Cani, la insalvable añoranza


Escribí este artículo el 7 de julio de 2007. En aquellos días el Real Zaragoza era un club gallardo y atrevido, que había rozado con la yema de los tacos su participación en la Champions y que osaba codearse con el Olimpo. Sin embargo, aquel verano yo seguía sintiendo un enorme vacío. Hacía un año que Cani había sido traspasado al Villarreal en oscuras circunstancias y un extraño dolor me atenzaba, al igual que a miles de zaragocistas.

   Hoy, diez años después, Cani acaba de colgar las botas. Y lo ha hecho en su amado Real Zaragoza, ante su gente y abrazado a un escudo que nuca se desprendió de su pecho. He pensado que rescatar este artículo es una hermosa manera de rendirle mi homenaje y profesarle mi admiración y respeto. Gracias, Cani. Gracias siempre.

Es leer su nombre y esbozar la sonrisa propia de quien sueña con esa chica que vive tan cerca y sin embargo aloja sus deseos tan lejos de uno. Cani fue mi anhelada leyenda. Era la figura a la que le tenía reservada una discreta peana en la que colocaría, con el paso del tiempo, una fotografía suya. La imagen de un jugador (yo así lo imaginaba) ya maduro y a punto de retirarse. Y, por supuesto, vestido de zaragocista. Y diré aquí que en mi particular imaginario adornan mis recuerdos Violeta, Arrúa, Señor y Aragón. Él, pues, sería el quinto heredero de mi memoria.

   Cani merecía un futuro más cálido. Su clase, su elegancia, la capacidad para inventar con el cuerpo lo que sólo está en la mente del estudioso le hacían depositario del vigor del combatiente ajeno al miedo a tener miedo. Sólo quienes han visto la luz de la magia del fútbol se atreven a dibujar las imposibles líneas que su pie demandaba. En las carpetas de nuestro pasado guardamos los quiebros atrevidos que sólo él decidía proponer, las fintas a veces imprudentes con que enfurecía a sus impotentes adversarios y los, para muchos, insensatos pases que no todos eran capaces de interpretar.

   En ocasiones la grada manifestaba un agreste desacuerdo con su filosofía futbolística, con su apuesta diagonal y dislocada. Sin embargo, esa misma grada aceptó el abrazo al Cielo que supuso aquel desconcertante pase a Villa para convertirlo en un cuarto gol al Villarreal, el descarado regalo a Ewerton para que superara a Casillas o la descarnada vaselina que surcó la noche gallega en aquel partido ante el Deportivo en Riazor. Todo esto es fútbol; mejor, es Fútbol. Sabor, jugosa fantasía, arte en medio de la barbarie, párrafos íntimos de un diario escrito a fuerza de imaginarlo.

Cani, yo lo sé, estaba destinado a ocupar un lugar amado en el Retablo Mayor del Zaragocismo. Cani, para mí tengo que él también lo sabe, fue zarandeado por las fieras bocanadas del destino, de un destino manejado por los dueños de las ilusiones ajenas. Y esto que escribo me ayuda a secar la lágrima que todo hombre debe derramar cuando alguien se convierte en su insalvable añoranza.

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Un comentario sobre “Cani, la insalvable añoranza

  1. Vuelvo a escribir tras estar un largo periodo un poco hastiado de los disgusto que nos da nuestro REAL ZARARAGOZA y sobre todo en la ultima decada.
    Mas decepciones que alegria en la entidad blanquilla pero claro cuando se nos va uno de los nuestros como es CANI, me hace ilusion volver a escribir por alguien que nos hizo disfrutar de su clase con un balón en los pies. Y como suele ocurrir CANI ha triunfado mas fuera de su tierra que aqui claro que si CANI en vez de haber nacido en el barrio de Torrero fuera extranjero se le valoraria mas. Es lo que pasa por ser de la casa desgraciadamente es asi. Me acuerdo perfectamente de su debut, fue en primera ya eramos equipo descendido y el debut fue un tunel desconmunal al internacional holandes en las filas del Barcelona Reizeger, esa fue la carta de presentaciòn el gran CANI, desparpajo y clase. Luego triunfo con nuestro REAL ZARAGOZA en segunda, ascendio el equipo triunfo en primera, se nos fue al Villareal y alli realizo sus mejores temporadas en primera divisiòn, volvio a nuestro REAL ZARAGOZA en segunda, nos dejo sus gotas de buen futbolista con esa magia con el balòn en los pies. Se nos fue uno de los nuestros CANI ojala ahora en su nueva funciòn de ojeador del primer equipo acierte en juigadores que tenga la clase y la magia futbolistica que demostro siempre CANI . Los buenos aficionados te vamos siempre a tener en el recuerdo entre los que me incluyo .

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