Te sigo, fe (Real Zaragoza, 1 – SD Huesca, 0)


04_septiembre_2016No es justo el cronista cuando señala con el dedo a uno o dos jugadores si el partido se ha ido por el sumidero. No lo es, pero ayer, la grada de la Basílica anduvo nerviosa cada vez que el lateral izquierdo del Real Zaragoza no ajustaba sus acciones a la categoría del choque. Imprecisiones, golpeos desajustados y combinaciones decadentes abundaron en su tarjeta. Tal era el enfado que llegamos a pensar en titular esta crónica “Solteros contra Casado”. Sin embargo, todo cambió cuando el madrileño se ubicó en el lugar apropiado y en el momento adecuado. Un corner que llevó el balón al área oscense para que una sucesión de decisiones erróneas diese con el cuero en la perpendicular de la portería y lograse un gol que supo a pura ambrosía. El Alcoraz dejó de botar y la Romareda respiró aliviada. Gol y liderato.

   El partido se anunció espeso y agotador. El Huesca planteó un desafío en el que la potencia, la fuerza y el trabajo fuesen las razones de ser de una propuesta en la que venciese el más ordenado, el más disciplinado, el más solidario. Los primeros quince minutos fueron un lienzo azulgrana. Las únicas pinceladas las daban los centrocampistas de Anquela y el peso de la lucha era mejor llevado por el bloque oscense. Muy bien armado, no había resquicio para el desarrollo de las buenas ideas de los Cani, Lanza y demás futbolistas de bien jugar.

   A partir del minuto 15, no obstante, el suflé se desinfló. Bien las fuerzas flaquearon, bien la doble hélice del ADN del Zaragoza se está replicando de una manera distinta, pero el partido comenzó a ser gobernado por los de Milla. Con paciencia, con calma, con la idea de ir tejiendo una sutil red en la que el cuerpo oscense se fuese enmarañando. Este estuvo a punto de llegar en el minuto 25, cuando un lío en el área altoaragonesa casi lo deshace Lanzarote, pero sobre todo en el minuto 30. Fue, de nuevo, Lanza el protagonista, pero su vertiginoso caracoleo que casi acaba con la cadera de Jair lo resolvió magistralmente Herrera a mano cambiada.

   Era un partido de doble llanura. Había equilibrio entre vanguardia blanquilla y retaguardia azulgrana, pero Bambock se empeñó en cometer una tontería y romper el hilo. La segunda amarilla, tras una primera injusta, dio con sus jóvenes huesos en la caseta. Empezó entonces el segundo acto de una obra que se mostraba de incierto final. 

   Mientras Anquela recompuso a sus chicos Milla sugirió seguir con el martilleo. Si acaso buscó mayor circulación en una tarde en que se nos dijo que Morán no es el guía que necesita el grupo para iniciar la vida en cada jugada y que si se cortocircuita la chispa de Cani, la velocidad de Xumetra y los diálogos de Lanza, los adversarios tienen mucho ganado. Y algo de eso ocurrió. El Huesca se aplicó a la tarea de cerrar compuertas, redirigir la órbita del sol y acomodar los espacios a su inferioridad. El plan le funcionó perfectamente durante 30 minutos más y al turolense algo le dijo que había que modificar la propuesta inicial. Quizás era el momento de deshacer un centro del campo muy atascado y estirar el equipo con otro delantero, digamos que Muñoz. Después le pidió a Fran que alargase sus avances y ensanchase la banda y al resto que sujetasen el balón y le diesen barra libre al cuentakilómetros. Había que lograr que el dibujo de futbolín diseñado por el jienense se disolviese a causa de esos movimientos.

   En medio de ese elaborado discurso el Huesca provocó algún sonoro sobresalto, como el magnífico cabezazo de Carlos David al larguero, pero sobre la Romareda planeaba la sensación de que íbamos a vivir un final agónico. En un caso por la urgencia de la victoria necesaria. En el otro, porque el extraordinario esfuerzo defensivo reclamaba una recompensa en forma, al menos, de empate. El paso de los minutos anunciaba sensaciones extremas, y eso se tradujo en un cierto combate en las gradasentre dos aficiones enamoradas de los suyos.

   En pleno combate, la inmisericorde insistencia blanquilla y la heroica defensa azulgrana. Heridas de combate, pugnas sin horizonte, oscuridad futbolística, deseos incumplidos. Y la luz. En forma de error injusto, de justa tenacidad. Un corner, tres golpeos de balón incomprensibles, un balón desorientado en medio del desorden y la bota de Casado. El lateral inestable, el honrado defensor que había firmado un pacto con la inexactitud encontró el punto exacto en que se unen oportunidad y fe. Y el gol. Y la victoria. Merecida. Inmerecida. Bienvenida.

Foto: http://www.heraldo.es

CALIFICACIONES

Irureta: 1. Inexacto en algunas acciones. Una buena parada.  

Isaac: 2. Inestable en defensa y poco atrevido en ataque.

Cabrera: 3. Sobrio y sereno, evita perder balones.

Marcelo Silva: 2. Fuerte y colocado, lo luchó todo.

Casado: 2. Desordenado en la combinación, su honradez obtuvo premio.

Morán: 2. Irregular y poco creativo, cuando conecta con Zapater, gana.

Zapater: 3.Luchador y jefe, jugó más adelantado en la segunda parte.

Lanzarote: 2. Descuidado y tímido, se le vio más retrasado.

Cani: 3. Muy activo, tuvo que buscar territorios favorables.

Xumetra: 2. No pudo lucir su velocidad. Debe mejorar su conexión con Casado.

Ángel: 3. Lo intentó varias veces y tuvo tres buenas ocasiones. Muy vigilado.

Muñoz: 2. Buen debut. Abrió huecos y se ofreció siempre.

Fran: 2.Cumplió con la misión de ensanchar el campo hasta la Casa Grande.

Popa: S.C.

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Un comentario

  1. Pues de acuerdo contigo en todo.

    El Zaragoza está yendo de más a menos. Me gustó bastante el primer partido, pero luego, en lugar de ir mejorando y ajustándose, me da la sensación de lo contrario. El partido se decidió en una jugada aislada a favor del Zaragoza, que bien podía haber sido al revés (me gustó mucho el Huesca, y casi más con 10).

    Con respecto al lateral izquierdo, espero que todo mejore con el “fichajazo” de José Enrique. Si las lesiones le respetan, y se ha recuperado bien de las que tuvo, es un jugador superior en esta categoría. En defensa de Casado, decir que Cani tampoco tiene físico a su edad para hacer muchas ayudas defensivas y subir-bajar todo el partido…

    Por otra parte, creo que Erik Morán es bueno de mediocentro puro, estilo Busquets. Y Zapater me parece un “todocampista”, y no entiendo el “ataque de entrenador” de Milla al querer cambiarles los roles en el campo. Si juega 4-3-3, el orden ideal, para mí, es Erik Morán atrás, y Zapater-Cani de interiores. Y sino, un doble pivote Morán-Zapater, y Cani como enganche, más liberado de defender.

    A ver este fin de semana, que hay partidazo que bien podía ser de zona tranquila de primera división.

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