Pues sí, amigos. Este es el día en que nuestro amado y soñado y trabajado blog merece la atención del decano de la prensa aragonesa. No es un amanecer cualquiera. Cuando el tesón y el amor por un escudo merece la reseña de un medio de comunicación tan propio y vivido como Heraldo de Aragón algo se mueve en las entretelas de uno.
Gracias por el detalle, gracias por la ventana, gracias por el sol que cubre cada palabra teñida de azul blanco que soy capaz de construir cuando me asomo a la blancura de la pantalla.
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