Fe, esperanza y claridad (Real Zaragoza, 1 – Albacete, 0)


            588668_gLa rodilla de Pulido ejerció de palanca para activar el mecanismo de futuro que tanto tiempo llevamos buscando. Un gesto de justicia terrenal que aporta fuego a una llamarada blanca y azul que anuncia tiempos de fortaleza de ánimo. Y todo después de que el Real Zaragoza le arrancase la piel a una noche enfebrecida en la que la afición fue protagonista de su destino y lo supo expresar con su aliento y su empuje.

Como dijo Sergio Gil, el gol lo metimos todos. Todos los que creemos, los que confiamos, los que hacemos de cada pase, de cada pugna, de cada choque un acto de fe. Porque no de otra manera se puede entender el partido de ayer ante el Albacete. Si el cesado Luis César tenía razón cuando expresaba su desolación tras lo que él consideró una injusta derrota, también Carreras estaba en lo cierto al calificar de cruel la derrota manchega y épica la victoria aragonesa. Esto, señoras, señores, es fútbol.

La primera parte fue una descarnada elegía escrita por un mal poeta. Muy pobre fútbol por parte del Real Zaragoza, que nunca se encontró cómodo ante la bien elaborada presión del Albacete. El centro del campo aragonés no podía elaborar y el equipo se veía asfixiado, con todas las líneas de pase interrumpidas. Así era muy difícil pretender gobernar el choque, aunque si el remate de Guitián hubiese entrado en la meta de Juan Carlos en el minuto cuatro a lo mejor todo habría sido diferente. Pero las condiciones iniciales no invitaban a la alegría futbolística.

Sin Ros ni Culio en la medular y con la presencia de Rubén en lugar de Cabrera el equipo acusó cierta incapacidad de gestión. No eran las piezas más adecuadas ni Dorca, algo lento y con déficit organizador, ni Diamanka, desorientado en medio de los conceptos futbolísticos que Carreras propone. Ese desgobierno invitó al Albacete a dar un paso adelante y oscurecer los propósitos futbolísticos del Zaragoza, que casi sin darse cuenta se vio encerrado en su campo a merced de su oponente. Asombraba comprobar que un equipo en descenso decidía los tiempos y los espacios ante otro equipo que suspira por acercarse a las praderas de Manitú.

La grada mantuvo la calma. Si bien el Albacete parecía dispuesto a arrancarle los tres puntos a los blanquillos, algo hacía pensar que de una u otra manera la victoria se decantaría del lado del león. A pesar de la inoperancia de los centrocampistas. A pesar de la estéril presencia de Hinestroza y Lanzarote en las bandas. A pesar de la soledad de Ángel en la punta. A pesar de todo, algo nos hace pensar que de algún modo, porque no se pierde la paciencia ni se cae en la precipitación, el cierzo nos traerá la victoria.

La segunda parte comenzó sin cambios en la alineación. Cuando todos pensábamos que Dorca o Diamanka, o ambos iban a ser sustituidos Carreras mantuvo a sus once de inicio. Pero duró poco. A los pocos minutos les pidió a Sergio Gil y a Pedro que salieran al campo y agitasen el combate. No fue inmediata la reacción pero algo se ganó en la medular. El balón pasó a ser propiedad del Zaragoza y tanto Pedro como Hinestroza, mostrando más equilibrio en las bandas, comenzaron a abrir el campo. Llegaban bien a la línea de fondo y comenzaron a preocupar a la zaga del Albacete, pero sus balones no encontraron adecuados rematadores.

Paredes había provocado un gran susto con un remate de cabeza como aquí nunca se le vio y eso despertó algún fantasma entre los fieles zaragocistas. Poco después Rubén se lesionó y Carrera tuvo que recurrir a Abraham para acabar de completar el plan, que no era otro que procurar que el corazón del león latiese con más fuerza que nunca. Y ocurrió.

La defensa, con un Rico inconmensurable en su rol de central, dio dos pasos al frente y arrastró al equipo hasta la base de la muralla manchega, a la que asedió con fiereza y determinación. En los últimos veinte minutos el Zaragoza protagonizó una serie de embates defendidos con gran dificultad por el Albacete. Pedro, Hinestroza, Campins y Abraham se convirtieron en afilados estiletes dedicados en cuerpo y alma a debilitar las muy gastadas defensas visitantes. Fue un trabajo de desgaste, golpe a golpe, pase a pase, centro a centro. Se confeccionaron varias jugadas que llevaron el peligro a la puerta de Juan Carlos, pero no hubo fineza en el remate. Hasta que ocurrió.

Una jugada pacientemente trenzada por hasta seis jugadores fue el telar en el que se tejió el gol que facilitó el remate de Sergio Gil y que Pulido alojó en la red forastera. Una jugada muy del Zaragoza actual y que nunca habría elaborado hace un tiempo, cuando los recursos eran tan limitados que exasperaban a la Basílica, tan del gusto del fútbol con todas las letras. Una forma, sin lugar a dudas, más cercana a nuestra forma de estar en el mundo. Una manera más próxima a los caminos que nos tienen que llevar de vuelta a casa. A Primera.

Foto: El Periódico de Aragón

CALIFICACIONES

Manu Herrera: 3. Salvó un gol con una extraordinaria parada.

Campins: 4. Magnífico en esfuerzo e implicación.

Guitián: 4. Poderoso, bien colocado y valiente.

Rubén: 3. Algo disperso, pero tuvo un par de buenos gestos.

Rico: 5. Estuvo portentoso tanto en ataque como en defensa.

Morán: 1. Espeso, atascado e inoperante.

Dorca: 2. Algo lento y falto de creatividad.

Diamanka: 1. No acaba de entender las ideas de Carreras. Hay que recuperarlo.

Lanzarote: 2. Siempre peligroso, no consiguió finalizar sus acciones.

Hinestroza: 2. Comienza casi todo bien pero acaba casi todo regular.

Ángel: 3. Luchador y bullidor, no definió.

Sergio Gil: 4. Le dio calma y tempo al juego. Goleó (o propició el gol).

Pedro: 3. Lo intentó todo y llegó bien a la cal, pero no completó bien sus acciones.

Abraham: 4. Muy activo, rápido e inquietante.

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Victoria sin mancha (Albacete, 1 – Real Zaragoza, 3)


IMG-20151011-WA0002En el minuto 8 salió el sol; en el 19 murieron las sombras y en el 24 se ensanchó el horizonte. Con tres detalles eléctricos que traducían a la perfección el manual diseñado por el equipo dio por zanjada el Real Zaragoza la disputa y firmó el que hasta ahora ha sido el partido más completo de la temporada. Con un plan que cumplir, con las piezas adecuadas para su desarrollo y con el talento necesario para lograr los objetivos es muy difícil que se escape la victoria y ayer todo eso se dio.

   Llegaba el equipo aragonés muy mermado por las bajas y especialmente tocado por una de ellas, la de Jaime, muy dolorosa y de gran trascendencia este año. Así lo vivió la plantilla, que se enfundó una camiseta con la leyenda “Ánimo, Jaime” y le dedicó los tres goles, uno a uno, al dinámico extremo albaceteño. Pero también supo demostrar que hay jugadores que pueden suplir bien a los ausentes y leer correctamente el libreto con el que convive el grupo desde el partido frente al Lugo. Una defensa retocada con Dorca por la baja de Vallejo vivió de lejos el peligro local, pues la disposición táctica con Morán de ancla y Diamanka y Wilk de conquistadores de tierras vírgenes le proporciona al equipo una rotunda superioridad en el gobierno del balón. Además, ayer emergió como un titán Ortuño, que marcó la circulación del balón con una potencia física y una fe en sí mismo extraordinarias.

   Ante un Albacete delicado y juguetón, los de Popovic eligieron la intensidad, el trabajo y la calidad y en pocos minutos anunciaron una tarde para guardar. Así, a los ocho minutos Ortuño condujo el balón con decisión hasta la línea de fondo, desde donde le regaló un pase mortal a Diamanka, que logró así su primer gol. El partido nos sonreía. Y el Zaragoza prosiguió con su idea. Los laterales avanzaban con osadía por su banda, facilitando a Hinestroza y Jorge Díaz que virasen hacia el centro, copando los espacios y construyendo diagonales que hacían mucho daño. En otra jugada de peligro se produjo un corner que ejecutó Isaac y remató con voracidad Ortuño. Ya era un 0-2 que anunciaba una más que posible victoria, pero el equipo no bajó los brazos. Había que seguir trabajando y así se hizo. Y como en estos casos la calidad también cuenta, esta vino en forma de zarpazo metálico que Rico nos regaló, armando un sensacional chut que batió a Dani Mallo por la escuadra. Gol que apunta a premio de aupazaragoza.com como el mejor tanto de la temporada.

   El Albacete estaba KO. Sus jugadores y su entrenador, que hizo dos de esos cambios que ningún mister quiere realizar, a la media hora de juego y en forma de mensaje al mundo, acusaron los tres golpes. No había forma de romperle la idea al equipo aragonés, que sujetaba el partido con control y un programa muy bien desarrollado. Incluso supo sofocar la salida fulgurante del equipo local en los primeros minutos de la segunda parte, con Samu y Rubén Cruz como principales protagonistas. El Zaragoza echó el agua necesaria en el fuego blanco y ahí se acabó el peligro.

   Lo que sí ocurrió es que tomó de nuevo el mando del partido, con constantes recuperaciones de balón y varias ocasiones de gol que no supieron concretar ni Ortuño ni Diamanka. Si lo hubieran hecho el resultado habría sido de videoteca, pero no había urgencia de gol y en algún caso se recrearon innecesariamente. En ese clima favorable Jason fue expulsado por doble amarilla, lo que nos permitió vivir un final de partido calmado y holgado, una situación que no disfrutamos con mucha frecuencia. Popovic hizo tres cambios, más por dar descanso que por inquietud, y el choque languideció. Y fue quizás esa relajación lo que permitió que el Alba, por medio de Rubén Cruz, lograse el gol del honor, algo que había buscado con cierto interés en determinados tramos de la segunda mitad y que se le había negado más por impericia que otra cosa.

   Partido, en fin, de equipo con aspiraciones, con solidez en la estructura, rigor táctico, finura estratégica y talento en algunos de sus jugadores, que ya nos muestra la cara de un Zaragoza que nos indica la dirección a un sendero creíble, un camino que nos puede llevar de vuelta a casa. A Primera.

CALIFICACIONES

Manu Herrera: 4. Magnífico trabajo, realizando dos grandes paradas y ofreciendo seguridad.

Isaac: 4. Muy dinámico, rápido y valiente.

Dorca: 3. No era su sitio pero estuvo muy correcto.

Cabrera: 4. Tomó el mando de la defensa y se le vio muy seguro.

Rico: 4. Cada vez mejor. Poderoso, rápido y luchador. Metió uno de los goles del año.

Morán: 4. Levantar la cabeza y verle a él. Es el ancla del equipo.

Wilk: 4. Gran trabajo. Cubrió el campo con su presencia y recuperó cien balones.

Diamanka: 4. Excelente presencia. Llena el centro del campo con su presencia. Y goleó.

Hinestroza: 3. Empezó muy activo y sus movimientos hacia adentro ofrecieron peligro.

Jorge Díaz: 3. Fue de menos a más. Algo tímido al principio, cerró un partido correcto.

Ortuño: 5. Magnífico jugando el balón, abriendo vías de agua y porfiando con los contrarios. Un ejemplo de fuerza, potencia, velocidad y verticalidad. Y con gol.

Abraham: 3. Jugó poco, pero le dio sentido al juego por la banda.

Aria: S.C.

Ángel: S.C.

Creer hasta el final (Real Zaragoza, 3 – Albacete, 1)


   Los jugadores del Real Zaragoza sintieron el aliento de su esperanzada1024920_1 afición a través de sus cánticos y el bufandeo certificó la victoria ante el Albacete. Fue una señal, un abrazo al futuro que el día en que celebramos la gloria que nos hizo grandes disfrutamos con la discreta alegría que ayer vivimos. Fue tarde de victoria, tarde de reivindicación de un proyecto que se resiste a abandonar el deseo de seguir en la lucha por el ascenso. Tarde de vida.

   El choque se iniciaba bendecido por la memoria. Recordar el pasado para seguir creyendo en el mañana parecía un buen argumento para un relato que merecía un buen final. Sobre todo porque el inicio fue inmejorable. A los pocos minutos de comenzado el choque Borja recibió un balón franco que Dorronsoro enfrentó con poca fortuna. El árbitro vio un endeble penalti donde hubo poco más que un roce, pero no estamos para sutilezas, así que nos alegramos y celebramos el gol del pichichi con gran euforia. Y cuando apenas habían transcurrido unos minutos un eléctrico Jaime encaró al central manchego y le colocó un afinado chut al palo largo del portero que suponía el 2-0. Tan solo 15 minutos y el sol lucía con la fuerza delos vencedores.

   Popovic veía complacido que sus advertencias eran bien cumplidas por sus chicos. El partido estaba donde había soñado y el equipo mantenía un buen tono, con una defensa firme y serena, unos atacantes que amenazaban en cualquier momento con propinarle un latigazo a su oponente y un centro del campo donde, poco a poco, emergía la figura de Dorca, recuperado para la causa tras un período en el que su brillo se había apagado, probablemente de forma justificada.

   Los minutos pasaban y aunque el Albacete manejaba el balón, lo hacía sin peligro. Ninguna acción digna de provocar inquietud, ningún sobresalto digno de mención, salvo un par de acercamientos en los que los delanteros manchegos mostraron una ineficacia notable. Al mismo tiempo, el Real Zaragoza se acercaba con intención aunque con calma. Existía la sensación de que el choque estaba en el punto adecuado y resultaba sencillo manejar los tiempos y el ritmo del mismo, lo que permitió que la grada disfrutase de una plácida primera parte. A ello contribuyó los destellos de Jaime, el gran trabajo de Galarreta y la intención de Pedro. La segunda línea del equipo blanquillo recuperó el protagonismo y eso fue una gran noticia, pues dotó al equipo de presencia y cuerpo.

   Tras el descanso el partido entró en una fase de recogimiento. El Albacete decidió dar un paso adelante y los locales no encontraron fácilmente la salida del balón ni pudieron sujetar los vaivenes del juego. Eso supuso que se viviese en terreno propio, con lo que eso significa de inestabilidad. Ello llevó el partido a un territorio nada amable. Cierto es que no había jugadas de gran peligro, pero el balón llegaba cada vez con mayor descaro al área de Bono. Y ocurrió.

   Un balón fláccido y mal botado fue mal gestionado por Vallejo, quien provocó un penalti que significó el 2-1 para el equipo visitante. Fue el momento elegido por Popo para retirar a Basha y emplear a Insa. Era el cambio que se esperaba y apenas se había situado el alicantino en el terreno de juego cuando Fernández disparó con fuerza y su chut fue desviado por la defensa para convertirse en le tercer gol. El día estaba de parte del Real Zaragoza, como si el destino se aliase en la celebración de la Recopa y ello supuso una gran calma que permitió que la Basílica celebrase con cánticos, olas y el himno lo que ya era una fiesta del zaragocismo. Incluso se cantó, por primera en la temporada, lo de volveremos a Primera, toda una declaración de intenciones de una afición que se prepara para un final de temporada agitado y batallador.

   De ahí hasta el final muy poco más. Si acaso destacaremos el ambiente de ilusión y esperanza que se apoderó de todos en lo que viene a querer decir que nos hemos aferrado a la posibilidad de seguir pugnando por el objetivo del ascenso hasta el final. Sea.

Foto: El Periódico de Aragón

CALIFICACIONES

Bono: 3. Poco trabajo y bien resuelto.

Fernández: 3. Muy trabajador y luchador. Metió un gol.

Vallejo: 4. Gran partido.

Mario: 3. Serio y gobernador.

Cabrera: 2. Discreto y cumplidor.

Dorca: 4. Recuperó su perfil, física y tácticamente.

Basha: 3. Buen despliegue. Generoso en el esfuerzo.

Jaime: 4. Intermitente, pero cuando está es fundamental. Metió un buen gol.

Pedro: 4. Luchador, talentoso y colaborador.

Galarreta. 4. Buen partido. Mostró talento y garra.

Borja: 3. Estuvo en todas parte y batalló dándolo todo. Metió el gol de penalty.

Rico: 2. Un tanto indolente y algo fallón.

Insa: 2. Trabajó lo suyo y cumplió discretamente.

Rubén: 2. Jugó poco y tuvo poco trabajo.

Punto inventado (Albacete, 2 – Real Zaragoza, 2)


  Visitar Albacete y no ganar allí es una circunstancia que ya forma parte de la historia del zaragocismo. Hace muchos años que la Mancha es territorio prohibido y ayer no pintaba mucho mejor el partido a priori si consideramos las numerosas bajas en defensa y centro del campo que el equipo sufría.

   Popovich inventó. Tocaba. Eso dijo Fernández en la zona mixta y eso hizo el risueño entrenador serbio. Colocó a Rico de central, a Diogo de lateral izquierdo, a Galarreta de ancla y a cinco atacantes que debían romperle la red a la portería de alberto al menos una vez más que lo hiciera el Alba a la de Whalley. Una apuesta extraña aunque explicable según se mirase. Podía salir muy bien o muy mal. Y salió regular.

   El partido se puso guapo en el minuto 7. Un fino contraataque llevado por Pedro y Borja lo finalizó con un gol diagonal Eldin y la sonrisa se nos pintó en la cara a todos. Ahora tocaba gestionar el match con una defensa de circunstancias y una línea de contención frágil. Con esos argumentos afrontábamos la tarde. Desde ese momento los locales se quedaron el balón y los nuestros trataban de romper las líneas de pase y difuminar las combinaciones blancas tratando de todas las maneras posibles que ningún balón rozase la línea defensiva. Evitando las circulaciones se impedía el riesgo.

   El partido era extraño pues no había mucho que jugarse en la línea medular. Bandas, robos de balón y carreras. Galarreta está para otros menesteres que el que ayer le pidió el mister y William fue enviado a  los infiernos con esa posición escorada a la izquierda con la que nada tiene que ver su fútbol. Con esos argumentos demasiado hizo el equipo, que sostuvo el gol de ventaja durante treinta minutos. Claro, que era lógico que llegase el empate pues las piezas no eran las adecuadas para soportar los embates del Alba. Lo de menos fue el error defensivo. Lo de más fue que volvíamos a estar donde empezamos. Empate y a la ducha. O a la estufa, que hacía fresco.

   Popovich cambió a William y le dijo a Jaime que saliera y  corriera. Lo que no debió decirle es que defendiera. Lo primero lo hizo muy bien aunque el árbitro en seguida le tomó los datos y le marcó el territorio con una tarjetita a los quince segundos. Eso no le amilanó, pues siguió porfiando por la banda izquierda, siempre mirando adelante, lo que fue bueno y malo. Bueno porque por ahí llegaron los balones ofensivos del Real Zaragoza, gol incluido a sus paisanos. Malo porque por ahí llegaron todos los balones ofensivos del Albacete Balompié, gol incluido de sus paisanos.

   El partido era rarito. Y de enrarecerlo un poco más se encargó el árbitro, que en diez minutos dislocados decidió que ahí había que meter el silbato, que la noche estaba fría. Dejó de pitar las faltas que sufría el Real Zaragoza y le adjudicó la segunda amarilla a Jaime, que tuvo que abandonar el terreno de juego del campo de su Albacete natal. Mala noticia. El equipo se quedaba con diez a casi veinte minutos del final y habría que luchar para defender un punto que ahora parecía bueno. Muy bueno.

   Salió Basha, un jugador casi inédito pero que aporta un perfil más defensivo. O por lo menos se le supone, porque poco o nada demostró. El mérito fue del resto de los jugadores, que se conjuraron para mantener el empate. Pundonor y lucha hasta el final. Poco más podía ofrecer el equipo en un partido que empezó extraño y acabó incomprensible. Los jugadores que en otros partidos habían brillado, como Pedro o Borja, ayer vivieron su noche más mate. Sin embargo, otros que en otros partidos habían flaqueado dieron ayer una talla apreciable y plausible, caso de Rico en el central.

   Partido, pues, que deseamos quede en la memoria porque se consiguió un punto frente a la adversidad y que habrá que hacer bueno, muy bueno, si el próximo domingo se logra la victoria ante el Girona.

CALIFICACIONES

Whalley: 2. El segundo gol lleva su firma y después evitó otro con una excelente parada.

Fernández: 3. Rápido, eficaz y luchador.

Lolo: 2. Sufrió mucho y cometió algún error lógico de alguien que no es defensa.

Rico: 4. Gran partido del burgalés. Demostró que sabe defender.

Diogo: 2. Luchó lo indecible aunque lo hizo muy solo.

Galarreta: 2. Jugó en una posición que no es la suya. Aun así, lo intentó todo.

Pedro. 2. Desubicado y un tanto desorientado. No pudo aportar su talento.

William: 1. No estuvo bien. Su trabajo no luce tan lejos del área.

Álamo: 2. Pundonoroso y trabajador trató de abrir vías por la banda.

Eldin: 3. Como siempre, talento, compromiso y velocidad.

Borja: 3. Muy implicado en el trabajo de presión y de subir balones.

Jaime: 3. Tiene calidad y rapidez. Y gol. Le falta consistencia y solidaridad.

Basha: 0. No está para jugar.

Suárez: S.C.