Mi crónica. CD Tenerife, 1 – Real Zaragoza, 1 (Punto de sutura)


   goldearzoVengo del mercadillo. He buscado entre los puestos algunas palabras nuevas con las que componer este relato, pero confieso que no he encontrado nada que me sirva, así que utilizaré las de siempre. Fláccido, débil, roto, deshuesado, diluido. Estos son algunos de los adjetivos que vengo utilizando desde hace casi siete años para describir el juego del Real Zaragoza y lamento escribir que hoy vuelvo a echar mano de ellos para hablar de lo que ayer sucedió en el Heliodoro Rodríguez. En un partido lamentable el equipo de Herrera consiguió ayer un mísero botín que, por ser inmerecido, casi avergüenza. Un gol de Arzo de cabeza y varias toneladas de fortuna permitieron que hoy el equipo tenga un punto más en la clasificación, si bien dispone de varios puntos menos en el cajón de la credibilidad.

   Una primera parte deshonrosa, tirada a la basura, nos hizo pensar a toda la afición que ayer de nuevo tocaba derrota, humillación y dolor. Nada salió bien. La defensa mostró desde el inicio demasiadas costuras rotas y de nuevo la banda de Rico fue la rendija por la que los contrarios nos rompieron la cara. En el centro de la zaga los nervios no desaparecieron a pesar de la vuelta de Arzo y solo Leo Franco, magnífico una vez más, hizo su trabajo. Y lo hizo muy bien, con varias proverbiales intervenciones. Pero no fue suficiente. Con un centro del campo deshilachado y mortecino, los canarios disfrutaron de la posesión del balón y de una capacidad creativa que hizo sufrir mucho al equipo avispa, que, por otra parte, llegó en varias ocasiones hasta los aledaños del meta Roberto, aunque con muy poco peligro.

   Y llegó el gol. De cabeza en las narices de nuestros centrales, como casi siempre. Tras centro desde la banda de Rico, como muchas veces. Era ese déjà vu que cada partido esperamos y que tan sólo tenemos que adivinar cuándo sucederá. Bofetada al zaragocismo, a quien menos lo merece. El equipo se derrumbó y la tormenta arreció. El Tenerife jugó a placer y Leo Franco tuvo que hacer un paradón para evitar el 2-0. Mientras tanto, Luis García se fabricó una buena ocasión de gol que no convirtió en el único destello ofensivo de cierto fuste que nos regalaron nuestros muchachos. Visto lo cual, era una buena noticia irse a los vestuarios con ese único gol en contra.

   ¿Cambiaría algo tras el descanso? ¿Haría Herrera las modificaciones que el partido requería? No. El entrenador se mantuvo en sus trece y apostó por seguir igual. Es decir, mal. Leo Franco tuvo que intervenir de nuevo y el Real Zaragoza seguía sin interpretar bien su partitura. A los diez minutos se lesionó Luis García y entró Henríquez. Después de cinco jornadas volvía al equipo, pero su aportación no sería determianante. Le dio, eso sí, más movilidad al juego entre líneas, ayudado después por la presencia de Suárez. Pero lo que salvó el partido fue un remate de cabeza de Arzo a saque de falta de Rico. Fue un gol inesperado pero útil, pues evitaba una derrota que habría dañado seriamente al grupo. En medio del barullo, del vacío futbolístico, se lograba empatar un partido a cuyo sostenimiento contribuyó la presencia a partir del minuto 73 de Tarsi por un Paglialunga estéril que confirmó su escasa aportación al juego del equipo.

   El tramo final fue un tobogán de idas tinerfeñas e inexactitudes defensivas zaragocistas. Hasta de seis ocasiones dispuso el equipo local para firmar su victoria, pero Leo Franco y la mala puntería chicharrera contribuyeron a que el marcador no se moviera y hoy el Real Zaragoza cuente con un punto más en su casillero. Gracias a nada. 

CALIFICACIONES

Leo Franco: 4. Magnífico partido del argentino, que salvó al equipo de al derrota.

Fernández: 1. Irrelevante partido.

Laguardia: 1. Algún corte oportuno, pero insustancial.

Arzo: 2. Correcto en el cierre y el manejo del balón, logró el gol.

Rico: 0. Su actuación fue deficiente.

Paglialunga: 0. Se está conviertiendo en un estorbo.

Luis García: 1. No llega a nada y sus pases son intrascendentes. Tuvo una buena ocasión.

Cidoncha: 1. Mejor física que técnicamente. Blandito en las decisiones.

Montañés: 2. Es de los mejores, pero no encuentra con quien asociarse.

Víctor: 1. Bullidor y atrevido, pero pierde fácilmente los balones.

Roger: 2. Lo intentó en todo momento, pero no encuentra caminos.

Henríquez: 1. Su trabajo entre líneas junto a Roger aportó frescura.

Tarsi: 2. Tácticamente mejoró a Paglialunga y el balón en sus botas es un argumento a favor.

Suárez: 2. Trabajador e inquietante.

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