El equipo caído (Alavés, 4 – Real Zaragoza, 0)


   Definitivo: de las derrotas del Real Zaragoza no tienen culpa ni los técnicos ni los jugadores. La causa es el gafe de ver los partidos de mi equipo en familia. No hay manera de ver una victoria cuando nos reunimos con toda la ilusión del mundo, porque eso es sinónimo de derrota. O de debacle. O de horror. O de vergüenza.

   Todo eso lo vivimos ayer. Fue una de esas tardes en las que no hay ni medio gramo de fútbol que llevarse al corazón. Una de esas ocasiones en que la desidia se instala en el pecho de unos jugadores que pierden la dignidad en cada jugada y a los que no les da ni para defender un derrota. Porque no es lo mismo perder por 1-0 que por 4-0. Porque no es lo mismo caer con honra que recibir la bofetada de la dejadez. Porque nada, en realidad, fue lo mismo. Mal, muy mal. 

   La alineación inicial nos dio mala espina. Un centro del campo que había demostrado no funcionar era rescatado por Popovic para plantarle cara a un equipo que nos gobernó desde el minuto uno. En el tres ya tuvo Bono que evitar el primer gol y en el zaragocismo se instaló el pánico. Se anunciaba partido de errores personales y personalizados y en seguida pudimos corroborarlo. La defensa se descosió en unos minutos y el centro del campo (segunda vez que lo mencionamos) giraba la mirada a cada balñón que pasaba por su terriotorio, conquistado limoiamente por los alaveses ante la incapacidad de Dorca y Galarreta.

   El dislate táctico era evidente y la falta de interés, manifiesta. Los jugadores no avispas parecían unos invitados ajenos a la fiesta que se celebraba y a cada segundo se anunciaba con más claridad la tormenta. Que llegó. Al son de la melodía de Amaral/Dylan el primer gol fue de manual. De manual cuando los defensas son muy malos, claro está. Un ataque fácil por la banda izquierda porque el lateral no tapa, un centro al área pequeña al que no llegan los centrales y un remate fácil porque el otro lateral llega tarde. ¡Ah! Y una mala salida del portero. La fiesta estuvo completa.

   El partido ya pintaba a esas alturas muy mal y nada mejoró. El Alavés supo jugar muy inteligentemente. Lo que parecía una posibilidad de ataque quedó en nada, pues Borja y William no conectaron y Eldin anduvo desaparecido toda la tarde. El único que lo intentaba era Pedro, pero no encontró en ningún caso el camino al área contraria. Y en esas estábamos cuando Mario se lesionó y el frágil castillo de naipes que es el ánimo de nuestros jugadores comenzó a desmoronarse.

   Popovic lo sustituyó por Vallejo, pero aún estaba el joven zaragozanos situándose en el terreno de juego cuando Toti (con una “t”, que el de las dos juega en otra Liga) corrió la banda derecha, esa autopista por la que circula el primero que pasa por ahí, y centró para que ni los centrales ni el otro lateral despejasen el peligro. El segundo en contra y a sufrir.

   Si ninguna capacidad de respuesta a la vista, Popovic optó por adelantar las filas, pero de nada sirvió. Era tal la flaccidez del equipo que nada hacía pensar que aquello se pudiera corregir. Antes al contrario: en ocho minutos llegó el tercero, de nuevo en una lamentable acción defensiva. Llegada por la banda derecha, centro y gol. Sin oposición, sin intensidad, sin talento.

   El partido estaba roto. Hacía mucho tiempo que lo estaba. Salió Natxo Insa por Borja, pero nada aportó el cambio. En todo caso sirvió para que el alicantino contemplara de cerca dos hechos desgraciados que hacen aún más dolorosa la derrota: la lesión de Bono y la expulsión de un Rico desconsoladamente desorientado que entró duramente a Sangalli. Todo eran malas noticias. Solo quedaba esperar que llegase pronto el final, aunque eso no impidió que de nuevo Toti lograse un gol, en esta ocasión batiendo a Alcolea, que había sustituido a Bono.

   El partido fue un doloroso nubarrón. No hay justificación al horror. El argumento de las bajas se cae, pues el contrario también presentaba un equipo de circunstancias. Más cierto es que el equipo presentado no funcionó y el ánimo decayó en el momento en que los jugadores vieron que allí se jugaba al fútbol corriendo y luchando, algo a lo que ellos no parecían muy dispuestos. Habrá que ver cómo recuperan el aliento, ahora que viene el momento de jugar en casa.

CALIFICACIONES

Bono: 2. realizó algunas paradas buenas, pero encajó tres goles.

Fernández: 0. Mal partido. Sin fuerza, sin colocación, sin calidad.

Mario: 2. Justo de fuerzas, en seguida se rompió.

Cabrera: 1. Muy mal en el corte y débil en la pugna.

Rico: 0. Mal partido. Sin fuerza, sin colocación, sin calidad. Y sin temple.

Galarreta: 1. Muy perdido y sin una línea clara de trabajo.

Dorca: 1. Inexacto y nada eficaz.

Eldin: 0. Oculto tras su propia sombra.

William: 1. Empezó con interés pero se apagó con el paso del tiempo.

Pedro: 2. Luchó y trató de reorientar al equipo, pero sin fortuna.

Borja: 1. Aislado y sin balones que jugar.

Vallejo: 1. No estuvo afortunado. Se contagió muy pronto del espíritu del equipo.

Natxo Insa: 1. Apenas participó.

Alcolea: 2. Acogió con gallardía el encargo y mantuvo el tipo.

 

 

 

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Un comentario

  1. Lo que le ocurre a nuestro ZARAGOZA es algo para estudiar. Una cosa es evidente cuando mas ilusiòn existe en la aficiòn suele venir malos resultados y es que a lo mejor el equipo se lo creyo cuando se gano 0-1 al Osasuna y no se porque a lo mejor se creia que todo es coser y cantar. Estamos en segunda divisiòn y todo lo que no sea poner ganas y entrega puede ocurrir como lo del domingo en Vitoria, 4-0 y un baño de principio a fin del Deportivo Alaves, y frente al colista aunque algunos decian buen resultado el 0-0 en Sabadell para mi fuè un mal resultado. Pues son cinco puntos que se han marchado en teoria con equipos no punteros. Hay que poner mas aptitud y entrega y pienso que Popovic se equivocò en los planteamientos tanto de Sabadell como en Vitoria, y Popovic fuera salvo con el Osasuna sigue siendo su asignatura pendiente. Lo unico que tenemos que pedirle al mister que de con la tecla frente al Llagostera, que no haga cambios extratosfericos y que jueguen los buenos. Tenemos que luchar para quedar sexto, olvidarse del ascenso directo porque se nos van y jugando como frente al Sabadell y Alaves, apaga y vamonos pero si jugamos como frente al Barcelona B, me refiero en La Romareda, si podemos quedar entre los seis primeros. Popovic, de con la tecla por el bien de nuestro equipo y siempre AUPA REAL ZARAGOZA.

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