Real Zaragoza: “Crónica. Real Zaragoza, 1 – Getafe, 1”


El Real Zaragoza empató (1 – 1) frente al Getafe en partido correspondiente a la 12ª Jornada del Campeonato Nacional de Liga de 1ª División. El gol lo consiguió Bertolo.

“Quiero un equipo que se juegue la vida”. Esta frase fue la tarjeta de presentación de Javier Aguirre horas antes del choque que debía disputar el equipo aragonés frente al de Getafe. Y, en efecto, el equipo se jugó la vida. Y casi la pierde. En un choque en el que nadie llevaba brújula, en el que no había capitán que pudiese aportar dos órdenes razonable seguidas, en el que ni el contramestre ni el timonel eran capaces de ver nada entre la espesa niebla que cubre este Campeonato, pudimos rescatar un punto de la nada, un punto que encontramos en medio de unos rocosos islotes en los que casi embarrancamos y de los que nos costó un mundo salir.

El partido comenzó con la fuerza que la desesperación le otorgó al Getafe. En apenas cinco mintuso crearon dos magníficas ocasiones que no fueron convertidas gracias a la eficacia de nuestro portero y a su falta de acierto. El equipo del sur de Madrid llegaba con genio, intención y claridad y nuestra defensa, desordenada y nerviosa, achicaba balones como podía y en ningún momento el equipo se hizo con el control del balón. El lateral izquierdo era una autopista al infierno y por ella circulaban los jugadores azulones con mucho peligro y para completar el fresco que pintaban con trazos inseguros nuestros muchachos, Jarosik y Contini demostraban que no son, ni de lejos, los imperiales defensores que la temporada pasada elevaron la retaguardia a una categoría como hacía tiempo no gozábamos.

Se lesionó Obradovic y entró Paredes. El Jabalí vio la luz del sol en plena noche y se aprestó a demostrar que es un juugador válido para el equipo. Lo logró en cierto modo y su aportación en algo contribuyó a que , en un despeje a lo Agustina de Aragón llegase un balón suelto a la línea de tres cuartos getafense, Codina hiciese una salida digna de un partido entre solteros y casados y Bertolo, avispado y resuelto, lograse convertir un gol que, en medio de la tormenta, nos supo a gloria.

Los cielos se abrieron y vivimos unos minutos de dominio que no supimos aprovechar. El Getafe se descompuso y nos hicimos con la pelota, pero ya. No estamos para más fiestas y es ahí donde mostramos nuestra desnudez, nuestro vacío creativo, nuestra falsa verdad. Y si a eso le sumamos la desastrosa actuación del árbitro, que no señaló un penalty clamoroso a Lafita y no advirtió la agresión de Boateng a Contini, que ya es el mundo al revés, obtendremos una clara fotografía de la primera parte. Se tuvo el partido pero lo perdimos en el camino.

La segunda parte comenzó con otro ataque frontal y vehemente del Getafe, con remate al larguero incluido, que dio sus frutos a los pocos minutos cuando Teixeira pitó un penalty en contra que no fue. Esto supuso que Colunga convirtiese el gol que tanto había buscado y que, caballerosamente, no celebró y que Ponzio se llevase la primera amarilla que, a la postre, supondría su condena, cuando a los pocos minutos recibiese una segunda, injusta y áspera, que le envió a la ducha. Exasperante el colegiado. Y determinante.

El Real Zaragoza sostuvo el choque a base de esfuerzo, voluntad y sudor, fundamentalmente porque no tiene otros argumentos dignos de atención. O, en todo caso, dispone de una nueva herramienta que ayer puso en práctica, el contraataque, pero que no supo ejecutar adecuadamente. En varias ocasiones se plantaron nuestros muchachos ante Codina, pero les falta tanta dinamita, hay tan poca mecha, escasea tanto el fuego cruzado que así es imposible completar cada partido el reto que la Historia nos encomienda. Sinama y Lafita fallaron dos excelentes ocasiones y ahí le mostramos al mundo quiénes somos.

Los últimos minutos fueron agónicos, con un Getafe volcado y un partido despedazado por las urgencias, que en otras circunstancias habríamos cerrado con cualquiera de esos dos contraataques que desperdiciamos en las botas de Braulio y de Gabi, pero que hoy no son sino lastimeras bocanadas de un cuerpo que busca desesperadamente el aire que nos sigue faltando. Y eso, desde luego, lo vio Javier Aguirre, que en la rueda de prensa mostró un semblante serio y delator de un pensamiento que, me temo, está más cerca del “¡Virgen de Guadalupe! ¡Ayúdanos!” que del “Yes, we can!”. ¿O no?

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Saber que no moriremos


La carretera a Valencia la he recorrido decenas de veces. Mi familia valenciana me recalamaba cada verano, cada Fallas, incluso en Navidad, por lo que he tenido ocasión de ver ensancharse los caminos hasta poder disfrutar de lo que ahora tenemos: una autovía.

Hoy, sin embargo, no la recorreré. Permaneceré acurrucado en las faldas del calvario de Alcorisa esperando que la fiera necesidad de nuestros guerreros logre romper esa débil tela de araña que aún nos impide asegurar el aire que hemos de respirar a partir de esta noche.

Leo con angustia y esperanza al mismo tiempo los tweets de todos aquellos a quienes sigo y todos los mensajes hablan de victoria. Leo los artículos de los periodistas aragoneses y zaragocistas y en todos los casos se apuesta por la victoria, aunque con reservas y prudencia. Escucho las emisoras, veo aragón TV y destripo mi facebook y en todas las plataformas encuentro motivo para el optimismo. En todas.

Sin embargo, no vivo. Estoy bajo tierra. Aterrorizado, ilusionado. Abrazado por el pánico, empujado a la Malvarrosa de la vida por le fe de una pasió, la zaragocista, que tampoco me deja que me arrastre el temor a la ruina.

Quedan tres horas. Quedan tres mundos.

Mañana es día grande


   En medio de llamamientos de las respectivas federaciones de peñas para acercarnos después de más de dos décadas de agrios enfrentamientos, mañana se enfrentan el Real Zaragoza y el At. Osasuna en un dramático enfrentamiento del que el que salga vencedor tendrá mucho camino ganado para salvarse.

   De momento, el zaragocismo ya ha metido un soberbio gol al lograr que el club cuelgue el carte de “Agotadas todas las localidades”. El ambientazo está garantizado y la noche promete ser una de esas para recordar. Ahora es el turno de los jugadores y los técnicos. Toda nuestra confianza, todo nuestro aliento, todo nuestro calor. Mañana es día grande.

Espíritu de león


(por Juan Antonio Pérez Bello)

   Hoy, miércoles, es un buen día para empezar a despejar las nubes de la alegría después de la heroica victoria lograda el pasado sábado en el Santiago Bernabeu. Y lo es porque se acerca el domingo, 8 de Mayo, día que debemos lograr entre todos que quede grabado en la historia zaragocista como uno de los días importantes que deberemos colocar en nuestra altar de efemérides.

Ver vídeo “No os vamos a fallar”

   El Real Zaragoza recibe al At. Osasuna. Se imagina uno un partido intenso, con aristas de metal en lugar de briznas de césped bajo los pies de los 22 jugadores pero con un rugido amoroso y clamoroso que provendrá de la grada y de todos los rincones de Aragón y que servirá para llevar a nuestros jugadores al triunfo.

   Se hace necesario crear un clima de batalla crucial, una atmósfera de apoyo incondicional a nuestros jugadores dejando a un lado las ganas que le tenemos a un sector de la afición osasunista, que tan borde ha sido con nuestros colores desde hace algunos años (demasidados ya). No debe importarnos el color del adversario ni las cuentas que tengamos pendientes. Si queremos lograr nuestro objetivo debemos fijarnos en nuestra realidad, animar a los muchachos, crear una atmósfera irrespirable para el contrario y convertir la Romareda, la vieja Dama Blanca, en una fortaleza inexpugnable.

   Son muy interesantes las iniciativas que se están tomando: Ligallo, Colectivo, Federación  de Peñas y cuantos grupos y peñas han puesto a latir el corazón zaragocista para bombear la sangre azul que necesitarán nuestros chicos el domingo a prtir de las 9 para vencer a los navarros. Son muy necesarias, así como es necesaria la aportación de los medios de comunicación para calentar el ambiente y conseguir nuestro único objetivo.

  Hoy, miércoles, el aire azul ya sopla a favor, ya ha despejado el camino de broza y ha limpiado los senderos de la esperanza. Hoy, miércoles, emerge el espíritu del león.

Hace tanto que sueño contigo


   Hoy es lunes y si los dioses estuviesen más espabilados habrían impedido que ningún mortal hubiese podido decidir que haya fútbol en un día tan feo. Pero está claro que los inmortales están empeñados en tareas muy alejadas de lo que realmente importa. O, por lo menos, de lo que nos importa a los zaragocistas.

    Hoy jugamos frente al Villarreal, uno de esos equipos guapos que a todos cae bien, como otrora nos sucediera a nosotros. Un equipo aseado, talentoso, vanguardista y muy bien perfumado que no siempre se nos ha dado bien, aunque hayamos logrado ante ellos victorias memorables, como aquella en la que Cani y Villa les hicieron un siete y provocaron la dimisión de Benito Floro. O aquella otra de febrero de 2007, aquella temporada en que fuimos ambiciosos y perseguimos el Olimpo.

   El año pasado nos presentamos en el Madrigal harapientos y moribundos y caímos derrotados, aunque también recuerdo que mostramos algunos gestos que dejaban entrever cierta mejoría. aquellos goles de Lafita y Eliseu… Sin embargo, a mí me gusta recordar un partido que jugamos en Marzo de 2008, en el que caímos derrotados pero dejamos entrever que queríamos vivir, que la muerte no estaba hecha para nosotros y que teníamos argumentos de sobra para mostrar nuestra candidatura al futuro. No pudo ser, pero mostramos galanura y audacia. No pudo ser, pero aún podíamos enseñarle al mundo nuestro orgullo zaragocista. No pudo ser, y acabamos descendiendo al infierno.

   Hoy toca arañar latidos. Como sea, cuando sea, quien sea. Pero debemos arrancarle a la noche una breve sonrisa que nos permita afrontar la jornada que viene con esperanza. Tengo fe en nuestros jugadores y en nuestro técnico y esta noche espero que se rompa el Maleficio de Levante. ¿Te imaginas, amable lector, si hoy lográsemos la victoria en Territorio Imposible?

Uche, Torres, Aguirre y los demás


Llegó el sábado y el presidente del Getafe, Ángel Torres, actuó. Denunció ante la LFP las deudas del Real Zaragoza con su equipo, en un ejercicio de defensa de lo propio y reivindicación del “fair play”.

Llegó el sábado y Uche, ex-jugador del Getafe, se pronuncia sobre la situación nadando entre dos aguas y dándole a cada uno lo suyo, actuando de un modo que ya ha recibido más de un aplauso en la prensa zaragozana.

Y llega el domingo y Aguirre luce una blanca sonrisa para lanzarle al mundo el mensaje de que esto está mucho peor que lo que Agapito Iglesias le contó. “Se quedó corto”, afirma el mexicano.

Son tres personajes que importan, y mucho, en el zaragocismo. El primero y el tercero porque son de los nuestros y todo lo que hagan nuestros jugadores y técnicos, ahora mismo lo único defendible aunque con matices que hay en el universo blanco y azul,  debe importarnos y debe ser considerado objeto de análisis. El segundo, porque es evidente que ahora mismo es un enemigo del Real Zaragoza y de Agapito Iglesias y, por la transitiva, de todo el zaragocismo, pues a quien más daño le hace, sin entrar a debatir si le asiste o no la razón, es a la afición zaragocista.

Son tres actores de ese acto trascendental que se representa mañana, lunes, en la Romareda. Son tres actores esenciales, es cierto, pero quienes más tienen que decir en la noche zaragozana, además de los jugadores, son los aficionados. Somos los aficionados. Uche, Torres y Aguirre ya han hablado. Ahora le toca el turno a “los demás“. Hablemos, pues.

En casa podemos


Como en casa, nada. Algo así le pasa al Real Zaragoza, que encuentra bajo el cielo de la Romareda el cobijo más cálido para afrontar sus encuentros. Desde aquella noche mágica frente a la Real Sociedad, al poco de nacer 2011, cuando aquellos goles de Sinama y Braulio le daban su segunda victoria de la temporada, hasta la grandiosa noche frente al Valencia, en que nos pareció que se había borrado nuestro maldito pasdado reciente ya habíamos vuelto a ser los de siempre, hemos ganado casi todo cuando hemos sido locales. Y eso es una buena noticia.

También es un dato esperanzador que el Getafe lleva una racha miserable. El ciclo que está viviendo, “la tendencia”, como la llamaba Marcelino, es horrible. Tres puntos de cuarenta y dos posibles y bajando. Recordemos que la jornada pasada acabó derrotado en casa por 2-4 y sus jugadores han entrado en un túnel del que no saben muy bien cómo salir. Un equipo guapo, con aspiraciones, mimado, con un entrenador pulcro e impoluto en las formas pero que no sabe moverse (ni el equipo ni el entrenador) en el fango de los pobres. ¿Les suena?

Estos dos planteamientos, que por sí solos ya servirían para albergar esperanzas de victoria, no deben sin embargo cegarnos. Vale que en casa lo hacemos bien; vale que nuestros muchachos tienen este partido en la cabeza desde hace mucho tiempo; vale que Aguirre sabe lo que se hace; vale que el Getafe está en barrena y el “mieditos” ya habita en su vestuario; vale que Míchel está más que cuestionado; vale que todo les sale mal; vale que Torres lo ha hecho muy bien, pues ha “encabronado” al zaragocismo con sus amenazas y sus denuncias y eso puede volverse en su contra el lunes. Vale todo eso. Pero.

Pero no hay que confiarse. No tenemos que pensar que ya lo tenemos todo. No podemos darle la bienvenida a la relajación. No hay motivo para creer que ya está todo hecho. El lunes es “el” partido. Si ganamos, habremos dado un paso breve aunque necesario; si perdemos, habremos comprado el billete al infierno.