Mi crónica. Real Zaragoza, 1 – R. Mallorca, 1 (Mentira, vete ya)


Mentira, vete ya

   438145_g02A trece partidos del final, cuando la luz no termina de llegar y cuando la Romareda ya es un clamor en varias direcciones, pocos argumentos futbolísticos nos quedan que comentar. Sobre si es mejor o peor este o aquel, sobre si el dibujo es el apropiado o sería mejor variarlo. Pocos argumentos. Ninguno. Porque este Real Zaragoza es un equipo de arreones, de golpes de corazón, de chispazos de nula explosividad. Este equipo, así, no da más de sí. Ni este entrenador.

   Cuando a los cinco minutos el marcador ya marcaba un 0-1 no por demasiado conocido menos doloroso, la Romareda ya callaba. O se indignaba cuando algún jugador de blanco trataba de sujetar el balón. Las gargantas de la destrozada afición zaragocista no sabía si apuntar al banquillo o al palco o al césped. O al Cielo, que nos ha abandonado y nos ha dejado tirados en la cuneta del olvido, que es mucho peor que la del desprecio. Los jugadores se han mirado unos a otros, han encogido los hombros y se han aprestado a apuntar al vacío, a ver si acertaban.

   Y, mira por dónde, han acertado. Un balón robado, una pugna fallida de Montañés, un balón suelto, una porfía de Roger, un rechace fláccido y el balón que se aloja en la red mallorquina. Respiro y estupefacción. O extrañeza ante la suerte que nos sonreía. Pero, ¿había fútbol? No. Había corazón, empuje, deseo de aplastar la torpe muralla que los baleares habían montado. Casi avasallando, empujando el cierzo, los zaragocistas han puesto cerco a la portería de Miño, pero no llegaban las jugadas trenzadas, sino más bien balones desorientados que encontraban alguna bota en su errático camino. No había centro del campo, no había transición y, eso sí, el Mallorca hurgaba en las heridas de nuestros laterales para hacer temblar la Basílica cada vez que se acercaban a la casa de Leo Franco. Afortunadamente, tan mediocres eran los forasteros como los de casa, así que contentos de llegar empataditos al descanso, pues a todas las desgracias había que sumar la lesión de Álvaro.

   La segunda parte comenzó con la típica y ya desespertante holgazanería zaragocista. Sus jugadopres se han visto desbordados por un Mallorca un punto más osado, aunque su inoperancia goleadora era tan evidente que no hací sino desenmascarar sus limitaciones. Sin ninguna posibilidad de conseguir un gol que nos diera aire, el único que asomaba por el balcón del portero balear era Montañés, pero sus cabalgadas eran más eléctricas que efectivas, como la que protagonizó en el minuto 53.

   Lo mejor vino unos minutos después. Luis García ha lanzado una falta directa muy bien, pero entre la manopla de Miño y el larguero han evitado lo que habría sido un bonito gol. El partido estaba marcado por esos destellos zaragocistas y algunos contraataques deshilachados del Mallorca. Un superficial intercambio de golpes gobernado por el terror de ambos equipos a perder y por su escasa calidad. A ello sumamos la floja capacidad física, por lo que la grada no enconbtraba ninguna razóin para recoger ni medio gramo de esperanza.

   La entrada de Víctor por Acevedo no ha servido de mucho. Muy impreciso y poco clarividente, el catalán no ha aportado nuevas vías de penetración al partido y solo una jugada a balón parado podía ayudar a lograr el gol necesario. La posibilidad ha llegado con un penalty que Roger le ha arrancado a la defensa mallorquina. Era el minuto 87 y la Romareda ha respirado. Pero por poco tiempo. Ya cuando Luis García ha dudado en la colocación del balón en el punto de lanzamiento un escalofrío ha recorrido la espalda de la afición. Mal presagio. Cumplido, por infortunio. Miño ha adivinado el palo y ha detenido el lanzamiento. Drama y desolación. Una semana más, una jornada menos. Y luego han venido las declaraciones de Herrera. Desafortunadas, ofensivas, innecesarias. “Estoy feliz”, ha dicho. Está feliz.

CALIFICACIONES

Leo Franco: 4. Seguro y gobernante.

Fernández: 1. Inseguro e impreciso.

Arzo: 1. Lento e irregular.

Álvaro: 1. Un tanto ausente. Se ha lesionado.

Rico: 1. Tardío y descolocado.

Acevedo: 1. Tímido e intrascendente.

Paglialunga: 1. Desorientado y ambiguo.

Cidoncha: 2. Activo y protagonista.

Luis García: 1. Bloqueado y despistado.

Montañés: 2. Atrevido y batallador.

Roger: 3. Impetuoso y presente.

Laguardia: 1. Visceral y vigoroso.

Víctor: 1. Impulsivo y afanoso.

Esnaider: S.C.

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Acerca de Juan Antonio Pérez Bello

Vivo en Zaragoza (Spain) y trabajo en el Colegio Bilingüe "Catalina de Aragón". De 1996 a 2001 fui Jefe de Estudios y de 2001 a 2012 fui Director del Colegio Bilingüe "El Justicia de Aragón", de Alcorisa (Teruel-Spain), donde implantamos el Currículo Integrado MEC-British Council en 2005. El vídeo en la escuela ha sido fiel compañero durante toda mi vida profesional (http://canalpispotero.blogspot.com y http://canalcatalina.blogspot.com). Desde septiembre de 2014 soy coordinador didáctico del Programa "Aprendiendo a Emprender con Ibercaja". Autor de las fichas de recursos para el profesorado "Aprendiendo a emprender con Ibercaja".
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