El acantilado de la indiferencia (Alcorcón, 1 – Real Zaragoza, 1)


   aficion_03Cuando el codo de David Navarro impactó en el rostro de Sapunaru aquella mañana de domingo, el zaragocismo se conjuró contra el duro defensa valenciano. Le deseamos el peor de los males futbolísticos y nos quedamos con la rabia que supuso vernos perjudicados por aquella acción y la soberbia de un equipo, entonces, superior. Hoy, años después, el rocoso central nos ha regalado un punto. Inmerecido, vergonzoso, doloroso incluso. Maldito punto que nos devuelve, como si fuera el espejo de la pobreza, a un acantilado de no retorno.

   Agné ha tirado de repertorio. Ha invitado a Saja a la fiesta y ha colocado a los tres jugadores de media punta que se supone que marcan diferencias. Cani, Lanza y Xumi son tres buenos jugadores pero no están para competir. No a este nivel de exigencia física y partidos peleados hasta la extenuación. No para jugar juntos. No para ganar. Desde luego si lo hacen al nivel que lo han hecho hoy no solo ellos sino todo el equipo.

   Con muy poca calidad pero con una voluntad de vencer mayor que la del Real Zaragoza, el equipo local ha porfiado desde el minuto 1 buscando la portería del debutante Saja, que ha visto su portería bombardeada por varios centros con intención, casi todos ellos desde la banda mal defendida por Feltscher. El portero argentino los ha desactivado todos y ha solventado con corrección las situaciones de peligro, pero ha sido el único zaragocista que ha hecho bien su trabajo durante los primeros cuarenta y cinco minutos. La defensa sufría sobremanera, pues el centro del campo hoy no ha estado a la altura y las oleadas alfareras hacían mucho daño en al cobertura. Zapater y Ros hoy no han mezclado bien y la presión a la salida del balón local, que debía ser responsabilidad de los tres chicos de la media punta, no se ha ejecutado bien.

   El Zaragoza ha dispuesto de una muy buena ocasión gracias a un cabezazo de Ángel que ha detenido magistralmente Dimitrov. Ha sido la única ocasión creada por los blanquillos frente a dos dibujadas por el Alcorcón y eso da idea de la pobreza creativa y la escasez de recursos para manejar un partido que no estaba de cara y anunciaba una segunda parte difícil.

   Ambos entrenadores han mantenido el guión inicial. El partido ha discurrido por senderos parecidos y en ese escenario el Zaragoza no ha mostrado ningún síntoma de mejora. El Alcorcón seguía siendo el amo y señor del choque y pese a que hoy solo valía ganar, los de Agné no podían parar los embates de los amarillos. El cambio de Dongou por un apático Lanzarote ha activado un tanto el ataque zaragocista, pero con escaso acierto. Cani lo intentó desde lejos, desde muy lejos, para no conseguir nada positivo. Y por lo demás, el vacío. Un insoportable espectáculo, un lamentable paisaje.

   El partido ya era un correcalles digno de un patio escolar. Nadie gobernaba el juego y hasta Saja, hasta entonces seguro y, se apuntó al festival de despropósitos con una mala salida digna de otros porteros. Afortunadamente David Rodríguez erró el chut. Sin embargo, a falta de doce minutos un córner a favor del Alcorcón fue rematado por Owona aprovechando la pasividad de los defensores zaragocistas. A falta de 12 minutos para el final todo se venía abajo.

   Agné trató de enmendar el desastre sacando a Fran por Feltscher en una decisión que a nadie convenció. Todo apuntaba a una nueva derrota. No había chispa, ni talento, ni fútbol, ni trabajo solidario. No había nada. En un último y desesperado gesto, salió Edu García por Ángel. Tampoco lo entendimos casi nadie. Quedaban tres minutos. Quedaba nada. Y entonces la fortuna se alió con el Zaragoza. Cani centró al área pequeña y allí Navarro y Dimitrov se hicieron un monumental lío que permitió que el balón se alojase en la red del Alcorcón. Era el empate. Injusto, pero empate. Es solo un punto que seguramente servirá para muy poco, pero al menos la expedición aragonesa no vuelve de vacío. Bueno, en realidad es el equipo el que está vacío. No hay ni un solo argumento para creer en nada. Ni uno.

CALIFICACIONES

Saja: 3. Correcto, seguro y eficaz.

Feltscher: 1. Tuvo muchos problemas en defensa. En ataque, nulo.

Silva: 2. Trabajó discretamente y no cometió errores.

Valentín: 2. Achicó balones y cortó alguna vía de agua, pero sin brillo.

Cabrera: 3. Puso pundonor y oficio.

Zapater: 1. Flojo partido. No encontró su sitio.

Ros: 1. Desbordado y desorganizado.

Lanzarote: 1. Apático y estéril.

Xumetra: 1. Esforzado pero poco acertado.

Cani: 2. Superado por el físico y la potencia contraria.

Ángel: 2. Remató de cabeza un centro de Cabrera, pero nada más.

Dongou: 1. Torpe y desubicado.

Fran: 2. Le dio más viveza a la banda. Poco más.   

Edu García: S.C.

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