Todo ya es nada (Depor, 3 – Real Zaragoza, 1)


   ¿Cómo se escribe un final? ¿Cómo se evita el abismo cuando este se abre bajo tus pies? ¿Cómo impedir que el oleaje del maremoto destruya lo que el sueño eterno ha construido? Seguramente moriríamos antes de encontrar alguna respuesta a estas cuestiones pero lo que no lograremos, al menos hoy, es dejar de preguntarnos en qué momento perdimos el favor de la Verdad.

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   El partido que ayer jugó el Real Zaragoza ocupará las páginas más mezquinas de los libros de historia blanca y azul. Después de cinco o seis minutos de modesta dignidad, el equipo (mal) dirigido por Lucas Alcaraz abandonó cualquier sendero de dignidad y se suicidó como viene haciéndolo desde aquel mentiroso encuentro de Oviedo. En el minuto 8 ya había recibido un gol (en fuera de juego) tras ejecutar Pedro una falta. Sí, Pedro, aquel que aquí no era capaz de sacar un corner adecuadamente ni resolver un centro con una mínima corrección.

   Enorme jarró de agua fría que a punto estuvo de sepultar al inerme grupo de jugadores rojillos sino fuera por       que cinco minutos después el Depor cometió un penalti que sirvió para empatar. Javi Ros fue el autor y su alegría nos regaló unos instantes de esperanza. Pero solo unos instantes. Ni el equipo estaba dispuesto a concedernos la ilusión de un partido digno ni la noche daba para milagros, ni de P. Tinto ni de nadie. Así, al saque de otra falta, de nuevo ejecutada por Pedro, el cuadro gallego volvió a convertir. Es verdad que en ambos casos, con el VAR en juego, los goles habrían sido anulados por fuera de juego, pero también lo es que las dos situaciones fueron muy mal defendidas. Falta de tensión, de colocación, de concentración y de de calidad. Falta de vida, en fin.

   Con 2-1 en contra, la noche coruñesa ya no detectó ni medio litro de aire aragonés fruto del esfuerzo de nuestros muchachos. La desidia en la posición, la torpeza en la ejecución y la abulia en el deseo fueron tres enormes losas que acabaron por sepultar al agónico equipo de Alcaraz. Quien gritaba en la banda, sí; quien gesticulaba sobre la cal, también. Pero quien transmitía impotencia y vacío en sus argumentos, desde luego.

   La propuesta futbolística de Alcaraz se basó ayer una vez más en un engordamiento ineficaz de la defensa, con la colocación de cinco hombre con dos de ellos supuestamente abiertos en banda. Esta disposición, sino está muy trabajada y engrasada, provoca un vacío enorme en el centro del campo, que precisa de tres superhéroes capaces de vertebrar territorios extensos con un enorme esfuerzo y perfecta sincronía. Y arriba, dos puñales capaces de evitar la salida del balón del contrario y al mismo tiempo incomodar al enemigo con rápidas incursiones y letales finalizaciones. Todo eso es lo que dice la teoría. La práctica, por el contrario, nos invita la vergüenza propia y al miedo a un enorme ridículo. De todo ello hubo mucho ayer.

   Para redondear el desastre, Lasure cometió un penalty de esos que te preguntas “pero, ¿qué hace?”, pero penalty al fin. González logró el 3-1 y ahí acabó todo. Se llegó al descanso con la certeza de la muerte segura y por si había dudas el cambio de Ratón por Cristian acabó de otorgarle carta de naturaleza al pesimismo zaragocista. Alcaraz no confía en los suyos ni estos en su mister, así que cualquier decisión que se pudiera producir aportaba poca confianza de poder encontrar alguan solución al desastre.

   Alcaraz tiró de repertorio y se le ocurrió volver a la defensa natural quitando a Lasure por James. El jugador africano agitó levemente a su equipo con alguna aproximación y un chut lejano, pero poco más. Después fue Pombo el elegido, pero el zaragozano tampoco fue la respuesta a la inoperancia aragonesa. El Depor, mientras tanto, decidió nadar (poco) y guardar la ropa (toda). Manejó los tiempos, gobernó los espacios y se burló, sin hacer burla, del equipo tomate, que ni sabía, ni podía y, quién sabe, a lo mejor tampoco quería.

   Alguna ocasión de peligro por parte local, dos acercamientos superficiales y nada más. El partido estaba más que amortizado antes del descanso y todo lo que pudiera ocurrir en esta segunda parte apuntaba antes a la ampliación de la victoria local que al acercamiento del Zaragoza. Con la misma suavidad con que la noche se había hecho la dueña del cielo que cubre el flamante Riazor, la agonía cubrió el inerme cuerpo del equipo del león. Ahora, en lo más profundo de nuestras almas se ha instalado un poema cuya armónica rima recorre los recovecos del pánico. “No haya nada aquí”, titulé el pasado domingo. La pregunta, hoy, es: ¿hay alguien aquí?.

Foto: Mero Barral (www.heraldo.es)

CALIFICACIONES

Cristian: 1. Fue goleado y nada pudo hacer. Tampoco solucionó nada.

Benito: 0. Ineficaz y estéril.

Verdasca: 0. Está fuera del mundo.

Guitián: 0. No estuvo, por mucho que se le esperara.

Nieto: 0. Superado y anulado por la situación.

Lasure: 0. Que nos diga dónde está el verdadero Dani.

Ros: 1. Lucha, lucha y lucha.

Pep Biel: 0. ¿Quién le dijo que meter un gol le hace jugador?

Guti: 0. Ha llegado antes de tiempo.

Gual: 0. Demasiado fuego de artificio.

Álvaro: 0. Nos debe muchas cosas.

Ratón: 2. Detuvo un balón con peligro

James: 1. Intentó golear con un chut lejano.

Pombo: 1. Salió desmotivado y poco hacendoso.

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Mi crónica: Deportivo, 1 – Real Zaragoza, 1 (No se gana con desgana)


   _abra_a70db2b8Otra vez. Adiós a la sonrisa que produce la victoria. Adiós a la calma tras la fea batalla que libramos cada semana en campos secundarios ante rivales que nos afean nuestras flaquezas. Tras un partido enredado y mezquino, después de haber hecho lo difícil, que es lograr un gol con sabor a miel, hemos permitido que el miedo al miedo haya destruido la breve mueca de ilusión que ya asomaba por la esquina del zaragocismo. Y lo hemos hecho con un error fruto de la desidia. Un punto que sabe a nada.

 Herrera ha dibujado una defensa que debía sujetarse tras el trabajo de José Mari y Movilla, sabiendo que el Depor se iba a parapetar tras una doble línea de contención esperando que el Real Zaragoza se desesperase y ofreciese un hueco por el que rompernos la cara. Arriba, la velocidad de Montañés, la finura de Barkero, la destreza de Víctor y la potencia de Henríquez debían ser suficientes para encontrar senderos de triunfo. Sin embargo, la realidad ha sido otra. El partido en seguida ha entrado en una dinámica emponzoñada e imprecisa, proponiéndonos un carrusel de balones largos, pérdidas de control e inexactitud en el juego. Bien es cierto que el equipo aragonés ha dibujado un juego más equilibrado e incluso nos ha hecho creer que podía hacer algo más que el contrario, pero salvo sendos disparos de Barkero en falta y Víctor en jugada, nada más nos hacía ilusionarnos. Si acaso que los gallegos no asustaban.

 Movilla le ha dado cierta pausa al juego, diseñando un combinado de pases y líneas de colaboración con criterio y serenidad, pero ineficaz de todo punto. Los de arriba no se enteraban y nuestras mejores bazas, Montañés y Henríquez, deambulaban empeñados en enseñarnos que también se puede ser perezoso en esto del fútbol. Y todos juntos nos han recordado que el añito en el infierno va a ser muy largo, por si acaso a alguno se le olvida.

 Descanso y fractura. Lo que debía haber sido la continuación de un partido discreto y rebozado de trompicones se ha convertido desde el primer minuto en una cuesta abajo del equipo que ha pagado, seguramente, el desgaste físico del grupo y, especialmente, de Movilla. El Depor se ha hecho con el balón y aunque no ha mostrado jerarquía para sentirnos en peligro sí que se ha creado un estado de ánimo gris y perdedor. El juego ha adquirido un perfil local y jugadores como Rudy o Culio han martilleado la banda derecha zaragocista, por la que han llegado varios momentos de peligro. Sin embargo, cuando mejor estaba jugando el equipo de Vázquez ha llegado el gol de Víctor. Todo un golpe en el estómago de los gallegos que los zaragocistas han parecido saber explotar cuando minutos después Cortés ha estado a punto de batir a Lux en un error garrafal del portero deportivista. No ha sido así y ahí ha comenzado a fraguarse la ruina.

 Cidoncha había salido por un gastado Movilla y Tarsi ha visto cómo le llegaba la oportunidad de reivndicarse al sustituir a Barkero. Dos jugadores de toque y manejo que, sin embargo, no se han hecho con las riendas del partido. Al contrario: el Depor se ha liado la manta a la cabeza y ha apretado las clavijas hasta conseguir acobardar al grupo y a su entrenador, quien ha tomado la decisión de pedirle a Laguardia que se sumase a la defensa de los tres puntos. Ahí ha muerto el equipo. Han sido diez minutos horribles que han significado que nos empatasen a falta de dos minutos para el final en lugar de aprovecharse de la expulsión de Luisinho en el minuto 81. Demasiado miedo, demasiada inseguridad, demasiada pobreza de espíritu. La ejecución de una falta al larguero y un error de cobertura posterior han propiciado el 1 a 1 y la pérdida de dos puntos que ya teníamos en el maletero del autobús.

 Contemplado desde el punto de vista del observador imparcial es un resultado favorable para el visitante que jugaba en casa de otro aspirante al ascenso. Visto desde el balcón del zaragocismo, nos queda la duda de saber qué habría pasado si se hubieran tomado otras decisiones tácticas y técnicas. Tres puntos no son un punto y la cosa esa de la botella medio llena no es un argumento que alimente ilusiones. Me parece a mí.

  CALIFICACIONES

 Leo Franco: 3. De nuevo buen partido del argentino, que ha estado atento a todo lo que le ha llegado y ha respondido adecuadamente a todos los balones.

 Cortés: 2. Mucho menos activo en labores atacantes, ha tenido problemas para defender su banda, sobre todo en la segunda parte.

 Álvaro: 2. Se ha notado su presencia y ha cortado varios balones con sentido de anticipación. Ha mejorado en el juego aéreo.

 Paredes: 1. Impreciso y descolocado en los balones a su espalda. No ha dado seguridad.

 Abraham: 2. Activo y presente en el juego combinativo.

 José Mari: 2. Ha hecho un partido correcto. Ha sacado bien el balón y su juego de cobertura ha venido bien en más de una ocasión.

 Movilla: 2. Le ha dado pausa y criterio al juego. En la seguda parte apenas ha participado.

 Barkero: 2. No ha sido el jugador protagonista que necesitamos. Algunos destellos pero poca sustancia.

 Montañés: 1. Muy desaparecido. Le han llegado muy pocos balones y la telaraña defensiva gallega le ha absorbido.

 Víctor: 3. El gol le da la nota. Un disparo peligroso en la primera parte y varios intentos entre líneas, lo mejor.

 Henríquez: 2. Muy luchador pero muy lejos de su hábitat natural.

 Cidoncha: 1. Apenas ha tocado varios balones, pero no ha sido el jugador que necesitaba el equipo.

 Tarsi: 1. El partido no estaba para él ni él para el partido.

 Laguardia: 1. Si Herrera le ha dicho que cerrase la defensa, no le ha hecho mucho caso.

Esperaré


Sinama Pongolle y, una vez más, Waldo Ponce. Las informaciones periodísticas salpimentan la actualidad zaragocista con numerosas informaciones que tratan de acercarse a la realidad. O mejor: las informaciones pretenden ser la realidad. Porque en estos momentos, 16:00 horas del 27 de Agosto, la afición permanece en estado de angustiosa espera deseando y necesitando saber quiénes van a cerrar definitivamente nuestra nómina de guerreros.

De Waldo Ponce ya dije en su momento que me parece un buen fichaje. Internacional, poderoso y aguerrido, posee un perfil muy adecuado para lo que necesita nuestro equipo. De Sinama ya no sé qué decir, pues mis gustos no son muy cercanos a lo que nos puede ofrecer este jugador, pero como está visto que el jugador que hoy está muy cerca mañana puede completar la plantilla de cualquier rival, esperaremos acontecimientos.

Mientras todo eso llega, lo que sí está muy cerca es el partido frente al Deportivo. El equipo gallego espera con las garras afiladas al equipo aragonés, y parece que ni Aranzubía ni Juan Domínguez formarán en la alineación inicial. Son dos jugadores básicos en el esquema de Lotina, quien, por cierto, ha moderado su discurso cuando habla del Real Zaragoza e incluso ha utilizado la expresión “equipo bonito” para referirse a los nuestros (¡¿?!), por lo que podemos estar un poquito más tranquilos. No mucho, porque el Depor siempre es un equipo bien organizado y nada cómodo, pero no hay muchos argumentos para pensar que se trate de una empresa imposible conseguir algún punto en Coruña. Paciencia.

Vídeo: Real Zaragoza, 1 – Deportivo, 0 (2007-2008)


Los amigos de aupazaragoza.com nos invitan a disfrutar con el resumen del
Real Zaragoza, 1 – Deportivo, 0.
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