Empate en diferido (CD Lugo, 3 – Real Zaragoza, 3)


27_agosto_2016No resulta fácil digerir un empate después de tener un partido muy bien controlado y con un resultado tan favorable, pero casi igual de difícil parece conservar la calma en el entorno zaragocista, tan dado a los vaivenes bruscos y desmedidos. Ni estamos ante un equipo descalabrado ni lo sucedido en Lugo es algo accidental. Hay aspectos que mejorar pero también datos para la esperanza, así que dicho lo cual vayamos a la arena para tratar de explicar lo ocurrido.

Apostó Milla por el mismo once que derrotó al UCAM hace seis días y le encomendó al grupo la misma tarea a realizar: trabajo solidario, presencia permanente en todas las fases del juego, rapidez en la ejecución y solidez en el repliegue. Esa propuesta exige un tremendo esfuerzo y desgaste físico y mientras los jugadores fueron capaces de sostener el ritmo, el plan funcionó. Fruto de un ejercicio de presión a la defensa contraria vino el primer gol. El defensa del Lugo cedió muy mal a su portero al verse encimado por Ángel y Lanzarote aprovechó la flaccidez defensiva para lograr el 0-1. A partir de ahí, el choque se equilibró, algo en lo que tuvo que ver el hecho de que en dos minutos Silva, Cabrera e Isaac vieran la tarjeta amarilla. Golpe duro a la zaga, que tuvo que medir sus movimientos a partir de ese instante. Así y todo, el Real Zaragoza mantuvo su idea procurando que el equipo gallego no encontrase líneas de pase ni senderos de circulación.

Durante un buen puñado de minutos el centro del campo zaragocista no logró gobernar con solvencia el partido. Se amparaba en la capacidad de Zapater para cosechar balones, pero a la hora de darle salida Morán no ofrecía soluciones y Cani, en su habitual rol de reparto inteligente, se encontraba con una tupida red de jugadores contrarios que impedían que Lanza, Xumetra o Ángel recibiesen en disposición de martillear la portería de José Juan. Bajo ese escenario el Lugo comenzó a acercarse al área de Irureta, cuyos defensores no encontraban la forma de defender de una forma aseada y firme. Al contrario, sus despejes y acciones de cobertura mostraban ciertos desajustes que verían la culminación negativa con una jugada muy bien resuelta con un trallazo eléctrico de Pedraza después de haber despejado torpemente otro balón lucense. Definitivamente no era la noche de las defensas.

Pero lo mejor nos lo habían reservado ambos equipos para la segunda parte. Aun sabiendo que la batalla iba a ser dura en el terreno físico, el Zaragoza siguió con el guión establecido de ayudas múltiples y latigazos arriba. Eso dio sus frutos a los pocos minutos, cuando Zapater robó un balón y se lo entregó a Ángel para que este fusilase a José Juan. Buen plan y mejor ejecución. Y eso no fue todo. Nueve minutos después Ángel volvía a recoger un balón generosamente proporcionado, en esta ocasión, por Cabrera y le amargaba definitivamente la noche a José Juan con el tercer gol, segundo de su cuenta. Era un 1-3 que nos permitía comenzar a saborear una más que factible victoria, sobre todo cuando de nuevo el canario se plantó ante al aturdido cancerbero lucense con intenciones más que claras. La pena fue que falló estrepitosamente y ahí se apagaron las luces.

El Zaragoza había hecho un esfuerzo enorme y las fuerzas empezaron a flaquear. Eso se notó en el resquebrajamiento de la medular, que se vio incapaz de sostener al equipo con la solidez que requería el choque. Esa circunstancia la intentó paliar Milla dando entrada a Javi Ros en lugar de un Morán difuminado con la sana intención de darle cemento al centro del campo, pero el infortunio y la torpeza Cabrera y Cabrera se encargaron de negarle al destino lo que ya parecía escrito en el cielo. Una mala decisión defensiva, añadido al hundimiento físico del equipo, le facilitaron al Lugo el segundo gol primero y el empate después tras jugada muy bien elaborada con incursión por el lateral izquierdo y remate fulminante de Campillo. Fue una caída vertiginosa, dolorosa e inesperada, que dejó al descubierto la todavía incompleta preparación física necesaria para mantener un estilo de juego que requiere de mucho fondo. De ahí hasta el final de partido, ambos equipos trataron de encontrar un contragolpe que les permitiera lograr la victoria, pero esa posibilidad no se dio, con lo que el reparto de puntos acabó siendo el punto final no deseado, a esas alturas, por nadie.

Partido loco, fláccido en defensa e incompleto en cuanto despliegue físico que obliga a esperar que dentro de un tiempo el Zaragoza ya tenga a sus jugadores dispuestos a soportar el altísimo ritmo que necesita para desarrollar su propuesta futbolística. Mientras tanto, pues, paciencia y fortaleza.

Foto: http://www.losotros18.com

CALIFICACIONES

Irureta: 1. Su actuación dejó algunas dudas y un error suyo propició el segundo gol.
Isaac: 1. Desbordado por Pedraza en casi todas las pugnas.
Cabrera:1. Despistado y un tanto irregular. No se entendió con Irureta.
Silva: 2. El más entonado, Serio y correcto.
Casado: 1. Le vino grande la banda. Físicamente, mejorable.
Zapater:2. Tuvo una primera parte buena, pero luego se cayó.
Morán: 1. Se fue descolocando poco a poco.
Lanza: 2. Metió un gol pero no conectó bien con sus compañeros.
Cani: 2. Bloqueado en algunos momentos, perdió presencia al final.
Xumetra: 2.Fue demenos a más. Al final fue el más activo.
Ángel: 4. Fue el mejor. Dos goles, un casi gol y su activismo, para aplaudir.
Javi Ros: 1. Entró al campo con entusiasmo, pero se desdibujó pronto.
Fran: 1. Poca participación.
Wilk: 1. Irrelevante su concurso.

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