Mi crónica: Deportivo, 3 – Real Zaragoza, 2 (Frío fuego, cálido hielo)


   _DEPORTIVOZARAGOZA12005352_7e14c128Las piedras ruedan por la ladera del acantilado, después de haber resbalado y haber fragmentado con el talón una roca quebradiza que apenas se agarraba al aire. Al fondo, un salvaje oleaje golpea el pecho de una afición que ya no sabe a qué clavo azul agarrarse. Llueve, el viento azota el futuro y las palabras han huido a las llanuras de la nada.

   El partido abría la Era de los Nueve. Los nueve partidos que quedaban hasta llegar al final de la Liga, las Nueve Finales que debíamos afrontar antes de completar un periplo que nos debería llevar al Territorio Salvación. Muy importante, entonces, porque seguro que según cómo fueran las cosas nos dirigiríamos a un escenario o a otro, o al menos así nos lo habíamos elaborado todos. Y parece que vamos al peor de ellos. Lo explicamos.

   _DEPORTIVOZARAGOZA12005493_b3a87083Los primeros minutos han sido un tonto tanteo por parte de ambas escuadras, asustadas, timoratas. Ninguna sabía lo que podía ocurrir, aunque sí han dejado claro lo que no tenía que ocurrir, porque la vida merodeaba por ahí y cabía que se fuera sin avisar. Pero a lo pocos minutos el Depor ha dicho aquí estoy yo y ha puesto a prueba a Roberto, que ha sacado una mano prodigiosa para evitar el primero. Aquello iba en serio, pues. Y al momento una segunda jugada ha permitido a Bruno Gama descoser la retaguardia zaragocista, temblona y fláccida. Lo mejor ha ocurrido minutos después, cuando Aythami ha cometido un penalty propio de un partido entre solteros y casados que ha convertido Postiga logrando un inesperado empate.  

   Bien se ponía el partido, pues el ánimo local se ha enfriado, y mejor se ha puesto cuando Montañés ha combinado perfectamente con Postiga, éste con Movilla y el madrileño de nuevo con el valenciano para que éste batiese a Aranzubía. Era un gol salvífico, balsámico. Injusto, quizás, porque el equipo estaba mostrando una flojera preocupante, con una defensa que hacía aguas y tierra por los costados y por el aire, y un centro del campo con un Romaric que es un insulto a la Historia de este gran club y un Eduoriol que ya ha quemado todo su crédito, pero un gol que nos procuraba ir por delante en el partido gracias a que Roberto había realizado dos excelentes paradas ante ocasiones de  Pizzi y Aguilar y este último, además, había fallado a puerta vacía la magistral ejecución de una falta. Así y todo, si los jugadores hacían su trabajo, se podía poner la noche muy a nuestro lado.

   Pero no han sabido. La exasperante torpeza de Romaric ha hecho inútil el mastodóntico esfuerzo de Movilla, lo que ha provocado que el equipo gallego haya porfiado hasta lograr un segundo gol fruto, de nuevo, de la endeblez defensiva y la indolencia de algunos jugadores. Como Romaric. Otra vez.

   La segunda parte ha comenzado con un Depor eléctrico. Su tesón, su voluntad de vivir ha empujado al Real Zaragoza hasta la línea de fondo, la que limita con el infierno y en pocos minutos todos hemos podido ver cómo el gol asomaba su mejilla por la esquina de Finisterre, con chut al poste de Aythami incluido. La tragedia llamaba a la puerta y se la hemos abierto de par en par en uno de esos corners que Roberto no ha sabido gestionar y en el que el balón ha rebotado en Abraham y ha entrado. ¿Ha habido falta a Roberto? Sí. ¿Importa? Debería, aunque era tal la ineptitud del equipo que casi nos ha quedado la sensación de que si ese gol era anulado otro habría llegado en cualquier jugada posterior.

   A partir de ese momento, la nada. La única buena noticia para nosotros ha sido la salida de Víctor al terreno de juego, lo que al mismo tiempo ha sido una mala noticia, pues ha evidenciado el grave error que ha cometido Manolojiménez alineando a Eduoriol. La velocidad, alegría y energía que ha aportado el chico desde su banda derecha ha sido el único punto positivo de la segunda parte, aunque haya acabado siendo el blanco de la desesperación de Postiga, amortiguado tras una tarde seca como los Monegros que hicieron grande a nuestro Bigas Luna. Y para colmo de males, Abraham ha cerrado el círculo de las miserias obteniendo una segunda amarilla que ha dado con sus huesos en la ducha a falta de diez minutos.

   Y la falta de respuesta. Porque echar mano de Bienvenu y de Carmona para salvar los muebles es una muy mala solución. No valen, no sirven y eso ya lo sabemos todos. El Real Zaragoza ha muerto sin honra. Ha perdido la dignidad en el camino a la playa de Riazor y ha dibujado un espectro que no representa a un corazón, el del león, el del zaragocismo, que necesita reaccionar urgentemente.

CALIFICACIONES

Roberto: 4. Ha protagonizado varias paradas de gran mérito, aunque sus no salidas en los balones aéreos le otorgan un minus de calidad en partidos como el de hoy.

Sapunaru: 1. El primer gol ha venido por su lado y su descolocación le ha hecho mucho daño al equipo.

Loovens: 0. Muy mal por alto y muy lento, como es habitual en él.

Álvaro: 1. Ha acabado por contagiarse del resto de compañeros y ha firmado uno de sus peores partidos.

Abraham: 2. Ha ido de más a menos. Bien en ataque, como siempre, aunque el tercer gol ha sido suyo en propia meta y eso le ha descentrado en defensa.

Movilla: 3. Ha estado en todas las batallas y ha peleado con orgullo y tesón.

Romaric: 0. ¡Uf! He perdido las palabras necesarias que describan su actuación y no las encuentro por ningún lado.

Eduoriol: 0. Desesperante actuación y pobre aportación del catalán al equipo.

Rodri: 1. Bullidor y muy activo pero no ha encontrado a su lado a un jugador que le devuelva los balones, sino que quien aparecía en su horizonte era Romaric, y así, claro…

Montañés: 2. Buen trabajo en la primera parte y magnífico el gol que ha conseguido. Después se ha diluido.

Postiga: 1. No puede hacer más. No le llega nada y sin balones un delantero no es nada. Nada de nada.

Víctor: 3. Su presencia ha sido un soplo de aire fresco, pero el equipo ya estaba muy muerto cuando ha salido.

Bienvenu: 0. Nula aportación, nulo talento, nula presencia.

Carmona: S.C.

(Fotos: Heraldo de Aragón)

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Un comentario

  1. No pude ver el partido, salvó 20 minutos, coincidiendo con el 1-2 y con el 2-2. Inicialmente, me gustó lo que ví, cuando el Zaragoza llevaba el balón; pero en defensa… Loovens no es blando, es ¡blandísimo!, y el resto del equipo, parecido.

    Ya digo que no puedo hablar mucho, porque no lo ví entero, pero creo que Jiménez debe cambiar algo, ya.

    Yo buscaría alguna reacción con cambios: Fernández, que no ha jugado ni un mal partido, por Sapunaru; Loovens al banquillo, por Pinter, por Paredes o por quien sea; fuera de casa y contra rivales de entidad, José Mari, sí o sí; Edu Oriol se ha quedado sin crédito; arriba tiene que alternar a Rodri, Postiga y Rochina.

    Algo hay que hacer.

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