Mi crónica. Sporting, 2 – Real Zaragoza, 3 (Alma blanca, futuro azul)


   Pocos partidos ha jugado el Real Zaragoza con tantas lecturas como el disputado ayer contra el Sporting. Dinámico, vigoroso, violentado en ocasiones por las acciones dislocadas de los asturianos, excitante e indignnate por tantas circunstancias que acontecieron en él, el choque deja de todo menos indiferencia en medios y afición. Y jugadores, que no tardaron en publicar una foto en las redes mostrando su alegría en un acto que no ha recibido el aplauso unánime, sino una catarata de opiniones encontradas y dispares.

   La mañana se anunciaba incierta. Jugar en El Molinón gusta, pero se sabía que el contrincante se encontraba en un momento dulce (ocho partidos sin perder) y los nuestros venían de sufrir una horrible semana en la que, de nuevo, la inestabilidad ha sido el huésped del vestuario. Con algunas novedades en la alineación, como la presencia del recién llegado Arzo y la recuperación de Acevedo, Herrera nos dijo a todos que él sigue creyendo que lo más improtante es estar unidos y nada más, y que ahí empieza el camino de regreso a Primera.

   El choque nació de cara. Limpio, esperanzador. En el minuto 3 Roger inauguraba el marcador y la mañana lucía guapa. Comenzó entonces un intercambio de golpes, más peligrosos los locales, en cuyo torbellino emergió la figura de Leo Franco, que intervino hasta en tres ocasiones para evitar el gol del empate. El RealZaragoza contenía el partido y entre todos la figura de Arzo transmitía cierta calma defensiva. Los gijoneses iban pasados de agresividad y en el minuto 9 ya habían recogido dos amarillas. Sin embargo, Acevedo y Mario no acababan de sellar la sala de cocción y el equipo sufría por las bandas y los centros llegaban limpios y amenazantes, lo que auguraba el gol asturiano. Y llegó. Fue una de esas jugadas que los constrarios elaboran para romperle las costuras a Rico y ponerle un centro perfecto al delantero contrario. En este caso, Cases.

   El Real Zaragoza reaccionó inmediatamente y dos minutos después elaboró dos interesantes jugadas de ataque de la mano de Montañés y Cortés que estuvieron a punto de obtener premio. Y también rozó el gol el Sporting, lo que demostraba que el partido estaba muy vivo y en la segunda parte podía pasar de todo.

   El equipo de Sandoval Salió con ganas. Agresivo, decidido, vehemente. Y así, en cuatro minutos logró que su presión recogiese el fruto merecido. Un mal pase de Mario no lo recogió Álvaro y la jugada se prolongó con una galopada de Sergio que culminó con el segundo gol local. El equipo aragonés se encogió y Herrera no cambió su apuesta. La oportunidad llegó de manos de Luis Hernández, que después de un partido agreste y oxidado le pidió al{arbitro que le sacase la segunda amarilla, ruego que fue cereteramente atendido. Fue el momento en que el fútbol fue justo con un jugador, Montañés, hasta el momento el más decidido y vertical, concediéndole la oportunidad de lograr el gol del empate. Aun así, ni siquiera con un jugador más los de Herrera dieron un paso adelante. Parecían ateridos de precaución. Jugaban en horizontal y no acababan de darle esa vuelta de tuerca al partido para acabar de romperlo. El Sporing se dio cuenta y decidió echarnos una mano. En esta ocasión fue Iván Hernández el benefactor, propinándole un feo golpe a Montañés en plena carrera. Segunda amarilla y a por la gomina.

   ¿Daría Herrera la orden de “a por ellos”? Pues no. Seguimos jugando al balonmano: pases laterales, tuya, no, mía, dámela, tómala. Había que jugar por las bandas, pero no teníamos quien lo hiciera. La afición clamaba por un cambio, pero estábamos demasidado lejos. El partido estaba para ser ganado, pero los minutos pasaban y el cielo cada vez era más rojo y blanco. Con veinticinco minutos para jugar y ganar, parecía impensable no ganar, pero el grupo no daba pasos decididos. Por fin, Herrera sacó a Víctor. Era la decisión. Y él fue la víctima del penalty que provocó la tercera expulsión local. Inmejorable panorama: contra ocho, penalty a favor, minuto 80…¿Se culminó? No. Víctor decidió darnos una bofetada y no pudo ganarle la guerra de nervios al antideportivo portro Cuéllar, que minutos antes había destrozado el punto de penalty a bases de patadas en un gesto que le deshonra. Víctor falló el penalty y la desesperación se apoderó de todos.

   Al final, una jugada de libro, de esas de manual, de esas que se entrenan cuando eres chaval para aprender a aprovechar la superioridad y hay que ejecutar con precisión y rapidez fue la llave para logra el tercer gol, obra de Cidoncha tras taconazo de Víctor. La victoria caía de nuestro lado por su propio peso y nos proporcionaba una balsámica victoria que aliviaba la desazón que nos ha acompañado durante estos primeros días de 2014. Ahora toca hablar de unión, trabajo, solución a los problemas futbolísticos y salida digna para todos los implicados en este aquelarre de los despropósitos a que nos llevan los dirigentes de la entidad.

   P.S.: Las acciones protagonizadas por los técnicos y jugadores sportinguistas tienen que ser objeto de censura.

CALIFICACIONES

Leo Franco: 4. Sus paradas evitaron que el Sporting lograse la victoria ya en la primer parte.

Cortés: 1. Demasiados balones llegaron por su banda.

Álvaro: 2. Se le vio más tranquilo y centrado en el corte y las coberturas.

Arzo: 3. Dio sensación de seguridad y confianza. Bien por alto.

Rico: 1. Demasiados balones llegaron por su banda.

Paglialunga: 0. Mal partido, tanto en la contención como en la conducción.

Acevedo: 1. Supo marcar algunos tiempos, pero se le vio desconectado del partido.

Montañés: 4. El mejor en el campo. Vertical, decidido y talentoso. Marcó un buen gol.

Barkero: 2. Más seguro, combinó bien tácticamente con Cidoncha. Aun así, pierde demasiados balones.

Cidoncha: 2. Le dio buena salida a los balones y combinó bien su posición con Barkero, con buenos movimientos tácticos. Marcó el gol de la victoria. Buen gol.

Roger: 3. Muy dinámico, vivaz, rápido. Metió un buen gol.

Víctor: 2. Falló un penalty y dio el pase del tercer gol. Su aportación desde el banquillo siempre es buena. Herrera así lo ve.

Abraham: 2. Le dio más seguridad a la banda y aun le dio tiempo a subir, aunque no estuvo muy acertado.

Álamo: 2. Salió a diez minutos del final y de sus botas salió la jugada del tercer gol.

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