El paisaje intacto


(por Juan Antonio Pérez-Bello)

Hace tres años el Real Zaragoza comenzaba a conocer las telarañas de la Derrota, esa despreciable dama que ha cubierto de infortunio, dolor y horror las paredes de este edifcio de mentira que soñó construir el Sr. Iglesias utilizando la prestancia de Eduardo Bandrés y que a día de hoy no es sino un montón de escombros putefactos por los que nadie quiere caminar.

Hace tres años de semejante escenario y por aquel entonces, días después de sufrir la primera derrota en la eliminatoria frente al Aris de Salónica, escribí un texo pocas horas antes de enfrentarnos a un vigoroso Osasuna al que acabaríamos venciendo. No era aquella situación ni mucho menos tan dramática como la que ahora nos toca sufrir, pero así y todo la traigo a esta página dominical porque describe perfectamente lo que este Día del Señor debe ocurrir. Leemos y sigo. decía así:

Llega el domingo. Quizás algún amable lector haya echado de menos mi comentario sobre el partido Aris de Salónica – Real Zaragoza. Quizás piense eso porque aún conservo afectos y amigos y ellos me leen y me dicen. Quizás, decía, ese visitante anónimo extrañe la palabra dibujando el paisaje de una noche lluviosa y prendida en fuego, que no otra cosa fue lo que vivimos/padecimos el pasado jueves. Pero si todo eso es así, ruego se me permita respirar hondo, entornar la frustrada mirada y cerrar el libro de la decepción, que en mi biblioteca pocas veces lo abro pero que, sí, claro, también compré en su día.

Llega el domingo y con él la mandíbula tersa, los puños cerrados y el pecho acerado, dispuesto a la victoria, no por necesaria menos codiciada, y las plegarias recitadas con rabiosa disposición. Hoy es domingo, pero mañana no puede ser viernes. Hay que abrir los ojos a la redención y darle cien patadas al desánimo, la tristeza y la pusilánime esperanza que a veces nos acompaña. Ya no es tiempo de construcciones soñadas ni futuros que aún no son. Es el tiempo de plantar la bandera en las filas enemigas. Hoy no hay amigos, sino adversarios a los que vencer. Hoy, Osasuna no es salud: es nuestro mañana si queremos ser grandes.

Hoy el rival es el Real Mallorca. Se trata de un equipo que en los últimos años ha sido protagnista de algunos de nuestros momentos más dolorosos: empate y destitución de Víctor Fernández, derrota y descenso de 2008, derrota y preludio de la destitución de Marcelino. Todo y eso y muchas cosas más nos han pasado estando el Real Mallorca rondando nuestra área. Es un equipo maldito para el zaragocismo, un equipo que nos ha untado la oreja nueve de las últimas trece ocasiones que nos ha visitado, un equipo al que hay que destrozar (deportivamente hablando) esta tarde si queremos no solo (sin tilde, que ya se puede) avanzar en este desierto fangoso acechado por las aves de carroña sino romper ese maleficio que nos persigue cada vez que nos enfrentamos a los mallorquines.

Hoy lo tenemos jodido. Hoy no nos queda otra que ganar. Hoy, Virgen del Pilar, te necesitamos más que nunca.

Revista de Prensa

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2 comentarios sobre “El paisaje intacto

  1. Menos mal, menos mal que acabó la maldición mallorquina. Confieso que no fui capaz de verlo, que desistí en el momento en el que el Mallorca nos hizo el 1-2. Que me resigne a caer en el abismo, a la humillación del colista y de un orgullo mancillado. A eso de las 19.15 en la barra de mi querido Muscari, alguien dijo, ha sido agónico, pero hemos ganado al Mallorca. No podía creerlo, me dio un vuelco el corazón blanquillo. Aún podemos aferrarnos a la esperanza.

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