Torpeza letal (Real Zaragoza, 0 – Levante UD, 1)


   jugadores_contra_el_levanteBien, ya vemos de qué va esto. Se trata de tener un portero que resuelva las ocasiones de gol del contrario, sin necesidad de que detenga lo imposible. De contar con una defensa que evite situaciones de riesgo sin complicarse la vida. De tener un centro del campo que sujete el equipo y al menos un jugador que maneje el balón con cierto talento. Y disponer de una delantera capaz de aprovechar los varios errores de bulto que, seguro, comete el equipo contrario. En resumen: se trata de ser el Levante.

   El Real Zaragoza ayer casi lo logró. Cumplió todos los requisitos necesarios para ser competitivo. Tuvo defensa, peleó el centro del campo, sin un cerebro nítido, es verdad, y mostró mucho talento y calidad en la delantera. Casi perfecto. Casi. Porque hubo un ítem que se resquebrajó. Solo uno, pero muy importante. Solo uno, pero fundamental. Solo uno, pero crucial. Ayer, lamentablemente, Irureta dio por amortizado su fichaje. No porque hiciera un partido desastroso. No porque no supiera leer el choque en global. No. Pero sí falló clamorosamente en una jugada absolutamente inocua que supuso una dolorosa derrota y un mazazo descomunal al zaragocismo.

   Ayer pudimos disfrutar de una de las mejores primeras partes que el Zaragoza ha jugado en los últimos meses. Agné sacó a todos los buenos y estos, además, hicieron un buen partido. Decidió que al primero de la lista había que jugarle de tú a tú sin descuidar en ningún momento los pequeños detalles, que son los que nos han matado en muchas ocasiones. Y su plan salió muy bien. El equipo aragonés arrinconó al líder, le creó varias ocasiones claras de gol y construyó un ambiente de asedio que hizo que la Basílica temblase de emoción. Estampó un balonazo en el larguero a cargo de un cada día mejor Xumetra e incluso el recién llegado Feltscher logró un gol que anuló el árbitro, aunque después hemos comprobado que era legal. Todo bien. Muy bien. Hasta que llegó el error del portero zaragocista. Al que muchos defendimos durante el partido pero al que no podemos seguir apoyando porque nos duelen más las lágrimas de los niños zaragocistas que a mi lado lloraron el infortunio de su equipo del alma que el mal rato que pueda estar pasando un profesional que no está dando lo que se le pide. Fin de la cita.

   Aún así, la Romareda respondió como una señora y redobló sus ánimos al equipo, que siguió en la pelea y no abandonó su objetivo de lograr un resultado positivo. Reanudó la segunda parte con nuevos bríos y prosiguió con el plan. Ciertamente el equipo fue perdiendo fuelle conforme pasaban los minutos, especialmente en sus dos jugadores más determinantes, Lanzarote y Xumetra. Que siguieron intentándolo, pero el portero del Levante, Raúl, nos recordó que los porteros, en segunda división, suman puntos, no solo restan. Agné movió el banquillo e introdujo a Edu García primero y Dongou y Edu Bedia un poco más tarde, pero ayer los cambios no fueron la solución, sino el agua que deshizo el azucarillo. El equipo se descompuso y ya no dio sensación de poder empatar el partido. Tan solo una jugada a balón parado o una acción de fortuna podía traernos buenas noticias, que estuvieron a punto de producirse si Dongou hubiera acertado a golpear avispadamente un balón que cayó a sus pies. Pero no.

   Ni siquiera así se pudo lograr un más que merecido empate. Ni siquiera apelando a la heroica después de haber jugado al fútbol muy bien durante casi cuarenta minutos. Después de todo, en fin. Y todo lo dicho tiene mucho valor si tenemos en cuenta que enfrente estaba el mejor equipo de la categoría, un equipo que ya es virtualmente de primera división, como así reconoció el propio Agné ante las cámaras de televisión cuando felicitó a Muñiz. El empate habría sido un buen resultado pero ni siquiera el tiro en el pie que se dio ayer el Real Zaragoza puede empañar la buena imagen y el buen trabajo hecho. De ellos mismos depende que las primeras pinceladas que ayer nos mostró el equipo tengan continuidad en Alcorcón. Sería una extraordinaria noticia.

Foto: http://www.elperiodicodearagon.com

CALIFICACIONES

Irureta: 1. Su error fue tan determinante y activó tal corriente de rechazo que nos impide valorar en conjunto su trabajo.

Fran: 3. Muy bien en la gestión de su banda. Buena reaparición.

Cabrera: 3. Contundente en el corte y audaz en la salida.

Valentín: 3. Correcto y seguro.

Feltscher: 3. Cerró espacios y se sumó con osadía al ataque.

Zapater: 3. Trabajó con denuedo y cosió bien el centro del campo.

Javi Ros: 4. Su aportación fue fundamental y su sustitución dañó al equipo.

Xumetra: 3. Hizo una muy buena primera parte. Algo individualista.

Lanzarote: 3. Mostró implicación y aportó calidad.

Cani: 3. Colaboró con Xumetra y Lanzarote en mover el balón y dinamizar el equipo.

Edu García: 2.Estuvo discreto y le costó abrir vías de penetración.

Edu Bedia: 1. Muy pobre aportación. Vació el centro del campo.

Dongou: 2. Luchó y se movió pero no sumó. Falló un gol.

 

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Un comentario

  1. Voy a dejar aquí mi modesta opinión.

    Me gusta Agné. Me gustó como jugó el Zaragoza en los primeros partidos, me gusta como es en sala de prensa,… y ha tenido sus días malos, dentro y fuera del campo, pero el balance global es que me gusta. Algunos dicen que no tiene un 11 fijo, que no tiene un esquema fijo, y eso lo ponen como un pero; sin embargo, a mí me parece bien. Con lo que tiene debe ver cómo es rival, y jugar en función de eso. El problema de Agné es el problema de buena parte del zaragocismo: las prisas. Creo que todo profesional necesita su tiempo de adaptación, y es ahora cuando hay que medirle, cuando tiene la plantilla definitiva, que él ha pedido, y tanto la victoria con el Huesca (2ª de la temporada de visitante, tras muchos meses sin ganar fuera) como el juego contra el Levante, no son para criticarle. Dicho lo cual, no entiendo su obsesión con Irureta (hace buenas intervenciones, pero sus múltiples fallos han costado tantos puntos…), no entiendo porque quitó a Ratón (cuando se demostró un acierto por su parte al ponerlo), no entiendo el fichaje de Saja, sino es para que juegue.

    En definitiva, creo que es ahora cuando hay que evaluar a Agné, por todo. Creo que el zaragocismo debe ser consciente de qué es a día de hoy el Zaragoza. Creo que el entorno zaragocista, sobretodo periodístico, debería mirarse un poco el ombligo, porque con lo Juliá y Agné se han oído una sarta de barbaridades…

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