Vídeo: La mejor afición


Imágenes de la web del Real Zaragoza, sobre la afición en el último partido de liga 2010/11 frente al Levante en el Ciutat de Valencia

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La afición del Real Zaragoza, un modelo de pasión.


 

laromaredaEl fútbol es un universo en el que reinan, como señorones feudales hartos de ejercer su derecho de pernada con las doncellas del contorno, los tópicos. Los tópicos, sí, esas ideas, o a veces ni siquiera eso, esas frases que se hacen dueñas de una comunidad y con las que convivimos sin pararnos a reflexionar sobre su significado. “Fútbol es fútbol”, “lo haré lo mejor posible”, “si el mister lo estima conveniente”, “es un rival muy complicado”, tenemos que ganar sí o sí”, “si seguimos así descendemos fijo”, “en defensa somos unas madres” y así hasta el infinito. Y más allá, claro.

Así son las cosas, amable lector, pero en esta ocasión voy a hacer caso a uno de esos tópicos, ese que hace referencia a una verdad tan grande como el miedo que ahora inunda al zaragocismo: lo mejor del fútbol es la afición. Sí, amigo, la afición, esa mujer fiel, leal y sufrida que cohabita, en el sentido marital del término, día y noche con su equipo, mal que le pese a su dolorido corazón, y que siempre está ahí, inasequible a los muchos desalientos que nos provocan las decisiones de los dirigentes, las lesiones de los jugadores y las actuaciones de los colegiados. La afición es lo mejor. Y la del Real Zaragoza es cojonuda. Seria, sí, poco ruidosa, también, pero está demostrando, con lo poquico que recibe, ser la que más da.

Y es que hoy se publica en El Periódico de Aragón que el 91’4 de los abonados han renovado su compromiso de amor incondicional al Real Zaragoza. ¡El 91’4 %! ¡Con la que está cayendo! Eso sí es amor, eso sí es una afición de puta madre, que ya me gustaría ver a mí al resto de aficiones, con un club como el nuestro, al que sólo le falta que se caiga el cielo sobre la Romareda, qué hacían.

Y por eso, porque la amo, la admiro y la respeto, me permito traer aquí el artículo que publiqué a mediados de Marzo de 2009 en el Diario EQUIPO y que sirve, una vez más, como homenaje al zaragocismo, lo mejor, de lejos, de muy lejos, que tiene ahora mismo el club. La afición, ese mar de lealtad. ¡Va por ustedes!

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Real Zaragoza. El desierto fértil.


Me explicaré para decir que eso es precisamente lo que le falta a este Real Zaragoza: capacidad de comunicar, cercanía, proximidad con sus seguidores, caricias al zaragocismo. Si se hacen las cosas no hay que dejar que sea el viento quien nos ayude a entenderlas, sino que hay que estar presente en los foros, abrir las ventanas para que a través de ellas salgan las palabras y los gestos que sirvan para saber dónde estamos, a dónde vamos y por qué luchamos. 

¿Esto no ha hecho más que empezar y ya estamos preparando entierros y lápidas blanquiazules? ¿Esto no ha hecho más que empezar y ya estamos recorriendo los caminos del derrotismo? ¿Esto no ha hecho más que empezar y ya hemos dilapidado toda la ilusión que aquel 13 de Junio sembró de sagre azul las calles del zaragocismo?.

No, esta Directiva, con sus aciertos y sus errores, no va a dibujar la hoja de ruta de mi zaragocismo, de mi amor por un equipo, una Historia y un latido que es mío y de cientos de miles de pupilas que se dilatan de alegría cada vez que encontramos el sendero de la común esperanza. Si lo hacen bien o lo hacen mal no son quiénes para diseñar mis sentimientos. No van a poder conmigo. Ni cuando aciertan soy el hombre más feliz del Cielo azul ni cuando se equivocan me hundo en la miseria. Ellos no son lo importante, aunque importa lo que hagan.

Hoy se ha dado un pequeño con esa entrevista que Poschner ha concedido a Pedro Luis Ferrer en el Diario AS. Ese sí es el camino, el de las explicaciones, el de las aclaraciones, el de la presencia en los medios para proponer argumentos. Ese camino hay que recorrerlo y no tiene que crecer nila más ridícula brizna de hierba entre la cúpula del club y la afición, que se lo merece todo. Y digo bien: todo.

Esto es mucho más que un accionista mayoritario, cuyas razones nunca entenderé porque él no me las explicará ni yo las escucharé; esto es mucho más que un Presidente, cuyas acciones nunca entenderé porque él no me las explicará ni yo las escucharé; esto es mucho más que un entrenador, cuyas decisiones nunca entenderé porque él nunca me las explicará ni yo las escucharé.

Esto, amigos, es mucho más que todos ellos juntos. Aquí, lo único importante es la sonrisa ancha y abierta del niño que goza con el éxtasis del gol del Real Zaragoza y llora cuando la derrota le muerde el alma. Ese niño que hoy, como ayer, como mañana, verá con el corazón bañado en la corona de nuestro escudo que sigue habiendo horizontes abiertos que merece la pena conquistar.

La afición del Real Zaragoza, un ejemplo de lealtad y amor sin reservas.


El aire azul que nos da la vida

Llega el segundo acto de esta zarzuela en que se ha convertido la Liga para nuestro Real zaragoza. Una zarzuela que bien podría llamarse “Agua, disgustillos y dolor de mente” si tenemos en cuenta los sinsabores que ya nos hemos bebido en lo que va de temporada.

La victoria del pasado sábado trajo una bocanada de oxígeno que nos devolvió la vida. Es lo que tiene el fútbol: se pasa de la depresión más profunda a la ilusión más deseada en apenas dos horas, justo lo que tardó el Real Zaragoza en lograr la victoria más imortante de los últimos tiempos. Si la historia acaba bien, la recordaremos como el momento en que se hizo de día, en que el león dio su zarpazo más valioso. Y nada habrá sido en vano. La garra, el talento, el esfuerzo, la sensación de grupo unido y comprometido que nos ofrecieron nuestros jugadores merece el mejor de los aplausos, esos que nunca les faltan. Y ahí tenemos la prueba, con ese nuevo desplazamiento masivo de la afición zaragocista acompañando a nuestros jugadores, en una nueva muestra de grandeza por parte de nuestros seguidores.

Los supporters zaragocistas no serán los más graciosos (medalla reservada “por decreto” a la afición del Cádiz o del Betis); no serán los más sufridos (medalla reservada “por decreto” a la afición del Atleti); no serán los más sabios (medalla reservada “por decreto” a la afición del Athletic); no serán los más numerosos (medalla reservada “por decreto” y negocio y necesidad política a las aficiones del “Madrí” y del Barça); no serán los más fogosos (medalla reservada “por decreto” a la afición del Valencia) ni serán los más más arrebatados (medalla reservada “por decretro” a la afición del Sevilla). Seguramente. Pero están demostrando ser la afición más leal, cálida, cercana y comprometida que “avispa” o “tomate” hubiera podido imaginar cuando allá en los albores de los años 30 sellaron con la sangre nacida en el Ebro y el aliento surgido del cierzo el compromiso de construir un club grande, digno de la ciudad y la tierra a la que representan. A ellos, a nosotros, quiero dedicar estas palabras, estos suspiros de esperanza que son las páginas de este blog, pues sólo con una hinchada como la del Real Zaragoza se puede respirar con orgullo el aire azul que nos da la vida.