Ser zaragocistas. Ander y Xavi, caminos luminosos.


   Faltan unas horas para que comience el choque ante el Sevilla. El día ha nacido gris y chocan las brumas entre sí como queriendo vencer en una batalla que sólo ellas viven. El Real Zaragoza juega en domingo y eso ya es una aliciente, aunque la hora sea infernal y no se merezca la afioción, ninguna afición, semejante ofensa.

   Pero es día de partido. Y cuando aún no sentimos el aroma del enfrentamiento ya he tenido ocasión de emocionarme un par de veces. La primera al leer en su twitter a Xavi Aguado reivindicar su zaragocismo en un diálogo con Paco García Caridad. Me conmueven esas afirmaciones en tiempos de dictaduras mediáticas y oligopolios imperialistas, por lo que hago lo más que puedo hacer: retwitear sus palabras y alegrarme de su profesión de fe. Gracias, Xavi.

   La segunda se produce al leer una interesante entrevista a Ander Herrera en Diario AS. El chico habla maravillas de su estancia en el Athletic, manifiesta una enorme admiración por Marcelo Bielsa y pone en valor al athleticismo de toda una ciudad, como debe ser. Pero también dice: “He sido y soy zaragocista y quería disfrutar de ese momento único del debut (en Primera) con esa camiseta”. ¿Hay algo más reconfortante? ¿Existen mejores palabras para hacer más grande aún nuestro amor por unos colores que saber que tenemos que seguir trabajando todos para que el Real Zaragoza sea el equipo de Aragón? Es un puerto hacia el que todos tenemos que navegar. Hay que perseverar en esta hermosa aventura que es mostrar una pasión por una Historia que es la de todos los aragoneses y la de todos aquellos que vinieron un día a nuestra tierra y aquí aprendieron a querer uno de nuestros símbolos más preciados.

Por encima de directivas mediocres. Por encima de dirigentes ineptos. Por encima de la avalancha fácil de los advenedizos que hoy jalean escuadras extranjeras y desprecian lo propio por débil y pobre. No hay mejor amor que el amor a lo nuestro.

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Efemérides: Final de Copa, Real Zaragoza, 3 – RC Celta, 1 (2001)


   Diez años. Esta tarde se cumplen diez años desde que aquel equipo torpón, agotado y enjuto consiguiese uno de sus trofeos más preciados por inesperado. Me refiero a la Copa del Rey de 2001, cuando en el estadio de la Cartuja, en Sevilla, fue capaz de afearle la cara a un esbelto Celta de Vigo bello, seductor y ganador.

   Fue una tatrde de sábado. Hacía un calor eléctrico y seco y una decena de miles de infatigables zaragocistas acompañaron a un equipo que días antes había salvado el pellejo en un partido dramático a vida y puñal en la Romareda. El rival había sido precisamente el Celta, el mismo Celta que ahora, comandado por un triunfante Victor Fernández, asomaba sus cuernos de vikingo por las esquinas de Híspalis y mostraba orgulloso su plumaje para adelantarse al tiempo y decirle al mundo que aquella copa le pertenecía.

El Real Zaragoza ya le había arrebatado el mismo trofeo siete años antes, en Madrid, cuando Higuerra batió a Cañizares en el último penalty de la tanda y Cedrún había salvado al Real Zaragoza de la derrota con varias paradas extraordinarias. Entonces el entrenador zaragocista era Víctor y el celtiña Chechu Rojo. Ambos, años después, cambiarían sus equipos para triunfar respectivamente con ellos: Víctor con el Celta y Rojo con el Real Zaragoza. En fin, un galimatías del destino. Pro estábamos en el sábado 30 de Junio de 2001.

La temporada había empezado mal, muy mal. Milosevic se había ido al Parma y Rojo al Athletic. Los fichajes de jugadores (Peternac entre ellos) no respondieron a lo que se esperaba y el nuevo entrenador, Lillo, novato y jeroglífico, no consiguió hacerse con una plantilla que no le entendió. Las primeras derrotas y, sobre todo, la incomprensible derrota en la eliminatoria de la Copa de la UEFA frente al Cracovia le llevaron a la destitución. Por tercera vez, Luis Costa fue llamado para salvar al equipo y a base de orden táctico,disciplina y sacrificio consiguió salvarlo.ADemás, fue determinante el regreso de Esnaider al equipo en el mercvado de invierno. Gardel cumplió sobradamente, metió un puñado de goles trascendentes y contribuyó decisivamente en la consecución del objetivo final: mantenernos en Primera.

La impresionante racha de partidos ganados en casa fue la clave del milagro y la guinda al pastel se la pusieron los jugadores y el técnico aquel 30 de Junio cuando derrotaron en la Final de Copa al favorito para todo y para todos: el Celta. Aunque comenzó ganando el equipo gallego con un magnífico gol de Mostovoi, el extraordinario trabajo defensivo de Gurenko sobre “el Zar”, que ya no fue visto en ningún momento del combate, y la mágica actuación de César Láinez en la portería fueron dos argumentos decisivos para lograr la victoria, además del grandioso gol de cabeza del gran Capitán, Xavi Aguado, y su actuación, cabalgando como un gran líder por las praderas de la Cartuja.

Vídeo: ¡Penalty y expulsión! (Si pitas penalty nos vamos)


Si hay una frase que ha hecho fortuna; si un error ha podido alcanzar altas cotas de popularidad; si el fútbol ha podido ofrecernos situaciones grotescas y dignas de una película de Berlanga, esta es, con toda certeza, una de ellas. El estrambótico diálogo entre Rafa Guerrero y Mejuto González forma ya parte de nuestro imaginario y no podían faltar estas imágenes en nuestro baúl audiovisual que con tanto mimo vemos crecer día a día. ¡Ah! Y sigo teniendo enormes deseos de conocer a la santa madre de Mejuto, sobre la que recayó uno de los improperios que su desconcertado hijo profirió aquella desafortunada tarde.

Para hacer memoria, diremos que aquel 29 de Septiembre de 1996 el Real Zaragoza disputaba un partido de Liga frente al F.C. Barcelona. Nuestro equipo iba venciendo de forma brillante e inteligente al Barça cuando se botó un corner favorable a los catalanes. Juanmi atrapó el balón sin dificultades y cuando todos los jugadores retomaban sus posiciones, Couto le dio a una patada a Aguado. Éste se giró y se encaró con el portugués, que recibió un manotazo, pero no del capitán del Real Zaragoza, sino del Chucho Solana, que “pasaba por allí”. A partir de ese momento, el lío.

(si quieres verlo en youtube)