Mi crónica: At. Osasuna, 1 – Real Zaragoza, 0 (Cara de poca salud)


   gol_de_solaResulta que en esto del fútbol casi siempre ocurre que si algo puede salir mal, sale mal. Algo así sucedio ayer en el famélico partido que At. Osasuna y Real Zaragoza nos ofrecieron como premio, seguramente, a la fidelidad de dos aficiones que viven esto del fútbol como un paseo por el borde del abismo al que resulta fatídico caer y del que, si se cae, es muy difícil salir.

   Un partido que ya se rompía en mil pedazos cuando Movilla no pudo impedir un centro dede el lateral derecho propio y Paredes defendió fatal el cabezazo de Sola que supuso el único gol del choque y que fue suficiente para firmar una nueva derrota. El gol fue una muestra de mala defensa y puso el mundo patas arriba, aunque durante toda esta primera parte el Real Zaragoza colaboró con el espectáculo, en realidad fue el único, con alguna propuestas ofensivas que bien merecieron mejor recompensa que el vacío “huyyy” que salió de las gargantas aragonesas tras los elegantes intentos de Rochina, el mejor ayer. Eso en medio de un párrafo futbolístico escrito por Manolojiménez con renglones torcidos en el que pudimos leer que Movilla se movería en la banda derecha, por delante de Sapunaru, en un ejercicio de entrenador que quiere descubrir América y aún no sabe que eso lo hizo un tal Colón hace varios ratos.

   Esa disposición táçtica, extraña y sorprendente, no ha ayudado al equipo, que sigue ofreciendo una alarmante incapacidad goleadora que no parece que vaya a solucionar con Bienvenu, torpe y desorientado aunque muy rápido, como lo demostró en una jugada que debió suponer la expulsión de Flaño y que pasa a formar parte del paquetito de despropóitos arbitrales que dañan al Real Zaragoza, que no justifican las derrotas pero sí explican la tembladera de piernas del equipo.

   Con un partido muy favorable a sus intereses Mendilíbar reforzó el centro del campo en la segunda parte y ahí acabó la presencia zaragocista en el Sadar. La inoperancia se hizo la dueña del juego de los aragoneses y salvo un par de detalles de Rochina y un disparo suyo tras magnífica jugada personal que besó las astillas del poste, nada. O peor: la nada. Ni los jóvenes e inexpertos Carmona y Rodri ni el desnutrido, futbolísticamente hablando, Eduoriol aportaron lo necesario para empatar el partido, que se fue muriendo muy poco a poco en el regazo de los mediocres futbolistas navarros, más listos y dispuestos, eso sí, que supieron dormir la noche y guardar a muy buen recaudo el gol del minuto tres. Y aún abrieron de vez en cuando la lata de la angustia forastera con varias ocasiones al contraataque que, afortundamaente, no supieron finalizar por su falta de calidad.

   Con el partido vencido, en los dos sentidos, el Real Zaragoza sólo fue capaz de poner sobre el césped la desquiciada presencia de Apoño, cada día más lejos del mundo, y la alámbrica idea futbolítica de Manolojiménez, que no aporta ahora mismo la firmeza y coherencia precisas para sacar esta situación adelante. Y hay que prestar atencion, pues estamos en un punto de la temporada en el que más que el “Sí se puede” habría que entonar el “No se debe”, pues la dinámica es de un equipo que se despeña hacia el barranco de la inoperancia. 

   No se debe caer en la idea de que toda la culpa de lo que pasa es de los árbitros, aunque realmente son muy malos. No se debe estropear todo lo hecho con alineaciones extrañas que a todos nos sorprenden. No se debe acusar al entorno de no meter goles. No se deben buscar explicaciones dignas de Mortadelo cuando lo que ha pasado es que un defensa ha fallado un despeje. Y, por encima de todo: ahora es el momento en que no se debe hablar de otra que no sea fútbol.

   CALIFICACIONES:

Roberto: 1. El gol le pilló muy frío y sus salidas por alto fueron una invitación al gol.

Sapunaru: 1. Mal el rumano, que no entendió nunca que un defensa no se debe quedar enganchado y habilitar al contrario con roturas del fuera de juego muy peligrosas.

Pinter: 1. Lento y nada mandón. sus llegadas a destiempo estuvieron a punto de darnos más de un disgusto.

Paredes: 0. Su fallo, garrafal. A partir de ahí, nervioso y torpe.

Abraham: 2. Muy valiente en ataque, lo que le causó probemas en defensa por su vocación de imitador de Savio.

Movilla: 2. Aunque fue mandado al exilio de la banda derecha sigue siendo fundamental en el equipo. Cuando fue sustituido, el grupo se murió.

Apoño: 0. Inoperante en la creación y muy irascible. Está contra el mundo, cuando resulta que el mundo le ha dado todo.

José Mari: 2. El andaluz es de los pocos que no ha roto el guión de principios de temporada. Sigue siendo una aspiradora y tiene muy claro qué debe hacer.

Rochina: 4. Talentoso y atrevido, protagonizó varias jugadas de ataque de gran valor y le enseñó los dientes a Andrés en tres ocasiones que merecieron sin duda, el premio del gol.

Montañés: 2. Es un jugador eléctrico, vibrante, que busca el horizonte y se busca a sí mismo. Le falta el último regate. Ayer estuvo más cerca.

Bienvenu: 1. No jugó ni un solo balón con posibilidades. La única jugada en la que demostró lo que es se la rompieron con una falta que merecio la expulsión, que no se produjo, del defensa.

Carmona: 0. No sé si llegó a tocar algún balón. Inexistente.

Rodri: 0. Salió por Bienvenu pero no lo mejoró.

Eduoriol: 0. Este chico ha eliminado de la faz de la tierra al que fue el año pasado. Nervioso e inexacto.

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