Real Zaragoza. En Octubre de 2010. En Abril de 2013.


   Este artículo lo escribí hace dos años y medio (Octubre de 2010). Hoy sigue manteniendo plena vigencia. Lamentablemente. Desgraciadamente.

El Real Zaragoza, histórico club de fútbol español que ha escrito gloriosas páginas deportivas a lo largo de sus 78 años de vida, es en estos momentos un club con un proyecto debilitado en lo deportivo,­­­­ agotado en lo económico e inestable en lo institucional.

Los resultados obtenidos por el equipo en un inicio de Liga desastroso, como hacía casi sesenta que no se vivía, con pocas o ninguna soluciones en el horizonte son datos que tan sólo admiten una lectura: el equipo no ofrece un mensaje esperanzador, su juego es un ejercicio de impotencia y el latido del grupo (desconfianza hacia el entrenador, jugadores penalizados, falta de fe del entrenador hacia algunos miembros del plantel, ausencia de talento y de soluciones futbolísticas) es una invitación a la desilusión.

La situación económica es catastrófica, si bien es tanto más grave desde el momento en que las instituciones económicas no encuentran argumentos para apoyar una solución y los recursos necesarios para afrontar el fracaso no se encuentran al alcance de los gestores del club. Horizonte muerto, pues.

Sin embargo, con ser lo anteriormente expuesto muy intranquilizador, lo realmente inquietante es la posición en que se encuentra Agapito Iglesias, accionista mayoritario. El dueño del club ha recorrido un camino pedregoso a lo largo del cual ha ido perdiendo apoyos, compañeros de viaje y colaboradores más o menos fieles con los que ha construido un presente convulso e imprevisible. Es el responsable de un mensaje que ha perdido fuerza, que se sustenta en frases cubiertas de voluntarismo y deseos no siempre creíbles y en estos momentos concita más descrédito que aprecio en el entorno zaragocista, lo cual supone un problema añadido a la crisis en que sobrevive el club. Es la soledad del perdedor.

Ante semejante situación, que sin duda merece un análisis mucho más profundo y meditado que el que aquí proponemos, la Peña Zaragocista “Juan Señor” quiere manifestar su preocupación por el futuro del Real Zaragoza y expresar la necesidad de promover un movimiento de afirmación zaragocista que contribuya a construir un espíritu de regeneración necesario para abandonar este endiablado escenario.

El zaragocismo cuenta con recursos suficientes si no para decidir, sí para decir. El futuro del Real Zaragoza trasciende la gestión de un propietario y es cosa de mucha gente. 

De las peñas, como la nuestra, que alimentamos cada día un sentimiento y una pasión, vivamos en Zaragoza o a cientos de kilómetros de La Romareda.

De los abonados, corazones fieles y dolidos por tanta desolación, que merecen el mimo y la atención del club al que tanto dan y del que tan poco reciben. 

De los medios de comunicación, que han emprendido en otras ocasiones campañas mediáticas, por ejemplo a favor de un ascenso.

De los pequeños accionistas, cuyo cupo de propiedad del club también les hace responsables, aunque sólo sea para expresar su opinión, necesaria y digna de atención. De exjugadores zaragocistas vinculados con el sentir blanquiazul, porque su palabra y su ascendente son un tesoro para la afición, que los escuchan y los ven como un símbolo necesario en medio de la desesperanza.

De intelectuales, artistas, creadores y deportistas que hacen profesión de fe zaragocista en tantos momentos y cuya presencia tanto bien puede hacer.

Y del mundo empresarial, financiero e institucional, cuya confianza es necesaria para encontrar una solución que no sea final, sino continuación de una historia que, en muchos casos, es la historia de nuestras vidas.

Es imprescindible activar acciones combinadas que devuelvan al zaragocismo la fe y la ilusión. El camino es largo y tortuoso, pero nosotros ya hemos empezado a andarlo con este comunicado. Por eso, queremos recordar aquí lo que ha cantado nuestro paisano Eduardo Paz esta misma tarde en el marco de los Encuentros con la Historia de Alcorisa: “Que lo que nos hace falta, son hechos y no promesas”.

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Acerca de Juan Antonio Pérez Bello

Vivo en Zaragoza (Spain) y trabajo en el Colegio Bilingüe "Catalina de Aragón". De 1996 a 2001 fui Jefe de Estudios y de 2001 a 2012 fui Director del Colegio Bilingüe "El Justicia de Aragón", de Alcorisa (Teruel-Spain), donde implantamos el Currículo Integrado MEC-British Council en 2005. El vídeo en la escuela ha sido fiel compañero durante toda mi vida profesional (http://canalpispotero.blogspot.com y http://canalcatalina.blogspot.com). Desde septiembre de 2014 soy coordinador didáctico del Programa "Aprendiendo a Emprender con Ibercaja". Autor de las fichas de recursos para el profesorado "Aprendiendo a emprender con Ibercaja".
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