Un mundo que recibir


Hace algunos años, en octubre de 2007, escribí un artículo que titulé “¡Oh, Zeus! ¡Que vuelva pronto el fútbol!”. En él decía:

“Los días resecos sin competición tienen las venas cortadas por los cuchillos de la ausencia. Ausencia de tardes con olor a césped, de noches de tertulia, de cafés bebidos mientras leemos periódicos amarillos por el humo de los goles.

La Liga ha detenido el camino de las estrellas, las de plástico creadas por los sumos sacerdotes del periodismo y las de aristas doradas hijas de la eternidad, y eso sirve para que los empujones de la rabia se conviertan en portada, ya de papel, ya virtual.

No me gusta el sentido que están tomando los últimos artículos de opinión sobe la actualidad zaragocista. Advierto en la prensa deportiva aragonesa cierto desánimo y un determinado interés en escarbar con el fin de mostrarnos la cara oculta de la luna. No sé si se hace con acierto o no (uno no vive la actualidad zaragocista ni conoce a sus protagonistas de cerca ni las circunstancias que les rodean) pero sí me da la sensación de que nos gusta buscar lo que va mal y resaltarlo antes que elevar a titular las bondades de la realidad.

Vale que hay muchas cosas que mejorar; vale que algunos comportamientos o decisiones del entorno del club son susceptibles de ser puestos en tela de juicio; vale que todo es perfectible y la crítica es justa y necesaria y hasta nuestro deber y no sé si salvación, pero todo ello, con ser cierto, no debe ser tampoco elevado a los altares de la verdad absoluta. Aquí, quien más menos, opina (opinamos) de lo humano y lo divino, pero sigo echando en falta un amor propio que nos haga mejores.

Por eso cuento los días, las horas y los minutos que faltan para que el balón eche a rodar y la noticia sea el gol que se metió, la jugada que fascinó y el abrazo conjugado de todos los jugadores para celebrar el triunfo. En una palabra: apuesto por crecer apoyándonos en lo que se hace bien. Creo, de verdad, que es posible.”

Era un momento que con el tiempo descubriríamos que sería histórico: Octubre de 2007. Demasiadas cosas ocurrieron entonces, demasiada simiente negra emponzoñó la raíz del zaragocismo. Tanta que aún hoy estamos pagando tanta deuda incumplida.

Pero no es la hora de mirar atrás, sino la de abrir el alma e invitarle al viento de lo sueños que invada nuestro presente. De momento, ya toca jugar afrontar la batalla. Mañana hablaremos de fútbol.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s