Mi crónica del partido: UD Levante, 0 – Real Zaragoza, 0 (A orillas de Río Seco)


 

Empatar fuera de casa y lograr la victoria en el hogar es la media británica que garantiza el éxito de cualquier equipo en condiciones normales. Sin embargo, en nuestro caso lo de hoy no es una buena noticia. Ni siquiera aunque sea unas tablas firmadas en el estadio del cuarto clasificado, el equipo bonito de esta temporada, la revelación del torneo. Ni siquiera porque hoy nuestra portería no se ha visto mancillada por ningún gol después de catorce jornadas.

Arrancaba el match con importantes novedades en la alineación. Manolo Jiménez les abría la puerta de la esperanza a Apoño y Dujmovic, dos de las tres recientes incorporaciones, lo que era una clara señal de la poca confianza que le inspira lo que había. Y los demás eran los de la semana anterior, reforzando la idea de que el sistema no funcionó mal y que la actitud de los elegidos podía ser un ingrediente favorable capaz de hacer posible la victoria. Con esto y con la movilidad en ataque de Luis García, Lafita y Postiga podíamos pensar que, si manteníamos la portería bien guarecida y la suerte nos sonreía, el triunfo era posible.

Pero en seguida hemos visto que, por lo menos hoy, lo que impera en este Real Zaragoza es La Ley del Deseo. Se quiere, se apuesta por otro estilo, se pelean los balones, incluso se ha alcanzado cierto nivel combinativo que teníamos olvidado, pero no es suficiente. No llegan balones claros a la zona de gol y de esta manera es imposible que Postiga y mucho menos Lafita consigan su objetivo. La segunda línea tampoco aporta mucho más y ese déficit es el que anima a los contrarios a mostrar sus colmillos, pues cualquier buen estudiante sabe que si a este Real Zaragoza se le hace un gol el partido ya se puede dar por ganado.

Ninguno de los dos equipos ha sabido imponer su ley. Al final de la primera parte la posesión ofrecía datos muy equilibrados, así como una misma nulidad atacante. Ni una sola ocasión de gol, ni un solo argumento para obligar a los dos porteros a ganarse el sueldo. Partido plano, mediocre y sin sal el de los primeros cuarenta y cinco minutos, si bien ya teníamos suficientes datos como para intuir que el segundo tiempo no auguraba nada diferente.

Jiménez ha mantenido a los mismos jugadores y le ha pedido a Micael un mayor protagonismo en la conducción del juego. El portugués había vivido una primera parte inexacta, imprecisa e inquieta y eso era un problema, pues una de las claves del equipo ofensivo y con capacidad para el riesgo que quiere el entrenador es precisamente que sus jugadores realicen una presión de alta intensidad en la línea de tres cuartos y que el balón circule con criterio y verdad. Algo de eso ha habido en la segunda parte.

Al mismo tiempo ha movido el equipo para sustituir a un desfondado Duijmovic, que ha cumplido con discreción, por Aranda, en un límpido gesto que anunciaba la voluntad de ir a por el partido. Apoño, entonces, ha retrasado su posición y le ha dejado su banda a Luis García con lo que se ha ganado en posesión de balón y se han podido propiciar un par de momentos de fútbol mínimamente interesantes: un pase del malagueño a Lafita y un chut de él mismo que ha detenido fácilmente Munúa.

Sin duda uno de los problemas que tiene el equipo es de índole físico. Ante un Levante que venía de jugar un duro partido frente a su eterno rival el pasado jueves ha sido incapaz de imprimirle al partido un ritmo suficiente para romperlo en los últimos minutos. Por ese motivo ambos equipos han continuado protagonizando un choque de imposibles. El balón ha volado de una a otra área sin argumentos y los porteros no han visto su meta amenazada por ninguna acción digna de ser culminada con un gol. En todo caso un chut cruzado de Postiga a cinco minutos del final que no ha encontrado puerta, en una ocasión que bien podría haber finalizado Juan Carlos si Helder lo hubiera visto, pero es demasiado pobre el número de ocasiones para hablar de nada que no sea que así es muy difícil conseguir los tres puntos que tanta vida nos aportarían.   

Si por cerrar esta crónica necesitamos hablar de aspectos positivos, escribamos que la estructura defensiva del equipo ha ganado en solvencia. Bien es cierto que el Levante ha andado escaso de aliento atacante, pues tan solo Koné ha buscado resquicios en la muralla avispa y en algunos casos los ha encontrado, pero no ha sido suficiente para que esta noche Roberto haya vuelto a ser la figura del partido. Esa es la buena noticia. La mala, la que nos preocupa y nos atormenta es que no metemos goles. Y eso habrá que solucionarlo, pues en caso contrario el futuro puede que tenga muy poco recorrido. Apenas unas semanas.

CALIFICACIONES

Roberto: 3. No ha tenido ningún problema de envergadura. El poco trabajo que ha tenido lo ha resuelto con seguridad.

Lanzaro: 2. Es un ejemplo de pundonor y actitud. Ha trabajado mucho y ha cumplido con corrección.

Da Silva: 2. Ha jugado un partido en el que ha actuado con seriedad y fortaleza.

Paredes: 2. Se ha adaptado con cierta facilidad a la posición de central. Se le ve con ganas.

Obradovic: 2. Bien en defensa y activo en ataque, lo cual le otorga galones de titular que debe consolidar con el tiempo.

Dujmovic: 1. Ha estado lento y ha evidenciado su falta de forma, si bien ha ejecutado algunas acciones interesantes en el corte.

Apoño: 3. Su aportación ha sido lo más positivo del partido. Tiene una visión del juego de calidad y su talento precisa de más campo que la banda.

Micael: 1. En la primera parte ha estado impreciso e insustancial en el manejo del balón. La segunda parte ha mejorado pero no ha aportado balones a los delanteros ni ha conducido con fluidez.

Luis García: 2. Muy activo y participativo, a veces se precipita en sus acciones. Le falta frescura a la hora de ejecutar sus decisiones.

Lafita: 1. Desafortunado a pesar de su extraordinario interés. No acaba de finalizar con clarividencia sus propuestas y manifiesta cierta inexactitud futbolística.

Postiga: 2. Suyo ha sido el único remate con cartel de gol. La presencia de Lafita en las cercanías de su territorio le aporta más holgura atacante y facilita su labor.

Aranda: 1. Ha protagonizado algunas acciones en las proximidades del ataque, pero él es un animal de área y ahí no se le ha visto.

Juan Carlos: 1. Ha sustituido a Lafita pero no ha participado casi nada en el juego.

Zuculini: S.C.


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Un comentario sobre “Mi crónica del partido: UD Levante, 0 – Real Zaragoza, 0 (A orillas de Río Seco)

  1. Un punto menos con respecto a la salvación, pero también un partido menos; y el siguiente, casi nada, el madrid lejos de la Romareda… Hay que confiar, aunque sólo sea por lo de que “no hay 2 (salvaciones milagrosas), sin 3”.

    A ver si fichan a un lateral derecho con una mínima vocación ofensiva (sin que sea reproche para Lanzaro, ¡ni mucho menos!) que explote más la banda, y algún centrocampista/mediapunta/delantero con un poco más de acierto goleador, y ¡a confiar!.

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