Mi crónica: Sevila, 4 – Real Zaragoza, 0 (Cuéntame cómo mueres)


   Cuatro dentelladas mortíferas han acabado con la vida del Real Zaragoza en una tarde que nos habría gustado cerrar con una victoria, como corresponde a este deshilachado aniversario del 3-2 al Real Madrid que no nos merecemos “no celebrar” así. Cuatro desgarradoras puñaladas a un equipo inánime, mortecino que ha visto cómo un Sevilla aseado y agradecido lo destrozaba gracias a la velocidad de sus delanteros, la consistencia de su centro del campo y la impericia del equipo contrario. Nosotros, osea.

   Jiménez ha propuesto algunos cambios en la alineación, como la presencia de Pinter en el medio centro junto a José Mari, y la ubicación de Babovic en la media punta para darle velocidad a la medular y, de paso, tratar de despabilar a Rochina, del que, según ha dicho después, espera mucho más. Sin embargo esta pequeña revolución no ha servido de gran cosa, porque aunque al principio el partido apuntaba a un choque dinámico y ágil, en seguida se ha ido todo al traste con el primer gol de Coke, un lateral que ha sido capaz de enchufar un chut ante la pasividad de una defensa que ha dado hoy, de nuevo, muestras de fragilidad y torpeza.

   Con el gol en contra en el minuto 30 la tarde se ha hecho negra noche, pero todo ha empeorado tres minutos después, cuando Babovic ha visto una segunda tarjeta amarilla y, por tanto, se ha tenido que marchar. Obviemos la opinión sobre el árbitro, porque nada aporta ya, y porque lo importante ha sido que el equipo no ha sabido sobreponerse al descalabro. Si acaso destacaremos a Leo Franco, que  ha mostrado su agilidad desviando un chut de Reyes muy peligroso, pero el resto del equipo ha dado en seguida muestras de abatimiento y desánimo, lo que auguraba una segunda parte dramática.

   Y lo ha sido. Seis minutos después de volver de la ducha Coke, que no había metido ni un gol en toda la Liga y que juega de lateral, ha lanzado un estupendo chut, solo ante el marco, que ha cerrado el partido cuando quedaba un mundo. Ese ha sido el momento en que el equipo se ha echado al monte e incluso ha rozado el gol en un barullo en el área de Palop con balón al larguero incluido, pero con tan poco convencimiento, con tan poca calidad que aquello no podía prosperar de ninguna manera.

   Rochina, que había salido por Victor hacía unos minutos, ha botado una falta, pero el rechace lo ha recogido el Sevilla que ha montado una contra eléctrica que ha dado con el balón en el fondo de la red de Franco tras ser empujado por Reyes a pase de Navas. Contragolpe de libro; debacle de enciclopedia. Y más. Porque el partido estaba descuartizado, con diez jugadores vestidos de rojo tomate correteando  desorientados por el césped y once deportistas uniformados de blanco afilando el colmillo para rematar la faena. Y eso ha ocurrido unos minutos después, en otro contraataque que ahora ha cerrado Negredo tras jugada de Reyes.

   Aquello no tenía sentido. No había idea, no había fortaleza, no había alma, no había batalla. Cuatro goles en contra, un jugador menos y un equipo desintegrado con un fantasma, el del fracaso, sobrevolando sus triste figuras. Y nada más. Es que no sé que escribir, es que no sé qué relatar, es que no sé dónde encontrar tres palabras que me ayuden a terminar esta crónica. ¡Ah, sí! El ya clásico chut de Rochina que encuentra la parada estupenda del portero de turno para certificar que no hay nadie en este equipo que aporte un criterio capaz de convencer a los muchachos de que pueden meter un gol, de que pueden ganar un partido.

   La historia ha finalizado cuando un manto de tristeza ha cubierto el corazón del león y ha apagado las luces de un equipo al que no le quedaba otra tarea que recoger sus armas rotas y sus armaduras destrozadas por los certeros golpes del enemigo. Una tarde más, una jornada más.

CALIFICACIONES

Leo Franco: 2. Ha tenido una muy buena intervención. En los goles no ha podido hacer más.

Sapunaru: 0. Muy mal partido del rumano. Desacertado en ataque y remolón en defensa.

Álvaro: 3. Es el único que ha aportado garra y fortaleza, pero le acompaña un central mediocre y eso le hace daño.

Loovens: 0. Mal. Lento, llega tarde a casi todos los sitios, su colocación es incorrecta y por arriba no recoge ningún balón.

Abraham: 1. Navas es su cruz. Le ha barnizado la cintura en unas cuantas ocasiones y en ataque no ha aportado nada relevante.

Pinter: 0. ¡Qué difícil se le hace trabajar en el centro del campo!. Su lentitud no ha sido el mejor argumento para afrontar la calidad del mediocampo sevillano.

José Mari: 1. Los contrarios le han desbordado casi siempre y  el campo se le ha hecho muy grande.

Babovic: 0. Ha estado poco tiempo en el campo y su expulsión, como las de otros compañeros en otros partidos, debería ser motivo de reflexión.

Victor: 1. Muy pobre su aportación y muy escasa su presencia en el ataque.

Montañés: 1. Impotente, inexacto y muy poco participativo.

Postiga: 1. No le ha salido nada. Pero nada de nada.

Rochina: 1. Un chut y varias disputas infructuosas de balón. Muy poca cosa.

Bienvenu: 0. Apenas dos combinaciones sin sustancia. Nada.

Rodri: S.C.

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Un comentario sobre “Mi crónica: Sevila, 4 – Real Zaragoza, 0 (Cuéntame cómo mueres)

  1. La verdad es que no tiene mucho sentido comentar el partido…

    Yo soy partidario de seguir confiando en Jiménez, pero día a día me va dando razones para no hacerlo.

    – No entiendo porqué tiene que jugar Sapunaru sí o sí, porque su nivel ha caído en picado y, sin embargo, Fernández lo ha hecho muy bien siempre que ha jugado. Ahora que hay alternativa, ¡que se use!.

    – No entiendo porqué no pone a Rochina, de una vez por todas, donde debe jugar, en punta con Postiga. Y no entiendo que Bienvenu juegue a fútbol…

    – No entiendo porqué se empeña en poner a Pinter en el centro del campo, cuando es central.

    – No entiendo porque no apuesta, de una vez, por un sistema de juego más ofensivo, ¡¡¡porque el problema del Zaragoza es que no mete goles!!!.

    – No entiendo el ostracismo de Lanzaro que, sin ser nada del otro mundo, aportaba carácter y empuje al equipo; algo de lo carece hoy en día.

    Mi alineación: Roberto / Fernández – Lanzaro ó Loovens ó Pinter – Álvaro – Abraham / José Mari – Apoño ó Babovic – Montañés (alternando las dos bandas, ocupando la que no esté por el lateral de turno) / Rochina – Postiga.

    Lo dicho, se me acaba el crédito de Jiménez poco a poco. Porque tenía mucho del año pasado, que sino…

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