A mil segundos de la gloria (Las Palmas, 2 – Real Zaragoza, 0)


REAL ZARAGOZA - U.D. LAS PALMAS / 21/06/2015 / FOTO : OLIVER DUCH
REAL ZARAGOZA – U.D. LAS PALMAS / 21/06/2015 / FOTO : OLIVER DUCH

¿Qué crónica escribir? ¿Qué relato construir? ¿Qué barro modelar con los argumentos futbolísticos y sentimentales que ayer nos regaló nuestro Real Zaragoza? ¿Nos quedamos con la corriente de pensamiento que ancla sus razones en el drama que vivíamos hace ahora un año o nos acogemos al vendaval de ilusión que un inesperado final de temporada nos había llevado a creer en lo imposible? Sin duda es esta la narración más difícil de esta liga Adelante que ahora finaliza y que para nosotros ha sido la travesía más heterodoxa que afición pueda recordar. Por resumir: ayer murió un sueño y nació una esperanzada posibilidad.

El Real Zaragoza cayó con honor pero murió con alguna bota fuera del pie. Con honor porque haber llegado al final con chance de lograr el ascenso es, en sí mismo, una hazaña colosal. Maniatado por la Liga y castigado hasta el dolor infinito por un pasado vergonzoso y difícil de olvidar el equipo arribó al archipiélago con el bagaje de un resultado favorable pero nunca seguro. Popovic estuvo hasta el último minuto con dos alineaciones: la clásica de cuatro defensas, dos pivotes y cuatro arriba o la utilizada en los últimos y partidos y que le había proporcionado resultados desiguales. Vallejo, Mario y Cabrera con Fernández y Rico en los volantes tenía puntos a favor, sobre todo de estos últimos, pero el cambio que se vio obligado a realizar el pasado miércoles le convenció de ir a un dibujo más ofensivo con la colaboración de Eldin, Pedro y Jaime arriba. Meter un gol pareecía el mensaje claro.

Sin embargo los locales comenzaron como un vendaval, tal y como todos imaginábamos que ocurriría y los chicos de rojo se vieron obligados a encerrarse en su área sin muchas opciones para desplegar un juego aireado que permitiese asustar a Casto. Hubo varias ocasiones de gol para los de Herrera, sobre todo una falta directa que Bono sacó con maestría cuando ya se cantaba el gol. El partido era claramente de Las Palmas y aunque el Real Zaragoza llegaba con cuentagotas al arco contrario e incluso Dorca cabeceaba al larguero en la mejor ocasión aragonesa, el gol caería de parte canaria. Una pérdida de balón de Eldin, ayer desactivado y oscurecido, propició una rápida contra que acabó en las botas de Oscar Mesa. El delantero fusiló a Bono con un chut seco que rozó la pierna de Rico. Era un gol casi anunciado.

El equipo amarillo y su afición se vinieron arriba y los de Popovic tuvieron que hacer frente a una fase incierta en la que, aun así, tuvieron una ocasión de gol después de un corner y, sobre todo, vio cómo se le pitaba falta en ataque a Willian en lo que más bien parecía penalty por mano de un defensa local. Así se llegó al descanso, con el partido muy abierto y el miedo en el cuerpo de la afición zaragocista, que veía que su equipo no acababa de cogerle el pulso al choque.

En la segunda parte salió Álamo por un estéril Eldin, pero quien iba a seguir gobernando el partido sería Las Palmas. De ello dio buena fe Bono, que tuvo dos buenas actuaciones que evitaron que el segundo gol subiese al marcador. El Real Zaragoza trató de abrir el encuentro y se entró en una fase de toma y daca, con continuos contragolpes por parte de ambos equipos. Las ocasiones se sucedían por parte del bando local e incluso un balón llegó a golpear en la escuadra de la portería aragonesa, por lo que las sensaciones no eran buenas.

   Popovic movió ficha y le pidió a Borja que saliese al campo en lugar de Jaime para tratar de lograr un gol que sería casi definitivo. Sin embargo quien seguía creando peligro era el grupo de Pacoherrera, que veía cómo Bono seguía solventando cada situación creada con paradas de gran mérito. En ese instante Las Palmas entró en una fase de cierto atasco y pareció que el Real Zaragoza podía encontrar la ocasión final. Pero no.

   Fue una falta. Un fatídico balón colgado al área que no pudo ser rechazado por Bono ni por la defensa y que llegó en imposible parábola hasta la bota de Araujo que remató con toda la rabia del mundo para conseguir el segundo gol. El gol mortal.

   El mundo se hundió. El cielo se resquebrajó y los infiernos volvieron a abrir sus portones invitándonos a quedarnos. Un horror. Quedaban apenas diez minutos para tratar de encontrar el camino al gol, pero el equipo estaba paralizado. Ni una sola vez se acercó con peligro. Todo se resumía a una batalla de embrollos sin sentido y la única ocasión mínimamente interesante fue una falta a Willian en el lateral izquierdo. Y allí que fueron todos a rematar y defender. Veintiún tipos dentro del área esperando que el balón volase impulsado por Pedro y a ver qué pasaba. Y no pasó nada.

   El partido finalizó y solo nos quedó llorar. Un segundo después comenzó el camino de regreso a casa. A primera. Un camino muy largo y tortuoso que deberemos recorrer muy unidos y agarrados con fe y fortaleza a la esperanza. Así sea.

Foto: Oliver Duch (Heraldo de Aragón)

CALIFICACIONES

Bono: 5. Gran partido. “El segundo, el segundo”, se lamentaba en brazos de Cedrún. Nada empañará su actuación.

Fernández: 2. Atenazado por la tensión y porque Las Palmas volcó mucho juego ofensivo por su banda.

Vallejo: 5. Extraordinaria actuación. Sus lágrimas son el agua que riega el futuro.

Mario: 4. Estuvo a todas con fuerza y determinación. 

Rico: 3. Más limitado en ataque, volvió a mostrar ciertas carencias en defensa.

Dorca: 4. Luchador y responsable, estuvo a punto de marcar con un gran cabezazo.

Basha: 3. Fue de menos a más. acabó fuerte y polivalente.

Eldin: 1. Oscuro, lento y débil.

Pedro: 2. No fue Pedro. Sus gestos denotaron flaqueza y falta de acierto.

Jaime: 1. Apenas intervino y no encontró soluciones acertadas.

Willian: 2. Lento y ausente. Nos recordó otros tiempos.

Álamo: 1. Casi no tuvo opciones y el contrario le tomó la medida en seguida.

Borja: 1. Irrelevante actuación.

Lolo: S.C.

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Un horizonte muy cercano (Real Zaragoza, 3 – UD Las Palmas, 1)


nino.laspalmas.POTodo hecho histórico llega al futuro de la mano de una imagen. Recordamos al joven de Tiannamen o al bombero que se abraza a las cenizas del 11-S y nuestros corazones encuentran sin buscar. Y de lo ocurrido esta tarde en la Basílica nos quedamos con la foto de ese niño que sostiene una bufanda mientras su mirada dibuja un horizonte infinito imposible de aprehender. Y sus labios entreabiertos prestos a la palabra dulce y joven.

El choque que disputaron el Real Zaragoza y la Unión Deportiva será uno de esos destellos que quedan prendidos en la memoria de una comunidad. Un partido que duró más de 90 minutos, pues empezó a jugarse al instante siguiente de cerrar la gesta de Girona. Un match que perfuma los mensajes que los muchachos escribieron con tinta azul y músculo inacabado.

Los primeros minutos fueron un mosaico guanche en tierra extraña. La disposición táctica de Popovic fue una invitación al fútbol versión Versailles a la que tanto gusto le encuentran los canarios. Culio, Jonatan Vieira y Araujo dibujan extrañas geometrías que el Real Zaragoza no comprendía. Lo que tan buen resultado le había dado en Girona aquí no servía. Llegaba y llegaba la Unión Deportiva y asustaba a una Romareda que había recibido al equipo con una emoción que muchos jóvenes jamás habían vivido. Susto e incredulidad. ¿qué estaba pasando?

   A entenderlo nos ayudó Cabrera. El joven uruguayo de cuerpo Poyet nos enseñó el camino a la victoria. Extrañamente el error que sirvió para regalarle un gol al contrario sería la clave para que Popo variase el esquema dando entrada a Jaime y pidiéndole a Leandro un extremo sacrificio. No fue un castigo: fue una decisión técnica que cambió el partido. A partir de ese momento el partido se construyó sobre otros alientos. Los espacios vacíos desaparecieron, las invisibles líneas que construyen la verdad de un partido surgieron de la nada y el equipo blanquillo encontró el sendero que le llevaría a la vida.

   En pocos minutos la batalla comenzó a jugarse en ambos territorios. Si la Unión triangulaba el Real Zaragoza trazaba círculos concéntricos que se cerraban con secos latigazos que anunciaban el grito definitivo. Y sucedió. Tras varias ocasiones surgidas de la fe llegó un corner que Pedro modeló con un magistral centro que Rico definió con un metálico cabezazo. Fue el gol de empate, pero sobre todo fue el verso cosido a la esperanza.

   Jugar a partir de ese momento ya fue otra historia. La defensa cerró los acantilados, el centro del campo siguió la estela de la feroz voluntad de Dorca y el tesón de Galarreta y los chicos de arriba anunciaron un futuro posible. Hasta el descanso. En el césped, porque en la grada las ánimas zaragocistas se conjuraron para decirle al cielo que era posible. Todo era posible.

   La segunda parte comenzó con idénticos protagonistas. El zaragocismo creía y los chicos apostaron por tener fe. Enfrente los de Herrera seguían a lo suyo, pero su propuesta no tuvo la suficiente energía como para derribar los muros de una defensa crecida como nunca. Ni Mario Vallejo han podido llegar en mejor forma, y aquellos laterales de los que tantas y poco favorables cosas dijimos hasta hace muy pocas semanas se multiplicaban para recordarnos a aquellos defensas que recorrieron las mismas bandas con la clase de Reija, la energía de Rico (José Luis), la fortaleza de Casuco o el talento de Belsué. Y más. Todo era favorable.

   Y arriba, Pedro, Eldin, Jaime y Willian. Que se enviaban wassaps de bravura en cada acción. Así llegó el segundo gol. Una jugada de extremo de Jaime, una pugna de delantero centro de Willian y un remate de oportunismo de Pedro. La Romareda, boca abajo. ¿Se podía? Sí. Y se quería. Y se moría por vivir. Y se le cantaba a los cuatro cielos que sí, que vamos romperle la cara al destino que nos ponía de cara a la pared de la Historia. Había que estar allí, había que seguir las imágenes por televisión para tener sensaciones nunca olvidadas pero sí escondidas durante mucho tiempo. Para pedirle al equipo más. Para pedirle al escudo un rugido más.

   Basha salió y equilibró al equipo. Fue una decisión acertada pues Iñigo ya lo había dado todo y de este modo se podía sujetar un poco más a los chicos de las islas, que porfiaban, continuaban su carnaval de pases incontenidos y balones interiores que manejan como casi nadie. Por eso, cuando el partido estaba de cara a un detalle, a una simple jugada, a un gesto afortunado o errado, Popovic le pidió a Javiálamo que saliera al césped y se viera las caras con su gente, con quienes han bebido los mismos aires y respirado el mismo mar que él. Pero el zaragocista sabía ayer que los suyos iban de blanco. Y nos regaló una grandiosa jugada. Recibió en el centro del campo un balón de fantasía regalo del tacón de Jaime, se fue de tres jugadores contrarios, soportó la última entrada, levantó la mirada y envió el balón a la llanura del área pequeña. Allí quedó el balón tras leve caricia de Lizoain para que lo recogiera Willian y convirtiera el tercero de la tarde.

   ¿Hay que buscar palabras para relatar lo que la Basílica expresó? Los corazones azules y blancos estallaron y derramaron sobre la tarde la inmensidad de un sentimiento. El equipo nos estaba dando tanto que era imposible merecer más. Quedaba aún partido que jugar y emociones que compartir y eso lo sabían muy bien todos. Popo, Herrera y los veintidós gladiadores, por lo que aún pudimos disfrutar de un partido de ida y vuelta en el que todo podía pasar: el cuarto gol local o el segunda visitante.

   Nada de eso ocurrió. Si acaso, la verdad confirmada de que el fútbol nos enseñó ayer que la luna tiene una cara oculta y que en ella habitan las almas de unos jugadores en los que hemos depositado nuestro mañana. Si el domingo somos capaces de seguir creyendo en ellos, es posible que por fin podamos decir que hemos vuelto a asa. A primera.

CALIFICACIONES

Bono: 5. Realizó varias extraordinarias paradas.

Fernández: 5. Luchador, eficaz y rápido.

Mario: 5. Magistral en el corte y grandioso en la pugna.

Vallejo: 5. ¿Qué decir? Inmenso partido.

Cabrera: 4. ¿Un error? Su compromiso y pundonor nos han ganado.

Rico: 5. Ofreció todo lo que debe tener un volante. Y goleó.

Dorca: 5. Gobernó, comandó y lideró.

Galarreta: 5. Lo dio todo y el equipo lo ganó.

Eldin: 5. Su magia y tenacidad marcan diferencias.

Pedro: 5. Tiene un talento y una clase que lo distinguen.

Willian: 5. Potencia, fortaleza y gol.

Jaime: 5. Se diría que ha guardado lo mejor para el final del banquete.

Basha: 4. Gran aportación en defensa y en salida de balón.

Álamo: 5. Su jugada del tercer gol, para enmarcar.

 

Di que querías creer (Girona, 1 – Real Zaragoza, 4)


1033352_1Si el próximo domingo el Real Zaragoza vuelve a casa, a Primera, la tarde del 14 de junio de 2015 pasará a la Historia zaragocista perfumada por la tramontana gerundense.  Item más: aunque no se produzca ese regreso, para todos quedará enganchado al corazón el trepidante partido que nuestros muchachos han jugado hoy en un Montilivi que aún debe estar preguntándose cómo es posible que hayan perdido tan magnífica oportunidad. Una victoria grandiosa, deseada aunque ignorada en los sueños de muchos que ha venido de la mano de eso que en el mundo del fútbol se ha dado en llamar el “hemoshechotodobien”.

    No volveré sobre los minutos previos al choque. No comentaré el dolor que me han producido las frases que algunos…No, mejor no. Solo diré que los chicos han realizado un partido magnífico. Intenso, bien trazado, generoso en el esfuerzo, solidario en las ayudas, talentoso en la ejecución de cada acción. Un partido típico de eliminatoria, de torneo corto, de esos en que el Real Zaragoza sabe competir tan bien desde la noche de los tiempos. Un partido soñado. Nuestro amigo Christian95 seguro que hará un análisis certero en vavel.com y aupazaragoza.com y seguro que lo firmaré con entusiasmo, pero a mí me toca, semana tras semana, hacer un relato en el que las emociones, los sentimientos y el ánimo sob los protagonistas.

   Y de eso hoy ha habido mucho sobre el césped catalán. Partían ambos equipos con sensaciones encontradas. El Girona, suficiente y pagado de sí mismo; el Real Zaragoza, deficitario y un tanto incrédulo. El 0-3 de la ida había dolido mucho, sobre todo porque fue un resultado tan injusto como ancho y eso suele ser una fractura en el alma del derrotado. Sin embargo, pronto hemos visto que los de Popo no iban a dar nada por perdido. El cuero no tenía nombre ni dueño y los balones rápidos y largos controlados por Pedro hacían mucho daño en una defensa quebradiza.

   Aunque ha habido ocasiones en ambas porterías, era el Real Zaragoza el que se mostraba más peligroso. Y en esas estábamos cuando Mata ha cometido un penalty que nos ha abierto las puertas del cielo. Willian ha transformado y comenzaba el Camino a la Esperanza. El Girona ha tratado de sacudirse el dominio zaragocista y el partido ha tenido de todo. Un gol de Mata anulado por fuera de juego y un remate de cabeza de Cabrera que ha sacado bajo palos Richy. Al poco ha llegado el segundo. Un cabezazo de Willian a saque de falta de Pedro, que hoy sí ha puesto balones de oro en las cabezas de sus amigos, ha asido otro jarro de agua bendita en las aspiraciones aragonesas.

   Tremenda bofetada que el equipo de Machín no ha sabido gestionar. En esos minutos hemos pensado que un tercer gol sería oro molido y debe ser que desearlo ha servido para que llegara. De nuevo otra falta botada por el alicantino que ha rematado en esta ocasión Cabrera. Los doscientos héroes que se han desplazado a Girona han roto a llorar de alegría y con ellos decenas de miles de zaragocistas que donde quiera que estuvieran contemplaban atónitos la extraordinaria hazaña que los suyos estaban construyendo.

   No había fútbol, pero sí corazón. Y voluntad y rasmia y pasión. El descanso certificaba la gesta y la vuelta al terreno de juego nos traía como buena noticia los gestos cabizbajos de los jugadores locales y la serena confianza que transmitían las miradas de los nuestros. Machín ha hecho un cambio y el Girona se ha estirado un tanto, pero hoy sí que ha funcionado la maquinaria defensiva a la perfección. Los tres centrales han estado en todas. Dorca ha jugado un enorme partido en su casa y los laterales han construido perfectos acordeones ofensivos y defensivos que conseguían ahogar los ataques del Girona. Arriba, Willian jugaba a sujetar balones y desequilibrar y Eldin y, sobre todo y por encima de todos, Pedro progresaban como estiletes cada vez que recibían el balón.

   Se ha vivido un momento de precaución por parte de ambas escuadras. Los dos sabían que un gol en contra destrozaría muchas ilusiones y por eso ha primado la contención. Sin embargo, un balón robado por Rico y peleado hasta la extenuación ha llegado a las botas de Fernández que ha rematado con furia para conseguir el 0-4. Ha sido un momento mágico. Era el resultado que se necesitaba o, por lo menos, los goles que había que meter. ahora tocaba ser inteligentes y saber manejar los tiempos.

   Poco ha durado la alegría, pues cinco minutos después Alday ha logrado el único gol local que servía para meterse de nuevo en la eliminatoria. Un gol más le daba el pase a cualquiera de los dos equipos y este ha estado en las botas de Pere Ponce. Una rápida contra por la derecha ha acabado en el punto de penalty, pero el catalán, solo ante un vendido Bono, ha echado fuera el balón. Ahí ha estado la eliminatoria, además de en la lesión de Bono, que ha recibido un fuerte golpe de su amigo Vallejo. Después sería Rico quien, con la puerta vacía pues Becerra había subido a rematar un saque de esquina, ha enviado el balón al poste. Y luego otro balón perdido. Y más tarde tres jugadores en el corner. Y ahora una falta. Y entonces se me suben los gemelos. Y me acuerdo de patear y enviar el cuero a la Luna. Y me tuerzo el tobillo y despejo con el alma. Y final. ¡Final!

   El Real Zaragoza es equipo de fiera pugna por el ascenso. Tras 44 partidos en el infierno echando agua fresca al fuego eterno para evitar que nos consuma, tras un año en el que nos conformábamos con respirar y obtener tres sorbos de vida cada día que pasaba npos encontramos a las puertas del Olimpo. Nuestro buen amigo Pacoherrera nos espera, así como los chicos de las islas que tan bien juegan al fútbol y que con tanta clase nos han dado sendos baños esta temporada. Pero nada nos intimida. Ya no. Ahora no es el tiempo de los perdedores y seguiremos luchando hasta el final. Lo cantaba el gran Freddy y nuestras gargantas están ávidas de melodías de victoria. Este cronista, que se sepa, es hoy un relator feliz. Y sigue creyendo que es posible. Mi alma anhela el regreso a casa. A Primera.

Foto: El Periódico de Aragón

CALIFICACIONES

Whalley: 5. Bien por alto, ha detenido dos balones envenenados.

Fernández: 5. Rápido, osado y goleador.

Vallejo: 5. Imperial. No tiene techo.

Mario: 5. Veterano, aguerrido y bien ubicado.

Cabrera: 5. Luchador, poderoso y goleador.

Rico: 5. Atrevido, vigoroso y ofensivo.

Dorca: 5. Su mejor partido. Gobernante y buen comunicador.

Galarreta: 4. Intuitivo, talentoso y esforzado.

Pedro: 5. Comandante, guía y faro.

Willian: 5. Poderoso, heterodoxo y bigoleador.

Álamo: 3. Rápido y desequilibrante.

Rubén: 3. Correcto en sus funciones.

Basha: 3. Trabajador y equilibrante.

Mala noche, mala suerte (Real Zaragoza, 0 – Girona, 3)


551039_gEl fútbol, ese amante infiel que nos abre las carnes con sus crueles verdades, ha sido hoy el verdugo que temíamos. Un Real Zaragoza bravío y atrevido ha caído aplastado por la bota de su impericia y el acierto de su adversario y lo que parecía una oportunidad de acercarnos a los caminos del cielo se ha trocado en sendero infernal. Un 0-3 se antoja montaña inaccesible aunque para ello habrá que valorar el estado de ánimo y el vigor físico de una plantilla que ha sufrido una derrota que no debe impedir valorar lo hecho esta temporada.

El partido, eléctrico como la tormenta que ha descargado toda su virulencia al principio de la tarde, ha pintado bien al inicio. Los chicos de Popovic han salido muy metidos, vigorosos. Han puesto cerco a la puerta de becerra y han generado varias ocasiones de gol muy claras que el portero gerundense ha solventado con gran maestría. Rubén, Pedro, Dorca han puesto a prueba su destreza, pero aún no acertamos a explicar lo sucedido. Sin duda lo más importante es certificar que este grupo sí que sabe jugar al fútbol, pero ciertamente todo pierde su sentido cuando se comete un error tan grave como el de Walley. Difícilmente el joven guardameta podrá olvidar esta noche. No tanto por su detalle, que ha supuesto la resurrección del equipo visitante, sino por el contraste con la gradísima actuación de su simétrico, el portero Becerra.

Era el mejor momento y se ha producido la peor desgracia. Eso no ha signifivcado, sin embargo, que el Real Zaragoza haya bajado los brazos. Ha seguido luchando, ha porfiado, ha perseguido el empate y la afición ha sabido reconocer el esfuerzo de los suyos. La comunión entre equipo y grada ha frecordado otros tiempos, lo que ha supuesto al mejor noticia. No ha habido ni un reproche, ni un mal gesto. Los muchachos, a la batalla; la afición, a lo grande.

A todo esto, el (mal) árbitro no ha querido perderse la fiesta y ha colaborado con su arbitraje de garrafón a lo que él no ha querido ver como una fiesta del amor a unos colores, sino como un cochambroso botellón futbolero. Ha permitido que los jugadores catalanes jugaran al límite del reglamento, se ha fumado un claro penalty por mano en el área y solo ha encontrado acciones punibles en el bando local.

   El inconcebible 0-1 y el postrer 0-2 han sido dos martillazos de una crudeza tal que el silencio se ha apoderado de la grada de la Basílica. No había mucho de qué hablar. Si acaso, de la necesidad de tratar de empatar y acercarse a Girona el próximo domingo con la sana intención de vencer, un plan no muy descabellado a esas alturas del partido. Sin embargo el 0-3 ya ha sido demasiado para un equipo que no ha encontrado demasiados argumentos para mitigar el dolor. Aún ha dado tiempo, eso sí, de acercarse al gol del honor, pero de nuevo Becerra ha sacadouna mano de oro para evitarlo. Mientras tanto, Popo le ha dado entrada a Álamo y Cabrera por Galarreta y Mario con un afán más de maquillador que de restaurador. 

   ¿Y la afición? ¿Cómo se ha comportado la sufrida hinchada blanquilla? Pues con una grandeza que honra una Historia y un escudo, con una entrega que la ennoblece y la dispone para empresas gloriosas que están por llegar. Ante el ignominioso resultado, ante la dramática derrota que estaba sufriendo el equipo del león, la parroquia zaragocista mostró que es la mejor. Tras sufrir lo insufrible, tras recibir decenas de puñaladas, tras padecer tormento y oprobio durante años  ayer cantó el himno, animó “en las buenas y en las malas” y despidió a los suyos, guerreros harapientos y con el alma hecha jirones, con un aplauso que anuncia futuro y desprecia la rendición. 

   Ahora queda seguir luchando. Queda un partido y nada debe darse pro perdido. Y mucho menos la dignidad. El equipo debe acudir a Montilivi, a la hermana ciudad inmortal, gemela en sitios y asedios, con el alma rearmada y el corazón en la punta de las lanzas. Podremos caer derrotados, pero nunca humillados. Podremos llegar al final de este sendero estrecho y mezquino que es la segunda división, pero nunca al término del camino que nos debe devolver a nuestro lugar en el mundo. En Primera. Y por si acaso queda alguna duda, que se sepa: este cronista cree que es posible la victoria y el pase a la final.

Foto: El Periódico de Aragón

CALIFICACIONES

Whalley: 1. Su grave error en el primer gol empaña cualquier mérito posterior.

Fernández: 3. Luchó, corrió y sufrió por el equipo. 

Vallejo: 4. De nuevo el mejor. La Romareda lo aclamó y lo elevó a los altares.

Rubén: 2. Mejor en ataque que en defensa. Estuvo a punto de marcar.

Mario: 2. Débil en lo físico, suple su flaqueza con su gran sentido táctico.

Rico: 3. Peleó hasta la extenuación. Bien en ataque.

Dorca: 3. Gobernó con pundonor y estilo. Estuvo a punto de marcar.

Galarreta: 2. Lo intentó de todas las maneras. No siempre le salió.

Pedro: 4. Jugó un gran partido. Lástima sus remates fallidos.

Eldin: 3. Estuvo en todas pero le falta un punto para estar fino.

Willian: 2. Desesperó a los suyos con su lentitud. Tiene, eso sí, detalles.

Cabrera: 3. Estuvo dispuesto a todo. Salvó un gol en la línea.

Álamo: 1. Atropellado y torpón.

Cicatriz cerrada (Leganés, 2- Real Zaragoza, 2)


   Esta es la crónica que desde finales de agosto he querido escribir. No la crónica de un partido de fútbol como el de ayer, que fue un pésimo homenaje al deporte en general y al zaragocismo en particular, sino el relato del momento en que el Real Zaragoza conseguía un objetivo largamente acariciado a pesar de todas las dificultades. Un instante que llegó poco antes de las ocho de la tarde y que abre levemente la ventana al futuro con ese play off que afrontamos con prudencia aunque con legítima ilusión. 

   El choque obligaba a la victoria. Solo así se podía evitar la angustia de una posible victoria de la Ponfe que habría dado al traste con la facultad de seguir luchando. A él se aprestó el equipo con muy escasas fuerzas y con una alineación que ofrecía muchas dudas. Una defensa de cinco con un evidente agujero en el lateral derecho por el que el Leganés lanzó constantes incursiones débilmente defendidas por los nuestros. A ello sumamos que el centro del campo no supo ni pudo conjugar talento y fuerza y los tres defensas centrales jugaron desorganizados y confundidos desde el minuto 1.

   Así las cosas, no hizo falta mucho para que Chuli, ayer un auténtico demonio futbolístico, enchufara un chut seco tras un eléctrico contraataque para lograr el 1-0. Fue un jarro de miedo frío. El partido se ponía fatal y las piernas de la afición flaquearon durante un instante, pero en seguida recobró el ánimo y empujó a los chicos para que se acercaran al área local y comenzasen un breve período de acoso que se tradujo en un par de disparos intencionados que obligaron a Queco a realizar dos buenas paradas. Poco después, cuando nadie lo esperaba, Santamaría cometió un fláccido penalty que Willian transformó.

   Era el empate y la alegría del gol se vio aumentada por el gol del Alcorcón en Pronferrada, aunque a los pocos minutos Yuri goleaba para la Ponfe y todo volvía al principio. Con todo, el Real Zaragoza mostraba una buena cara y competí con dignidad ante un Lega muy motivado y peligroso.

   En esas estábamos cuando Insa disparó desde lejos, Queco despejó y Willian recogió el rechace para, con un mágico taconazo, propiciar el gol de Eldin. Fue un momento diamantino, de esos que el zaragocismo casi ha olvidado después de tantos años de fango y muerte. Fue el gol de la ventaja y el sol brilló con más fuerza si cabe. Lástima quye la alegría solo durase dos minutos, que fue lo que tardó el Leganés en lograr el empate tras desafortunada jugada defensiva. De nuevo el lateral derecho, de nuevo el pasaje al fracaso.

   La segunda parte empezó muy mal. Chuli se había propuesto amargarnos por segunda vez esta temporada la existencia. La primera fue cuando no vino; la segunda, ayer con su agitada actuación, digna de grandes ocasiones. Los centrales veían con impotencia cómo el andaluz lea volvía locos y a esas alturas del partido ya nadie sabía ni podía pararle los pies al delantero pepinero. Sin embargo, la primera gran ocasión de este período la tendría Pedro, que pudo marcar con un disparo cercano, pero Queco sacó el balón con el hombro.

   El partido había saltado por los aires. Las defensas y centros del campo ya no existían. Tan solo los delanteros movían el balón con intención y voluntad de existir. Era, sin duda, una muy mala noticia para el Real Zaragoza, pues en cualquier momento el Leganés podía marcar y eso supondría, seguro, la derrota. Era evidente vista la nula capacidad física que el equipo mostró a partir del minuto 60. Asfixiado, hundido, atenazado por el miedo a no clasificarse por el play off, ya solo cabía esperar que la Ponfe no ganase, pues estaba claro que en Butarque había poco que hacer.

   Popovic movió sus escasas y limitadas piezas. Primero ubicó a Rico en el lateral derecho y subió a Insa al interior. Después salió Lolo por un extenuado Galarreta. Poco más tarde, Tato por Insa. Y ya estaba todo hecho. Solo cabía esperar que en Ponferrada nada se moviese o, por lo menos, si se movía lo hiciese el marcador del Alcorcón, pues en Butarque la agonía tenía nombre de empate.

   Un último esfuerzo fue el cambio de Suárez por Willian, pero a pocos minutos del final ya sólo había ojos y oídos para esperar el final. Este llegó con la noticia de que en ambos campos el empate campeaba en los marcadores, lo que suponía el pase al play off y el inicio de una apasionante eliminatoria que nos puede permitir seguir soñando. Sea.

CALIFICACIONES

Bono: 2. Tuvo poco trabajo.

Insa: 1. Le vino grande el lateral.

Vallejo: 3. Sufrió mucho en su zona, pues Insa no estaba. Protagonizó varios cortes clave.

Mario: 1. Disminuido físicamente.

Cabrera: 2. Luchador y pundonoroso.

Rico: 1. Muy justo de fuerzas y acierto.

Dorca: 1. Poco protagonista.

Galarreta: 1. Trabajó lo indecible, pero no se ajustó al guión.

Pedro: 3. Trabajador y muy activo.

Eldin: 3. Hizo mucho por el equipo y logró un gol oportunista.

Willian: 3. Marcó un penalty y dio un pase de oro a Eldin en el segundo gol.

Lolo: 1. Muy poco aportó.

Tato: 1. Casi no participó.

Suárez: S.C.

Herida abierta (Real Zaragoza, 0 – Las Palmas, 2)


   Un Real Zaragoza menor y escaso de fútbol y talento vio ayer cómo un Las Palmas muy bien dirigido en el banquillo y con unos jugadores aplicados le pasaba por encima y le daba un baño de los que duelen. De verdad. Si bien los primeros minutos nos hicieron pensar que el equipo tenía alguna chance de hacerle frente al equipo canario, en seguida vimos que el centro del campo local era una débil caricatura de lo que tenía que ser una sala de máquinas capaz de afrontar un partido con garantías.

   Al mismo tiempo la defensa de cinco que tan buen resultado le había dado a Popovic en Valladolid se vio que no era una buena idea si quien tiene que ejercer de clave es un jugador como Rubén. Mala copia de quien ahora mismo es el capitán general de esta escuadra irregular y sorprendente, Jesús Vallejo, el veterano central nos dejó con la boca abierta cuando nos regaló una sucesión de errores dignos de jugadores de emnos enjundia. Y por ahí murió el equipo aragonés.

   Después de varias jugadas bien gestionadas que acabaron en sendos fueras de juego, llegó el primer gol de Araujo. Una pérdida en la línea media propició un rápido contragolpe que acabó con un roto en el centro de la defensa para que el argentino tamizase con un suave toque el primer tanto, Jarro de agua fría para una Basílica que acudió al partido con la sana ilusión de certificar la mejoría de Pucela. No pudo ser. Ni el ardiente sol que abrasaba la tarde sirvió para levantar el ánimo de un equipo muy mermado, es verdad, pero incapaz de proponer un plan digno de ser llamado tal.

   El equipo siguió intentando pobremente hacer con el control del balón, pero los chicos de Herrera sabían muy qué hacer para romperle las tripas al equipo blanquillo. Tocar, combinar y ocupar los espacios que ni Insa ni Dorca eran capaces de hacer suyos. Y eso que Rico y Fernández jugaron a lo mismo que en Valladolid, pero Pedro estaba especialmente espeso y Eldin no acababa de encontrar la chispa que le hace ser un jugador diferente. Y arriba no estab Borja, sino un indolente Willian que acabaría exasperando al respetables con su dejadez e inoperancia.

   En esas estábamos cuando llegó el golazo de Jonatan Pereira, que se aprovechó de una muy mala defensa de su ataque, con todos los jugadores maños reculando esperando que el canario nos regalase un magnífico zapatazo que se coló por la escuadra. La desolación cubrió la Romareda como una sombra que buena falta nos habría hecho falta y poco a poco el enfado de la afición se hizo dueño del ánimo general.

   La segunda parte comenzó con la entrada de Jaime por Rubén, cambio necesario por la nefasta actuación del central, pero el cambio de sistema no aportó soluciones fértiles. El partido estaba muy bien gobernado por Las Palmas, que daba la sensación de no querer hacer sangre, y en seguida la grada comenzó a estar más pendiente de twiter y las radios para saber cómo iba “la Ponfe” que de lo que sucedía en el césped. O de lo que no sucedía. 

   Dorca despertó por unos minutos, pero fue insuficiente. El equipo estaba roto, se mostraba incapaz de ofrecer la más mínima sensación de peligro y los pases en la medular morían en las procelosas y muy bien organizadas aguas defensivas canarias. Ninguna claridad, ningún detalle que ilusionara. Poco a poco el partido se apagaba y en tan solo dos ocasiones llegó el equipo a la portería isleña, pero sin peligro cierto.

   Cuando se supo que el Racing perdía ya todo se hundió. Popovic no supo reaccionar. Tampoco tenía argumentos en el banquillo, es cierto, pero dio la sensación de que desde el 0-2 todo el staff técnico tenía en la cabeza más el partido de Leganés que el choque de ayer. Como único remedio tiró de Galarreta, pero nadie pensó que eso fuera una solución, sino más bien un breve remiendo a un traje ya descosido desde el minuto 17.

CALIFICACIONES

Bono: 2. Nada pudo hacer en los goles. Alguna salida produjo incertidumbre.

Fernández: 1. Rápido pero inexacto en el pase.

Mario: 2. Algunos cortes de mérito y poco más.

Rubén: o. Falló más de lo preciso.

Cabrera: 1. Falto de forma y errático en el manejo del balón.

Rico: 1. Volvió a recordarnos al defensa fallón de otras tardes.

Insa: 1. No ajustó su esfuerzo a lo que necesitaba el equipo.

Dorca: 2. Muy participativo, intentó gobernar pero estuvo irregular.

Pedro: 1. Intentó varias opciones, pero no acertó.

Eldin: 1. Débil en lo físico y poco preciso en lo técnico.

Willian: 0. Le viene grande jugar en la Romareda. No encuentra su camino.

Jaime: 1. Individualista y poco eficaz.

Galarreta: 1. No tuvo el balón y no halló soluciones.

Tato: 0. No llegó a ningún balón.

Aprovechando que Vallejo pasa por Valladolid (Real Valladolid, 1 – Real Zaragoza, 3)


vallejo02Por fin. Hoy ha sido la tarde en la que el zaragocismo ha acabado ronco después de cantar los tres goles que han permitido al equipo aragonés lograr una magnífica victoria. Era una posibilidad, después del fallido intento ante el Mirandés del pasado miércoles, y se ha visto cumplida. En el éxito ha tenido mucho que ver la presencia de Pedro y, sobre todo, de un inmenso Vallejo que lleva camino de convertirse, como ya escribí hace algunas semanas, en el más digno heredero de Violeta, el León de Torrero, leyenda viva del Real Zaragoza.

Popovic ha vuelto al dibujo de Girona, aquel que le dio tan buen resultado y que solo una falta muy mal defendida manchó para decepción de todos. Y le ha funcionado muy bien. Los primeros minutos han sido una demostración de conjunción, aguerrida voluntad y presión bien orquestada que ha propiciado un escenario favorable, pues se llegaba con cierta solvencia al área de Varas y los ataques del Valladolid eran muy bien amoertiguados por un entramado defensivo eficaz gracias a la disposición táctica dispuesta. El partido tenía buena cara, pero el fútbol tiene cosas que la razón no entiende.

Eso ha ocurrido cuando Mario ha recibido un balonazo en su brazo derecho dentro del área. ¿Penalty? Sí y no. En este caso, sí. El linier lo ha tenido claro y ha heco posible que Óscar, de nuevo Óscar, siempre Óscar nos metiera un gol que parecái romper la cerámica blanca y azul.

Los siguientes minutos han sido un puñado de inconsistentes acciones que han puesto en peligro la idea inicial. Dos tarjetas amarillas consecutivas y una ruptura del argumento futbolístico han estado a punto de echar a la basura lo esbozado en la primera parte, pero afortunadamente se ha llegado al descanso con ese único gol en contra, lo cual dejaba todo abierto para la segunda parte.

Y se ha empezado muy bien. Borja Bastón ha disfrutado de dos claras ocasiones de gol propiciadas, de nuevo, por una muy buena presión y un dibujo táctico fértil. Pero no parecía ser su tarde. Aun así, el Real Zaragoza ha porfiado y ha mantenido su tensión defensiva, con esos tres centrales haciendo un buen trabajo y los dos laterales mucho más cómodos que actuando como defensas puros. Es una disposición por la que ha apostado Popovic y con la que el equipo se siente muy cómodo.

El Real Valladolid ha quedado maniatado. Donde no llegaban Basha, Dorca, Rico y fernández llegaban Rubén, Mario y, sobre todo y sobre todos, Vallejo. Si durante la primera parte ha marcadao con su sello personal una línea azul de eficacia y colocación en la segunda ha transitado territorios reservados a muy pocos jugadores. Y no solo en defensa. Le ha dado hasta para acercarse a los dominios de Varas, subiendo balones y plantándose donde ya no podía estar Borja, lamentablemente lesionado en medio de la desolación de todos. Y en una de estas estuvo presente para aportar su granito en el segundo gol.

   Que lo marcó Willian José. Fue en una jugada un tanto revolucionada en la que el balón rebotó en el larguero y el brasileño aprovechó el vuelo irregular para rematar un tanto que nos abría el cielo. Y tanto fue así que aún hubo aliento para armar un eléctrico contraataque de pies de Álamo para que Eldin acabase por derrumbar el alma de un Valladolid herido que no supo nunca jugarle al Real Zaragoza. Ahora todo está en su mano. Y en su corazón, que por fin late con la fuerza de la esperanza.

Foto: El Periódico de Aragón

CALIFICACIONES

Bono: 3. Correcto en su trabajo, aunque algo indeciso en las salidas.

Fernández: 3. Muy buen rendimiento. Muy libre en ataque y más arropado en defensa.

Mario: 3. Estuvo firme y participativo.

Rubén: 2. Más centrado y coordinado con sus compañeros.

Vallejo: 5. Grandioso partido. Firme, seguro y magnífico en la salida de balón.

Rico: 3. Se encuentra muy cómodo en esta disposición. Muy útil en ataque.

Dorca: 3. Bien ubicado y correcto en la combinación.

Basha: 3. Presente en el corte y valiente en la salida.

Pedro: 4. Muy buen partido. Polivalente, osado y esforzado.

Willian: 3. Peleó con intensidad y logró un gol.

Borja: 3. Se fabricó hasta cuatro ocasiones pero no estuvo fino. Convirtió el penalty.

Insa: 2. Trabajó con intención pero con discreción.

Álamo: 3. Le dio rapidez al contraataque. Asistió el tercer gol.

Eldin: 3. Muy interesado en jugar. Metió el tercer gol.