¡Quién pudiera rasgar esta inquietud!


(por Juan Antonio Pérez-Bello)

El paisaje después de la batalla que contemplamos los zaragocistas hoy, lunes, es desolador. No tanto por lo que vemos como por lo que nos tememos. Es tanto el miedo que tenemos a tener miedo que un agarrotamiento de acero recorre la espina dorsal del zaragocismo, atormentado por la posibilidad de que no haya posibilidad.

El partido contra el Celta fue un chaparrón de hielo y fango, una bofetada, otra más, a nuestro sueño de volver a soñar, de regresar a las limpias praderas que Manitú nos tiene dispuestas y que ahora mismo sentimos como barranqueras imposibles de atravesar. Los análisis, los contraanálisis, las propuestas, las ideas y hasta las latas de gasolina han cobrado protagonismo y ya nada parece ser lo que era el viernes.

Uno, que ha visto tanto aunque siempre espera ver más, ya ha elaborado su propia aportación, su argumento para seguir adelante. Porque de eso se trata, de seguir adelante, no de volver a empezar, ni de refundar, ni de cambiar al entrenador. ¡Por Dios! ¡Esto lo último! Y no por que sea mi comandante preferido, sino porque es “mi” comandante y la experiencia me dice, siempre me lo ha dicho, incluso cuando era imberbe e inexperto, que en tiempos de crisis no hay que hacer mudanza, y que en el fragor del combate, cuando vienen mal dadas, incluso muy mal dadas, lo importante es vislumbrar el estandarte y seguir a quien lo porta. Luego, al acabar la batalla, ya hablaremos.

Mi idea, decía, que ya he expuesto y que defenderé con razón y mesura, se resume en tres decisiones:

1. Jorge López al centro, junto a Gabi, pues son dos buenos jugadores con visión de juego y, sobre todo, clarividencia.

2. La defensa necesita un fichaje de garantías. Ayala no puede cabalgar junto a un escudero tan endeble y (¡oh, Cielos lo dijo!, dijo que éramos una afición “complicada”) sobreactuado como Pulido.

3. Oliveira necesita un descanso. Está bloqueado y aunque no está, se le espera. Precisa meter un gol y lo conseguirá más fácilmente el día que salga del banquillo en el minuto 70.

Son tres ideas que pueden ser puestas en práctica dentro de la filosofía de Marcelino, quien debe estar muy interesado en deasandar el sendero equivocado y encontrar el camino de regreso a casa. A Primera.

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