En proceso (Real Zaragoza, 0 – Cultural Leonesa, 0)


 

Ayer el cierzo no nos trajo la victoria, sino que se llevó parte de nuestra ilusión. No fue un viento generoso, sino un ladrón feo y mal encarado. Fue una jornada de pie cambiado, de gesto torcido, como ese amigo que no te miente pero tampoco te dice la verdad. Con partidos como el de ayer la sonrisa se nos congela un poco más, sobre todo porque no encontramos explicación. Los chicos son los mismos que otros días, pero su mirada nos transmitió cierto cansancio. Es como si nos dijeran que necesitan un respiro, que ahora mismo es momento de detener la máquina y tomar aire. Quizás sea eso.

   Natxo González introdujo un cambio de calado en el equipo. Sentó a Buff y le pidió a Guti que fuera el enganche entre el medio campo y los talentos de arriba, pero es evidente que la idea le salió mal. El canterano desplazó a Febas a la izquierda y por el centro faltaron canales de comunicación. No es jugador para ese territorio y por añadido el equipo perdió la fluidez que le otorgan al juego Febas y Buff.

   De eso se aprovechó la Cultural, que supo parar el ímpetu inicial del Zaragoza y bloquear todas sus iniciativas ofensivas, al tiempo que manejó con criterio el balón. Eso sí, ni uno ni otro pusieron en apuros a los porteros, salvo una ocasión en el minuto 6 a cargo de la Cultu que Christian solucionó con un gesto ágil. Pudimos, así, asistir a una primera parte mohína e insípida, sin interés y en algún momento hasta irritante, sobre todo cuando la afición contempló la inexactitud de jugadores como Toquero y Febas, poco dados ayer al acierto.

   Se llegó al descanso con un cierto alivio y con la esperanza de que Natxo tomase decisiones que ayudasen al equipo a retomar el rumbo. Y parece que lo consiguió. Retiró a Eguaras y sacó a Vinicius, de forma que las piezas se recompusieron. Guti se ubicó en llanuras más amables, en las que se siente muy cómodo, y el equipo ganó en recorrido y circulación. Febas ya vio los espacios y la posterior entrada de Papu por Toquero abrió al equipo, que respiró hondo y pudo empezar a jugar al fútbol.

   La Cultural siguió a lo suyo, a estrechar el campo hasta la asfixia, y lo consiguió. Además, salía con cierto peligro al contraataque, lo que no era una buena noticia. Pero al mismo tiempo el área de Fernández comenzó a recibir la visita de los jugadores zaragocistas con más frecuencia que durante el primer tiempo. Oyarzun lo intentó de falta y las bandas vivieron una mayor presencia de los laterales, que aprovechaban para filtrar balones por los interiores. Lo único que faltó fue el remate. No había forma de rasgar la maraña leonesa. Tan solo algún corner o falta lateral propiciaba que el balón sobrevolase la portería forastera.

   Los chicos de Rubén de la Barrera tenían las costuras defensivas bien cosidas y cada vez resultaba más difícil imaginar un gol zaragocista. Sin embargo, en las postrimerías el Zaragoza dispuso de tres buenas ocasiones, cada una de ellas construida con esquemas distintos. La primera, una infiltración habilidosa gracias a una combinación entre Vinicius y Papu que rompió la defensa. La segunda, un chut cruzado de Vinicius tras un corner que no entró por centímetros. Y la tercera un misil de Borja Iglesias tras recibir un balón largo que despejó con los dedos Fernández en lo que fue la última oportunidad de lograr el gol.

    Pero fue insuficiente. Seguramente el empate fue lo más justo, como también es justo reconocer que ayer el Real Zaragoza jugó un partido oblicuo, de espesura gris y muy poca clarividencia. Y aunque no hay que desesperar sí es razonable mostrar cierta preocupación pues los puntos no acaban de llegar y la Romareda, a pesar de contar con una afición leal, indesmayable y de muchos quilates que apoya en todo momento a sus chicos, es una pesada losa que anula al equipo. Es un problema haber ganado solo un partido en casa después de seis jugados. Más bien es un motivo para reflexionar y tomar decisiones. Mientras tanto, a reponer fuerzas y preparar el partido en Huesca con la mejor disposición. Y a ganar.

CALIFICACIONES

Christian: 3. Poco trabajo y bien resuelto, con una parada salvadora.

Delmás: 3. Luchador aunque un tanto irregular.

Mikel: 3. Bien posicionado y muy ordenado.

Verdasca: 2. Un tanto alborotado en ocasiones, sobre todo con los pies.

Alain: 3. Bien en defensa aunque poco profundo.

Zapater: 3. Intentó llegar a todo y cumplió como recuperador.

Eguaras: 2. Incapaz de romper la doble línea defensiva de la Cultural.

Guti: 3. Como enganche no funcionó, pero cuando ocupó el centro del campo cumplió.

Febas: 2. Muy oculto en la banda y poco exacto. Cuando se fue al centro, lo reconocimos.

Toquero: 2. Empezó muy frágil en el control. Mejoró en la segunda parte.

Borja: 3. Muy vigilado. Se peleó con todos. Remató solo una vez.

Vinicius: 3. Combinó, aportó nuevas posibilidades y completó el ataque.

Papu: 2. Hábil y rápido, le faltó culminar.

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