Es el tiempo de la unión y la esperanza


   soydelrealzaragozaEl Real Zaragoza y el zaragocismo aún están disfrutando su salvación. Aún se reciben felicitaciones y parabienes desde los cuatro puntos cardinales del mundo del fútbol. Es algo parecido a como cuando un enfermo en estado muy grave abandona la UCI después de varios años de sufrimiento y deterioro. La alegría y el alivio es inmenso durante los primeros días, aunque el doctor nos diga que a partir de ahora comienza un proceso largo, doloroso y difícil que conviene afrontar con paciencia. Y con ánimo, mucho ánimo.

   He vivido con inquietud y preocupación, incluso con miedo, las últimas semanas. Los meses de mayo, junio y julio de 2014 los guardaré para mí como una etapa oscura y amarga en la que se sucedieron los vaivenes emocionales, las noticias contradictorias y hasta el enfrentamiento entre zaragocistas. Casi se puede decir que llegamos a vivir una auténtica guerra civil que amenazó, en algún momento, con acabar muy mal.

   Sin embargo, el peligro pasó. Afortunadamente el Real Zaragoza es una institución que, aunque debilitada y con un presente endeble, tanto en lo deportivo como en lo económico, tiene presente. No se me olvida, no se le debe olvidar a nadie, que a estas horas podríamos estar muertos y enterrados y que la llegada de dinero fresco y la presencia de una serie de figuras de relevancia social, económica y política fueron como esa llamada in extremis del gobernador del estado que paraliza una ejecución.

   La jugada, las jugadas, fueron dignas de “House of cards”. Es seguro que durante esos días las reuniones, pactos, dudas y proyectos cruzaron varias veces la línea de lo comprensible para el ciudadano de a pie, pero lo bien cierto es que hoy, 8 de agosto, el Real Zaragoza es un club con proyecto. Y ahí voy.

   Una vez salvado el primer match ball, comienza la batalla por la construcción del equipo. Y ahí es donde el zaragocismo tiene un papel muy importante que jugar. El zaragocismo de camiseta y escudo, el de tertulia con los amigos, el de anhelos incumplidos y sueños compartidos. Es la hora de la comprensión y la generosidad y de que mostremos al mundo el hincha que hay dentro de cada uno de nosotros.

   Escribí en mi anterior artículo (“Real Zaragoza, minuto 0”) que al club tienen que venir los mejores, que ya es hora de que lo gobiernen gente que sabe y quiere. Eso es muy importrante. Crucial. Porque va a hacer falta mucha sabiduría, esfuerzo y clarividencia para poner en marcha la maquinaria de una institución destrozada y casi exterminada por Agapito Iglesias y sus secuaces. Los mejores. Profesionales competentes y comprometidos con la causa. Y esta idea hay que hacerla grande frente a aquellos que ya están empezando a poner palos a un carro en el que aún no se han dado cuenta que no hay ni ruedas.

   El Consejo de Administración está formado por gente que sabe lo que hace, con el que estaremos o no de acuerdo, pero que tiene una idea. Directivos que ya pueden pasear por España y Europa con la cabeza alta y que, al menos, ya pueden hablar con todo el mundo sin que se les caiga la cara de vergüenza, como ocurría hasta hace unas semanas. Y eso es mucho.

   El entrenador es un hombre que ha decidido dirigir al equipo de sus amores. Y puedo iumaginarme que por cuatro duros. Para mí, como ya escribí en su momento (“Víctor Muñoz, el vigor de la pausa”), Víctor será una figura que el zaragocismo recordará como a uno de los grandes por su buen hacer, su implicación y su arrojo. Porque hay que ser osado y valiente para jugártela con un equipo deshecho a quince días de comenzar la competición. Eso solo se hace por amor. Y eso es mucho.

   Y el secretario técnico es uno de esos profesionales de los que todo el mundo habla muy bien, que ha demostrado conocer muy bien su oficio y que ha aceptado venir a un Real Zaragoza en elq ue solo hay escombros y con un gigantesco desafío a cumplir en muiy poco tiempo. No ha venido por dinero, es evidente, por lo que habrá que pensar que quien lo ha convencido lo ha hecho presentándole una hermosa idea: devolver al Real Zaragoza al lugar que le corresponde. Y ha querido. Y eso es mucho.

   Apoyo, paciencia, comprensión, generosidad y altura de miras. Estamos viviendo un momento hiostórico. Solo el tiempo podrá poner cada punto sobre su “i” correspondiente, pero ahora es el momento de hacer un análisis certero y fiel de nuestra realidad. Ya no estamos en la UCI, pero el peligro no ha pasado. ¡Ah! Y el Real Zaragoza nos necesita a todos. Ahora más que nunca. Por eso este Aire azul seguirá soplando sobre la cara ilusionada de los miles de zaragocistas que, ahora sí, hemos vuelto a sonreir.

 

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Un comentario

  1. Ya era hora de poder volver a sonreir e intentar entre todos hacer un REAL ZARAGOZA grande. Es la hora de entre todos apoyar la idea y la gestiòn de la Fundacion Zaragoza 2032. Tenemos que tener en cuenta que partimos practicamente de cero, con muchas trabas por todos, con un presupuesto corto el que nos permiten y con tan solo dieciocho profesionales. Por eso llega el momento de todos remar con un unico objetivo devolver al REAL ZARAGOZA a su sitio en todos los ordenes constitucional, social y el que mas nos interesa el deportivo. No crean que va a resultar la cosa facil pero la ciudad inmortal nunca se rinde y ahora mas que nunca todos con un grito unanime AUPA REAL ZARAGOZA. Para eso tu aliento y granito de arena son imprescindibles.

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