Asoma el abismo (CF Reus, 1 – Real Zaragoza, 0)


El Real Zaragoza fue ayer un equipo de torpe aliño indumentario. Un equipo al que se le cae sobre el babero el líquido que sorbe y que no sabe digerir ni el más mínimo contratiempo. Ante un grupo ortodoxo, firme y razonablemente ordenado, no supo ni pudo argumentar ni una sola acción meritoria, como si la poca sabiduría futbolística que Láinez ha traído al equipo ya no sirva para sostener su plan. El Reus, un concepto en sí mismo, le dio un repaso táctico, técnico, físico y mental y el zaragocismo, su afición, recibió una bofetada insultante que hunde todavía más la vergüenza de estos años en el desánimo y, lo que es peor, el temor a consecuencias fatales.

   Láinez dio entrada a Samaras por Bedia y movió a Pombo, que ocupó de forma alternativa posiciones más centradas, buscando circulación inteligente del balón y rupturas interiores que hicieran daño a la muy bien armada defensa catalana. El propósito pareció cumplirse al principio, cuando el Zaragoza fue capaz de acercarse al territorio de Badía, pero Ros no supo aprovechar la primera y mejor ocasión que tuvieron los blanquillos, algo que ya se ha visto que en esta categoría se paga muy caro.  

   Poco a poco el Reus se fue adueñando de la situación. El cambio de guión tuvo nombres propios, entre los que sobresalió, para maldición de la leyenda negra zaragocista, Querol. Los zaragocistas lo recuerdan bien porque en la aciaga tarde de Palamós, ante la Llagostera, fue el jugador que nos asestó cuatro puñaladas mortales. Doloroso recuerdo que ayer se encargó de reavivar. El Reus comenzó a gobernar el partido bajo el mando de Folch y Vitor Silva y la notable actividad de Benito, el lateral al que pretende el Zaragoza para la temporada que viene. Él mismo lanzó un buen chut que Ratón detuvo con  dificultad y que fue el aviso del gol que fabricó Máyor, más hábil y listo que Silva, habilitando a Querol para que este fusilase al portero zaragocista.

   El gol hizo mucho daño y Láinez decidió variar el guión. Quitó a un invisible Pombo y dio entrada a Cani con la idea de reunir talento y calidad en la segunda línea y romper la maraña del Reus. No lo consiguió y además el grupo perdió el norte a pesar de mejorar un tanto su actitud. Los errores eran muchos y la impericia de los jugadores aragoneses exasperaba a cualquier aficionado que estuviese contemplando el desastroso partido.

   Los laterales volvían a ser dos enormes agujeros negros que ni Cabrera ni Isaac podían tapar, además de contar con un centro del campo inerme y muy torpe, donde Zapater no llegaba a solucionar todas las situaciones problemáticas que Ros provocaba con su inexactitud.

   Xumetra salió por un inoperante e irritado Lanzarote, pero tampoco este cambio funcionó. El Reus se agazapó muy bien atrás y salió a la contra en varias ocasiones, propiciando varias situaciones de gol, pero ahí demostró que es un grupo sin gol y muy fallón a la hora de resolver situaciones. Y menos mal, porque de haber sido un poco más eficaces el resultado de ayer le habría sacado los colores a un Zaragoza que se iba fundiendo por momentos.

   Aún tuvo una buena ocasión Ángel, pero tampoco ayer era su día. Un buen pase largo le habilitó ante Badía pero su remate fácil y fláccido fue detenido bien por el portero local. Ni siquiera la entrada de un casi olvidado Edu García pudo reactivar al Zaragoza en los últimos minutos. El equipo, curiosamente, recordó muchísimo al que salió escandalosamente derrotado ante la Llagostera. Mortecino, débil, confundido, aletargado. Todos esos adjetivos describen muy bien a un grupo que ha vuelto al punto de partida, cuando César Láinez llegó y recogió a un espectro futbolístico que se arrastraba por los terrenos de juego y amenazaba por despeñarse por el acantilado del descenso.

   No está mucho más lejos de esa situación en estos momentos. Con la amenaza de la Segunda B muy próxima y un calendario terrorífico, Láinez tiene motivos para no dormir, para seguir sin comer y para volverse loco tratando de encontrar soluciones a los mil problemas que asolan al Real Zaragoza.

CALIFICACIONES

Ratón: 2. Poco pudo hacer en el gol pero tampoco transmitió seguridad.

Isaac: 1. Empezó entonado en ataque pero en seguida perdió todas las batallas defensivas.

Silva: 2. Se mostró irregular y poco resolutivo.

José Enrique: 1. No está para jugar. Pobre físicamente y muy mal ubicado.

Cabrera: 1. Ha bajado muchos enteros. No cubrió bien su banda y en ataque estuvo mal.

Zapater: 3. Luchó lo indecible, pero de nuevo vuelve a estar solo y desasistido.

Ros: 0. Muy mal partido. Ni manejó ni sostuvo.

Lanzarote: 1. Comenzó bien, gustándose, pero acabó nervioso, aportando muy poco.

Pombo: 1. Invisible. No supo qué hacer con el balón.

Samaras: 3. Físicamente está muy flojo, pero su calidad aportó acciones de interés. Luchó como el que más.

Ángel: 2. No estuvo tan ágil y rompedor. Le ahogaron anulando todos los espacios por los que transita habitualmente.

Cani: 2. Comenzó bien, dibujando buenos pases, pero acabó desquiciado. Y expulsado.

Xumetra: 0. Nula aportación.

Edu García: 0. Nada que comentar.

Anuncios

Empate impropio (Real Zaragoza, 2 – CF Reus, 2)


jose_enriqueMe imagino a Agné repasando una y otra vez el partido frente el Reus. Me imagino al entrenador zaragocista dándole una y mil vueltas a lo sucedido y recogiendo las migajas de sus propios pensamientos. Me imagino al cuerpo técnico comentando los pormenores del choque y empaquetando algunas conclusiones con la sana intención de enderezar la nave blanquilla, últimamente zarandeada por antipáticos contratiempos y varios errores de navegación.

   La visita del Reus presentaba algunos argumentos preocupantes. Se trata de un equipo muy bien organizado, que se conoce muy bien a sí mismo y que ha firmado con bolígrafo de hierro un pacto con el fútbol que hasta ahora le ha dado muy buenos réditos. Frente a él un Zaragoza dubitativo tras su revés en Getafe y con varios detalles negativos en su alineación. La ausencia de Silva llevó al centro de la defensa a Bagnack, que no ofrece garantías a nadie. Ni a su mister, que ayer decidió voltear la línea de atrás ubicando a José Enrique de central y rescatando a Casado para el lateral. Y arriba también hubo modificaciones. No se sabe muy bien qué lleva a tantos entrenadores a colocar a Cani en la banda si todos saben que ahí es menos jugador, más insignificante. Si la razón es que Agné quería unir a Ángel y Juan Muñoz y para ello había que trasladar al de Torrero a convivir con la cal, habrá que decir que es muy alto el precio que se paga para tan poco beneficio.  

   El partido fue de inicio una dura lucha de dos equipos dispuestos a no cometer errores y mantener el tipo ante un contrario al que se respeta. El balón se lo quedó el Reus, pero no por eso el Real Zaragoza perdió la paciencia. Procuró no desajustarse, no olvidar las enseñanzas de su entrenador y esperar a que el rumbo fuese favorable para comenzar a intentar cosas. No había peligro en las áreas y sí la sensación de que en el momento en que el equipo zaragozano consiguiese modular algún balón entre líneas, el rumbo del choque podría cambiar.

   Eso sucedió en el minuto 34, cuando Lanzarote recogió un mal despeje de Badía, el portero catalán, y lanzó un misil con toda la intención del mundo. Fue rechazado, pero ahí estaba Ángel para recuperar su olfato goleador y lograr el 1-0. Gran noticia que dejaba las cosas muy bien ordenadas para afrontar una segunda parte en la que, seguro, el Reus tendría que modificar sus planes, facilitando así que el Zaragoza pudiera maniobrar más suelto.

   Algo de eso hubo. Los visitantes se lanzaron a tumba a vierta en busca del gol del empate. En seguida vimos que el centro del campo local no podría sofocar la avalancha del contrario, con un Ros desbordado y un Zapater incapaz de tapar tantas vías de agua. Sin hacer gran cosa, los de Natxo González consiguieron encontrar senderos de incursión, sobre todo por el lateral frágilmente guardado por Casado. Y por ahí llegó el mal. Un desborde de libro a cargo de Benito desnudó un poco más al defensa madrileño, que permitió que se produjese un centro que remató muy fácilmente Folch logrando el 1-1. Fue una bofetada inesperada y quizás por eso dolorosa. Al equipo le costó reaccionar, no así a la afición ni a Agné. Este optó por incluir a Edu García en lugar de Casado, buscando romper líneas y una mayor circulación y decidió también construir una línea de tres atrás con Fran, Cabrera y José Enrique. Fue, a la postre, la mejor manera de oponerse al juego más fino y vertical del Reus, aunque no suficiente para evitar un segundo gol que llegó con la insolencia de una mala defensa.

   A falta de 8 minutos solo quedaba apelar a la heroica. Recurrió Agné a Dongou, el delantero camerunés aún inédito esta temporada a causa de una lesión de esas misteriosas que en el mundo del fútbol tanto se dan hoy en día. Fue una entrada milagrosa, pues el chico cazó un balón suelto en el área visitante y empató el partido a falta de 3 minutos. Todo muy al límite, todo muy extremo, muy agónico. La afición empujaba y empujaba y casi logra Edu García el gol victorioso en un remate que Badía sacó con muchos apuros, pero la noche no daba para más. Un punto rescatado del abismo y la sensación, una jornada más, de que el motor está sucio, que hay piezas que no encajan del todo bien y que ante la menor dificultad el pequeño edificio se tambalea y hay que apuntalarlo urgentemente. Al mismo tiempo, el equipo tiene capacidad para golear y crear peligro. ¿El problema? Que no hay una única solución. Y a veces eso nos lleva a un callejón con una salida pequeña que no siempre vemos.

Foto: http://www.elperiodicodearagon.com

CALIFICACIONES

Ratón: 2. Correcto en general, quizás pudo hacer algo más en el primer gol.

Fran: 3. Ágil y talentoso en ataque, sus desajustes en defensa nos cuestan caros.

Cabrera: 2. Bregó y luchó, pero no lució.

José Enrique: 4. Su presencia engrandece al equipo, sobre todo en el lateral, donde da mucho.

Casado: 1. Ayer fue un defensa menor. Permeable y débil con el balón.

Zapater: 2. Superado por el juego del Reus, no pudo con tanto balón en los pies del contrario.

Ros: 2. Corrió y trabajó, pero fue superado por sus contrarios.

Lanzarote: 3. Su talento es indiscutible. Aporta calidad y fútbol.

Cani: 2. En la banda no es ni la mitad de jugador. Sufrió mucho en esa posición. Luego mejoró.

Ángel: 3. Como siempre, gran trabajo el suyo. Y goleó.

Juan Muñoz: 2. Fue de menos a más. Su entrenador le pide más intensidad.

Barrera: 2. Salió por Ros y cumplió.

Edu García: 3. Su implicación y compromiso son fundamentales en el equipo.

Dongou: 3. Su gol vale un punto.