Mi crónica. Tiempo de ser fantasmas (Real Zaragoza, 2 – Sabadell, 2)


   quedadaNo sé qué duele más: si contemplar cómo el Real Zaragoza se ha desmoronado en la segunda parte hasta acabar en el fondo del abismo o escuchar el fláccido y derruido discurso de Víctor tras el partido. Ambas circunstancias, no obstante, suficientemente dañinas para el corazón zaragocista, que ayer por la tarde, en su particular Viaje a Ítaca de basílica a basílica, una vez más dio muestras de que quiere seguir latiendo. A pesar de la muerte. Porque la tarde empezó con la esperanza de que aún nos queda esperanza y continuó con una primera parte de ilusión, acabó con una tragicómica segunda parte que lo dice todo. En realidad nos quieren hacer creer que somos esto: un solar sin vida.

   El Real Zaragoza presentó una alineación en la que figuraba una declaración de intenciones que a muchos nos agradó. Con lo poco que teníamos, con la poca calidad que nos acompaña, Víctor se decidía por jugar con Víctor y Montañés. Velocidad. Y hacía debutar a Tierno. Toque y combinación. Y a los cuatro minutos ya había dispuesto el equipo de dos ocasiones de gol. Y a los 25 minutos ya se ganaba el partido con un 2-0 que invitaba a pensar que hoy, sí.

   La contención en el centro del campo y la rapidez de ejecución en ataque hacía que la defensa del Sabadell no se encontrase cómoda y que Longás, esa pequeña delicatessen nunca bien degustada en la Romareda, no conectase con sus delanteros. El partido lo tenía sujeto el equipo de Víctor. Y si los catalanes se acercaban, ahí estaba Leo Franco para desbaratar sus ataques.

   Era evidente que el equipo funcionaba. Como no lo había hecho hasta ahora. Nunca en toda la temporada como esta tarde. Y la afición trataba de encontrar las claves. Y casi todos coincidimos en tres ideas. Una: la fluidez del balón en el centro del campo, con una pareja, Arzo y Tierno, segura en el manejo del balón y de los tiempos. Dos: la intensidad física y el derroche de energía en la presión y en la disputa. Y tres: la dinámica conexión entre los cuatro hombres de arriba, rápidos y decididos. Si la segunda parte se mantenían esas tres claves, el partido era nuestro.

   Si se mantenían. Pero no se mantuvieron. Pese a que todos los jugadores nos dijeron que en el vestuario hablaron de seguir así y de conseguir el tercer gol para cerrar el partidoi, lo cierto es que el equipo se hundió. Se cayó. Se rompió. En apenas cinco minutos ya supimos que aquello no tenía nada que ver con la primer parte. El equipo dio un paso atrás y se dejó dominar por el Sabadell, que vio que podían hacerse con el partido. Y pensado y hecho. En el minuto 10 ya comprobamos que a los nuestros les temblaban las piernas, que Tierno y Arzo se habían desfondado, que los de arriba ya no presionaban la salida del balón catalán y que la defensa se refugiaba en los brazos de las Hermanas Clarisas del convento de Jerusalén. Tanto se habían retrasado. Tanto se había descompuesto el equipo.

  De esta forma al Sabadell sólo le quedaba seguir el guión que todos los equipos de segunda se han aprendido cuando juegan contra nosotros: balones a nuestra banda izquierda, da igual que esté Abaraham que Rico, centro al punto de penalty y a esperar que alguien remate. De nuevo pensado. De nuevo, hecho. Dos aproximaciones de ese calibre y dos goles. Y a morirnos de miedo. Y de indignación. No sabemos si falló el físico o la mente. O las dos cosas. Pero algo falló. Todo, en realidad.

   La capacidad de sufrimiento y trabajo de que había dado muestras el equipo durante la primera parte desapareció y por ahí, por ese sumidero, se nos fue la vida. Un mínimo último esfuerzo, un minúsculo intento, pero ahí quedó todo. En nada. En un empate. Que nos acerca a la 2ª división. Y es que ya lo dijo Víctor cuando llegó: “Subir a primera desde segunda es fácil. Subir a segunda desde segunda B es muy difícil”. Mensaje recibido. Cambio y corto.

CALIFICACIONES

Leo Franco: 2. Un par de paradas y un par de goles.
Fernández: 2. Rápido y luchador. Cumplió.
Álvaro: 1. Le rematan todo.
Laguardia: 1. Le rematan todo.
Abraham: 1. Los dos goles goles entraron por la puerta de su casa.
Arzo: 2. Bien en el corte en la primera parte. En la segunda se fue.
Tierno: 2. Buenos detalles técnicos. En la segunda parte se fue.
Álamo: 2. Batallador y vertical. Buena primera parte. Luego se fue.
Víctor: 3. Brillante primera parte. Grandes asistencias. Falló un gol. En la segunda se fue.
Montañés: 3. Muy buena primera parte. Vertical y rápido. Luego se fue.
Roger: 3. Gran primera parte. Corrió, luchó y metió gol y medio. En la segunda parte, aislado.
Cidoncha: 0. Catstrófico. No dio ni un pase bien.
Luis García: 0. Consumido en su incopetencia.
Rico: 1. Poco pudo aportar.

foto: @EspDeportivo

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