Com els guanyarem, si semblan alifants? (¿Cómo les vamos a ganar, si parecen elefantes?)


alifantes   “¿Cómo les ganaremos, si parecen elefantes?” Esa frase la pronunciaron unos aficionados catalanes en un partido de Copa que disputó el entonces Zaragoza contra el Júpiter, en el campo de Les Corts. La anécdota la contó Andrés Lerín, nuestro portero, y persona con la que mi familia mantendría relación de vecindad en su madurez durante años para certificar la calidad humana de todo un caballero.   

 Andrés Lerín era el exponente de un equipo poderoso físicamente, en el que la raza, el coraje y su honradez y dignidad profesional eran su estandarte. Se convirtieron en un enemigo temible y casi inexpugnable cuando jugaba en Torrero. La temporada del ascenso, 1935-1936 fue la época en la que demostraron que siendo un equipo, ayudándose los unos a los otros, siendo amigos, se pueden lograr muchos éxitos. Lerí, “Brozas”, Pelayo, “Mocazos”, Primo, “El zagal”, Municha, “Fraylon”, Tomás, “Zamarras”… Cada uno tenía su mote, surgidos del afecto mutuo y del deseo de ser uno.

   alifantes02Aquellos “Alifantes” le mostraron al mundo que la fortaleza de espíritu mueve montañas y fueron capaces, gracias a la publicación de esta anécdota en “Heraldo de Aragón” por parte de Miguel Gay, de convertirse en el primer icono, en el primer símbolo eterno de la historia del zaragocismo. De nuestra historia.

   Aquellos “Alifantes”, fornidos, sacrificados, dignos, amigos, están llorando lágrimas de estupor y de lástima. Aquellos “Alifantes” siempre apreciaron la opinión de su afición, respetaron los sentimientos de su afición, asumieron que su entrenador, José Planas, era su comandante. Aquellos “Alifantes” coronan ahora, después de setenta y pico años, el altar del zaragocismo, al que ascendieron a base de sudor y amor. Aquellos “Alifantes” anotaron 60 goles y recibieron tan sólo 8 y fueron los primeros que derrotaron al Real Madrid, donde jugaban Quincoces y Regueiro. Aquellos “Alifantes”, en fin, habrían sido el equipo más importante de la década si la miseria de la Guerra Civil y el horror del odio fratricida no se hubiera cruzado en sus vidas. En nuestras vidas.

  Ojalá tuviésemos un Juanito Ruiz, a un Sebastián Municha, a un Andrés Lerín, caballero y señor, entre nuestros muchachos. Ojalá. El zaragocismo, que acompaña nuestras vidas con el mismo fervor con que uno recuerda su primera vez, merece que su escudo sujete el pecho de futbolistas así. Sé que hoy eso no es posible, pero cuando estamos en la víspera de un partudo trascendental sueño con que eso pueda volver a ser.

   Hoy, de momento, sirve este artículo para felicitar a la Peña Los Alifantes en su cumpleaños, que es, en cierto modo, el de todo el zaragocismo, pues cuando una peña o grupo de enamorados del león celebra algo, lo celebramos todos. ¡Felicidades, amigos!.

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Un comentario

  1. La Peña Los Alifantes te agradece de corazón tu certera crónica, que demuestra tu compromiso Zaragocista. Aquel mítico Equipo supo hacer de la necesidad virtud. Además, demostraron lo importante que es unir fuerzas por un bien común, a solo 4 años de fundarse el Zaragoza.
    Aquellos Alifantes nos deben servir de guía para recuperar unos valores casi olvidados.
    Un abrazo.

    Julián Villavieja
    Presidente de la Peña Los Alifantes

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