Mi crónica. Numancia, 2 – Real Zaragoza, 2 (De espaldas al fútbol)


   447377_gEl poco aire que los pulmones de los jugadores zaragocistas guardaban sirvió para hinchar el globo en cinco minutos, pero no para mantenerlo cerrado mucho tiempo. Y se desinfló. Fin.

   Este es mi resumen de un partido que nos hizo vivir varios estados emocionales pero que acabó con nuestras ilusiones cuando un equipo de fútbol, el soriano, se creyó desde el principio que ayer había mucha vida que conquistar. El contrincante, el Real Zaragoza, vivió zarandeado por las circunstancias, la inoperancia futbolística, el ánimo quebradizo y la incapacidad física y, claro, así es imposible construir ningún discurso creíble.

 Con un planteamiento futbolero, con gente que toca bien el balón, Víctor Muñoz les dijo a sus chicos que tenían que saltar al césped de Los pajaritos a jugar al fútbol, pero se olvidó de recordarles que en este juego cuenta, y mucho, la explosividad, la agresividad, la velocidad, la potencia, la fuerza, el deseo y el arrebato. Y ahí fallamos. El Numancia corrió muchísimo más y con más criterio que los aragoneses y aunque el choque no brillaba por la calidad del juego sí lo hacía por la intensidad rojilla, que le otorgó a los locales una posesión de más del 60%. El equipo del Ebro solo sabía jugar al pase largo y proponer las galopadas de Montañés, Víctor y Roger, despreciando un centro del campo que no conseguía tres pases seguidos y que era superado por los contrarios en posesión e intención.

   447381_gUn par de acercamientos estériles fue la única propuesta atacante del Real Zaragoza, mientras que la defensa mostraba un nerviosismo impropio de un equipo de segunda. Y en una de estas llegó el primer gol local. Un pase largo, un bote entre los centrales, una vaselina de libro y 1-0. Nada más fácil, nada más irritante. El equipo acusó el golpe. Quedó noqueado. Esa fue la señal que aprovechó el dueño del campo para aterrorizar a una zaga que hacía aguas, sobre todo por el lateral izquierdo y por el centro. La buena noticia vino en la buena gestión de lo que hasta ahora había sido uno de sus puntos más débiles: las jugadas a balón parado, que solucionaron con solvencia.

   Cuando el partido pintaba feo, Roger le robó un penalty a Akepo. Era un regalo que había que degustar. Luis García se quedó el balón, se prerparó y chutó un balón rabioso y centrado que nos daba el empate. Había que seguir y no dormirse. Y se hizo. En tres minutos llegó el segundo, esta vez en una muy buena jugada de contraataque entre Luis García (buen pase) y Roger (buena definición).  

   Nos íbamos a la ducha con un 1-2 a favor que algunos minutos antes ni soñábamos, por lo que había que preparar muy bien la segunda parte. Pero pronto vimos que no iba a ser un tiempo favorable. El Numancia salió dispuesto a romper la diluída defensa zaragocista y lo logró como ya lo había hecho en la primera parte: con un balón a espaldas de la precaria muralla defensiva. Fue otro gol indignante. Fue otro golpe mortífero. Víctor se frotaba los ojos y no creía lo que veía. Decidió echar la casa por la ventana y reforzar el costado izquierdo con la incorporación de Abraham, tanto para evitar más sangrías como para aportar algo de interés ofensivo, pero el equipo no daba para casi nada.

   De ahí al final, el vacío futbolístico. Ni la entrada de Henríquez ni las ya escasas fuerzas del Numancia obligaron al empleado soriano a modificar el marcador, mostrando ambos equipos una actitud conformista con el magro botín obtenido. Era la confirmación de que este equipo tiene la meta muy clara. El objetivo es, como dijo Barkero, vivir dos meses intrascendentes y afrontar el final sin agobios. Nos lo dejaron ayer muy claro esos jugadores que adornaban su pecho con un león al que no le deben quedar ya ansiolíticos que tomar.

CALIFICACIONES

Leo Franco: 2. Desgobernado por su defensa.

Fernández: 1. Desestabilizado. No estuvo bien en su banda atacante.

Álvaro: 1. No mandó ni ordenó bien la línea defensiva.

Laguardia: 1. Impulsivo pero ineficaz en los goles.

Rico: 1. Descubrió que en su espalda los balones son felices.

Barkero: 1. Insustancial en el juego.

Cidoncha: 1. Blando e inexacto en el control.

Víctor: 1. Fue de más a menos. Se perdió en el corredor de la cal.

Montañés: 1. Empezó bien pero se diluyó tras aquel contraataque de la primera parte.

Luis García: 3. Firme y seguro en el penalty, magistral en el segundo gol.

Roger: 3. Hizo un buen trabajo de presión y ataque. Forzó un penalty y logró el segundo gol.

Abraham: 1. No reforzó la defensa ni mejoró el ataque.

Henríquez: 1. Dislocado e inoperante.

Fotos originales: El Periódico de Aragón

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