La defensa es la despensa (Nàstic, 0 – Real Zaragoza, 0)


20_septiembre_2016Hay partidos de cartón piedra, de esos que muestran una cara más o menos creíble pero debajo solo hay vacío. Eso fue lo que ayer nos ofrecieron Nàstic y Real Zaragoza. Una performance de bajos vuelos, una propuesta futbolera de perfil mediocre que, sin embargo, vale lo mismo que el partido soñado. Tres puntos si hay victoria. Dos puntos, uno para cada uno si ninguno sabe más que el otro, si ninguno puede más que nadie.

   El choque llegaba en plenas fiestas de Santa Tecla en Tarragona, pero ni aun así el campo pudo ofrecer una entrada acorde con la competición. O a lo mejor es que es lo que nos merecemos. Lo que sí estuvo claro desde el principio fue que Luis Milla tenía una idea, una, entre ceja y ceja y a ella iba a subordinar todo su plan. No encajar. Ni tres, ni dos ni uno. No encajar. Para tapar la dolorosa brecha que los partidos ante Lugo y Levante habían abierto en el alma zaragocista. Y, muy importante, para rescatar a Irureta del vacío emocional al que había caído tras sus malas actuaciones en este comienzo de Liga. Y ambos propósitos se vieron cumplidos.

   No parecía fácil recomponer el equipo después de sumar una lesión más, dos, si contamos la gravísima de Wilk a la ya escasa nómina de jugadores de la plantilla zaragocista. Para ello optó por utilizar a Fran como doble lateral, cerrar la banda izquierda con Ros de mosquetero de Casado y desplazar a Lanzarote al yterritorio de Cani, a ver si así manteníamos a Ángel activado. Esto ya no salió tan bien. Aquí ya encontramos más zonas oscuras, pues si bien el balance defensivo funcionó razonablemente, las conexiones en ataque anduvieron fundidas durante toda la primera parte.

   Se notó que Lanza no estaba en su entorno natural y la ausencia de Xumetra también mostró la oscuridad de una segunda línea en la que había demasiados obreros pero poco talento. El esfuerzo volvió a ser un argumento de los zaragocistas, de eso no hay queja, pero la gran acumulación de jugadores en el medio campo impidió poder disfrutar de una idea de fútbol mínimamente acogedora. El empate era justa compensación a lo ofrecido y nada hacía pensar que Irureta, que hasta ese momento había solventado las dos ocasiones que había fabricado el Nàstic, fuera a convertirse en el protagonista del partido. Pero sí.

   Todo ocurrió a dos minutos del descanso. Un centro desde la línea de tres cuartos proporcionó un balón aéreo al que no llegó nadie. En el camino, Uche cayó al suelo sin causa aparente y el árbitro pitó penalty. Mal pitado, pero incontestable. Y ahí se produjo el hecho que puede tener más significado del que parece. El propio delantero lanzó la pena máxima e Irureta detuvo el chut. Salvó el partido y además adquirió una buena dosis de autoestima y confianza, pues sabido es que un portero vive colgado de la seguridad en sí mismo y de la fe en sus posibilidades.

   El segundo tiempo comenzó con un Nàstic muy metido en el partido, muy enchufado. Su entrenador, Vicente, les aplicó un par de descargas motivadoras que causaron su efecto. Durante los primeros minutos el Real Zaragoza se vio encerrado en su campo, pero supo mantener ese orden feo y poco amable a la vista pero necesario en noches como la ayer. Cuando no hay fútbol, cuando la calidad sestea en la memoria de los equipos, cuando nadie consigue hacer raya con su juego y su propuesta es preciso saber estar a lo que se tiene que estar. Y esperar que, quién sabe, en medio de la hojarasca alguien encuentre el sendero al gol.

   Y algo de eso pudo ocurrir. Ángel en dos ocasiones, Lanzarote en un magistral chut que podría haberse convertido, otra vez, una jornada más, en el gol de la jornada y Ros, a tres minutos del final tuvieron la posibilidad de romper en mil pedazos la noche. No pudo ser, pero se vio que el equipo de Milla ayer estuvo tan cerca de vencer como de volver de vacío. Al final, un empate que no concita consensos, con el que nadie se queda pero que tampoco nadie desprecia. Una prueba más, otra, de que esta Liga es larga como una alambrada abandonada, pero por eso mismo debemos sujetarnos a la idea que nos guía: paciencia y fortaleza.

http://www.heraldo.es

CALIFICACIONES

Irureta: 4. Seguro en eljuego y clave en el penalti.

Isaac: 2. Sufrió mucho pero luchó con gallardía.

Marcelo Silva: 2. Impetuoso en el choque, debe modular su vigor.

Cabrera: 2. Correcto en defensa, no anduvo fino en la salida del balón.

Casado: 1. Perdió la posición en ocasiones y no siempre acertó en sus acciones.

Zapater: 3. Ejemplo de derroche, bien en el corte y justo en la conducción.

Ros: 2. Tuvo elencargo de cerrar la banda izquierda y ahí cumplió. El resto, discreto.

Barrera: 2. No mantuvo una regularidad necesaria. Algo desajustado en ataque.

Fran: 2. Rápido en la conducción, no se encuentra sin balón.

Lanza: 3. Tuvo detalles de gran calidad. Mejoró cuando regresó a la banda.

Ángel: 3. Peleó, pugnó y buscó, pero ayer no encontró espacios.

Morán: 3. Aseó el centro del campo y equilibró el partido.

Pombo: 2. Buenos detalles y valentía en la conducción y el chut.

Juan Muños: S.C.

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