La conjura de los ineptos


   Me he acercado con gran precaución a esta página blanca que me seduce y me atemoriza al mismo tiempo, que tanta felicidad me ha dado y tanta tristeza me ha proporcionado, pero no acabo de encontrar el sendero que me lleve a la cima del acantilado desde el que otear las velas blancas de los bajeles que regresan del combate. Quizás porque no son blancas, sino negras como la muerte. Una vez más.

   He esperado hasta ahora para escribir nada, porque de nada hay que escribir, porque la nada nos consume, porque de nada somos paladines, porque con nada nos conformamos, porque en la nada nos consumimos. Y porque no hay nada que nos levante y nos evite tragar este fango que nos ahoga.

   He leído todo lo que ha caído en mis manos, he oído lo poco que se puede escuchar y, por último, he releído todos y cada uno de los posts que he escrito en los últimos 30 meses y sé que, aunque hay muchos responsables de la situación en que nos encontramos y muchos los problemas que solucionar, pues si algo tengo claro es que no es la solución echar a Marcelino, sí existe una verdad irrefutable y, por demás, objetiva: el juego del equipo es el espejo en el que se refleja la anoréxica alma del club. El Real Zaragoza, ahora mismo, es un caos.

   Yo no tengo la respuesta a tantas preguntas, pues si la tuviera sería digno de formar parte del staff del club, donde se toman las decisiones, pero sí sé que cuando uno no hace bien su trabajo es despedido y ayer yo vi un mensaje muy claro, el que envió Marcelino al zaragocismo cuando, ante la aterradora situación que estaba viviendo el equipo, realizó los cambios. Dio entrada a tres jugadores que en absoluto tienen calidad para jugar en Primera División (uno, Babic, porque nunca la tuvo; otro, Songo’o, porque ya se le han dado demasiadas oportunidades y todas ellas las ha desaprovechado, y el tercero, Álex, porque acaba de llegar al mundo del fútbol y no está todavía hecho) y con eso le dijo al zaragocismo: esto es lo que hay queridos. Esta es la plantilla que me han hecho (que hemos hecho entre todos) y con estos burros hemos de labrar. Y lo que no me explico es por qué un entrenador como él, que cuando dirigía al Racing dijo al poco de comenzar su trabajo en el club cántabro que “o fichamos o nos vamos a Segunda”, y ya sabemos todos cómo acabó (de bien) su trabajo allí, aquí sin embargo ha vendido una idea que ni de lejos puede cumplir y nos ha hecho creer que, a pesar de todo, hay mimbres suficientes para lograr objetivos ilusionantes, como “quedar entre los diez primeros”. Aún me duele la mandíbula de a triste carcajada que nos echamos en la Peña cuando lo escuchamos

   Cada vez entiendo menos el mundo del fútbol, pero sí sé que el zaragocismo es un cuerpo social muy mal informado, al que se nos ocultan muchos datos, que nos movemos siepre en el mundo de los rumores, del “sé de buena tinta”, pero jamás nos enteramos de la verdad. Y así, francamente, es muy difícil amar, apoyar, sentir al mismo tiempo, compartir sentimientos. Aquí hay mucha hojarasca, muchos arbustos podridos que nos impiden saber qué diablos ocurre en el corazón de nuestro club, cada vez más lejos de su afición, esa a la que yo tantas veces he aplaudido, a la que le he mostrado mi veneración y mi admiración, de la que he escrito que es nuestro auténtico mar de lealtad. Este club necesita que alguien agite las ramas, como están haciendo estos días mis paisanos de Alcorisa con sus amados olivos, para que caigan al suelo todos los frutos muertos que se esconden como abuelas timoratas y no tienen a bien dar la cara y el alma ante esta afición a la que tantas cosas se le deben.

   Hace falta una comparecencia pública, pero no coyuntural, no esporádica, sino permanente, contínua, constante. Necesitamos que la Junta Directiva, que el Presidente, que el Director A, el Directo B, el Director C y el Director omega (léase “infinito”) asomen su pecho y lo expongan al aire del zaragocismo, que exige, con voz metálica, una, dos, mil explicaciones, mil aclaraciones. Que exige, ya, la Verdad.

   Que hable Agapito, que hable Bandrés y nos expliquen a cuántos de sus empleados, en sus empresas, en sus Departamentos del Gobierno de Aragón, habrían mantenido tras dos estruendosos fracasos como los que ha protagonizado Pedro Herrera. Y exigimos que la gente del Real Zaragoza le hable al zaragocismo con el respeto, el cariño y la consideración que se merece. A lo mejor sería el momento de que ese Consejo de Veteranos se reúna ya y nos aporte sus primera simpresiones. A lo mejor una bocanada de sensatez y de sentido común nos ayuda un poco, en medio de tanta estulticia, soberbia e ineptitud.  Porque esto sí es una verdad como el padre Ebro de grande:  señores del Real Zaragoza, son ustedes unos ineptos, unos incapaces y un mal ejemplo para nuestra juventud, para el zaragocismo. Por eso, cierro este artículo con la frase que nunca hubier querido escribir, pero que, empujado por su incapacidad, señores gestores,  me viene como anillo al anular: “¡Dios, qué buen vasallo si obiera buen senyor!”

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Acerca de Juan Antonio Pérez Bello

Vivo en Zaragoza (Spain) y trabajo en el Colegio Bilingüe "Catalina de Aragón". De 1996 a 2001 fui Jefe de Estudios y de 2001 a 2012 fui Director del Colegio Bilingüe "El Justicia de Aragón", de Alcorisa (Teruel-Spain), donde implantamos el Currículo Integrado MEC-British Council en 2005. El vídeo en la escuela ha sido fiel compañero durante toda mi vida profesional (http://canalpispotero.blogspot.com y http://canalcatalina.blogspot.com). Desde septiembre de 2014 soy coordinador didáctico del Programa "Aprendiendo a Emprender con Ibercaja". Autor de las fichas de recursos para el profesorado "Aprendiendo a emprender con Ibercaja".
Esta entrada fue publicada en Actualidad zaragocista 2009-2010 y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La conjura de los ineptos

  1. Polete dijo:

    El nubarrón gris que ya dura cuatro años. Cuatro años de sufrimiento, de antialegria, de agapitismo oscuro, de bandresadas desacertadas y de un zaragocismo insultado. Nefasta intrusión de la política local en asuntos del Real Zaragoza, oscuros intereses y pésima gestión. Al final, esto se va notando en el rendimiento. Yo sigo diciendo que tenemos equipo para estar por la mitad de la tabla, pero que nos falta la motivación, el coraje, la autoestima, aparte de la táctica, del conjunto inexistente y más cosas. Culpa de los jugadores, del cuadro técnico y de la directiva. Tenemos una defensa que hace aguas por muchos sitios y un ataque que brilla por su ausencia, en fin, que hay mucho trabajo por delante y nos vendrían bien unos refuerzos del mercado de invierno. Estamos todos disgustados con la situación y es hora de unas medidas DRÁSTICAS ya! Un saludo- POLETE

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