera un excelso trabajo, sino porque esta afición, este zaragocismo golpeado una y mil veces por la desgracia y la mala fortuna merece este respiro, esta sonrisa de media comisura que aún no es carcajada pero apunta a tal.

El partido empezó bajo la premisa de ese perfil bajo en el que nos hemos instalado pero que nos permite manejar la situación con gran solvencia. Esa es la clave. El Real Zaragoza es ahora un equipo eficaz, un grupo que ha optado por un patrón de juego y que sabe extraer de cada uno lo mejor. Un equipo, pues, sabio. Pues sabio es quien sabe que no sabe pero lleva al límite lo que conoce. Sabio es quien utiliza lo que posee con la maestría que nos proporciona no querer ser lo que no somos. Y sabio es quien hurga en la alforja para sacar los pocos granos de trigo que nos quedan y con ellos sembrar la semilla del triunfo.

Desde el principio vimos que íbamos a sufrir. El Depor jugaba con intención y deseo de victoria, pero también es verdad que no lo tuvo fácil. Las pocas veces que llegó a nuestra portería se encontró con un magnífico portero y con una defensa y centro del campo ordenado y muy bien colocado. La segunda parte comenzó con el viento a favor. La magistral jugada de contraataque, digna del mejor Atlético de Madrid de Luis Aragonés, nos dio la alegría del gol que sería la llave del triunfo. Un gran gol en el que tanto el despreciado Lafita coo el escurridizo Colunga ejecutaron a la perfección las ideas del manual del fútbol simple y directo. Y a partir de ahí a luchar, a pelear, a dejarnos la piel, a desangrarnos hasta la extenuación para defender lo que es nuestro, que es algo que hemos aprendido a hacer y ahí, sí, hemos logrado un equipo. Este equipo.

Vendrían ocasiones gallegas, paradones de Roberto, el fallo de Pablo Amo con el que, seguro, más de uno hace sangre y el larguero salvífico que también juega. Y lo hace, afortunadfamente, a nuestro favor. Nos atamos los machos, apretamos los dientes, elevamos nuestras plegarias a la Virgen del Pilar…y nos abrazamos al final cuando vimos, incrédulos pero convencidos, que habíamos ganado y que esta horripilante conflagración que estamos librando contra otros equipos, contra la prensa madrileña y contra nosotros mismos esta temporada asoma ya su último parte de guerra por la esquina de la esperanza. El miércoles, otra vez a luchar, y allí estaremos todos, en la vieja Romareda, primera línea de fuego. Hasta pronto, amigos. ¡Hasta la Victoria!