Mi crónica del partido: Real Zaragoza, 2 – Sporting, 2 (Ojalá tu sombra me dé la luz)


Dicen que Postiga no es un goleador. Dicen que Postiga no ha marcado nunca más de diez goles por temporada. Dicen que Postiga está aquí de paso y no sabe qué será de él la próxima temporada. Probablemente todo eso sea cierto. O no, que uno ya no sabe a qué carta quedarse. Pero lo que sí se puede constatar es que casi todo lo que le llega al portugués, lo enchufa. Porque es así, ¿verdad?

Escribo esto y lo hago al comienzo de esta crónica porque hay muy poca chicha futbolística de la que hablar. Porque con partidos como el de ayer es difícil encontrar argumentos en los que navegar en medio de mares tan agitados como los que surca el Real Zaragoza y por eso me agarro a la actuación de nuestro delantero centro, que logró ayer un gol y tres cuartos y evitó, con su actuación, que ahora mismo estuviésemos quemándonos el culo en las llamas de las posiciones de descenso.

El partido comenzó con dos propuestas muy timoratas, en cuyo seno era muy difícil desarrollar un relato futbolísticamente aceptable. SIn embargo sí quedó claro desde el principio que había un equipo, el Sporting, que sabía cuál era su apuesta, y otro, el Real Zaragoza, bloqueado por su pasado reciente y angustiado, que no encontraba camino ni vías amables por las que circular un balón que a veces más parecía de piedra que de cuero. Así las cosas, y aun cuando ninguno de los dos porteros había tenido ocasión de demostrar sus cualidades, llegó el primer gol. Una falta muy bien sacada por Juan Carlos fue rematada por Botía en propoia puerta ante el acoso de Pstiga. Un gol magnífico que dejaba el match franco para los del león y anunciaba un desarrollo favorable que la aficiñón recibió con alborozo.

Mas la alegría es plato no comestible en la casa del pobre. A los pocos minutos nuestra defensa,empeñada en enseñarle al mundo sus desnudeces, no supo evitar que Barral rematase estupendamente una brillante jugada de De las Cuevas. Como siempre. Como cada partido. Como cada jornada. No hay día que Juárez, Da Silva, Lanzaro, Mateos o Paredes no ejerzan su derecho al error y nos lo hagan saber. Que esa es otra, pues a veces uno casi desearí no tener tanto acceso a la información.

Pero como quiera que la primera jugada había salido tan bien decidieron repetir esquema y a los pocos minutos el Sporting repetía afrenta. Centro por nuestra derecha, Territorio Juárez, rebote en la cabeza de Ponzio y Barral, que pasaba por allí, enganchó la bola mientras pelaba el cucurucho de pipas de calabaza y batió a Roberto, que puso gesto de “loflipo” cuando la cámara le pilló un primer plano. Y a la ducha.

En el descanso Aguirre debió de decidir que le iba a dar más gusto a la opinión pública zaragocista y sumó, a la alineación forzada de Juan Carlos y Micael, dos jugadores que no le van ni le vienen, un cambio que provocó la hilaridad de la parroquia: quitó a Juárez, al que puso a los pies delos caballos pues facilitó la pitada de la Romarweda, y sacó a Ortí. ¿No queríais cantera? Pues toma ración. Y retrasó a Barrera al lateral. ¿Opciones incoherentes? ¿Brindis al sol? ¿Es esto lo que hay? ¿Me creo lo que hago? Pues un poco de todo. Lo cierto es que el equipo, ya descompuesto por el devenir de los hechos, se echó al monte y cercó la portería de Juan Pablo, que aun tuvo ocasión de mostrar sus cualidades ante un par de chuts de Lafita y Barrera respectivamente.

Y llegó el minuto final. Postiga, que ha sido el protagonista del inicio de esta crónica, acabó la obra con un magnífico gol muy propio de talentos pasados como Milosevic o Esnáider. ¿Nos alegró? Sí, claro. Ante la imagen de una nueva derrota, que podría llevarnos a un escenario de cinco o seis derrotas consecutivas (el Barça herido ayer en San Mamés y el Sevilla de nuestro amado enemigo Marcelino nos esperan), evitamos el abismo. Es un solo punto, pero rompe la ruta de espinos que habría supuesto un escenario tan catastrófico.

¿Algo positivo? Sí: Barrera es mucho mejor lateral que Juárez, pues tiene más recorrido y un enorme y alargado campo que completar. Sí: Juan Carlos, aun con la desconfianza de su entrenador, es una opción valorable por su rapidez y descaro. Sí:Postiga es un delantero que puede ofrecernos muchas más cosas de las que podíamos imaginar. Sí: Ortí es un joven que tiene fútbol y, ya lo veréis, gol.

¿Algo negativo? Mucho. No hay idea de equipo. No hay narración futbolística. Algunos jugadores están en muy baja forma (Da Silva) o les falta calidad (Juárez) o no están en lo que están (Ponzio) o no juegan donde pueden aportar lo mejor (Micael) o se mueren en su propia ansiedad (Lafita) o su aportación es ni frío ni calor (Paredes) o dudan ante la duda (Luisgarcía). Y muy importante: Aguirre está empezando a crearme ciertas dudas. Su credibilidad se tambalea y esa es la peor noticia. Durante estas dos semanas tiene trabajo. Mañana hablaremos de ello.

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