Fútbol de arcilla seca (Alcorcón, 1 – Real Zaragoza, 1)


Si alguien creyó que cuando se dice que vamos a tener que sufrir lo podemos tomar
como una frase hecha, está muy equivocado. Es una verdad casi absoluta y más vale que
nos vayamos haciendo a la idea suprema de que este equipo está para muy pocos
farolillos y que las pocas luces que enciende él mismo las apaga con sus torpezas.

Zapater09

Pasó ayer lo mismo que en varios partidos anteriores. Volvió a ocurrir que el real
Zaragoza se adelantó en el marcador tras un fulgurante comienzo en el que puso alma y
empeño. Tanto como para que Zapater rematase dos veces en cinco minutos y que el
segundo de ellos ya fuese gol. Pero ahí se apagó el día. De nuevo. El equipo se anuló a sí
mismo, perdió el balón y permitió que el correoso Alcorcón se hiciese dueño del partido.

Entonces fue cuando Cristian asumió su papel de portero que consigue puntos o, por lo
menos, impide goles evidentes no hace mucho. Porque el Alcorcón cuenta con un guión
escrito en arcilla que se sabe de memoria y ayer lo interpretó, como siempre, con
corrección y aplicación. En el desarrollo de su argumento, bajo el liderazgo de un
agitador Johathan Pereira, puso cerco a la portería aragonesa y a punto de lograr hasta
dos goles en pocos minutos ante la torpeza de la zaga blanquilla, que no acertaba a
cortar las líneas de ataque. Perone respiraba de soslayo el viento de los balones
contrarios y Verdasca mostraba una inexactitud exasperante, ejecutando acciones de
zaguero timorato e inestable.

Por otro lado, la línea medular no lograba modular el juego. Las rápidas pérdidas de
balón, la mala gestión de los tiempos y la dificultad para gestionar los duelos
individuales eran las causas de la extrema fragilidad del equipo de Natxo. Además, esa
inoperancia futbolística se traducía en la absoluta soledad de Borja y Pombo,
completamente aislados y estériles en la vanguardia.

Con estos ingredientes el gol madrileño estaba más que anunciado: Y llegó en el
minuto 31, tras una mala acción defensiva de los centrales, sobre todo de Verdasca. El
mencionado Pereira rompió la débil muralla central zaragocista y empaló un chut seco
que significó el empate a uno. De nuevo el más que conocido libreto. Vale que el equipo
es capaz de adelantarse, un detalle más que suficiente en el caso de casi todo el mundo
para llevarse los partidos, pero no en nuestro ADN. El Zaragoza de Natxo no sabe
sostener las ventajas y eso le ha pasado factura ya en demasiadas ocasiones. Fatal
factura, o sea.

Después del descanso el equipo zaragozano salió con renovados bríos. El mister optó
por probar con Alfaro de enganche en el lugar de un inocuo Febas y casualidad o no, al
poco de empezar el Zaragoza volvió a disfrutar de una ocasión de gol muy parecida a la
que aprovechó Zapater para lograr el 0-1. En esta ocasión fue Eguaras quien dispuso de
la oportunidad, pero su chut salió muy desviado. Fue un momento de decepción, pues el
tanto habría supuesto un golpe de ánimo en la deshilachada escuadra, pero está visto
que este equipo no está para golpes de fortuna.

El partido entró en un territorio de ineptitud por parte de los dos equipos. El Alcorcón
apretó y el Zaragoza se arrugó, pero tanto la impericia local como la apatía forastera
impidieron que el fútbol brillase en la noche meseteña. No hay en nuestra libreta ni una
sola jugada de mérito por parte de ninguno de los dos equipos. Varios centros
alcorconeros desajustados defendidos con uñas y algún diente por los zaragocistas y muy
poco más. Por más abundar, en el banquillo no había soluciones. A Natxo se le ocurrió
tirar primero de Papu por Pombo y después de Oyarzun en lugar de Zapater, el mejor,
pero semejantes decisiones lo único que consiguieron fue activar el enfado de la
numerosísima afición zaragocista presente en el campo de Santo Domingo.

Los minutos finales aún sirvieron para poner el corazón zaragocista en el puño del
desastre cuando el Alcorcón propuso dos jugadas de peligro: Sangalli con un tiro raso
que amortiguó muy bien Cristian y después un mal despeje de Verdasca que rebotó en la
cara de Asdrúbal y se fue fuera por poco. Habría tenido guasa.

Mal partido porque no hubo fútbol. Resultado aceptable porque toda piedra hace
pared. Pero nada más. Muy poco más. Quedan diecisiete partidos y hay que lograr
diecinueve puntos. O veinte. Así de crudo. Así de incomestible. Pero así de cierto. A
estas alturas no hay más verdad que permanecer vivos.

Foto: http://www.heraldo.es

CALIFICACIONES

Cristian: 4. Realizó paradas decisivas.
Benito: 1. Poco protagonismo, poca aportación.
Verdasca: 0. Inestable y desacertado.
Perone: 1. Irregular y despistado.
Lasure: 2. Trabajador y esforzado.
Eguaras: 2. No encontró líneas de pase adecuadas.
Ros: 1. Estuvo alejado de la creación y apartado de la contención.
Zapater: 4. El mejor. Goleó y aportó visión, trabajo y opulencia.
Febas: 1. Partido flojo e insustancial.
Pombo: 1. Apático y muy poco participativo.
Borja: 2. Empezó bien. De un desmarque suyo vino el gol.
Alfaro: 1. Jugó de enganche, pero no estuvo cómodo.
Papu: 1. Poca participación y de baja calidad.
Oyarzun: S.C.

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