Senderos de penuria (CD Tenerife, 1 – Real Zaragoza, 0)


casadoTocan a muerto. No hay nadie en la aldea, pues los pocos habitantes que quedan, los que aún no han emigrado a otras ciudades donde los poderosos les dan cobijo y les prometen un mejor futuro, han iniciado en silencio la comitiva hacia el camposanto. Allí darán sepultura al cuarto proyecto que ayer exhaló su último suspiro tras una dolorosa agonía.

   “El Real Zaragoza ha perdido el aura, pero para mí sigue siendo más que un club”. Estas palabras nos las regaló Narcis Juliá en 2015 y entonces nos pareció que quien las decía era un zaragocista cabal que ama al equipo de nuestras vidas. Hoy comprobamos que no es suficiente con volcar todo nuestro amor hacia una institución como el Zaragoza, sino que es necesario acertar en el análisis de la realidad para desarrollar un proyecto y lograr el éxito. Y eso, es evidente, no ha sucedido. La última prueba de lo dicho, si cabía alguna duda, la tuvimos en la tarde de ayer. El partido que disputó el equipo aragonés ante el Tenerife fue una demostración de que el club, la directiva, el cuerpo técnico y los jugadores no disponen de los argumentos precisos para llevar a buen puerto esta nave.

   Agné, tras el fracaso ante el Girona, decidió hasta seis cambios en la alineación. Algunos obligado por las tarjetas o la salud y otros, por cuestiones técnicas o tácticas. Una mini revolución de esas que llevan a cabo los entrenadores y que suelen ser la antesala de las malas noticias. Casi nunca salen bien y ayer no fue una excepción. La inclusión de Valentín en lugar de Ros para darle más fortaleza al centro del campo y la presencia de Dongou en lugar de Cani fueron sus opciones más significativas, además de Ratón por un enfermo Irureta. La propuesta defensiva debía dotar al grupo de más consistencia, pero en seguida se vio que los jugadores no sabían hacer lo que se les pedía. El Tenerife hizo muy ancho el campo y sin proponer nada especial conseguían merodear por el área de Ratón con gran facilidad. Afortunadamente tampoco el equipo local estuvo la primera parte muy acertado, si bien se quedó el balón hasta alcanzar un 70 % de posesión.

   El equipo zaragocista estuvo mortecino, torpón, oscurecido y ausente. No había guía, ni ideas, ni lucha ni solidaridad. Ni, desde luego, medio gramo de fútbol. Eso ya se ha olvidado. La idea de Agné de crecer desde el balón se ha perdido por el camino y ahora ya solo cuenta descubrirse el pecho, construir alineaciones dispares a ver si suena la flauta y diseñar discursos diagonales que expliquen lo que solo tiene una respuesta: este grupo no está para competir.

   Y eso se vio todavía más claro en la segunda parte. A los pocos minutos un corner a favor se convirtió en un contraataque de esos que el Zaragoza no hace nunca y que no acabó en gol porque el chut final fue al larguero. Pero eso ya fue una señal de lo que iba a ser el resto del partido. Una continua percusión de los atacantes tinerfeños y una pusilánime y muy mal desarrollada defensa de los intereses aragoneses. El gol se masticó a lo largo de treinta minutos, con un segundo larguero incluido, y con ninguna solución a los muchos problemas que mostraba el Zaragoza. Edu por un deshilachado Xumetra y Lanza por un incompetente Dongou fueron los cambios para que nada cambiara. Tan solo una meritoria galopada de Edu García que acabó con un chut largo y desviado. Esa fue la única aportación ofensiva de cierto valor, además de otro disparo lejano de Casado. Nada más.

   Por eso, cuando llegó el gol del Tenerife la noche se hizo aún más noche. Un corner, otro corner. Una mala defensa de Cabrera, otra mala defensa de Cabrera. Un gol a falta de muy poco para el final, otro gol a falta de muy poco para el final. Y en él estamos. En el final de una idea, de un concepto. En el final de un mensaje que ya debemos despreciar. En el final de un objetivo que ya no es tal. Este club ha equivocado el proyecto, seguramente devorado por la urgencia de una situación económica terrorífica que, sin embargo, está sabiendo gestionar muy bien. Sin embargo este es el momento en que el zaragocismo tiene que comenzar a redireccionar el rumbo, pues con estas velas, estos remeros y este oleaje lo más probable es que en lugar de Ítaca nuestro destino sea el Hades.

Foto: http://www.elperiodicodearagon.com

CALIFICACIONES

Ratón: 2. Correcto. No da puntos, pero tampoco los quita.

Isaac: 0. De nuevo sufrió en defensa y no encontró soluciones en ataque.

Silva: 3. Seguro, sereno y maduro.

Cabrera: 1. Sus errores son de tal calibre que nos penalizan mucho.

Casado: 0. No hay sitio para él en un equipo de futuro.

Zapater: 1. Desbordado, desorientado y triste.

Valentín: 2. Seguro en el corte y limitado en la salida.

Xumetra: 0: No estuvo acertado en ninguna acción.

Dongou: 0. Aislado, insustancial y prescindible.

Ángel: 1. Corrió, corrió, corrió.

Xisco: 2. Fue el único atacante que controló el balón y circuló con él.

Edu García: 2. El rato que estuvo en el partido aportó cierto sentido y conducción.

Lanzarote: 1. A mí me aseguró que este año estaban mejor. No aporta.

Morán: 0. Los cinco pases que dio no añadieron nada al equipo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s